DEUTERONOMIO
1
1 Estas son las palabras
que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en
el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán,
Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab. 2 Once
jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir,
hasta Cades-barnea. 3 Y
aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo,
el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel
conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado
acerca de ellos, 4 después
que derrotó a Sehón rey de los amorreos, el cual
habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán que habitaba en
Astarot en Edrei. 5 De
este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés
declarar esta ley, diciendo: 6 Jehová
nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado
bastante tiempo en este monte. 7 Volveos
e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el
Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto
a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al
Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.
8 Mirad, yo os he
entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que
Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob,
que les daría a ellos y a su descendencia después de
ellos.
9 En aquel tiempo yo os
hablé diciendo: Yo solo no puedo llevaros.
10 Jehová vuestro Dios
os ha multiplicado, y he aquí hoy vosotros sois como las
estrellas del cielo en multitud. 11 ¡Jehová
Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que
ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!
12 ¿Cómo llevaré yo
solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros
pleitos? 13 Dadme de
entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y
entendidos y expertos, para que yo los ponga por
vuestros jefes. 14 Y me
respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has
dicho. 15 Y tomé a los
principales de vuestras tribus, varones sabios y
expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de
millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y
gobernadores de vuestras tribus. 16 Y
entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre
vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y
su hermano, y el extranjero. 17 No
hagáis distinción de persona en el juicio; así al
pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de
ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os
fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré.
18 Os mandé, pues, en
aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.
19 Y salidos de Horeb,
anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que
habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como
Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-
barnea. 20 Entonces os
dije: Habéis llegado al monte del amorreo, el cual
Jehová nuestro Dios nos da. 21 Mira,
Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma
posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te
ha dicho; no temas ni desmayes. 22 Y
vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos
varones delante de nosotros que nos reconozcan la
tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por
donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de
llegar. 23 Y el dicho
me pareció bien; y tomé doce varones de entre vosotros,
un varón por cada tribu. 24 Y
se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el
valle de Escol, y reconocieron la tierra.
25 Y tomaron en sus manos del fruto
del país, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y
dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos
da. 26 Sin embargo, no
quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de
Jehová vuestro Dios; 27 y
murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque
Jehová nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto,
para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.
28 ¿A dónde subiremos?
Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón,
diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros,
las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y
también vimos allí a los hijos de Anac.
29 Entonces os dije: No temáis, ni
tengáis miedo de ellos. 30 Jehová
vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará
por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por
vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.
31 Y en el desierto has
visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el
hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado,
hasta llegar a este lugar. 32 Y
aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,
33 quien iba delante de
vosotros por el camino para reconoceros el lugar donde
habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el
camino por donde anduvieseis, y con nube de día.
34 Y oyó Jehová la voz
de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo:
35 No verá hombre
alguno de estos, de esta mala generación, la buena
tierra que juré que había de dar a vuestros padres,
36 excepto Caleb hijo
de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que
pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a
Jehová. 37 También
contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo:
Tampoco tú entrarás allá. 38 Josué
hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale,
porque él la hará heredar a Israel.
39 Y vuestros niños, de los cuales
dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que
no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y
a ellos la daré, y ellos la heredarán.
40 Pero vosotros volveos e id al
desierto, camino del Mar Rojo.
41 Entonces
respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra
Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo
lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y os
armasteis cada uno con sus armas de guerra, y os
preparasteis para subir al monte. 42 Y
Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no
estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por
vuestros enemigos. 43 Y
os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al
mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis
al monte. 44 Pero salió
a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en aquel
monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os
derrotaron en Seir, hasta Horma. 45 Y
volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová
no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
46 Y estuvisteis en
Cades por muchos días, los días que habéis estado allí.
2
1 Luego volvimos y
salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehová me
había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho
tiempo. 2 Y Jehová me
habló, diciendo: 3 Bastante
habéis rodeado este monte; volveos al norte.
4 Y manda al pueblo,
diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros
hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos
tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho.
5 No os metáis con
ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que
cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad
a Esaú el monte de Seir. 6 Compraréis
de ellos por dinero los alimentos, y comeréis; y también
compraréis de ellos el agua, y beberéis;
7 pues Jehová tu Dios te ha bendecido
en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este
gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha
estado contigo, y nada te ha faltado.
8 Y nos alejamos del territorio de
nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en
Seir, por el camino del Arabá desde Elat y Ezión-geber;
y volvimos, y tomamos el camino del desierto de Moab.
9 Y
Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con
ellos en guerra, porque no te daré posesión de su
tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos
de Lot. 10 (Los emitas
habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y
alto como los hijos de Anac. 11 Por
gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de
Anac; y los moabitas los llaman emitas.
12 Y en Seir habitaron antes los
horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los
arrojaron de su presencia, y habitaron en lugar de
ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio Jehová
por posesión.) 13 Levantaos
ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo
de Zered. 14 Y los días
que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el
arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se
acabó toda la generación de los hombres de guerra de en
medio del campamento, como Jehová les había jurado.
15 Y también la mano de
Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del
campamento, hasta acabarlos.
16 Y
aconteció que después que murieron todos los hombres de
guerra de entre el pueblo, 17 Jehová
me habló, diciendo: 18 Tú
pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar.
19 Y cuando te acerques a los hijos de
Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque
no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón,
pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.
20 (Por tierra de
gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella
gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas
llamaban zomzomeos; 21 pueblo
grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los
cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos
sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar,
22 como hizo Jehová con
los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los
cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a
éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.
23 Y a los aveos que habitaban en
aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor
los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
24 Levantaos, salid, y
pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu
mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra;
comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con
él. 25 Hoy comenzaré a
poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de
todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y
se angustiarán delante de ti.
26 Y envié mensajeros
desde el desierto de Cademot a Sehón rey de Hesbón con
palabras de paz, diciendo: 27 Pasaré
por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin
apartarme ni a diestra ni a siniestra.
28 La comida me venderás por dinero, y
comeré; el agua también me darás por dinero, y beberé;
solamente pasaré a pie, 29 como
lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en
Seir, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que
cruce el Jordán a la tierra que nos da Jehová nuestro
Dios. 30 Mas Sehón rey
de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo;
porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y
obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como
hasta hoy. 31 Y me dijo
Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti
a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella
para que la heredes. 32 Y
nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para
pelear en Jahaza. 33 Mas
Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo
derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.
34 Tomamos entonces
todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades,
hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.
35 Solamente tomamos
para nosotros los ganados, y los despojos de las
ciudades que habíamos tomado. 36 Desde
Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, y
la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo
ciudad que escapase de nosotros; todas las entregó
Jehová nuestro Dios en nuestro poder.
37 Solamente a la tierra de los hijos
de Amón no llegamos; ni a todo lo que está a la orilla
del arroyo de Jaboc ni a las ciudades del monte, ni a
lugar alguno que Jehová nuestro Dios había prohibido.
3
1 Volvimos, pues, y
subimos camino de Basán, y nos salió al encuentro Og rey
de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei.
2 Y me dijo Jehová: No
tengas temor de él, porque en tu mano he entregdo a él y
a todo su pueblo, con su tierra; y harás con él como
hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba en Hesbón.
3 Y Jehová nuestro Dios
entregó también en nuestra mano a Og rey de Basán, y a
todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con
todos. 4 Y tomamos
entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les
tomásemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob,
del reino de Og en Basán. 5 Todas
estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con
puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin
muro. 6 Y las
destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón, matando
en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.
7 Y tomamos para
nosotros todo el ganado, y los despojos de las ciudades.
8 También tomamos en
aquel tiempo la tierra desde el arroyo de Arnón hasta el
monte de Hermón, de manos de los dos reyes amorreos que
estaban a este lado del Jordán. 9 (Los
sidonios llaman a Hermón, Sirión; y los amorreos,
Senir.) 10 Todas las
ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán
hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
11 Porque únicamente Og
rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su
cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos
de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su
anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.
12 Y esta tierra que
heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que está junto
al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de Galaad con
sus ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas;
13 y el resto de
Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda la tierra de
Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a
la media tribu de Manasés. 14 Jair
hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el
límite con Gesur y Maaca, y la llamó por su nombre,
Basán- havot-jair, hasta hoy. 15 Y
Galaad se lo di a Maquir. 16 Y
a los rubenitas y gaditas les di de Galaad hasta el
arroyo de Arnón, teniendo por límite el medio del valle,
hasta el arroyo de Jaboc, el cual es límite de los hijos
de Amón; 17 también el
Arabá, con el Jordán como límite desde Cineret hasta el
mar del Arabá, el Mar Salado, al pie de las laderas del
Pisga al oriente.
18 Y
os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha
dado esta tierra por heredad; pero iréis armados todos
los valientes delante de vuestros hermanos los hijos de
Israel. 19 Solamente
vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados (yo
sé que tenéis mucho ganado), quedarán en las ciudades
que os he dado, 20 hasta
que Jehová dé reposo a vuestros hermanos, así como a
vosotros, y hereden ellos también la tierra que Jehová
vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces os
volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado.
21 Ordené también a
Josué en aquel tiempo, diciendo: Tus ojos vieron todo lo
que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos dos reyes;
así hará Jehová a todos los reinos a los cuales pasarás
tú. 22 No los temáis;
porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por
vosotros.
23 Y oré a Jehová en
aquel tiempo, diciendo: 24 Señor
Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu
grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el
cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las
tuyas? 25 Pase yo, te
ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del
Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
26 Pero Jehová se había enojado contra
mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me
dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto.
27 Sube a la cumbre del
Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y
al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás
el Jordán. 28 Y manda a
Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar
delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra
que verás. 29 Y paramos
en el valle delante de Bet-peor.
4
1 Ahora, pues, oh
Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño,
para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la
tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
2 No añadiréis a la
palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para
que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que
yo os ordene. 3 Vuestros
ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal- peor;
que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó
Jehová tu Dios de en medio de ti. 4 Mas
vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos
estáis vivos hoy. 5 Mirad,
yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi
Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra
en la cual entráis para tomar posesión de ella.
