EZEQUIEL
1
1 Aconteció en el año
treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que
estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar,
los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.
2 En el quinto año de
la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del
mes, 3 vino palabra de
Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra
de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él
la mano de Jehová.
4 Y
miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y
una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de
él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía
como bronce refulgente, 5 y
en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y
esta era su apariencia: había en ellos semejanza de
hombre. 6 Cada uno
tenía cuatro caras y cuatro alas. 7 Y
los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies
como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera
de bronce muy bruñido. 8 Debajo
de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre;
y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
9 Con las alas se
juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban,
sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
10 Y el aspecto de sus
caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho
de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los
cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila.
11 Así eran sus caras.
Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos,
las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus
cuerpos. 12 Y cada uno
caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu
les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no
se volvían. 13 Cuanto a
la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como
de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones
encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el
fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.
14 Y los seres
vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
15 Mientras
yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre
la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro
lados. 16 El aspecto de
las ruedas y su obra era semejante al color del
crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su
apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda.
17 Cuando andaban, se
movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando
andaban. 18 Y sus aros
eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en
las cuatro. 19 Y cuando
los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a
ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la
tierra, las ruedas se levantaban. 20 Hacia
donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban;
hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las
ruedas también se levantaban tras ellos; porque el
espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
21 Cuando ellos
andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se
paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la
tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el
espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
22 Y
sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una
expansión a manera de cristal maravilloso, extendido
encima sobre sus cabezas. 23 Y
debajo de la expansión las alas de ellos estaban
derechas, extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno
tenía dos alas que cubrían su cuerpo.
24 Y oí el sonido de sus alas cuando
andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del
Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de
un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas.
25 Y cuando se paraban
y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la
expansión que había sobre sus cabezas.
26 Y
sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía
la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y
sobre la figura del trono había una semejanza que
parecía de hombre sentado sobre él.
27 Y vi apariencia como de bronce
refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en
derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y
desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y
que tenía resplandor alrededor. 28 Como
parece el arco iris que está en las nubes el día que
llueve, así era el parecer del resplandor alrededor.
Esta fue la visión de la semejanza de
la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre
mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.
2
1 Me dijo: Hijo de
hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.
2 Y luego que me habló,
entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí
al que me hablaba. 3 Y
me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de
Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí;
ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este
mismo día. 4 Yo, pues,
te envío a hijos de duro rostro y de empedernido
corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.
5 Acaso ellos escuchen;
pero si no escucharen, porque son una casa rebelde,
siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.
6 Y tú, hijo de hombre,
no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te
hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones;
no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de
ellos, porque son casa rebelde. 7 Les
hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de
escuchar; porque son muy rebeldes. 8 Mas
tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas
rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo
que yo te doy.
9 Y
miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella
había un rollo de libro. 10 Y
lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante
y por detrás; y había escritas en él endechas y
lamentaciones y ayes.
3
1 Me dijo: Hijo de
hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y
habla a la casa de Israel. 2 Y
abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3 Y me dijo: Hijo de
hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de
este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca
dulce como miel.
4 Luego
me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel,
y habla a ellos con mis palabras. 5 Porque
no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua
difícil, sino a la casa de Israel. 6 No
a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil,
cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara,
ellos te oyeran. 7 Mas
la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere
oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de
frente y obstinada de corazón. 8 He
aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de
ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.
9 Como diamante, más
fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni
tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.
10 Y me dijo: Hijo de
hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te
hablaré, y oye con tus oídos. 11 Y
ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y
háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor;
escuchen, o dejen de escuchar.
12 Y
me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de
gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de
Jehová desde su lugar. 13 Oí
también el sonido de las alas de los seres vivientes que
se juntaban la una con la otra, y el sonido de las
ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.
14 Me levantó, pues, el
Espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la
indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era
fuerte sobre mí. 15 Y
vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al
río Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y
allí permanecí siete días atónito entre ellos.
16 Y aconteció que al
cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová,
diciendo: 17 Hijo de
hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel;
oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás
de mi parte. 18 Cuando
yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le
amonestares ni le hablares, para que el impío sea
apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío
morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu
mano. 19 Pero si tú
amonestares al impío, y él no se convirtiere de su
impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad,
pero tú habrás librado tu alma. 20 Si
el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y
pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú
no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias
que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre
demandaré de tu mano. 21 Pero
si al justo amonestares para que no peque, y no pecare,
de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás
librado tu alma.
22 Vino allí la mano de
Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y
allí hablaré contigo. 23 Y
me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la
gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto
al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
24 Entonces entró el
Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y
me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.
25 Y tú, oh hijo de
hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con
ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.
26 Y haré que se pegue
tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a
ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.
27 Mas cuando yo te
hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha
dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no
quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.
4
1 Tú, hijo de hombre,
tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre
él la ciudad de Jerusalén. 2 Y
pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella
fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y pondrás
delante de ella campamento, y colocarás contra ella
arietes alrededor. 3 Tómate
también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro
de hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu
rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la
sitiarás. Es señal a la casa de Israel.
4 Y
tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre
él la maldad de la casa de Israel. El número de los días
que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de
ellos. 5 Yo te he dado
los años de su maldad por el número de los días,
trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de
la casa de Israel. 6 Cumplidos
éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y
llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día
por año, día por año te lo he dado.
7 Al asedio de Jerusalén afirmarás tu
rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra
ella. 8 Y he aquí he
puesto sobre ti ataduras, y no te volverás de un lado a
otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio.
9 Y
tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y
avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el
número de los días que te acuestes sobre tu lado;
trescientos noventa días comerás de él.
10 La comida que comerás será de peso
de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás.
11 Y beberás el agua
por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en
tiempo la beberás. 12 Y
comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo
cocerás a vista de ellos al fuego de excremento humano.
13 Y dijo Jehová: Así
comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las
naciones a donde los arrojaré yo. 14 Y
dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es
inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo
comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca
entró carne inmunda. 15 Y
me respondió: He aquí te permito usar estiércol de
bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan.
16 Me dijo luego: Hijo
de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del pan en
Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y
beberán el agua por medida y con espanto,
17 para que al faltarles el pan y el
agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman
en su maldad.
5
1 Y tú, hijo de hombre,
tómate un cuchillo agudo, toma una navaja de barbero, y
hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después una
balanza de pesar y divide los cabellos.
2 Una tercera parte quemarás a fuego
en medio de la ciudad, cuando se cumplan los días del
asedio; y tomarás una tercera parte y la cortarás con
espada alrededor de la ciudad; y una tercera parte
esparcirás al viento, y yo desenvainaré espada en pos de
ellos. 3 Tomarás
también de allí unos pocos en número, y los atarás en la
falda de tu manto. 4 Y
tomarás otra vez de ellos, y los echarás en medio del
fuego, y en el fuego los quemarás; de allí saldrá el
fuego a toda la casa de Israel.
5 Así
ha dicho Jehová el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en
medio de las naciones y de las tierras alrededor de
ella. 6 Y ella cambió
mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las
naciones, y más que las tierras que están alrededor de
ella; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos,
y no anduvieron en ellos.
7 Por
tanto, así ha dicho Jehová: ¿Por haberos multiplicado
más que las naciones que están alrededor de vosotros, no
habéis andado en mis mandamientos, ni habéis guardado
mis leyes? Ni aun según las leyes de las naciones que
están alrededor de vosotros habéis andado.
8 Así, pues, ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti; sí, yo, y
haré juicios en medio de ti ante los ojos de las
naciones. 9 Y haré en
ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a
causa de todas tus abominaciones. 10 Por
eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los
hijos comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y
esparciré a todos los vientos todo lo que quedare de ti.
11 Por tanto, vivo yo,
dice Jehová el Señor, ciertamente por haber profanado mi
santuario con todas tus abominaciones, te quebrantaré yo
también; mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo
misericordia. 12 Una
tercera parte de ti morirá de pestilencia y será
consumida de hambre en medio de ti; y una tercera parte
caerá a espada alrededor de ti; y una tercera parte
esparciré a todos los vientos, y tras ellos desenvainaré
espada.
13 Y
se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi enojo, y
tomaré satisfacción; y sabrán que yo Jehová he hablado
en mi celo, cuando cumpla en ellos mi enojo.
14 Y te convertiré en
soledad y en oprobio entre las naciones que están
alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.
15 Y serás oprobio y
escarnio y escarmiento y espanto a las naciones que
están alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con
furor e indignación, y en reprensiones de ira. Yo Jehová
he hablado. 16 Cuando
arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre,
que serán para destrucción, las cuales enviaré para
destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros,
y quebrantaré entre vosotros el sustento del pan.
17 Enviaré, pues, sobre
vosotros hambre, y bestias feroces que te destruyan; y
pestilencia y sangre pasarán por en medio de ti, y
enviaré sobre ti espada. Yo Jehová he hablado.