6 Guardadlos, pues, y
ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y
vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los
cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente
pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
7 Porque ¿qué nación
grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo
está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
8 Y ¿qué nación grande
hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda
esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
9 Por tanto, guárdate, y
guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de
las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu
corazón todos los días de tu vida; antes bien, las
enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
10 El día que estuviste
delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me
dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis
palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los
días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus
hijos; 11 y os
acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte
ardía en fuego hasta en medio de los cielos con
tinieblas, nube y oscuridad; 12 y
habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis
la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz,
ninguna figura visteis. 13 Y
él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra;
los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de
piedra. 14 A mí también
me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los
estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en
la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.
15 Guardad, pues, mucho
vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que
Jehová habló con vosotros de en medio del fuego;
16 para que no os
corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de
figura alguna, efigie de varón o hembra,
17 figura de animal alguno que está en
la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el
aire, 18 figura de
ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de
pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
19 No sea que alces tus
ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las
estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado,
y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu
Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de
todos los cielos. 20 Pero
a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de
hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su
heredad como en este día. 21 Y
Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró
que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
22 Así que yo voy a
morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas
vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.
23 Guardaos, no os
olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él
estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o
imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha
prohibido. 24 Porque
Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.
25 Cuando
hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en
la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o
imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los
ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo;
26 yo pongo hoy por
testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis
totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán
para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos
días sin que seáis destruidos. 27 Y
Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos
en número entre las naciones a las cuales os llevará
Jehová. 28 Y serviréis
allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y
piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
29 Mas si desde allí
buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares
de todo tu corazón y de toda tu alma.
30 Cuando estuvieres en angustia, y te
alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días
te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz;
31 porque Dios
misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te
destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus
padres.
32 Porque
pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido
antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre
la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha
hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído
otra como ella. 33 ¿Ha
oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio
del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
34 ¿O ha intentado Dios
venir a tomar para sí una nación de en medio de otra
nación, con pruebas, con señales, con milagros y con
guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos
aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová
vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
35 A ti te fue mostrado, para que
supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.
36 Desde los cielos te
hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te
mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en
medio del fuego. 37 Y
por cuanto él amó a tus padres, escogió a su
descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con
su presencia y con su gran poder, 38 para
echar de delante de tu presencia naciones grandes y más
fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra
por heredad, como hoy. 39 Aprende
pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios
arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
40 Y guarda sus
estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando
hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de
ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu
Dios te da para siempre.
41 Entonces apartó
Moisés tres ciudades a este lado del Jordán al
nacimiento del sol, 42 para
que huyese allí el homicida que matase a su prójimo sin
intención, sin haber tenido enemistad con él nunca
antes; y que huyendo a una de estas ciudades salvase su
vida: 43 Beser en el
desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas;
Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para
los de Manasés.
44 Esta, pues, es la ley
que Moisés puso delante de los hijos de Israel.
45 Estos son los
testimonios, los estatutos y los decretos que habló
Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto;
46 a este lado del
Jordán, en el valle delante de Bet-peor, en la tierra de
Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón, al
cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando
salieron de Egipto; 47 y
poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos
reyes de los amorreos que estaban de este lado del
Jordán, al oriente. 48 Desde
Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón,
hasta el monte de Sion, que es Hermón;
49 y todo el Arabá de este lado del
Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de
las laderas del Pisga.
5
1 Llamó Moisés a todo
Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos
que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y
guardadlos, para ponerlos por obra.
2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con
nosotros en Horeb. 3 No
con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con
nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.
4 Cara a cara habló
Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego.
5 Yo estaba entonces
entre Jehová y vosotros, para declararos la palabra de
Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no
subisteis al monte. Dijo:
6 Yo
soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de
casa de servidumbre.
7 No
tendrás dioses ajenos delante de mí.
8 No
harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que
está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en
las aguas debajo de la tierra. 9 No
te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de
los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de los que me aborrecen,
10 y que hago misericordia a millares, a
los que me aman y guardan mis mandamientos.
11 No
tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque
Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en
vano.
12 Guardarás
el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios
te ha mandado. 13 Seis
días trabajarás, y harás toda tu obra;
14 mas el séptimo día es reposo a
Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu
asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está
dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu
sierva como tú. 15 Acuérdate
que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu
Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido;
por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el
día de reposo.
16 Honra
a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha
mandado, para que sean prolongados tus días, y para que
te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
17 No
matarás.
18 No
cometerás adulterio.
19 No
hurtarás.
20 No
dirás falso testimonio contra tu prójimo.
21 No
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa
de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva,
ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
22 Estas palabras habló
Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en
medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran
voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de
piedra, las cuales me dio a mí. 23 Y
aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio
de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego,
vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus,
y vuestros ancianos, 24 y
dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado
su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio
del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y
éste aún vive. 25 Ahora,
pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos
consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro
Dios, moriremos. 26 Porque
¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios
viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros
la oímos, y aún viva? 27 Acércate
tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro
Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te
dijere, y nosotros oiremos y haremos.
28 Y
oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me
hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las
palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien
está todo lo que han dicho. 29 ¡Quién
diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y
guardasen todos los días todos mis mandamientos, para
que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
30 Ve y diles: Volveos
a vuestras tiendas. 31 Y
tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los
mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a
fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo
les doy por posesión. 32 Mirad,
pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado;
no os apartéis a diestra ni a siniestra.
33 Andad en todo el camino que Jehová
vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya
bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de
poseer.
6
1 Estos, pues, son los
mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro
Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por
obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para
tomarla; 2 para que
temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y
sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo
de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días
sean prolongados. 3 Oye,
pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que
te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os
multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus
padres.
4 Oye,
Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5 Y amarás a Jehová tu
Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas
tus fuerzas. 6 Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando
por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una
señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus
ojos; 9 y las
escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
10 Cuando Jehová tu Dios
te haya introducido en la tierra que juró a tus padres
Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes
y buenas que tú no edificaste, 11 y
casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y
cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares
que no plantaste, y luego que comas y te sacies,
12 cuídate de no
olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto,
de casa de servidumbre. 13 A
Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su
nombre jurarás. 14 No
andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los
pueblos que están en vuestros contornos;
15 porque el Dios celoso, Jehová tu
Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el
furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de
sobre la tierra.
16 No
tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en
Masah. 17 Guardad
cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios,
y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
18 Y haz lo recto y
bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y
entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus
padres; 19 para que él
arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha
dicho.
20 Mañana
cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan
los testimonios y estatutos y decretos que Jehová
nuestro Dios os mandó? 21 entonces
dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en
Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.
22 Jehová hizo señales
y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y
sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;
23 y nos sacó de allá,
para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros
padres. 24 Y nos mandó
Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que
temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien
todos los días, y para que nos conserve la vida, como
hasta hoy. 25 Y
tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra
todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios,
como él nos ha mandado.
7
1 Cuando Jehová tu Dios
te haya introducido en la tierra en la cual entrarás
para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas
naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo,
al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones
mayores y más poderosas que tú, 2 y
Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las
hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con
ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
3 Y no emparentarás con
ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija
para tu hijo. 4 Porque
desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses
ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre
vosotros, y te destruirá pronto. 5 Mas
así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis,
y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de
Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.
6 Porque tú eres pueblo
santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido
para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos
que están sobre la tierra. 7 No
por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido
Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más
insignificante de todos los pueblos;
8 sino por cuanto Jehová os amó, y
quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres,
os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado
de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.
9 Conoce, pues, que
Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y
la misericordia a los que le aman y guardan sus
mandamientos, hasta mil generaciones;
10 y que da el pago en persona al que
le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le
odia, en persona le dará el pago. 11 Guarda,
por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo
te mando hoy que cumplas.
12 Y por haber oído
estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra,
Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la
misericordia que juró a tus padres.
13 Y te amará, te bendecirá y te
multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el
fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la
cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la
tierra que juró a tus padres que te daría.
14 Bendito serás más
que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra
estéril, ni en tus ganados. 15 Y
quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas
plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre
ti, antes las pondrá sobre todos los que te
aborrecieren. 16 Y
consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios;
no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses,
porque te será tropiezo.
17 Si
dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más
numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
18 no tengas temor de
ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con
Faraón y con todo Egipto; 19 de
las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las
señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo
extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará
Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia
tú temieres. 20 También
enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que
perezcan los que quedaren y los que se hubieren
escondido de delante de ti. 21 No
desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en
medio de ti, Dios grande y temible.
22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones
de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas
en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten
contra ti. 23 Mas
Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las
quebrantará con grande destrozo, hasta que sean
destruidas. 24 El
entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el
nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará
frente hasta que los destruyas. 25 Las
esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no
codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti,
para que no tropieces en ello, pues es abominación a
Jehová tu Dios; 26 y no
traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas
anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque
es anatema.
8
1 Cuidaréis de poner por
obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que
viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la
tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros
padres. 2 Y te
acordarás de todo el camino por donde te ha traído
Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para
afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu
corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
3 Y te afligió, y te
hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no
conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para
hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas
de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el
hombre. 4 Tu vestido
nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado
en estos cuarenta años. 5 Reconoce
asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su
hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
6 Guardarás, pues, los mandamientos de
Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.
7 Porque Jehová tu Dios
te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de
aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas
y montes; 8 tierra de
trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de
olivos, de aceite y de miel; 9 tierra
en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará
nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de
cuyos montes sacarás cobre. 10 Y
comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por
la buena tierra que te habrá dado.
11 Cuídate de no
olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus
mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te
ordeno hoy; 12 no
suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas
en que habites, 13 y
tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro
se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
14 y se enorgullezca tu
corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de
tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
15 que te hizo caminar por un desierto
grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de
escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó
agua de la roca del pedernal; 16 que
te sustentó con maná en el desierto, comida que tus
padres no habían conocido, afligiéndote y probándote,
para a la postre hacerte bien; 17 y
digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me
han traído esta riqueza. 18 Sino
acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder
para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que
juró a tus padres, como en este día.