6
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y
profetiza contra ellos. 3 Y
dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor:
Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los
collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo,
yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré
vuestros lugares altos. 4 Vuestros
altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol
serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos
delante de vuestros ídolos. 5 Y
pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel
delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en
derredor de vuestros altares. 6 Dondequiera
que habitéis, serán desiertas las ciudades, y los
lugares altos serán asolados, para que sean asolados y
se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos
serán quebrados y acabarán, vuestras imágenes del sol
serán destruidas, y vuestras obras serán deshechas.
7 Y los muertos caerán
en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Jehová.
8 Mas
dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones
algunos que escapen de la espada, cuando seáis
esparcidos por las tierras. 9 Y
los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre
las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me
quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó
de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus
ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los
males que hicieron en todas sus abominaciones.
10 Y sabrán que yo soy
Jehová; no en vano dije que les había de hacer este mal.
11 Así
ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus manos, y
golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes
abominaciones de la casa de Israel! porque con espada y
con hambre y con pestilencia caerán.
12 El que esté lejos morirá de
pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que
quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré en
ellos mi enojo. 13 Y
sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en
medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre
todo collado alto, en todas las cumbres de los montes,
debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina
espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus
ídolos. 14 Y extenderé
mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten haré la
tierra más asolada y devastada que el desierto hacia
Diblat; y conocerán que yo soy Jehová.
7
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Tú,
hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor a la tierra
de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro
extremos de la tierra. 3 Ahora
será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te
juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus
abominaciones. 4 Y mi
ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes
pondré sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarán
tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová.
5 Así
ha dicho Jehová el Señor: Un mal, he aquí que viene un
mal. 6 Viene el fin, el
fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que
viene. 7 La mañana
viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene,
cercano está el día; día de tumulto, y no de alegría,
sobre los montes. 8 Ahora
pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi
furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti
tus abominaciones. 9 Y
mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; según tus
caminos pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus
abominaciones; y sabréis que yo Jehová soy el que
castiga.
10 He
aquí el día, he aquí que viene; ha salido la mañana; ha
florecido la vara, ha reverdecido la soberbia.
11 La violencia se ha
levantado en vara de maldad; ninguno quedará de ellos,
ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habrá entre
ellos quien se lamente. 12 El
tiempo ha venido, se acercó el día; el que compra, no se
alegre, y el que vende, no llore, porque la ira está
sobre toda la multitud. 13 Porque
el que vende no volverá a lo vendido, aunque queden
vivos; porque la visión sobre toda la multitud no se
revocará, y a causa de su iniquidad ninguno podrá
amparar su vida.
14 Tocarán
trompeta, y prepararán todas las cosas, y no habrá quien
vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda la
multitud. 15 De fuera
espada, de dentro pestilencia y hambre; el que esté en
el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo
consumirá el hambre y la pestilencia.
16 Y los que escapen de ellos huirán y
estarán sobre los montes como palomas de los valles,
gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.
17 Toda mano se
debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.
18 Se ceñirán también
de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro habrá
vergüenza, y todas sus cabezas estarán rapadas.
19 Arrojarán su plata
en las calles, y su oro será desechado; ni su plata ni
su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; no
saciarán su alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha
sido tropiezo para su maldad. 20 Por
cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en
soberbia, e hicieron de ello las imágenes de sus
abominables ídolos, por eso se lo convertí en cosa
repugnante. 21 En mano
de extraños la entregué para ser saqueada, y será presa
de los impíos de la tierra, y la profanarán.
22 Y apartaré de ellos
mi rostro, y será violado mi lugar secreto; pues
entrarán en él invasores y lo profanarán.
23 Haz
una cadena, porque la tierra está llena de delitos de
sangre, y la ciudad está llena de violencia.
24 Traeré, por tanto,
los más perversos de las naciones, los cuales poseerán
las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los
poderosos, y sus santuarios serán profanados.
25 Destrucción viene; y
buscarán la paz, y no la habrá. 26 Quebrantamiento
vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor;
y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará
del sacerdote, y de los ancianos el consejo.
27 El rey se enlutará,
y el príncipe se vestirá de tristeza, y las manos del
pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con
ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán
que yo soy Jehová.
8
1 En el sexto año, en el
mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que
estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá
estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí
la mano de Jehová el Señor. 2 Y
miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde
sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para
arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce
refulgente. 3 Y aquella
figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de
mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la
tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la
entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte,
donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que
provoca a celos. 4 Y he
aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la
visión que yo había visto en el campo.
5 Y
me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el
lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he
aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella
imagen del celo en la entrada. 6 Me
dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos
hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel
hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete
aún, y verás abominaciones mayores.
7 Y
me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la
pared un agujero. 8 Y
me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé
en la pared, y he aquí una puerta. 9 Me
dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que
éstos hacen allí. 10 Entré,
pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias
abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel,
que estaban pintados en la pared por todo alrededor.
11 Y delante de ellos
estaban setenta varones de los ancianos de la casa de
Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos,
cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube
espesa de incienso. 12 Y
me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los
ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada
uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen
ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.
13 Me dijo después:
Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen
éstos.
14 Y
me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová,
que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí
sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego
me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás
abominaciones mayores que estas.
16 Y
me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he
aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la
entrada y el altar, como veinticinco varones, sus
espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia
el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el
oriente. 17 Y me dijo:
¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la
casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí?
Después que han llenado de maldad la tierra, se
volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el
ramo a sus narices. 18 Pues
también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni
tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran
voz, y no los oiré.
9
1 Clamó en mis oídos con
gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han
llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para
destruir. 2 Y he aquí
que seis varones venían del camino de la puerta de
arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su
mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había
un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un
tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al
altar de bronce.
3 Y
la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del
querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la
casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía
a su cintura el tintero de escribano,
4 y le dijo Jehová: Pasa por en medio
de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una
señal en la frente a los hombres que gimen y que claman
a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio
de ella. 5 Y a los
otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de
él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis
misericordia. 6 Matad a
viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que
no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual
hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi
santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos
que estaban delante del templo. 7 Y
les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de
muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad.
8 Aconteció que cuando
ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi
rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a
todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre
Jerusalén?
9 Y
me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es
grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre,
y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho:
Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve.
10 Así, pues, haré yo;
mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer
el camino de ellos sobre sus propias cabezas.
11 Y
he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el
tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo:
He hecho conforme a todo lo que me mandaste.
10
1 Miré, y he aquí en la
expansión que había sobre la cabeza de los querubines
como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de
un trono que se mostró sobre ellos.
2 Y habló al varón vestido de lino, y le
dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los
querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de
entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y
entró a vista mía.
3 Y
los querubines estaban a la mano derecha de la casa
cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de
adentro. 4 Entonces la
gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al
umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y
el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
5 Y el estruendo de las
alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera,
como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
6 Aconteció,
pues, que al mandar al varón vestido de lino, diciendo:
Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines,
él entró y se paró entre las ruedas.
7 Y un querubín extendió su mano de en
medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos,
y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba
vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
8 Y apareció en los querubines la
figura de una mano de hombre debajo de sus alas.
9 Y
miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines,
junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las
ruedas era como de crisólito. 10 En
cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma
forma, como si estuviera una en medio de otra.
11 Cuando andaban,
hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando
andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera,
en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban.
12 Y todo su cuerpo,
sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban
llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.
13 A las ruedas,
oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda!
14 Y cada uno tenía cuatro caras. La
primera era rostro de querubín; la segunda, de hombre;
la tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila.
15 Y
se levantaron los querubines; este es el ser viviente
que vi en el río Quebar. 16 Y
cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto
con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para
levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban
de ellos. 17 Cuando se
paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se
alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los
seres vivientes estaba en ellas.
18 Entonces
la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la
casa, y se puso sobre los querubines.
19 Y alzando los querubines sus alas,
se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando
ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de
ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental
de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel
estaba por encima sobre ellos.
20 Estos
eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios
de Israel junto al río Quebar; y conocí que eran
querubines. 21 Cada uno
tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de
manos de hombre debajo de sus alas.
22 Y la semejanza de sus rostros era la de
los rostros que vi junto al río Quebar, su misma
apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia
adelante.
11
1 El Espíritu me elevó,
y me llevó por la puerta oriental de la casa de Jehová,
la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de
la puerta veinticinco hombres, entre los cuales vi a
Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía,
principales del pueblo. 2 Y
me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que
maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;
3 los cuales dicen: No
será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y
nosotros la carne. 4 Por
tanto profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.
5 Y
vino sobre mí el Espíritu de Jehová, y me dijo: Di: Así
ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel,
y las cosas que suben a vuestro espíritu, yo las he
entendido. 6 Habéis
multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis
llenado de muertos sus calles. 7 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos
que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne,
y ella es la olla; mas yo os sacaré a vosotros de en
medio de ella. 8 Espada
habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice
Jehová el Señor. 9 Y os
sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de
extraños, y haré juicios entre vosotros.