19 Mas si llegares a olvidarte de
Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y
les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy
contra vosotros, que de cierto pereceréis.
20 Como las naciones
que Jehová destruirá delante de vosotros, así
pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de
Jehová vuestro Dios.
9
1 Oye, Israel: tú vas
hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a
naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades
grandes y amuralladas hasta el cielo;
2 un pueblo grande y alto, hijos de
los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has
oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de
Anac? 3 Entiende, pues,
hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti
como fuego consumidor, que los destruirá y humillará
delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en
seguida, como Jehová te ha dicho.
4 No
pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya
echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha
traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad
de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.
5 No por tu justicia,
ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la
tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones
Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para
confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres
Abraham, Isaac y Jacob.
6 Por tanto, sabe que no
es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena
tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres
tú. 7 Acuérdate, no
olvides que has provocado la ira de Jehová tu Dios en el
desierto; desde el día que saliste de la tierra de
Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido
rebeldes a Jehová. 8 En
Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová
contra vosotros para destruiros. 9 Cuando
yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las
tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve
entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches,
sin comer pan ni beber agua; 10 y
me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el
dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las
palabras que os habló Jehová en el monte, de en medio
del fuego, el día de la asamblea. 11 Sucedió
al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que
Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del
pacto. 12 Y me dijo
Jehová: Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu
pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; pronto se
han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho
una imagen de fundición.
13 Y
me habló Jehová, diciendo: He observado a ese pueblo, y
he aquí que es pueblo duro de cerviz.
14 Déjame que los destruya, y borre su
nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una
nación fuerte y mucho más numerosa que ellos.
15 Y volví y descendí
del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del
pacto en mis dos manos. 16 Y
miré, y he aquí habíais pecado contra Jehová vuestro
Dios; os habíais hecho un becerro de fundición,
apartándoos pronto del camino que Jehová os había
mandado. 17 Entonces
tomé las dos tablas y las arrojé de mis dos manos, y las
quebré delante de vuestros ojos. 18 Y
me postré delante de Jehová como antes, cuarenta días y
cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de
todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal
ante los ojos de Jehová para enojarlo.
19 Porque temí a causa del furor y de
la ira con que Jehová estaba enojado contra vosotros
para destruiros. Pero Jehová me escuchó aun esta vez.
20 Contra Aarón también
se enojó Jehová en gran manera para destruirlo; y
también oré por Aarón en aquel entonces.
21 Y tomé el objeto de vuestro pecado,
el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y
lo desmenucé moliéndolo muy bien, hasta que fue reducido
a polvo; y eché el polvo de él en el arroyo que
descendía del monte.
22 También
en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava provocasteis a
ira a Jehová. 23 Y
cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo:
Subid y poseed la tierra que yo os he dado, también
fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios, y
no le creísteis, ni obedecisteis a su voz.
24 Rebeldes habéis sido
a Jehová desde el día que yo os conozco.
25 Me
postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y
cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que
os había de destruir. 26 Y
oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a
tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu
grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa.
27 Acuérdate de tus
siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de
este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado,
28 no sea que digan los
de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo
Jehová introducirlos en la tierra que les había
prometido, o porque los aborrecía, los sacó para
matarlos en el desierto. 29 Y
ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu
gran poder y con tu brazo extendido.
10
1 En aquel tiempo Jehová
me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras,
y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera;
2 y escribiré en
aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras
tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.
3 E hice un arca de
madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las
primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano.
4 Y escribió en las
tablas conforme a la primera escritura, los diez
mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de
en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio
Jehová. 5 Y volví y
descendí del monte, y puse las tablas en el arca que
había hecho; y allí están, como Jehová me mandó.
6 (Después salieron los
hijos de Israel de Beerot-bene- jaacán a Mosera; allí
murió Aarón, y allí fue sepultado, y en lugar suyo tuvo
el sacerdocio su hijo Eleazar. 7 De
allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra
de arroyos de aguas. 8 En
aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que
llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese
delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su
nombre, hasta hoy, 9 por
lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos;
Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)
10 Y
yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta
días y cuarenta noches; y Jehová también me escuchó esta
vez, y no quiso Jehová destruirte.
11 Y me dijo Jehová: Levántate, anda, para
que marches delante del pueblo, para que entren y posean
la tierra que juré a sus padres que les había de dar.
12 Ahora, pues, Israel,
¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová
tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames,
y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda
tu alma; 13 que guardes
los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te
prescribo hoy, para que tengas prosperidad?
14 He aquí, de Jehová
tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la
tierra, y todas las cosas que hay en ella.
15 Solamente de tus
padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su
descendencia después de ellos, a vosotros, de entre
todos los pueblos, como en este día.
16 Circuncidad, pues, el prepucio de
vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.
17 Porque Jehová
vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios
grande, poderoso y temible, que no hace acepción de
personas, ni toma cohecho; 18 que
hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también
al extranjero dándole pan y vestido.
19 Amaréis, pues, al extranjero;
porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
20 A Jehová tu Dios
temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su
nombre jurarás. 21 El
es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha
hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus
ojos han visto. 22 Con
setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y
ahora Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en
multitud.
11
1 Amarás, pues, a Jehová
tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus
decretos y sus mandamientos, todos los días.
2 Y comprended hoy,
porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni
visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su
mano poderosa, y su brazo extendido,
3 y sus señales, y sus obras que hizo
en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su
tierra; 4 y lo que hizo
al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros;
cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos,
cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta
hoy; 5 y lo que ha
hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis
llegado a este lugar; 6 y
lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de
Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus
familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de
todo Israel. 7 Mas
vuestros ojos han visto todas las grandes obras que
Jehová ha hecho.
8 Guardad, pues, todos
los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis
fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual
pasáis para tomarla; 9 y
para que os sean prolongados los días sobre la tierra,
de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de
darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye
leche y miel. 10 La
tierra a la cual entras para tomarla no es como la
tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas
tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de
hortaliza. 11 La tierra
a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de
vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
12 tierra de la cual
Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos
de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el
fin.
13 Si
obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os
prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y
sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra
alma, 14 yo daré la
lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la
tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
15 Daré también hierba
en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.
16 Guardaos, pues, que
vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a
dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
17 y se encienda el furor de Jehová
sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia,
ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena
tierra que os da Jehová.
18 Por
tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y
en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra
mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
19 Y las enseñaréis a
vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en
tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes,
y cuando te levantes, 20 y
las escribirás en los postes de tu casa, y en tus
puertas; 21 para que
sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan
numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros
padres que les había de dar, como los días de los cielos
sobre la tierra. 22 Porque
si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos
que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis
a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y
siguiéndole a él, 23 Jehová
también echará de delante de vosotros a todas estas
naciones, y desposeeréis naciones grandes y más
poderosas que vosotros. 24 Todo
lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro;
desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates
hasta el mar occidental será vuestro territorio.
25 Nadie se sostendrá
delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá
Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis,
como él os ha dicho.
26 He
aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la
maldición: 27 la
bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro
Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y
la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os
ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no
habéis conocido. 29 Y
cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a
la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el
monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal,
30 los cuales están al
otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la
tierra del cananeo, que habita en el Arabá frente a
Gilgal, junto al encinar de More. 31 Porque
vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que
os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis
en ella. 32 Cuidaréis,
pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo
presento hoy delante de vosotros.
12
1 Estos son los
estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en
la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado
para que tomes posesión de ella, todos los días que
vosotros viviereis sobre la tierra.
2 Destruiréis enteramente todos los lugares
donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a
sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los
collados, y debajo de todo árbol frondoso.
3 Derribaréis sus
altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de
Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las
esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel
lugar. 4 No haréis así
a Jehová vuestro Dios, 5 sino
que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre
todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su
habitación, ése buscaréis, y allá iréis.
6 Y allí llevaréis vuestros
holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y
la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos,
vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de
vuestras vacas y de vuestras ovejas;
7 y comeréis allí delante de Jehová
vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras
familias, en toda obra de vuestras manos en la cual
Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
8 No haréis como todo lo que hacemos
nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece,
9 porque hasta ahora no
habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová
vuestro Dios. 10 Mas
pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová
vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de
todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
11 Y al lugar que
Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su
nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando:
vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros
diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo
lo escogido de los votos que hubiereis prometido a
Jehová. 12 Y os
alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros,
vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y
vuestras siervas, y el levita que habite en vuestras
poblaciones; por cuanto no tiene parte ni heredad con
vosotros. 13 Cuídate de
no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que
vieres; 14 sino que en
el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus,
allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que
yo te mando.
15 Con
todo, podrás matar y comer carne en todas tus
poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que
Jehová tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la
podrá comer, como la de gacela o de ciervo.
16 Solamente que sangre
no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.
17 Ni comerás en tus
poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu
aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas,
ni los votos que prometieres, ni las ofrendas
voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos;
18 sino que delante de
Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu
Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo,
tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te
alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de
tus manos. 19 Ten
cuidado de no desamparar al levita en todos tus días
sobre la tierra.
20 Cuando
Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él te ha
dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste
comerla, conforme a lo que deseaste podrás comer.
21 Si estuviere lejos
de ti el lugar que Jehová tu Dios escogiere para poner
allí su nombre, podrás matar de tus vacas y de tus
ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado
yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseares.
22 Lo mismo que se come
la gacela y el ciervo, así las podrás comer; el inmundo
y el limpio podrán comer también de ellas.
23 Solamente que te
mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es
la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
24 No la comerás; en
tierra la derramarás como agua. 25 No
comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus
hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los
ojos de Jehová. 26 Pero
las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las
tomarás, y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere
escogido; 27 y
ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre
el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus
sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu
Dios, y podrás comer la carne. 28 Guarda
y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que
haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu
Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para
siempre.
29 Cuando Jehová tu Dios
haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas
para poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra,
30 guárdate que no
tropieces yendo en pos de ellas, después que sean
destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus
dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas
naciones a sus dioses, yo también les serviré.