10 A espada caeréis; en los límites de
Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
11 La ciudad no os será
por olla, ni vosotros seréis en medio de ella la carne;
en los límites de Israel os juzgaré.
12 Y sabréis que yo soy Jehová; porque
no habéis andado en mis estatutos, ni habéis obedecido
mis decretos, sino según las costumbres de las naciones
que os rodean habéis hecho.
13 Y
aconteció que mientras yo profetizaba, aquel Pelatías
hijo de Benaía murió. Entonces me postré rostro a tierra
y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Señor Jehová!
¿Destruirás del todo al remanente de Israel?
14 Y vino a mí palabra
de Jehová, diciendo: 15 Hijo
de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu
parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son
aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén:
Alejaos de Jehová; a nosotros es dada la tierra en
posesión. 16 Por tanto,
di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado
lejos entre las naciones, y les he esparcido por las
tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario
en las tierras adonde lleguen. 17 Di,
por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré
de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las
cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel.
18 Y volverán allá, y
quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus
abominaciones. 19 Y les
daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de
ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su
carne, y les daré un corazón de carne,
20 para que anden en mis ordenanzas, y
guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por
pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el
deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo
traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová
el Señor.
22 Después
alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de
ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre
ellos. 23 Y la gloria
de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso
sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
24 Luego me levantó el
Espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de
Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se
fue de mí la visión que había visto.
25 Y hablé a los cautivos todas las
cosas que Jehová me había mostrado.
12
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los
cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para
oír y no oyen, porque son casa rebelde.
3 Por tanto tú, hijo de hombre,
prepárate enseres de marcha, y parte de día delante de
sus ojos; y te pasarás de tu lugar a otro lugar a vista
de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa
rebelde. 4 Y sacarás
tus enseres de día delante de sus ojos, como enseres de
cautiverio; mas tú saldrás por la tarde a vista de
ellos, como quien sale en cautiverio.
5 Delante de sus ojos te abrirás paso
por entre la pared, y saldrás por ella.
6 Delante de sus ojos los llevarás
sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu
rostro, y no mirarás la tierra; porque por señal te he
dado a la casa de Israel.
7 Y
yo hice así como me fue mandado; saqué mis enseres de
día, como enseres de cautiverio, y a la tarde me abrí
paso por entre la pared con mi propia mano; salí de
noche, y los llevé sobre los hombros a vista de ellos.
8 Y
vino a mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo:
9 Hijo de hombre, ¿no
te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde:
¿Qué haces? 10 Diles:
Así ha dicho Jehová el Señor: Esta profecía se refiere
al príncipe en Jerusalén, y a toda la casa de Israel que
está en medio de ella. 11 Diles:
Yo soy vuestra señal; como yo hice, así se hará con
vosotros; partiréis al destierro, en cautividad.
12 Y al príncipe que
está en medio de ellos llevarán a cuestas de noche, y
saldrán; por la pared abrirán paso para sacarlo por
ella; cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la
tierra. 13 Mas yo
extenderé mi red sobre él, y caerá preso en mi trampa, y
haré llevarlo a Babilonia, a tierra de caldeos, pero no
la verá, y allá morirá. 14 Y
a todos los que estuvieren alrededor de él para
ayudarle, y a todas sus tropas, esparciré a todos los
vientos, y desenvainaré espada en pos de ellos.
15 Y sabrán que yo soy
Jehová, cuando los esparciere entre las naciones, y los
dispersare por la tierra. 16 Y
haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del
hambre y de la peste, para que cuenten todas sus
abominaciones entre las naciones adonde llegaren; y
sabrán que yo soy Jehová.
17 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 18 Hijo
de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con
estremecimiento y con ansiedad. 19 Y
di al pueblo de la tierra: Así ha dicho Jehová el Señor
sobre los moradores de Jerusalén y sobre la tierra de
Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán
su agua; porque su tierra será despojada de su plenitud,
por la maldad de todos los que en ella moran.
20 Y las ciudades
habitadas quedarán desiertas, y la tierra será asolada;
y sabréis que yo soy Jehová.
21 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 22 Hijo
de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la
tierra de Israel, que dice: Se van prolongando los días,
y desaparecerá toda visión? 23 Diles,
por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Haré cesar este
refrán, y no repetirán más este refrán en Israel. Diles,
pues: Se han acercado aquellos días, y el cumplimiento
de toda visión. 24 Porque
no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de
lisonjeros en medio de la casa de Israel.
25 Porque yo Jehová hablaré, y se
cumplirá la palabra que yo hable; no se tardará más,
sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré
palabra y la cumpliré, dice Jehová el Señor.
26 Y
vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
27 Hijo de hombre, he aquí que los de
la casa de Israel dicen: La visión que éste ve es para
de aquí a muchos días, para lejanos tiempos profetiza
éste. 28 Diles, por
tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: No se tardará más
ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo
hable se cumplirá, dice Jehová el Señor.
13
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que
profetizan, y di a los que profetizan de su propio
corazón: Oíd palabra de Jehová. 3 Así
ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas
insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y
nada han visto! 4 Como
zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.
5 No habéis subido a
las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la
casa de Israel, para que resista firme en la batalla en
el día de Jehová. 6 Vieron
vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehová,
y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme
la palabra de ellos. 7 ¿No
habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación
mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová, no habiendo yo
hablado?
8 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros
habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por
tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el
Señor. 9 Estará mi mano
contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira;
no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán
inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la
tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Jehová
el Señor. 10 Sí, por
cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo
paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros
la recubrían con lodo suelto, 11 di
a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá
lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la
hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.
12 Y he aquí cuando la
pared haya caído, ¿no os dirán: ¿Dónde está la
embarradura con que la recubristeis?
13 Por tanto, así ha dicho Jehová el
Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira,
y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de
granizo con enojo para consumir. 14 Así
desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo
suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su
cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella;
y sabréis que yo soy Jehová. 15 Cumpliré
así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con
lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que
la recubrieron, 16 los
profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y
ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice
Jehová el Señor.
17 Y
tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu
pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza
contra ellas, 18 y di:
Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen
vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos
mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las
almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para
mantener así vuestra propia vida? 19 ¿Y
habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de
cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que
no deben morir, y dando vida a las personas que no deben
vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?
20 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy
contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas
al vuelo; yo las libraré de vuestras manos, y soltaré
para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis
volando. 21 Romperé
asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo
de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra
mano; y sabréis que yo soy Jehová.
22 Por cuanto entristecisteis con mentiras
el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y
fortalecisteis las manos del impío, para que no se
apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,
23 por tanto, no veréis
más visión vana, ni practicaréis más adivinación; y
libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy
Jehová.
14
1 Vinieron a mí algunos
de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí.
2 Y vino a mí palabra
de Jehová, diciendo: 3 Hijo
de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su
corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad
delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno
consultado por ellos? 4 Háblales,
por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto
sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de
su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo
Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud
de sus ídolos, 5 para
tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han
apartado de mí todos ellos por sus ídolos.
6 Por
tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor:
Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad
vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.
7 Porque cualquier
hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que
moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos
de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y
establecido delante de su rostro el tropiezo de su
maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo
Jehová le responderé por mí mismo; 8 y
pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por
señal y por escarmiento, y lo cortaré de en medio de mi
pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.
9 Y cuando el profeta fuere engañado y
hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y
extenderé mi mano contra él, y lo destruiré de en medio
de mi pueblo Israel. 10 Y
llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad
del que consultare, así será la maldad del profeta,
11 para que la casa de
Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se contamine
más en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo
les sea por Dios, dice Jehová el Señor.
12 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 13 Hijo
de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose
pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le
quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella
hambre, y cortare de ella hombres y bestias,
14 si estuviesen en
medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job,
ellos por su justicia librarían únicamente sus propias
vidas, dice Jehová el Señor. 15 Y
si hiciere pasar bestias feroces por la tierra y la
asolaren, y quedare desolada de modo que no haya quien
pase a causa de las fieras, 16 y
estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo,
dice Jehová el Señor, ni a sus hijos ni a sus hijas
librarían; ellos solos serían librados, y la tierra
quedaría desolada. 17 O
si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada,
pasa por la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y
bestias, 18 y estos
tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice
Jehová el Señor, no librarían a sus hijos ni a sus
hijas; ellos solos serían librados.
19 O si enviare pestilencia sobre esa
tierra y derramare mi ira sobre ella en sangre, para
cortar de ella hombres y bestias, 20 y
estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo,
dice Jehová el Señor, no librarían a hijo ni a hija;
ellos por su justicia librarían solamente sus propias
vidas.
21 Por
lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando
yo enviare contra Jerusalén mis cuatro juicios
terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para
cortar de ella hombres y bestias? 22 Sin
embargo, he aquí quedará en ella un remanente, hijos e
hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos
vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos, y
seréis consolados del mal que hice venir sobre
Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.
23 Y os consolarán
cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceréis que
no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice
Jehová el Señor.
15
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, ¿qué es la madera de la vid más que cualquier
otra madera? ¿Qué es el sarmiento entre los árboles del
bosque? 3 ¿Tomarán de
ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una
estaca para colgar en ella alguna cosa?
4 He aquí, es puesta en el fuego para
ser consumida; sus dos extremos consumió el fuego, y la
parte de en medio se quemó; ¿servirá para obra alguna?
5 He aquí que cuando
estaba entera no servía para obra alguna; ¿cuánto menos
después que el fuego la hubiere consumido, y fuere
quemada? ¿Servirá más para obra alguna?
6 Por tanto, así ha dicho Jehová el
Señor: Como la madera de la vid entre los árboles del
bosque, la cual di al fuego para que la consumiese, así
haré a los moradores de Jerusalén. 7 Y
pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se
escaparon, fuego los consumirá; y sabréis que yo soy
Jehová, cuando pusiere mi rostro contra ellos.
8 Y convertiré la
tierra en asolamiento, por cuanto cometieron
prevaricación, dice Jehová el Señor.
16
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
3 y di: Así ha dicho
Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu
nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue
amorreo, y tu madre hetea. 4 Y
en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue
cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para
limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con
fajas. 5 No hubo ojo
que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto,
teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada
sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en
el día que naciste.
6 Y
yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y
cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te
dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!
7 Te hice multiplicar
como la hierba del campo; y creciste y te hiciste
grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se
habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas
desnuda y descubierta.
8 Y
pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu
tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre
ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en
pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía.
9 Te lavé con agua, y
lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;
10 y te vestí de
bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí
de seda. 11 Te atavié
con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a
tu cuello. 12 Puse
joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una
hermosa diadema en tu cabeza. 13 Así
fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de
lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de
trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo,
prosperaste hasta llegar a reinar.
14 Y salió tu renombre entre las naciones a
causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de
mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.
15 Pero
confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de
tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos
pasaron; suya eras. 16 Y
tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares
altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca
había sucedido, ni sucederá más. 17 Tomaste
asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo
te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y
fornicaste con ellas; 18 y
tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste;
y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
19 Mi pan también, que
yo te había dado, la flor de la harina, el aceite y la
miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas
para olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
20 Además de esto,
tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para
mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen
consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones,
21 para que degollases
también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes
como ofrenda que el fuego consumía?
22 Y con todas tus abominaciones y tus
fornicaciones no te has acordado de los días de tu
juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando
estabas envuelta en tu sangre.
23 Y
sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti!
dice Jehová el Señor), 24 te
edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas
las plazas. 25 En toda
cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste
abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos
pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.
26 Y fornicaste con los
hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y
aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
27 Por tanto, he aquí
que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu
provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las
hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se
avergüenzan de tu camino deshonesto.
28 Fornicaste también con los asirios,
por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco
te saciaste. 29 Multiplicaste
asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los
caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
30 ¡Cuán
inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor,
habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera
desvergonzada, 31 edificando
tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo
tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a
ramera, en que menospreciaste la paga,
32 sino como mujer adúltera, que en
lugar de su marido recibe a ajenos.
33 A todas las rameras les dan dones; mas
tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste
presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en
tus fornicaciones. 34 Y
ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario
de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado
para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla;
por esto has sido diferente.
35 Por
tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
36 Así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus
fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus
enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la
sangre de tus hijos, los cuales les diste;
37 por tanto, he aquí
que yo reuniré a todos tus enamorados con los cuales
tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los
que aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les
descubiriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
38 Y yo te juzgaré por
las leyes de las adúlteras, y de las que derraman
sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.
39 Y te entregaré en
manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y
derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se
llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y
descubierta. 40 Y harán
subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y
te atravesarán con sus espadas. 41 Quemarán
tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de
muchas mujeres; y así haré que dejes de ser ramera, y
que ceses de prodigar tus dones. 42 Y
saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y
descansaré y no me enojaré más. 43 Por
cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, y me
provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo
también traeré tu camino sobre tu cabeza, dice Jehová el
Señor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria.
44 He
aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el
refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.
45 Hija eres tú de tu
madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana
eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y
a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre
amorreo. 46 Y tu
hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan
al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus
hijas, la cual habita al sur de ti.
47 Ni aun anduviste en sus caminos, ni
hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto
fuera poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en
todos tus caminos. 48 Vivo
yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana y sus
hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.
49 He aquí que esta fue
la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de
pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus
hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del
menesteroso. 50 Y se
llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de
mí, y cuando lo vi las quité. 51 Y
Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú
multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has
justificado a tus hermanas con todas las abominaciones
que tú hiciste. 52 Tú
también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza
en los pecados que tú hiciste, más abominables que los
de ellas; más justas son que tú; avergüénzate, pues, tú
también, y lleva tu confusión, por cuanto has
justificado a tus hermanas.
53 Yo,
pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma
y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus
hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios
entre ellas, 54 para
que lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que
has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.
55 Y tus hermanas,
Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a
su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a
vuestro primer estado. 56 No
era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el
tiempo de tus soberbias, 57 antes
que tu maldad fuese descubierta. Así también ahora
llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas
las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados
te desprecian. 58 Sufre
tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice
Jehová.
59 Pero
más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú
hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar
el pacto? 60 Antes yo
tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los
días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto
sempiterno. 61 Y te
acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando
recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores
que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu
pacto, 62 sino por mi
pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy
Jehová; 63 para que te
acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a
causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que
hiciste, dice Jehová el Señor.
17
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, propón una figura, y compón una parábola a la
casa de Israel. 3 Y
dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran águila, de
grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de
diversos colores, vino al Líbano, y tomó el cogollo del
cedro. 4 Arrancó el
principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de
mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
5 Tomó también de la
simiente de la tierra, y la puso en un campo bueno para
sembrar, la plantó junto a aguas abundantes, la puso
como un sauce. 6 Y
brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca
altura, y sus ramas miraban al águila, y sus raíces
estaban debajo de ella; así que se hizo una vid, y
arrojó sarmientos y echó mugrones.
7 Había
también otra gran águila, de grandes alas y de muchas
plumas; y he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus
raíces, y extendió hacia ella sus ramas, para ser regada
por ella por los surcos de su plantío.
8 En un buen campo, junto a muchas
aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese
fruto, y para que fuese vid robusta.
9 Diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá
su fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas se
secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para
arrancarla de sus raíces. 10 Y
he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No se secará
del todo cuando el viento solano la toque? En los surcos
de su verdor se secará.
11 Y
vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No
habéis entendido qué significan estas cosas? Diles: He
aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, y tomó a
tu rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a
Babilonia. 13 Tomó
también a uno de la descendencia real e hizo pacto con
él, y le hizo prestar juramento; y se llevó consigo a
los poderosos de la tierra, 14 para
que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de
que guardando el pacto, permaneciese en pie.
15 Pero se rebeló
contra él, enviando embajadores a Egipto para que le
diese caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará
el que estas cosas hizo? El que rompió el pacto, ¿podrá
escapar? 16 Vivo yo,
dice Jehová el Señor, que morirá en medio de Babilonia,
en el lugar donde habita el rey que le hizo reinar, cuyo
juramento menospreció, y cuyo pacto hecho con él rompió.
17 Y ni con gran
ejército ni con mucha compañía hará Faraón nada por él
en la batalla, cuando se levanten vallados y se
edifiquen torres para cortar muchas vidas.
18 Por cuanto
menospreció el juramento y quebrantó el pacto, cuando he
aquí que había dado su mano, y ha hecho todas estas
cosas, no escapará. 19 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que el
juramento mío que menospreció, y mi pacto que ha
quebrantado, lo traeré sobre su misma cabeza.
20 Extenderé sobre él
mi red, y será preso en mi lazo, y lo haré venir a
Babilonia, y allí entraré en juicio con él por su
prevaricación con que contra mí se ha rebelado.
21 Y todos sus
fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, y los
que queden serán esparcidos a todos los vientos; y
sabréis que yo Jehová he hablado.
22 Así
ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del cogollo de aquel
alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos
cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y
sublime. 23 En el monte
alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará
fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de
él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus
ramas habitarán. 24 Y
sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí
el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el
árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová
lo he dicho, y lo haré.
18
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 ¿Qué
pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la
tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas
agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
3 Vivo yo, dice Jehová
el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este
refrán en Israel. 4 He
aquí que todas las almas son mías; como el alma del
padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare,
esa morirá.
5 Y
el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y
la justicia; 6 que no
comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los
ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su
prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,
7 ni oprimiere a
ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no
cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y
cubriere al desnudo con vestido, 8 que
no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad
retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre
hombre y hombre, 9 en
mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para
hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice
Jehová el Señor.