31 No harás así a
Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová
aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus
hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
32 Cuidarás
de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni
de ello quitarás.
13
1 Cuando se levantare en
medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare
señal o prodigios, 2 y
si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció,
diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no
conociste, y sirvámosles; 3 no
darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal
soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está
probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con
todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
4 En pos de Jehová
vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus
mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a
él seguiréis. 5 Tal
profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto
aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó
de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre,
y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu
Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de
en medio de ti.
6 Si
te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu
hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto:
Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus
padres conocisteis, 7 de
los dioses de los pueblos que están en vuestros
alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo
de la tierra hasta el otro extremo de ella;
8 no consentirás con
él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni
le tendrás misericordia, ni lo encubrirás,
9 sino que lo matarás;
tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y
después la mano de todo el pueblo.
10 Le apedrearás hasta que muera, por
cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó
de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
11 para que todo Israel
oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa
semejante a esta.
12 Si
oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová
tu Dios te da para vivir en ellas,
13 que han salido de en medio de ti hombres
impíos que han instigado a los moradores de su ciudad,
diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros
no conocisteis; 14 tú
inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y
si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se
hizo en medio de ti, 15 irremisiblemente
herirás a filo de espada a los moradores de aquella
ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y
también matarás sus ganados a filo de espada.
16 Y juntarás todo su
botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la
ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a
Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para
siempre; nunca más será edificada.
17 Y no se pegará a tu mano nada del
anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira,
y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y
te multiplique, como lo juró a tus padres,
18 cuando obedecieres a
la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus
mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto
ante los ojos de Jehová tu Dios.
14
1 Hijos sois de Jehová
vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de
muerto. 2 Porque eres
pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido
para que le seas un pueblo único de entre todos los
pueblos que están sobre la tierra.
3 Nada abominable
comerás. 4 Estos son
los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la
cabra, 5 el ciervo, la
gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope
y el carnero montés. 6 Y
todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas,
y que rumiare entre los animales, ese podréis comer.
7 Pero estos no
comeréis, entre los que rumian o entre los que tienen
pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian,
mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos;
8 ni cerdo, porque
tiene pezuña hendida, mas no rumia; os será inmundo. De
la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos
muertos.
9 De
todo lo que está en el agua, de estos podréis comer:
todo lo que tiene aleta y escama. 10 Mas
todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis;
inmundo será.
11 Toda
ave limpia podréis comer. 12 Y
estas son de las que no podréis comer: el águila, el
quebrantahuesos, el azor, 13 el
gallinazo, el milano según su especie,
14 todo cuervo según su especie,
15 el avestruz, la
lechuza, la gaviota y el gavilán según sus especies,
16 el buho, el ibis, el
calamón, 17 el
pelícano, el buitre, el somormujo,
18 la cigüeña, la garza según su especie,
la abubilla y el murciélago. 19 Todo
insecto alado será inmundo; no se comerá.
20 Toda ave limpia podréis comer.
21 Ninguna
cosa mortecina comeréis; al extranjero que está en tus
poblaciones la darás, y él podrá comerla; o véndela a un
extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová tu
Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
22 Indefectiblemente
diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu
campo cada año. 23 Y
comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él
escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu
grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus
manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a
Jehová tu Dios todos los días. 24 Y
si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por
estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere
escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu
Dios te bendijere, 25 entonces
lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás
al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
26 y darás el dinero por todo lo que
deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o
por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí
delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu
familia. 27 Y no
desampararás al levita que habitare en tus poblaciones;
porque no tiene parte ni heredad contigo.
28 Al
fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus
productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
29 Y vendrá el levita,
que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero,
el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y
comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te
bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
15
1 Cada siete años harás
remisión. 2 Y esta es
la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo
aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó
a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su
hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.
3 Del extranjero
demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere
tuyo, lo perdonará tu mano, 4 para
que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová te
bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad para que la tomes en posesión,
5 si escuchares
fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y
cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.
6 Ya que Jehová tu Dios
te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces
a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás
dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán
dominio.
7 Cuando haya en medio
de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de
tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no
endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu
hermano pobre, 8 sino
abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le
prestarás lo que necesite. 9 Guárdate
de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo:
Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires
con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle;
porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te
contará por pecado. 10 Sin
falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le
des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en
todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
11 Porque no faltarán
menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando,
diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al
menesteroso en tu tierra.
12 Si se vendiere a ti
tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido seis
años, al séptimo le despedirás libre.
13 Y cuando lo despidieres libre, no
le enviarás con las manos vacías. 14 Le
abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de
tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere
bendecido. 15 Y te
acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y
que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando
esto hoy. 16 Si él te
dijere: No te dejaré; porque te ama a ti y a tu casa, y
porque le va bien contigo; 17 entonces
tomarás una lesna, y horadarás su oreja contra la
puerta, y será tu siervo para siempre; así también harás
a tu criada. 18 No te
parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad
del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová
tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.
19 Consagrarás a Jehová
tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y de tus
ovejas; no te servirás del primogénito de tus vacas, ni
trasquilarás el primogénito de tus ovejas.
20 Delante de Jehová tu
Dios los comerás cada año, tú y tu familia, en el lugar
que Jehová escogiere. 21 Y
si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o
hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a
Jehová tu Dios. 22 En
tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que el
limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo.
23 Solamente que no
comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como
agua.
16
1 Guardarás el mes de
Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes
de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.
2 Y sacrificarás la
pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas,
en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su
nombre. 3 No comerás
con ella pan con levadura; siete días comerás con ella
pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa
saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de
tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra
de Egipto. 4 Y no se
verá levadura contigo en todo tu territorio por siete
días; y de la carne que matares en la tarde del primer
día, no quedará hasta la mañana. 5 No
podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las
ciudades que Jehová tu Dios te da; 6 sino
en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite
allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la
puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.
7 Y la asarás y comerás
en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por
la mañana regresarás y volverás a tu habitación.
8 Seis días comerás pan
sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a
Jehová tu Dios; no trabajarás en él.
9 Siete
semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz
en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
10 Y harás la fiesta
solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la
abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres,
según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
11 Y te alegrarás
delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu
siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus
ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que
estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu
Dios hubiere escogido para poner allí su nombre.
12 Y acuérdate de que
fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y
cumplirás estos estatutos.
13 La
fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días,
cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.
14 Y te alegrarás en
tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo,
tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la
viuda que viven en tus poblaciones.
15 Siete días celebrarás fiesta solemne a
Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque
te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y
en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente
alegre.
16 Tres
veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de
Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la
fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta
solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los
tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová
con las manos vacías; 17 cada
uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición
que Jehová tu Dios te hubiere dado.
18 Jueces y oficiales
pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará
en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo
juicio. 19 No tuerzas
el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes
soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios,
y pervierte las palabras de los justos.
20 La justicia, la justicia seguirás,
para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te
da.
21 No
plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de
Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho,
22 ni te levantarás estatua, lo cual
aborrece Jehová tu Dios.
17
1 No ofrecerás en
sacrificio a Jehová tu Dios, buey o cordero en el cual
haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación a
Jehová tu Dios.
2 Cuando
se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que
Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal
ante los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
3 que hubiere ido y
servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos,
ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del
cielo, lo cual yo he prohibido; 4 y
te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres
indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que
tal abominación ha sido hecha en Israel;
5 entonces sacarás a tus puertas al
hombre o a la mujer que hubiere hecho esta mala cosa,
sea hombre o mujer, y los apedrearás, y así morirán.
6 Por dicho de dos o de
tres testigos morirá el que hubiere de morir; no morirá
por el dicho de un solo testigo. 7 La
mano de los testigos caerá primero sobre él para
matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así
quitarás el mal de en medio de ti.
8 Cuando
alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una
clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho
legal y otra, y entre una clase de herida y otra, en
negocios de litigio en tus ciudades; entonces te
levantarás y recurrirás al lugar que Jehová tu Dios
escogiere; 9 y vendrás
a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en
aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñarán la
sentencia del juicio. 10 Y
harás según la sentencia que te indiquen los del lugar
que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo
que te manifiesten. 11 Según
la ley que te enseñen, y según el juicio que te digan,
harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la
sentencia que te declaren. 12 Y
el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al
sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová
tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de
en medio de Israel. 13 Y
todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerá.
14 Cuando hayas entrado
en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión
de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí,
como todas las naciones que están en mis alrededores;
15 ciertamente pondrás
por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de
entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner
sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
16 Pero él no aumentará
para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con
el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho:
No volváis nunca por este camino. 17 Ni
tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se
desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en
abundancia. 18 Y cuando
se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá
para sí en un libro una copia de esta ley, del original
que está al cuidado de los sacerdotes levitas;
19 y lo tendrá consigo,
y leerá en él todos los días de su vida, para que
aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las
palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos
por obra; 20 para que
no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte
del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que
prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio
de Israel.
18
1 Los sacerdotes
levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán
parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a
Jehová y de la heredad de él comerán.
2 No tendrán, pues, heredad entre sus
hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho.
3 Y este será el
derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los
que ofrecieren en sacrificio buey o cordero: darán al
sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
4 Las primicias de tu
grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la
lana de tus ovejas le darás; 5 porque
le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus tribus,
para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
6 Y
cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de
entre todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con
todo el deseo de su alma al lugar que Jehová escogiere,
7 ministrará en el
nombre de Jehová su Dios como todos sus hermanos los
levitas que estuvieren allí delante de Jehová.
8 Igual ración a la de
los otros comerá, además de sus patrimonios.
9 Cuando entres a la
tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer
según las abominaciones de aquellas naciones.
10 No sea hallado en ti
quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni
quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego,
ni hechicero, 11 ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los
muertos. 12 Porque es
abominación para con Jehová cualquiera que hace estas
cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa
estas naciones de delante de ti. 13 Perfecto
serás delante de Jehová tu Dios. 14 Porque
estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a
adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová
tu Dios.