10 Mas
si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que
haga alguna cosa de estas, 11 y
que no haga las otras, sino que comiere sobre los
montes, o violare la mujer de su prójimo,
12 al pobre y menesteroso oprimiere,
cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus
ojos a los ídolos e hiciere abominación,
13 prestare a interés y tomare usura;
¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo;
de cierto morirá, su sangre será sobre él.
14 Pero
si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados
que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;
15 no comiere sobre los
montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de
Israel; la mujer de su prójimo no violare,
16 ni oprimiere a
nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al
hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al
desnudo; 17 apartare su
mano del pobre, interés y usura no recibiere; guardare
mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no
morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá.
18 Su padre, por cuanto
hizo agravio, despojó violentamente al hermano, e hizo
en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él
morirá por su maldad.
19 Y
si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su
padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la
justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de
cierto vivirá. 20 El
alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el
pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del
hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad
del impío será sobre él.
21 Mas el impío, si se
apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos
mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia,
de cierto vivirá; no morirá. 22 Todas
las transgresiones que cometió, no le serán recordadas;
en su justicia que hizo vivirá. 23 ¿Quiero
yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No
vivirá, si se apartare de sus caminos?
24 Mas si el justo se apartare de su
justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas
las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna
de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta;
por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que
cometió, por ello morirá.
25 Y
si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora,
casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros
caminos torcidos? 26 Apartándose
el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá
por ello; por la iniquidad que hizo, morirá.
27 Y apartándose el
impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el
derecho y la justicia, hará vivir su alma.
28 Porque miró y se
apartó de todas sus transgresiones que había cometido,
de cierto vivirá; no morirá. 29 Si
aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del
Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel?
Ciertamente, vuestros caminos no son rectos.
30 Por
tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh
casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y
apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será
la iniquidad causa de ruina. 31 Echad
de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
¿Por qué moriréis, casa de Israel?
32 Porque no quiero la muerte del que
muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y
viviréis.
19
1 Y tú, levanta endecha
sobre los príncipes de Israel. 2 Dirás:
¡Cómo se echó entre los leones tu madre la leona! Entre
los leoncillos crió sus cachorros, 3 e
hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y
aprendió a arrebatar la presa, y a devorar hombres.
4 Y las naciones oyeron
de él; fue tomado en la trampa de ellas, y lo llevaron
con grillos a la tierra de Egipto. 5 Viendo
ella que había esperado mucho tiempo, y que se perdía su
esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo puso por
leoncillo. 6 Y él
andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendió a
arrebatar la presa, devoró hombres.
7 Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la
tierra fue desolada, y cuanto había en ella, al
estruendo de sus rugidos. 8 Arremetieron
contra él las gentes de las provincias de alrededor, y
extendieron sobre él su red, y en el foso fue apresado.
9 Y lo pusieron en una
jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron al rey de
Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su
voz no se oyese más sobre los montes de Israel.
10 Tu
madre fue como una vid en medio de la viña, plantada
junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a
causa de las muchas aguas. 11 Y
ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó
su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por
causa de su altura y la multitud de sus sarmientos.
12 Pero fue arrancada
con ira, derribada en tierra, y el viento solano secó su
fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron;
las consumió el fuego. 13 Y
ahora está plantada en el desierto, en tierra de
sequedad y de aridez. 14 Y
ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha
consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte
para cetro de rey.
Endecha es esta, y de endecha
servirá.
20
1 Aconteció en el año
séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que
vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a
Jehová, y se sentaron delante de mí.
2 Y vino a mí palabra de Jehová,
diciendo: 3 Hijo de
hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha
dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros?
Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor.
4 ¿Quieres tú
juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre?
Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
5 y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé
mi mano para jurar a la descendencia de la casa de
Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de
Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy
Jehová vuestro Dios; 6 aquel
día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de
la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto,
que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de
todas las tierras; 7 entonces
les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de
delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos
de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.
8 Mas
ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme;
no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de
sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que
derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en
ellos en medio de la tierra de Egipto.
9 Con todo, a causa de mi nombre, para
que no se infamase ante los ojos de las naciones en
medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido,
actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
10 Los saqué de la
tierra de Egipto, y los traje al desierto,
11 y les di mis
estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los
cuales el hombre que los cumpliere vivirá.
12 Y les di también mis
días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y
ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los
santifico. 13 Mas se
rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no
anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos,
por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y
mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por
tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto
para exterminarlos. 14 Pero
actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la
vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
15 También
yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los
traería a la tierra que les había dado, que fluye leche
y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras;
16 porque desecharon
mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis
días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su
corazón. 17 Con todo,
los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé
en el desierto; 18 antes
dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los
estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni
os contaminéis con sus ídolos. 19 Yo
soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y
guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;
20 y santificad mis
días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros,
para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.
21 Mas los hijos se
rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos, ni
guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los
cuales el hombre que los cumpliere vivirá; profanaron
mis días de reposo.
Dije entonces que derramaría mi ira
sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el
desierto. 22 Mas
retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se
infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los
había sacado. 23 También
les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los
esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por
las tierras, 24 porque
no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon
mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras
los ídolos de sus padres se les fueron los ojos.
25 Por eso yo también
les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los
cuales no podrían vivir. 26 Y
los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el
fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles
saber que yo soy Jehová.
27 Por
tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y
diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Aun en esto me
afrentaron vuestros padres cuando cometieron rebelión
contra mí. 28 Porque yo
los traje a la tierra sobre la cual había alzado mi mano
jurando que había de dársela, y miraron a todo collado
alto y a todo árbol frondoso, y allí sacrificaron sus
víctimas, y allí presentaron ofrendas que me irritan,
allí pusieron también su incienso agradable, y allí
derramaron sus libaciones. 29 Y
yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros
vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.
30 Di, pues, a la casa
de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os
contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y
fornicáis tras sus abominaciones? 31 Porque
ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros
hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos
vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa
de Israel? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no os
responderé.
32 Y
no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros
decís: Seamos como las naciones, como las demás familias
de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.
33 Vivo
yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo
extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre
vosotros; 34 y os
sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras
en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo
extendido, y enojo derramado; 35 y
os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré
con vosotros cara a cara. 36 Como
litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra
de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el
Señor. 37 Os haré pasar
bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del
pacto; 38 y apartaré de
entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron
contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los
sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis
que yo soy Jehová.
39 Y
a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el
Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si
es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi
santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros
ídolos.
40 Pero
en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice
Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel,
toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí
demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros
dones, con todas vuestras cosas consagradas.
41 Como incienso
agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre
los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras
en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros
a los ojos de las naciones. 42 Y
sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la
tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano
jurando que la daría a vuestros padres.
43 Y allí os acordaréis de vuestros
caminos, y de todos vuestros hechos en que os
contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a
causa de todos vuestros pecados que cometisteis.
44 Y sabréis que yo soy
Jehová, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre,
no según vuestros caminos malos ni según vuestras
perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el
Señor.
45 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 46 Hijo
de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu
palabra hacia la parte austral, profetiza contra el
bosque del Neguev. 47 Y
dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová:
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo enciendo en
ti fuego, el cual consumirá en ti todo árbol verde y
todo árbol seco; no se apagará la llama del fuego; y
serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur
hasta el norte. 48 Y
verá toda carne que yo Jehová lo encendí; no se apagará.
49 Y dije: ¡Ah, Señor
Jehová! ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?
21
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén, y derrama
palabra sobre los santuarios, y profetiza contra la
tierra de Israel. 3 Dirás
a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí que
yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y
cortaré de ti al justo y al impío. 4 Y
por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío, por
tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne,
desde el sur hasta el norte. 5 Y
sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su
vaina; no la envainaré más. 6 Y
tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus
lomos y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
7 Y cuando te dijeren:
¿Por qué gimes tú? dirás: Por una noticia que cuando
llegue hará que desfallezca todo corazón, y toda mano se
debilitará, y se angustiará todo espíritu, y toda
rodilla será débil como el agua; he aquí que viene, y se
hará, dice Jehová el Señor.
8 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 9 Hijo
de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el
Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también
pulida. 10 Para
degollar víctimas está afilada, pulida está para que
relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha
despreciado como a un palo cualquiera.
11 Y la dio a pulir para tenerla a
mano; la espada está afilada, y está pulida para
entregarla en mano del matador. 12 Clama
y lamenta, oh hijo de hombre; porque ésta será sobre mi
pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel;
caerán ellos a espada juntamente con mi pueblo; hiere,
pues, tu muslo; 13 porque
está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun al
cetro? El no será más, dice Jehová el Señor.
14 Tú,
pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra
otra, y duplíquese y triplíquese el furor de la espada
homicida; esta es la espada de la gran matanza que los
traspasará, 15 para que
el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen; en
todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada.
¡Ah! dispuesta está para que relumbre, y preparada para
degollar. 16 Corta a la
derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te
vuelvas. 17 Y yo
también batiré mi mano contra mi mano, y haré reposar mi
ira. Yo Jehová he hablado.
18 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 19 Tú,
hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la
espada del rey de Babilonia; de una misma tierra salgan
ambos; y pon una señal al comienzo de cada camino, que
indique la ciudad adonde va. 20 El
camino señalarás por donde venga la espada a Rabá de los
hijos de Amón, y a Judá contra Jerusalén, la ciudad
fortificada. 21 Porque
el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada,
al principio de los dos caminos, para usar de
adivinación; ha sacudido las saetas, consultó a sus
ídolos, miró el hígado. 22 La
adivinación señaló a su mano derecha, sobre Jerusalén,
para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la
matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para
poner arietes contra las puertas, para levantar
vallados, y edificar torres de sitio.
23 Mas para ellos esto será como
adivinación mentirosa, ya que les ha hecho solemnes
juramentos; pero él trae a la memoria la maldad de
ellos, para apresarlos.
24 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto habéis
hecho traer a la memoria vuestras maldades, manifestando
vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en
todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en
memoria, seréis entregados en su mano.
25 Y tú, profano e impío príncipe de
Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la
consumación de la maldad, 26 así
ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la
corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y
humillado lo alto. 27 A
ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más,
hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo
entregaré.
28 Y tú, hijo de hombre,
profetiza, y dí: Así ha dicho Jehová el Señor acerca de
los hijos de Amón, y de su oprobio. Dirás, pues: La
espada, la espada está desenvainada para degollar; para
consumir está pulida con resplandor.
29 Te profetizan vanidad, te adivinan
mentira, para que la emplees sobre los cuellos de los
malos sentenciados a muerte, cuyo día vino en el tiempo
de la consumación de la maldad. 30 ¿La
volveré a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la
tierra donde has vivido, te juzgaré,
31 y derramaré sobre ti mi ira; el
fuego de mi enojo haré encender sobre ti, y te entregaré
en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción.
32 Serás pasto del
fuego, se empapará la tierra de tu sangre; no habrá más
memoria de ti, porque yo Jehová he hablado.
22
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Tú,
hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la
ciudad derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus
abominaciones? 3 Dirás,
pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora
de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que
hizo ídolos contra sí misma para contaminarse!
4 En tu sangre que
derramaste has pecado, y te has contaminado en tus
ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has
llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en
oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las
tierras. 5 Las que
están cerca de ti y las que están lejos se reirán de ti,
amancillada de nombre, y de grande turbación.
6 He
aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su
poder, se esfuerzan en derramar sangre.
7 Al padre y a la madre despreciaron
en ti; al extranjero trataron con violencia en medio de
ti; al huérfano y a la viuda despojaron en ti.
8 Mis santuarios
menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.
9 Calumniadores hubo en
ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en
ti; hicieron en medio de ti perversidades.
10 La desnudez del
padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a
la que estaba inmunda por su menstruo.
11 Cada uno hizo abominación con la
mujer de su prójimo, cada uno contaminó pervertidamente
a su nuera, y cada uno violó en ti a su hermana, hija de
su padre. 12 Precio
recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura
tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te
olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.
13 Y
he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia que
cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en
medio de ti. 14 ¿Estará
firme tu corazón? ¿Serán fuertes tus manos en los días
en que yo proceda contra ti? Yo Jehová he hablado, y lo
haré. 15 Te dispersaré
por las naciones, y te esparciré por las tierras; y haré
fenecer de ti tu inmundicia. 16 Y
por ti misma serás degradada a la vista de las naciones;
y sabrás que yo soy Jehová.
17 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 18 Hijo
de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en
escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y
plomo en medio del horno; y en escorias de plata se
convirtieron. 19 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto todos
vosotros os habéis convertido en escorias, por tanto, he
aquí que yo os reuniré en medio de Jerusalén.
20 Como quien junta
plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del
horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os
juntaré en mi furor y en mi ira, y os pondré allí, y os
fundiré. 21 Yo os
juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi
furor, y en medio de él seréis fundidos.
22 Como se funde la plata en medio del
horno, así seréis fundidos en medio de él; y sabréis que
yo Jehová habré derramado mi enojo sobre vosotros.
23 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 24 Hijo
de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni
rociada con lluvia en el día del furor.
25 Hay conjuración de sus profetas en
medio de ella, como león rugiente que arrebata presa;
devoraron almas, tomaron haciendas y honra,
multiplicaron sus viudas en medio de ella.
26 Sus sacerdotes
violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo
santo y lo profano no hicieron diferencia, ni
distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de
reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en
medio de ellos. 27 Sus
príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan
presa, derramando sangre, para destruir las almas, para
obtener ganancias injustas. 28 Y
sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles
vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho
Jehová el Señor; y Jehová no había hablado.
29 El pueblo de la
tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y
menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin
derecho. 30 Y busqué
entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese
en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para
que yo no la destruyese; y no lo hallé.
31 Por tanto, derramé sobre ellos mi
ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el
camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el
Señor.
23
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
3 las cuales fornicaron
en Egipto; en su juventud fornicaron. Allí fueron
apretados sus pechos, allí fueron estrujados sus pechos
virginales. 4 Y se
llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana, Aholiba; las
cuales llegaron a ser mías, y dieron a luz hijos e
hijas. Y se llamaron: Samaria, Ahola; y Jerusalén,
Aholiba.
5 Y
Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder; y se
enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos,
6 vestidos de púrpura,
gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables todos
ellos, jinetes que iban a caballo. 7 Y
se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos de
los hijos de los asirios, y con todos aquellos de
quienes se enamoró; se contaminó con todos los ídolos de
ellos. 8 Y no dejó sus
fornicaciones de Egipto; porque con ella se echaron en
su juventud, y ellos comprimieron sus pechos virginales,
y derramaron sobre ella su fornicación.
9 Por lo cual la entregué en mano de
sus amantes, en mano de los hijos de los asirios, de
quienes se había enamorado. 10 Ellos
descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas,
y a ella mataron a espada; y vino a ser famosa entre las
mujeres, pues en ella hicieron escarmiento.
11 Y
lo vio su hermana Aholiba, y enloqueció de lujuria más
que ella; y sus fornicaciones fueron más que las
fornicaciones de su hermana. 12 Se
enamoró de los hijos de los asirios sus vecinos,
gobernadores y capitanes, vestidos de ropas y armas
excelentes, jinetes que iban a caballo, todos ellos
jóvenes codiciables. 13 Y
vi que se había contaminado; un mismo camino era el de
ambas. 14 Y aumentó sus
fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la
pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
15 ceñidos por sus
lomos con talabartes, y tiaras de colores en sus
cabezas, teniendo todos ellos apariencia de capitanes, a
la manera de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra
de su nacimiento, 16 se
enamoró de ellos a primera vista, y les envió mensajeros
a la tierra de los caldeos. 17 Así,
pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su
lecho de amores, y la contaminaron, y ella también se
contaminó con ellos, y su alma se hastió de ellos.
18 Así hizo patentes
sus fornicaciones y descubrió sus desnudeces, por lo
cual mi alma se hastió de ella, como se había ya
hastiado mi alma de su hermana. 19 Aun
multiplicó sus fornicaciones, trayendo en memoria los
días de su juventud, en los cuales había fornicado en la
tierra de Egipto. 20 Y
se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es como el
ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como flujo de
caballos. 21 Así
trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu
juventud, cuando los egipcios comprimieron tus pechos,
los pechos de tu juventud.
22 Por
tanto, Aholiba, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
que yo suscitaré contra ti a tus amantes, de los cuales
se hastió tu alma, y les haré venir contra ti en
derredor; 23 los de
Babilonia, y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa,
y todos los de Asiria con ellos; jóvenes codiciables,
gobernadores y capitanes, nobles y varones de renombre,
que montan a caballo todos ellos. 24 Y
vendrán contra ti carros, carretas y ruedas, y multitud
de pueblos. Escudos, paveses y yelmos pondrán contra ti
en derredor; y yo pondré delante de ellos el juicio, y
por sus leyes te juzgarán. 25 Y
pondré mi celo contra ti, y procederán contigo con
furor; te quitarán tu nariz y tus orejas, y lo que te
quedare caerá a espada. Ellos tomarán a tus hijos y a
tus hijas, y tu remanente será consumido por el fuego.
26 Y te despojarán de
tus vestidos, y te arrebatarán todos los adornos de tu
hermosura. 27 Y haré
cesar de ti tu lujuria, y tu fornicación de la tierra de
Egipto; y no levantarás ya más a ellos tus ojos, ni
nunca más te acordarás de Egipto. 28 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo te entrego en
mano de aquellos que aborreciste, en mano de aquellos de
los cuales se hastió tu alma; 29 los
cuales procederán contigo con odio, y tomarán todo el
fruto de tu labor, y te dejarán desnuda y descubierta; y
se descubrirá la inmundicia de tus fornicaciones, y tu
lujuria y tu prostitución. 30 Estas
cosas se harán contigo porque fornicaste en pos de las
naciones, con las cuales te contaminaste en sus ídolos.