15 Profeta de en medio
de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu
Dios; a él oiréis; 16 conforme
a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día
de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de
Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que
no muera. 17 Y Jehová
me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18 Profeta les
levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré
mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo
le mandare. 19 Mas a
cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en
mi nombre, yo le pediré cuenta. 20 El
profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en
mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que
hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta
morirá. 21 Y si dijeres
en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová
no ha hablado?; 22 si
el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se
cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que
Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal
profeta; no tengas temor de él.
19
1 Cuando Jehová tu Dios
destruya a las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da
a ti, y tú las heredes, y habites en sus ciudades, y en
sus casas; 2 te
apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Jehová
tu Dios te da para que la poseas. 3 Arreglarás
los caminos, y dividirás en tres partes la tierra que
Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo
homicida huya allí.
4 Y
este es el caso del homicida que huirá allí, y vivirá:
aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber
tenido enemistad con él anteriormente;
5 como el que fuere con su prójimo al
monte a cortar leña, y al dar su mano el golpe con el
hacha para cortar algún leño, saltare el hierro del
cabo, y diere contra su prójimo y éste muriere; aquél
huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
6 no sea que el vengador de la sangre,
enfurecido, persiga al homicida, y le alcance por ser
largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser
condenado a muerte por cuanto no tenía enemistad con su
prójimo anteriormente. 7 Por
tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
8 Y si Jehová tu Dios
ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y
te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,
9 siempre y cuando
guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo
hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y
andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás
tres ciudades más a estas tres, 10 para
que no sea derramada sangre inocente en medio de la
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas
culpado de derramamiento de sangre.
11 Pero
si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo
acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de
muerte, y muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
12 entonces los
ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y
lo entregarán en mano del vengador de la sangre para que
muera. 13 No le
compadecerás; y quitarás de Israel la sangre inocente, y
te irá bien.
14 En
la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios te
da, no reducirás los límites de la propiedad de tu
prójimo, que fijaron los antiguos.
15 No se tomará en
cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier
delito ni en cualquier pecado, en relación con
cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de
dos o tres testigos se mantendrá la acusación.
16 Cuando se levantare
testigo falso contra alguno, para testificar contra él,
17 entonces los dos
litigantes se presentarán delante de Jehová, y delante
de los sacerdotes y de los jueces que hubiere en
aquellos días. 18 Y los
jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19 entonces haréis a él
como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de
en medio de ti. 20 Y
los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer
más una maldad semejante en medio de ti.
21 Y no le compadecerás; vida por
vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie
por pie.
20
1 Cuando salgas a la
guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros,
y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos,
porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de
tierra de Egipto. 2 Y
cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el
sacerdote y hablará al pueblo, 3 y
les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en
batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro
corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os
desalentéis delante de ellos; 4 porque
Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por
vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5 Y los oficiales
hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa
nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa,
no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.
6 ¿Y quién ha plantado
viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su
casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la
disfrute. 7 ¿Y quién se
ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y
vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y
algún otro la tome. 8 Y
volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán:
¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase
a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como
el corazón suyo. 9 Y
cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo,
entonces los capitanes del ejército tomarán el mando a
la cabeza del pueblo.
10 Cuando
te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás
la paz. 11 Y si
respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en
ella fuere hallado te será tributario, y te servirá.
12 Mas si no hiciere
paz contigo, y emprendiere guerra contigo, entonces la
sitiarás. 13 Luego que
Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todo
varón suyo a filo de espada. 14 Solamente
las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que
haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y
comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu
Dios te entregó. 15 Así
harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti,
que no sean de las ciudades de estas naciones.
16 Pero de las ciudades
de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad,
ninguna persona dejarás con vida, 17 sino
que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo,
al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como
Jehová tu Dios te ha mandado; 18 para
que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones
que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra
Jehová vuestro Dios.
19 Cuando
sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días
para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha
en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los
talarás, porque el árbol del campo no es hombre para
venir contra ti en el sitio. 20 Mas
el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo
y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que
te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
21
1 Si en la tierra que
Jehová tu Dios te da para que la poseas, fuere hallado
alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere
quién lo mató, 2 entonces
tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia
hasta las ciudades que están alrededor del muerto.
3 Y los ancianos de la
ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el
muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya
trabajado, que no haya llevado yugo;
4 y los ancianos de aquella ciudad
traerán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya
sido arado ni sembrado, y quebrarán la cerviz de la
becerra allí en el valle. 5 Entonces
vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos
escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para
bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de
ellos se decidirá toda disputa y toda ofensa.
6 Y todos los ancianos
de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el
muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya cerviz
fue quebrada en el valle; 7 y
protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado
esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.
8 Perdona a tu pueblo
Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de
sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será
perdonada. 9 Y tú
quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de
ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de
Jehová.
10 Cuando salieres a la
guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los
entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
11 y vieres entre los
cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la
tomares para ti por mujer, 12 la
meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará
sus uñas, 13 y se
quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu
casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y
después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y
ella será tu mujer. 14 Y
si no te agradare, la dejarás en libertad; no la
venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por
cuanto la humillaste.
15 Si
un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra
aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado
hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
16 en el día que
hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar
el derecho de primogenitura al hijo de la amada con
preferencia al hijo de la aborrecida, que es el
primogénito; 17 mas al
hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para
darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de
los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo
es el derecho de la primogenitura.
18 Si
alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no
obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre,
y habiéndole castigado, no les obedeciere;
19 entonces lo tomarán
su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de
su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
20 y dirán a los
ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y
rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.
21 Entonces todos los
hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así
quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y
temerá.
22 Si
alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y
lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
23 no dejaréis que su
cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo
enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el
colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad.
22
1 Si vieres extraviado
el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu
ayuda; lo volverás a tu hermano. 2 Y
si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo
recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu
hermano lo busque, y se lo devolverás.
3 Así harás con su asno, así harás
también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa
de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no
podrás negarle tu ayuda. 4 Si
vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el
camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
5 No
vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá
ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios
cualquiera que esto hace.
6 Cuando
encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier
árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la
madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no
tomarás la madre con los hijos. 7 Dejarás
ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te
vaya bien, y prolongues tus días.
8 Cuando
edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para
que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él
cayere alguno.
9 No
sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se
pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el
fruto de la viña. 10 No
ararás con buey y con asno juntamente.
11 No vestirás ropa de lana y lino
juntamente.
12 Te
harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te
cubras.
13 Cuando alguno tomare
mujer, y después de haberse llegado a ella la
aborreciere, 14 y le
atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta
mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
15 entonces el padre de
la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la
virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad,
en la puerta; 16 y dirá
el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a
este hombre por mujer, y él la aborrece;
17 y he aquí, él le atribuye faltas
que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu
hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi
hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos
de la ciudad. 18 Entonces
los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo
castigarán; 19 y le
multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al
padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre
una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá
despedirla en todos sus días. 20 Mas
si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la
joven, 21 entonces la
sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la
apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por
cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su
padre; así quitarás el mal de en medio de ti.
22 Si
fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada
con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con
la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de
Israel.
23 Si
hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y
alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
24 entonces los
sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los
apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en
la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su
prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
25 Mas
si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y
la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá
solamente el hombre que se acostó con ella;
26 mas a la joven no le
harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como
cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la
vida, así es en este caso. 27 Porque
él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y
no hubo quien la librase.
28 Cuando
algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere
desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren
descubiertos; 29 entonces
el hombre que se acostó con ella dará al padre de la
joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer,
por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus
días.
30 Ninguno
tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su
padre.
23
1 No entrará en la
congregación de Jehová el que tenga magullados los
testículos, o amputado su miembro viril.
2 No
entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta
la décima generación no entrarán en la congregación de
Jehová.
3 No
entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová,
ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en
la congregación de Jehová para siempre,
4 por cuanto no os salieron a recibir
con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y
porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de
Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a
Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en
bendición, porque Jehová tu Dios te amaba.
6 No procurarás la paz
de ellos ni su bien en todos los días para siempre.
7 No
aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no
aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su
tierra. 8 Los hijos que
nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en
la congregación de Jehová.
9 Cuando salieres a
campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa
mala.
10 Si
hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por
razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá
fuera del campamento, y no entrará en él.
11 Pero al caer la noche se lavará con
agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en
el campamento.
12 Tendrás
un lugar fuera del campamento adonde salgas;
13 tendrás también
entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí
fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu
excremento; 14 porque
Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para
librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti;
por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no
vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
15 No entregarás a su
señor el siervo que se huyere a ti de su amo.
16 Morará contigo, en
medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus
ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.
17 No
haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya
sodomita de entre los hijos de Israel.
18 No traerás la paga de una ramera ni
el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por
ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios
tanto lo uno como lo otro.
19 No
exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de
comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir
interés. 20 Del extraño
podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás,
para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus
manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de
ella.
21 Cuando
haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;
porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y
sería pecado en ti. 22 Mas
cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.
23 Pero lo que hubiere
salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás,
conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la
ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
24 Cuando
entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta
saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
25 Cuando entres en la mies de tu
prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no
aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
24
1 Cuando alguno tomare
mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber
hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá
carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la
despedirá de su casa. 2 Y
salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3 Pero si la
aborreciere este último, y le escribiere carta de
divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere
de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la
tomó por mujer, 4 no
podrá su primer marido, que la despidió, volverla a
tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida;
porque es abominación delante de Jehová, y no has de
pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por
heredad.
5 Cuando
alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en
ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por
un año, para alegrar a la mujer que tomó.
6 No
tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni
la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del
hombre.
7 Cuando
fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus
hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado,
o le hubiere vendido, morirá el tal ladrón, y quitarás
el mal de en medio de ti.
8 En
cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar
diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren
los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así
cuidaréis de hacer. 9 Acuérdate
de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino,
después que salisteis de Egipto.
10 Cuando
entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no
entrarás en su casa para tomarle prenda.
11 Te quedarás fuera, y el hombre a
quien prestaste te sacará la prenda.
12 Y si el hombre fuere pobre, no te
acostarás reteniendo aún su prenda.
13 Sin falta le devolverás la prenda cuando
el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te
bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.
14 No
oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de
tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu
tierra dentro de tus ciudades. 15 En
su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin
dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para
que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
16 Los
padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los
padres; cada uno morirá por su pecado.
17 No
torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni
tomarás en prenda la ropa de la viuda,
18 sino que te acordarás que fuiste
siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu
Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
19 Cuando
siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en
el campo, no volverás para recogerla; será para el
extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que
te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
20 Cuando sacudas tus
olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de
ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la
viuda. 21 Cuando
vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para
el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
22 Y acuérdate que
fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te
mando que hagas esto.
25
1 Si hubiere pleito
entre algunos, y acudieren al tribunal para que los
jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y
condenarán al culpable. 2 Y
si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el
juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su
presencia; según su delito será el número de azotes.
3 Se podrá dar cuarenta
azotes, no más; no sea que, si lo hirieren con muchos
azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido
delante de tus ojos.
4 No
pondrás bozal al buey cuando trillare.
5 Cuando
hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y
no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera
con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la
tomará por su mujer, y hará con ella parentesco.
6 Y el primogénito que
ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano
muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de
Israel. 7 Y si el
hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su
cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no
quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere
emparentar conmigo. 8 Entonces
los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y
hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No
quiero tomarla, 9 se
acercará entonces su cuñada a él delante de los
ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá
en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón
que no quiere edificar la casa de su hermano.
10 Y se le dará este
nombre en Israel: La casa del descalzado.
11 Si
algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de
uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y
alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas,
12 le cortarás entonces
la mano; no la perdonarás.
13 No
tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica,
14 ni tendrás en tu
casa efa grande y efa pequeño. 15 Pesa
exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para
que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová
tu Dios te da. 16 Porque
abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace
esto, y cualquiera que hace injusticia.
17 Acuérdate de lo que
hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de
Egipto; 18 de cómo te
salió al encuentro en el camino, y te desbarató la
retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti,
cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún
temor de Dios. 19 Por
tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus
enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te
da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria
de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.
26
1 Cuando hayas entrado
en la tierra que Jehová tu Dios te da por herencia, y
tomes posesión de ella y la habites,
2 entonces tomarás de las primicias de
todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu
Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al
lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar
allí su nombre. 3 Y te
presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días, y
le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios, que he entrado
en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos
daría. 4 Y el sacerdote
tomará la canasta de tu mano, y la pondrá delante del
altar de Jehová tu Dios.
5 Entonces
hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a
punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a
Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y
llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa;
6 y los egipcios nos
maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros
dura servidumbre. 7 Y
clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová
oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro
trabajo y nuestra opresión; 8 y
Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo
extendido, con grande espanto, y con señales y con
milagros; 9 y nos trajo
a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye
leche y miel. 10 Y
ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la
tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de
Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.
11 Y te alegrarás en
todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu
casa, así tú como el levita y el extranjero que está en
medio de ti.
12 Cuando
acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año
tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al
extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus
aldeas, y se saciarán. 13 Y
dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo consagrado
de mi casa, y también lo he dado al levita, al
extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo
que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos,
ni me he olvidado de ellos. 14 No
he comido de ello en mi luto, ni he gastado de ello
estando yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los
muertos; he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he
hecho conforme a todo lo que me has mandado.
15 Mira desde tu morada
santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a
la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros
padres, tierra que fluye leche y miel.
16 Jehová
tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y
decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu
corazón y con toda tu alma. 17 Has
declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que
andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus
mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.
18 Y Jehová ha
declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva
posesión, como te lo ha prometido, para que guardes
todos sus mandamientos; 19 a
fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para
loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a
Jehová tu Dios, como él ha dicho.
27
1 Ordenó Moisés, con los
ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaréis
todos los mandamientos que yo os prescribo hoy.
2 Y el día que pases el
Jordán a la tierra que Jehová tu Dios te da, levantarás
piedras grandes, y las revocarás con cal;
3 y escribirás en ellas todas las
palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en
la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye
leche y miel, como Jehová el Dios de tus padres te ha
dicho. 4 Cuando, pues,
hayas pasado el Jordán, levantarás estas piedras que yo
os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás con cal;
5 y edificarás allí un
altar a Jehová tu Dios, altar de piedras; no alzarás
sobre ellas instrumento de hierro. 6 De
piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios, y
ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios;
7 y sacrificarás
ofrendas de paz, y comerás allí, y te alegrarás delante
de Jehová tu Dios. 8 Y
escribirás muy claramente en las piedras todas las
palabras de esta ley.
9 Y
Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel,
diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has
venido a ser pueblo de Jehová tu Dios.
10 Oirás, pues, la voz de Jehová tu
Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que
yo te ordeno hoy.
11 Y mandó Moisés al
pueblo en aquel día, diciendo: 12 Cuando
hayas pasado el Jordán, éstos estarán sobre el monte
Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá,
Isacar, José y Benjamín. 13 Y
éstos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la
maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.
14 Y hablarán los
levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz:
15 Maldito
el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición,
abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la
pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá:
Amén.
16 Maldito
el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo
el pueblo: Amén.
17 Maldito
el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el
pueblo: Amén.
18 Maldito
el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo
el pueblo: Amén.
19 Maldito
el que pervirtiere el derecho del extranjero, del
huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.
20 Maldito
el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto
descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo:
Amén.
21 Maldito
el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el
pueblo: Amén.
22 Maldito
el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o
hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
23 Maldito
el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo:
Amén.
24 Maldito
el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el
pueblo: Amén.
25 Maldito
el que recibiere soborno para quitar la vida al
inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
26 Maldito
el que no confirmare las palabras de esta ley para
hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.
28
1 Acontecerá que si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo
te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará
sobre todas las naciones de la tierra.
2 Y vendrán sobre ti todas estas
bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová
tu Dios. 3 Bendito
serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
4 Bendito el fruto de
tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus
bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus
ovejas. 5 Benditas
serán tu canasta y tu artesa de amasar.
6 Bendito serás en tu entrar, y
bendito en tu salir.
7 Jehová
derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti;
por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos
huirán de delante de ti. 8 Jehová
te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo
aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la
tierra que Jehová tu Dios te da. 9 Te
confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha
jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu
Dios, y anduvieres en sus caminos.
10 Y verán todos los pueblos de la tierra
que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te
temerán. 11 Y te hará
Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu
vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu
tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te
había de dar. 12 Te
abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la
lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda
obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú
no pedirás prestado. 13 Te
pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás
encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres
los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno
hoy, para que los guardes y cumplas,
14 y si no te apartares de todas las
palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a
siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
15 Pero acontecerá, si
no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar
cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te
intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas
maldiciones, y te alcanzarán. 16 Maldito
serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.
17 Maldita tu canasta,
y tu artesa de amasar. 18 Maldito
el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría
de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
19 Maldito serás en tu
entrar, y maldito en tu salir.
20 Y
Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y
asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta
que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la
maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.
21 Jehová traerá sobre
ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la
cual entras para tomar posesión de ella.
22 Jehová te herirá de tisis, de
fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con
calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta
que perezcas. 23 Y los
cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la
tierra que está debajo de ti, de hierro.
24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra
polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta
que perezcas.
25 Jehová
te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un
camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás
delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de
la tierra. 26 Y tus
cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y
fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.
27 Jehová te herirá con
la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con
comezón de que no puedas ser curado.
28 Jehová te herirá con locura,
ceguera y turbación de espíritu; 29 y
palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad,
y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino
oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te
salve. 30 Te desposarás
con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás
casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la
disfrutarás. 31 Tu buey
será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él;
tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será
devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no
tendrás quien te las rescate. 32 Tus
hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus
ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y
no habrá fuerza en tu mano. 33 El
fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo
que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado
todos los días. 34 Y
enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.
35 Te herirá Jehová con
maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde
la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas
ser curado.
36 Jehová
te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti,
a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá
servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.
37 Y serás motivo de
horror, y servirás de refrán y de burla a todos los
pueblos a los cuales te llevará Jehová.
38 Sacarás mucha semilla al campo, y
recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.
39 Plantarás viñas y
labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas,
porque el gusano se las comerá. 40 Tendrás
olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el
aceite, porque tu aceituna se caerá.
41 Hijos e hijas engendrarás, y no
serán para ti, porque irán en cautiverio.
42 Toda tu arboleda y el fruto de tu
tierra serán consumidos por la langosta.
43 El extranjero que estará en medio
de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy
abajo. 44 El te
prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por
cabeza, y tú serás por cola. 45 Y
vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te
perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por
cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios,
para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te
mandó; 46 y serán en ti
por señal y por maravilla, y en tu descendencia para
siempre.
47 Por
cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con
gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,
48 servirás, por tanto,
a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre
y con sed y con desnudez, y con falta de todas las
cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta
destruirte. 49 Jehová
traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la
tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no
entiendas; 50 gente
fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni
perdonará al niño; 51 y
comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra,
hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni
aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus
ovejas, hasta destruirte. 52 Pondrá
sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros
altos y fortificados en que tú confías, en toda tu
tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la
tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.
53 Y comerás el fruto
de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que
Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que
te angustiará tu enemigo. 54 El
hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará
con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y
al resto de sus hijos que le quedaren;
55 para no dar a alguno de ellos de la
carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle
quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu
enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.
56 La tierna y la
delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie
intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y
ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a
su hijo, a su hija, 57 al
recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos
que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la
carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu
enemigo te oprimirá en tus ciudades.
58 Si
no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta
ley que están escritas en este libro, temiendo este
nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS,
59 entonces Jehová
aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu
descendencia, plagas grandes y permanentes, y
enfermedades malignas y duraderas;
60 y traerá sobre ti todos los males de
Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.
61 Asimismo toda
enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro
de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas
destruido. 62 Y
quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como
las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no
obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios.