31 En el camino de tu
hermana anduviste; yo, pues, pondré su cáliz en tu mano.
32 Así
ha dicho Jehová el Señor: Beberás el hondo y ancho cáliz
de tu hermana, que es de gran capacidad; de ti se
mofarán las naciones, y te escarnecerán.
33 Serás llena de embriaguez y de
dolor por el cáliz de soledad y de desolación, por el
cáliz de tu hermana Samaria. 34 Lo
beberás, pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y
rasgarás tus pechos, porque yo he hablado, dice Jehová
el Señor. 35 Por tanto,
así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado
de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva
tú también tu lujuria y tus fornicaciones.
36 Y
me dijo Jehová: Hijo de hombre, ¿no juzgarás tú a Ahola
y a Aholiba, y les denunciarás sus abominaciones?
37 Porque han
adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado
con sus ídolos; y aun a sus hijos que habían dado a luz
para mí, hicieron pasar por el fuego, quemándolos.
38 Aun esto más me
hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y
profanaron mis días de reposo. 39 Pues
habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entraban en
mi santuario el mismo día para contaminarlo; y he aquí,
así hicieron en medio de mi casa. 40 Además,
enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales
había sido enviado mensajero, y he aquí vinieron; y por
amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te
ataviaste con adornos; 41 y
te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa
delante de él, y sobre ella pusiste mi incienso y mi
aceite. 42 Y se oyó en
ella voz de compañía que se solazaba con ella; y con los
varones de la gente común fueron traídos los sabeos del
desierto, y pusieron pulseras en sus manos, y bellas
coronas sobre sus cabezas.
43 Y
dije respecto de la envejecida en adulterios: ¿Todavía
cometerán fornicaciones con ella, y ella con ellos?
44 Porque han venido a
ella como quien viene a mujer ramera; así vinieron a
Ahola y a Aholiba, mujeres depravadas.
45 Por tanto, hombres justos las
juzgarán por la ley de las adúlteras, y por la ley de
las que derraman sangre; porque son adúlteras, y sangre
hay en sus manos.
46 Por
lo que así ha dicho Jehová el Señor: Yo haré subir
contra ellas tropas, las entregaré a turbación y a
rapiña, 47 y las turbas
las apedrearán, y las atravesarán con sus espadas;
matarán a sus hijos y a sus hijas, y sus casas
consumirán con fuego. 48 Y
haré cesar la lujuria de la tierra, y escarmentarán
todas las mujeres, y no harán según vuestras
perversidades. 49 Y
sobre vosotras pondrán vuestras perversidades, y
pagaréis los pecados de vuestra idolatría; y sabréis que
yo soy Jehová el Señor.
24
1 Vino a mí palabra de
Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez
días del mes, diciendo: 2 Hijo
de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de
Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día.
3 Y habla por parábola
a la casa rebelde, y diles: Así ha dicho Jehová el
Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;
4 junta sus piezas de
carne en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda;
llénala de huesos escogidos. 5 Toma
una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo
de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos
dentro de ella.
6 Pues
así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de
sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha
sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin
echar suerte sobre ella. 7 Porque
su sangre está en medio de ella; sobre una piedra
alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra
para que fuese cubierta con polvo. 8 Habiendo,
pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré
su sangre sobre la dura piedra, para que no sea
cubierta. 9 Por tanto,
así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de
sangres! Pues también haré yo gran hoguera,
10 multiplicando la
leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne y
hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
11 Asentando después la
olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y se
queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se
consuma su herrumbre. 12 En
vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre.
Sólo en fuego será su herrumbre consumida.
13 En tu inmunda
lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te
limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás,
hasta que yo sacie mi ira sobre ti.
14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo
haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me
arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán,
dice Jehová el Señor.
15 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 16 Hijo
de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite
de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus
lágrimas. 17 Reprime el
suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante
sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras
con rebozo, ni comas pan de enlutados.
18 Hablé al pueblo por la mañana, y a
la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue
mandado.
19 Y
me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para
nosotros estas cosas que haces? 20 Y
yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
21 Di a la casa de
Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano
mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de
vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros
hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.
22 Y haréis de la
manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni
comeréis pan de hombres en luto. 23 Vuestros
turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros
zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis,
sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y
gemiréis unos con otros. 24 Ezequiel,
pues, os será por señal; según todas las cosas que él
hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que
yo soy Jehová el Señor.
25 Y
tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su
fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos
y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus
hijas, 26 ese día
vendrá a ti uno que haya escapado para traer las
noticias. 27 En aquel
día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y
hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal,
y sabrán que yo soy Jehová.
25
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amón, y
profetiza contra ellos. 3 Y
dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra de Jehová el
Señor. Así dice Jehová el Señor: Por cuanto dijiste:
¡Ea, bien!, cuando mi santuario era profanado, y la
tierra de Israel era asolada, y llevada en cautiverio la
casa de Judá; 4 por
tanto, he aquí yo te entrego por heredad a los
orientales, y pondrán en ti sus apriscos y plantarán en
ti sus tiendas; ellos comerán tus sementeras, y beberán
tu leche. 5 Y pondré a
Rabá por habitación de camellos, y a los hijos de Amón
por majada de ovejas; y sabréis que yo soy Jehová.
6 Porque así ha dicho
Jehová el Señor: Por cuanto batiste tus manos, y
golpeaste con tu pie, y te gozaste en el alma con todo
tu menosprecio para la tierra de Israel,
7 por tanto, he aquí yo extenderé mi
mano contra ti, y te entregaré a las naciones para ser
saqueada; te cortaré de entre los pueblos, y te
destruiré de entre las tierras; te exterminaré, y sabrás
que yo soy Jehová.
8 Así ha dicho Jehová el
Señor: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí la casa de
Judá es como todas las naciones; 9 por
tanto, he aquí yo abro el lado de Moab desde las
ciudades, desde sus ciudades que están en su confín, las
tierras deseables de Bet-jesimot, Baal-meón y
Quiriataim, 10 a los
hijos del oriente contra los hijos de Amón; y la
entregaré por heredad, para que no haya más memoria de
los hijos de Amón entre las naciones.
11 También en Moab haré juicios, y
sabrán que yo soy Jehová.
12 Así ha dicho Jehová
el Señor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza de la
casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se
vengaron de ellos; 13 por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo también
extenderé mi mano sobre Edom, y cortaré de ella hombres
y bestias, y la asolaré; desde Temán hasta Dedán caerán
a espada. 14 Y pondré
mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y
harán en Edom según mi enojo y conforme a mi ira; y
conocerán mi venganza, dice Jehová el Señor.
15 Así ha dicho Jehová
el Señor: Por lo que hicieron los filisteos con
venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo,
destruyendo por antiguas enemistades;
16 por tanto, así ha dicho Jehová: He
aquí yo extiendo mi mano contra los filisteos, y cortaré
a los cereteos, y destruiré el resto que queda en la
costa del mar. 17 Y
haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira;
y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en
ellos.
26
1 Aconteció en el
undécimo año, en el día primero del mes, que vino a mí
palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, por cuanto dijo Tiro contra Jerusalén: Ea,
bien; quebrantada está la que era puerta de las
naciones; a mí se volvió; yo seré llena, y ella
desierta; 3 por tanto,
así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra
ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones,
como el mar hace subir sus olas. 4 Y
demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y
barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una
peña lisa. 5 Tendedero
de redes será en medio del mar, porque yo he hablado,
dice Jehová el Señor; y será saqueada por las naciones.
6 Y sus hijas que están
en el campo serán muertas a espada; y sabrán que yo soy
Jehová.
7 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que del norte
traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia,
rey de reyes, con caballos y carros y jinetes, y tropas
y mucho pueblo. 8 Matará
a espada a tus hijas que están en el campo, y pondrá
contra ti torres de sitio, y levantará contra ti
baluarte, y escudo afirmará contra ti.
9 Y pondrá contra ti arietes, contra
tus muros, y tus torres destruirá con hachas.
10 Por la multitud de
sus caballos te cubrirá el polvo de ellos; con el
estruendo de su caballería y de las ruedas y de los
carros, temblarán tus muros, cuando entre por tus
puertas como por portillos de ciudad destruida.
11 Con los cascos de
sus caballos hollará todas tus calles; a tu pueblo
matará a filo de espada, y tus fuertes columnas caerán a
tierra. 12 Y robarán
tus riquezas y saquearán tus mercaderías; arruinarán tus
muros, y tus casas preciosas destruirán; y pondrán tus
piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas.