63 Así como Jehová se gozaba en
haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en
arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre
la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.
64 Y Jehová te
esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la
tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses
ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la
piedra. 65 Y ni aun
entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie
tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón
temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de
alma; 66 y tendrás tu
vida como algo que pende delante de ti, y estarás
temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu
vida. 67 Por la mañana
dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde
dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de
tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que
verán tus ojos. 68 Y
Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino
del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis
vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por
esclavas, y no habrá quien os compre.
29
1 Estas son las palabras
del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con
los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del
pacto que concertó con ellos en Horeb.
2 Moisés,
pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis
visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros
ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus
siervos, y a toda su tierra, 3 las
grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y
las grandes maravillas. 4 Pero
hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni
ojos para ver, ni oídos para oír. 5 Y
yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros
vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro
calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.
6 No habéis comido pan,
ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo
soy Jehová vuestro Dios. 7 Y
llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón
y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los
derrotamos; 8 y tomamos
su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la
media tribu de Manasés. 9 Guardaréis,
pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por
obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis.
10 Vosotros
todos estáis hoy en presencia de Jehová vuestro Dios;
los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y
vuestros oficiales, todos los varones de Israel;
11 vuestros niños,
vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio
de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el
que saca tu agua; 12 para
que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su
juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo,
13 para confirmarte hoy
como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de
la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus
padres Abraham, Isaac y Jacob. 14 Y
no solamente con vosotros hago yo este pacto y este
juramento, 15 sino con
los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de
Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con
nosotros.
16 Porque
vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y
cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las
cuales habéis pasado; 17 y
habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y
piedra, de plata y oro, que tienen consigo.
18 No sea que haya
entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo
corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a
servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en
medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo,
19 y suceda que al oír
las palabras de esta maldición, él se bendiga en su
corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza
de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la
sed. 20 No querrá
Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de
Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará
sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová
borrará su nombre de debajo del cielo;
21 y lo apartará Jehová de todas las
tribus de Israel para mal, conforme a todas las
maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.
22 Y dirán las
generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten
después de vosotros, y el extranjero que vendrá de
lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella
tierra, y sus enfermedades de que Jehová la habrá hecho
enfermar 23 (azufre y
sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada, ni
producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como
sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra, de
Adma y de Zeboim, las cuales Jehová destruyó en su furor
y en su ira); 24 más
aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová
a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira?
25 Y responderán: Por
cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres,
que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra
de Egipto, 26 y fueron
y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos,
dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían
dado. 27 Por tanto, se
encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer
sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;
28 y Jehová los
desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande
indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve.
29 Las
cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las
reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para
siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta
ley.
30
1 Sucederá que cuando
hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición
y la maldición que he puesto delante de ti, y te
arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te
hubiere arrojado Jehová tu Dios, 2 y
te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz
conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos,
con todo tu corazón y con toda tu alma,
3 entonces Jehová hará volver a tus
cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a
recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere
esparcido Jehová tu Dios. 4 Aun
cuando tus desterrados estuvieren en las partes más
lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá
Jehová tu Dios, y de allá te tomará;
5 y te hará volver Jehová tu Dios a la
tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará
bien, y te multiplicará más que a tus padres.
6 Y circuncidará Jehová
tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia,
para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con
toda tu alma, a fin de que vivas. 7 Y
pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus
enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
8 Y tú volverás, y
oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus
mandamientos que yo te ordeno hoy. 9 Y
te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus
manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu
bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque
Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la
manera que se gozó sobre tus padres,
10 cuando obedecieres a la voz de
Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus
estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te
convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con
toda tu alma.
11 Porque
este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado
difícil para ti, ni está lejos. 12 No
está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por
nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír
para que lo cumplamos? 13 Ni
está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará
por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo
haga oír, a fin de que lo cumplamos?
14 Porque muy cerca de ti está la
palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la
cumplas.
15 Mira,
yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la
muerte y el mal; 16 porque
yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en
sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y
sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y
Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras
para tomar posesión de ella. 17 Mas
si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares
extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les
sirvieres, 18 yo os
protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis
vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el
Jordán, para entrar en posesión de ella.
19 A los cielos y a la tierra llamo
por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto
delante la vida y la muerte, la bendición y la
maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia; 20 amando
a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a
él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus
días; a fin de que habites sobre la tierra que juró
Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les
había de dar.
31
1 Fue Moisés y habló
estas palabras a todo Israel, 2 y
les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no
puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha
dicho: No pasarás este Jordán. 3 Jehová
tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas
naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el
que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.
4 Y hará Jehová con
ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los
amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.
5 Y los entregará
Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme
a todo lo que os he mandado. 6 Esforzaos
y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos,
porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te
dejará, ni te desamparará.
7 Y
llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo
Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con
este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que
les daría, y tú se la harás heredar.
8 Y Jehová va delante de ti; él estará
contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te
intimides.
9 Y
escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes
hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová,
y a todos los ancianos de Israel. 10 Y
les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años,
en el año de la remisión, en la fiesta de los
tabernáculos, 11 cuando
viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu
Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley
delante de todo Israel a oídos de ellos.
12 Harás congregar al pueblo, varones
y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en
tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a
Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las
palabras de esta ley; 13 y
los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a
temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis
sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para
tomar posesión de ella.
14 Y
Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de
tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de
reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés
y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión.
15 Y se apareció Jehová
en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna
de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo.
16 Y
Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus
padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los
dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio
de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he
concertado con él; 17 y
se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los
abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán
consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y
angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos
males porque no está mi Dios en medio de mí?
18 Pero ciertamente yo
esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que
ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.
19 Ahora pues,
escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de
Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me
sea por testigo contra los hijos de Israel.
20 Porque yo les
introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual
fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y
engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les
servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.
21 Y cuando les
vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico
responderá en su cara como testigo, pues será recordado
por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo
que se proponen de antemano, antes que los introduzca en
la tierra que juré darles. 22 Y
Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a
los hijos de Israel.
23 Y
dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y
anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en
la tierra que les juré, y yo estaré contigo.
24 Y cuando acabó Moisés
de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta
concluirse, 25 dio
órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del
pacto de Jehová, diciendo: 26 Tomad
este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del
pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo
contra ti. 27 Porque yo
conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun
viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová;
¿cuánto más después que yo haya muerto?
28 Congregad a mí todos los ancianos
de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en
sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra
ellos a los cielos y a la tierra. 29 Porque
yo sé que después de mi muerte, ciertamente os
corromperéis y os apartaréis del camino que os he
mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días,
por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole
con la obra de vuestras manos.
30 Entonces habló Moisés
a oídos de toda la congregación de Israel las palabras
de este cántico hasta acabarlo.
32
-
1 Escuchad,
cielos, y hablaré;
-
Y oiga la tierra los dichos de mi
boca.
-
2 Goteará
como la lluvia mi enseñanza;
-
Destilará como el rocío mi
razonamiento;
-
Como la llovizna sobre la grama,
-
Y como las gotas sobre la hierba;
-
3 Porque
el nombre de Jehová proclamaré.
-
Engrandeced a nuestro Dios.
-
4 El
es la Roca, cuya obra es perfecta,
-
Porque todos sus caminos son
rectitud;
-
Dios de verdad, y sin ninguna
iniquidad en él;
-
Es justo y recto.
-
5 La
corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha,
-
Generación torcida y perversa.
-
6 ¿Así
pagáis a Jehová,
-
Pueblo loco e ignorante?
-
¿No es él tu padre que te creó?
-
El te hizo y te estableció.
-
7 Acuérdate
de los tiempos antiguos,
-
Considera los años de muchas
generaciones;
-
Pregunta a tu padre, y él te
declarará;
-
A tus ancianos, y ellos te dirán.
-
8 Cuando
el Altísimo hizo heredar a las naciones,
-
Cuando hizo dividir a los hijos
de los hombres,
-
Estableció los límites de los
pueblos
-
Según el número de los hijos de
Israel.
-
9 Porque
la porción de Jehová es su pueblo;
-
Jacob la heredad que le tocó.
-
10 Le
halló en tierra de desierto,
-
Y en yermo de horrible soledad;
-
Lo trajo alrededor, lo instruyó,
-
Lo guardó como a la niña de su
ojo.
-
11 Como
el águila que excita su nidada,
-
Revolotea sobre sus pollos,
-
Extiende sus alas, los toma,
-
Los lleva sobre sus plumas,
-
12 Jehová
solo le guió,
-
Y con él no hubo dios extraño.
-
13 Lo
hizo subir sobre las alturas de la tierra,
-
Y comió los frutos del campo,
-
E hizo que chupase miel de la
peña,
-
Y aceite del duro pedernal;
-
14 Mantequilla
de vacas y leche de ovejas,
-
Con grosura de corderos,
-
Y carneros de Basán; también
machos cabríos,
-
Con lo mejor del trigo;
-
Y de la sangre de la uva bebiste
vino.
-
15 Pero
engordó Jesurún, y tiró coces
-
(Engordaste, te cubriste de
grasa);
-
Entonces abandonó al Dios que lo
hizo,
-
Y menospreció la Roca de su
salvación.
-
16 Le
despertaron a celos con los dioses ajenos;
-
Lo provocaron a ira con
abominaciones.
-
17 Sacrificaron
a los demonios, y no a Dios;
-
A dioses que no habían conocido,
-
A nuevos dioses venidos de cerca,
-
Que no habían temido vuestros
padres.
-
18 De
la Roca que te creó te olvidaste;
-
Te has olvidado de Dios tu
creador.
-
19 Y
lo vio Jehová, y se encendió en ira
-
Por el menosprecio de sus hijos y
de sus hijas.
-
20 Y
dijo: Esconderé de ellos mi rostro,
-
Veré cuál será su fin;
-
Porque son una generación
perversa,
-
Hijos infieles.
-
21 Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios;
-
Me provocaron a ira con sus
ídolos;
-
Yo también los moveré a celos con
un pueblo que no es pueblo,
-
Los provocaré a ira con una
nación insensata.
-
22 Porque
fuego se ha encendido en mi ira,
-
Y arderá hasta las profundidades
del Seol;
-
Devorará la tierra y sus frutos,
-
Y abrasará los fundamentos de los
montes.
-
23 Yo
amontonaré males sobre ellos;
-
Emplearé en ellos mis saetas.
-
24 Consumidos
serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente
-
Y de peste amarga;
-
Diente de fieras enviaré también
sobre ellos,
-
Con veneno de serpientes de la
tierra.
-
25 Por
fuera desolará la espada,
-
Y dentro de las cámaras el
espanto;
-
Así al joven como a la doncella,
-
Al niño de pecho como al hombre
cano.
-
26 Yo
había dicho que los esparciría lejos,
-
Que haría cesar de entre los
hombres la memoria de ellos,
-
27 De
no haber temido la provocación del enemigo,
-
No sea que se envanezcan sus
adversarios,
-
No sea que digan: Nuestra mano
poderosa
-
Ha hecho todo esto, y no Jehová.
-
28 Porque
son nación privada de consejos,
-
Y no hay en ellos entendimiento.
-
29 ¡Ojalá
fueran sabios, que comprendieran esto,
-
Y se dieran cuenta del fin que
les espera!
-
30 ¿Cómo
podría perseguir uno a mil,
-
Y dos hacer huir a diez mil,
-
Si su Roca no los hubiese
vendido,
-
Y Jehová no los hubiera
entregado?
-
31 Porque
la roca de ellos no es como nuestra Roca,
-
Y aun nuestros enemigos son de
ello jueces.
-
32 Porque
de la vid de Sodoma es la vid de ellos,
-
Y de los campos de Gomorra;
-
Las uvas de ellos son uvas
ponzoñosas,
-
Racimos muy amargos tienen.
-
33 Veneno
de serpientes es su vino,
-
Y ponzoña cruel de áspides.
-
34 ¿No
tengo yo esto guardado conmigo,
-
Sellado en mis tesoros?
-
35 Mía
es la venganza y la retribución;
-
A su tiempo su pie resbalará,
-
Porque el día de su aflicción
está cercano,
-
Y lo que les está preparado se
apresura.
-
36 Porque
Jehová juzgará a su pueblo,
-
Y por amor de sus siervos se
arrepentirá,
-
Cuando viere que la fuerza
pereció,
-
Y que no queda ni siervo ni
libre.
-
37 Y
dirá: ¿Dónde están sus dioses,
-
La roca en que se refugiaban;
-
38 Que
comían la grosura de sus sacrificios,
-
Y bebían el vino de sus
libaciones?
-
Levántense, que os ayuden
-
Y os defiendan.
-
39 Ved
ahora que yo, yo soy,
-
Y no hay dioses conmigo;
-
Yo hago morir, y yo hago vivir;
-
Yo hiero, y yo sano;
-
Y no hay quien pueda librar de mi
mano.
-
40 Porque
yo alzaré a los cielos mi mano,
-
Y diré: Vivo yo para siempre,
-
41 Si
afilare mi reluciente espada,
-
Y echare mano del juicio,
-
Yo tomaré venganza de mis
enemigos,
-
Y daré la retribución a los que
me aborrecen.
-
42 Embriagaré
de sangre mis saetas,
-
Y mi espada devorará carne;
-
En la sangre de los muertos y de
los cautivos,
-
En las cabezas de larga cabellera
del enemigo.
-
43 Alabad,
naciones, a su pueblo,
-
Porque él vengará la sangre de
sus siervos,
-
Y tomará venganza de sus
enemigos,
-
Y hará expiación por la tierra de
su pueblo.
44 Vino Moisés y recitó
todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo,
él y Josué hijo de Nun. 45 Y
acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo
Israel; 46 y les dijo:
Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os
testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a
fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta
ley. 47 Porque no os es
cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley
haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde
vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
48 Y habló Jehová a
Moisés aquel mismo día, diciendo: 49 Sube
a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la
tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la
tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de
Israel; 50 y muere en
el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como
murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su
pueblo; 51 por cuanto
pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en
las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin;
porque no me santificasteis en medio de los hijos de
Israel. 52 Verás, por
tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a
la tierra que doy a los hijos de Israel.
33
1 Esta es la bendición
con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de
Israel, antes que muriese. 2 Dijo:
-
Jehová vino de Sinaí,
-
Y de Seir les esclareció;
-
Resplandeció desde el monte de
Parán,
-
Y vino de entre diez millares de
santos,
-
Con la ley de fuego a su mano
derecha.
-
3 Aun
amó a su pueblo;
-
Todos los consagrados a él
estaban en su mano;
-
Por tanto, ellos siguieron en tus
pasos,
-
Recibiendo dirección de ti,
-
4 Cuando
Moisés nos ordenó una ley,
-
Como heredad a la congregación de
Jacob.
-
5 Y
fue rey en Jesurún,
-
Cuando se congregaron los jefes
del pueblo
-
Con las tribus de Israel.
-
6 Viva
Rubén, y no muera;
-
Y no sean pocos sus varones.
7 Y
esta bendición profirió para Judá. Dijo así:
-
Oye, oh Jehová, la voz de Judá,
-
Y llévalo a su pueblo;
-
Sus manos le basten,
-
Y tú seas su ayuda contra sus
enemigos.
8 A
Leví dijo:
-
Tu Tumim y tu Urim sean para tu
varón piadoso,
-
A quien probaste en Masah,
-
Con quien contendiste en las
aguas de Meriba,
-
9 Quien
dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto;
-
Y no reconoció a sus hermanos,
-
Ni a sus hijos conoció;
-
Pues ellos guardaron tus
palabras,
-
Y cumplieron tu pacto.
-
10 Ellos
enseñarán tus juicios a Jacob,
-
Y tu ley a Israel;
-
Pondrán el incienso delante de
ti,
-
Y el holocausto sobre tu altar.
-
11 Bendice,
oh Jehová, lo que hicieren,
-
Y recibe con agrado la obra de
sus manos;
-
Hiere los lomos de sus enemigos,
-
Y de los que lo aborrecieren,
para que nunca se levanten.
12 A
Benjamín dijo:
-
El amado de Jehová habitará
confiado cerca de él;
-
Lo cubrirá siempre,
-
Y entre sus hombros morará.
13 A
José dijo:
-
Bendita de Jehová sea tu tierra,
-
Con lo mejor de los cielos, con
el rocío,
-
Y con el abismo que está abajo.
-
14 Con
los más escogidos frutos del sol,
-
Con el rico producto de la luna,
-
15 Con
el fruto más fino de los montes antiguos,
-
Con la abundancia de los collados
eternos,
-
16 Y
con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud;
-
Y la gracia del que habitó en la
zarza
-
Venga sobre la cabeza de José,
-
Y sobre la frente de aquel que es
príncipe entre sus hermanos.
-
17 Como
el primogénito de su toro es su gloria,
-
Y sus astas como astas de búfalo;
-
Con ellas acorneará a los pueblos
juntos hasta los fines de la tierra;
-
Ellos son los diez millares de
Efraín,
-
Y ellos son los millares de
Manasés.
18 A
Zabulón dijo:
-
Alégrate, Zabulón, cuando
salieres;
-
Y tú, Isacar, en tus tiendas.
-
19 Llamarán
a los pueblos a su monte;
-
Allí sacrificarán sacrificios de
justicia,
-
Por lo cual chuparán la
abundancia de los mares,
-
Y los tesoros escondidos de la
arena.
20 A
Gad dijo:
-
Bendito el que hizo ensanchar a
Gad;
-
Como león reposa,
-
Y arrebata brazo y testa.
-
21 Escoge
lo mejor de la tierra para sí,
-
Porque allí le fue reservada la
porción del legislador.
-
Y vino en la delantera del
pueblo;
-
Con Israel ejecutó los mandatos y
los justos decretos de Jehová.
22 A
Dan dijo:
-
Dan es cachorro de león
-
Que salta desde Basán.
23 A
Neftalí dijo:
-
Neftalí, saciado de favores,
-
Y lleno de la bendición de
Jehová,
-
Posee el occidente y el sur.
24 A
Aser dijo:
-
Bendito sobre los hijos sea Aser;
-
Sea el amado de sus hermanos,
-
Y moje en aceite su pie.
-
25 Hierro
y bronce serán tus cerrojos,
-
Y como tus días serán tus
fuerzas.
-
26 No
hay como el Dios de Jesurún,
-
Quien cabalga sobre los cielos
para tu ayuda,
-
Y sobre las nubes con su
grandeza.
-
27 El
eterno Dios es tu refugio,
-
Y acá abajo los brazos eternos;
-
El echó de delante de ti al
enemigo,
-
Y dijo: Destruye.
-
28 E
Israel habitará confiado, la fuente de Jacob
habitará sola
-
En tierra de grano y de vino;
-
También sus cielos destilarán
rocío.
-
29 Bienaventurado
tú, oh Israel.
-
¿Quién como tú,
-
Pueblo salvo por Jehová,
-
Escudo de tu socorro,
-
Y espada de tu triunfo?
-
Así que tus enemigos serán
humillados,
-
Y tú hollarás sobre sus alturas.
34
1 Subió Moisés de los
campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que
está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la
tierra de Galaad hasta Dan, 2 todo
Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la
tierra de Judá hasta el mar occidental;
3 el Neguev, y la llanura, la vega de
Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
4 Y le dijo Jehová:
Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a
Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he
permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.
5 Y murió allí Moisés
siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al
dicho de Jehová. 6 Y lo
enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de
Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura
hasta hoy. 7 Era Moisés
de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos
nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
8 Y lloraron los hijos
de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y
así se cumplieron los días del lloro y del luto de
Moisés.
9 Y
Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría,
porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los
hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová
mandó a Moisés. 10 Y
nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a
quien haya conocido Jehová cara a cara;
11 nadie como él en todas las señales
y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de
Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su
tierra, 12 y en el gran
poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés
hizo a la vista de todo Israel
|