13 Y haré cesar el
estrépito de tus canciones, y no se oirá más el son de
tus cítaras. 14 Y te
pondré como una peña lisa; tendedero de redes serás, y
nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado,
dice Jehová el Señor.
15 Así
ha dicho Jehová el Señor a Tiro: ¿No se estremecerán las
costas al estruendo de tu caída, cuando griten los
heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti?
16 Entonces todos los
príncipes del mar descenderán de sus tronos, y se
quitarán sus mantos, y desnudarán sus ropas bordadas; de
espanto se vestirán, se sentarán sobre la tierra, y
temblarán a cada momento, y estarán atónitos sobre ti.
17 Y levantarán sobre
ti endechas, y te dirán: ¿Cómo pereciste tú, poblada por
gente de mar, ciudad que era alabada, que era fuerte en
el mar, ella y sus habitantes, que infundían terror a
todos los que la rodeaban? 18 Ahora
se estremecerán las islas en el día de tu caída; sí, las
islas que están en el mar se espantarán a causa de tu
fin.
19 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: Yo te convertiré en ciudad
asolada, como las ciudades que no se habitan; haré subir
sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirán.
20 Y te haré descender
con los que descienden al sepulcro, con los pueblos de
otros siglos, y te pondré en las profundidades de la
tierra, como los desiertos antiguos, con los que
descienden al sepulcro, para que nunca más seas poblada;
y daré gloria en la tierra de los vivientes.
21 Te convertiré en
espanto, y dejarás de ser; serás buscada, y nunca más
serás hallada, dice Jehová el Señor.
27
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Tú,
hijo de hombre, levanta endechas sobre Tiro.
3 Dirás a Tiro, que
está asentada a las orillas del mar, la que trafica con
los pueblos de muchas costas: Así ha dicho Jehová el
Señor: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
4 En el corazón de los
mares están tus confines; los que te edificaron
completaron tu belleza. 5 De
hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje;
tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil.
6 De encinas de Basán
hicieron tus remos; tus bancos de pino de las costas de
Quitim, incrustados de marfil. 7 De
lino fino bordado de Egipto era tu cortina, para que te
sirviese de vela; de azul y púrpura de las costas de
Elisa era tu pabellón. 8 Los
moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros; tus
sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus
pilotos. 9 Los ancianos
de Gebal y sus más hábiles obreros calafateaban tus
junturas; todas las naves del mar y los remeros de ellas
fueron a ti para negociar, para participar de tus
negocios.
10 Persas
y los de Lud y Fut fueron en tu ejército tus hombres de
guerra; escudos y yelmos colgaron en ti; ellos te dieron
tu esplendor. 11 Y los
hijos de Arvad con tu ejército estuvieron sobre tus
muros alrededor, y los gamadeos en tus torres; sus
escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos
completaron tu hermosura.
12 Tarsis
comerciaba contigo por la abundancia de todas tus
riquezas; con plata, hierro, estaño y plomo comerciaba
en tus ferias. 13 Javán,
Tubal y Mesec comerciaban también contigo; con hombres y
con utensilios de bronce comerciaban en tus ferias.
14 Los de la casa de
Togarma, con caballos y corceles de guerra y mulos,
comerciaban en tu mercado. 15 Los
hijos de Dedán traficaban contigo; muchas costas tomaban
mercadería de tu mano; colmillos de marfil y ébano te
dieron por sus pagos. 16 Edom
traficaba contigo por la multitud de tus productos; con
perlas, púrpura, vestidos bordados, linos finos, corales
y rubíes venía a tus ferias. 17 Judá
y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigos de
Minit y Panag, miel, aceite y resina negociaban en tus
mercados. 18 Damasco
comerciaba contigo por tus muchos productos, por la
abundancia de toda riqueza; con vino de Helbón y lana
blanca negociaban. 19 Asimismo
Dan y el errante Javán vinieron a tus ferias, para
negociar en tu mercado con hierro labrado, mirra
destilada y caña aromática. 20 Dedán
comerciaba contigo en paños preciosos para carros.
21 Arabia y todos los
príncipes de Cedar traficaban contigo en corderos y
carneros y machos cabríos; en estas cosas fueron tus
mercaderes. 22 Los
mercaderes de Sabá y de Raama fueron también tus
mercaderes; con lo principal de toda especiería, y toda
piedra preciosa, y oro, vinieron a tus ferias.
23 Harán, Cane, Edén, y
los mercaderes de Sabá, de Asiria y de Quilmad,
contrataban contigo. 24 Estos
mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas; en
mantos de azul y bordados, y en cajas de ropas
preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro.
25 Las
naves de Tarsis eran como tus caravanas que traían tus
mercancías; así llegaste a ser opulenta, te
multiplicaste en gran manera en medio de los mares.
26 En muchas aguas te
engolfaron tus remeros; viento solano te quebrantó en
medio de los mares. 27 Tus
riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus
pilotos, tus calafateadores y los agentes de tus
negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti,
con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán
en medio de los mares el día de tu caída.
28 Al estrépito de las voces de tus
marineros temblarán las costas. 29 Descenderán
de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos
los pilotos del mar se quedarán en tierra,
30 y harán oír su voz
sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre
sus cabezas, y se revolcarán en ceniza.
31 Se raerán por ti los cabellos, se
ceñirán de cilicio, y endecharán por ti endechas
amargas, con amargura del alma. 32 Y
levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y
endecharán sobre ti, diciendo: ¿Quién como Tiro, como la
destruida en medio del mar? 33 Cuando
tus mercaderías salían de las naves, saciabas a muchos
pueblos; a los reyes de la tierra enriqueciste con la
multitud de tus riquezas y de tu comercio.
34 En el tiempo en que
seas quebrantada por los mares en lo profundo de las
aguas, tu comercio y toda tu compañía caerán en medio de
ti. 35 Todos los
moradores de las costas se maravillarán sobre ti, y sus
reyes temblarán de espanto; demudarán sus rostros.
36 Los mercaderes en
los pueblos silbarán contra ti; vendrás a ser espanto, y
para siempre dejarás de ser.
28
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová
el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste:
Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en
medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has
puesto tu corazón como corazón de Dios;
3 he aquí que tú eres más sabio que
Daniel; no hay secreto que te sea oculto.
4 Con tu sabiduría y con tu prudencia
has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en
tus tesoros. 5 Con la
grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has
multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se
ha enaltecido tu corazón. 6 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste
tu corazón como corazón de Dios, 7 por
tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los
fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas
contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu
esplendor. 8 Al
sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de
los que mueren en medio de los mares.
9 ¿Hablarás delante del que te mate,
diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la
mano de tu matador. 10 De
muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros;
porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
11 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 12 Hijo
de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y
dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de
la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de
hermosura. 13 En Edén,
en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa
era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe,
crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo,
esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y
flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu
creación. 14 Tú,
querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte
de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de
fuego te paseabas. 15 Perfecto
eras en todos tus caminos desde el día que fuiste
creado, hasta que se halló en ti maldad.
16 A causa de la multitud de tus
contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por
lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de
entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
17 Se enalteció tu
corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu
sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por
tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en
ti. 18 Con la multitud
de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones
profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en
medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza
sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
19 Todos los que te
conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre
ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
20 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 21 Hijo
de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra
ella, 22 y dirás: Así
ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh
Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que
yo soy Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me
santifique. 23 Enviaré
a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán
muertos en medio de ella, con espada contra ella por
todos lados; y sabrán que yo soy Jehová.
24 Y
nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora,
ni aguijón que le dé dolor, en medio de cuantos la
rodean y la menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.
25 Así
ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de
Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida,
entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las
naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi
siervo Jacob. 26 Y
habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y
plantarán viñas, y vivirán confiadamente, cuando yo haga
juicios en todos los que los despojan en sus
alrededores; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.
29
1 En el año décimo, en
el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí
palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y
profetiza contra él y contra todo Egipto.
3 Habla, y di: Así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto,
el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual
dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.
4 Yo, pues, pondré garfios en tus
quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas,
y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces
de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
5 Y te dejaré en el
desierto a ti y a todos los peces de tus ríos; sobre la
faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás
juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del
cielo te he dado por comida.
6 Y
sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová,
por cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel.
7 Cuando te tomaron con
la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro; y
cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste
sus lomos enteramente.
8 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo
traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y
bestias. 9 Y la tierra
de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy
Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice.
10 Por tanto, he aquí
yo estoy contra ti, y contra tus ríos; y pondré la
tierra de Egipto en desolación, en la soledad del
desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el límite de
Etiopía. 11 No pasará
por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por
ella, ni será habitada, por cuarenta años.
12 Y pondré a la tierra
de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus
ciudades entre las ciudades destruidas estarán desoladas
por cuarenta años; y esparciré a Egipto entre las
naciones, y lo dispersaré por las tierras.
13 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de cuarenta años
recogeré a Egipto de entre los pueblos entre los cuales
fueren esparcidos; 14 y
volveré a traer los cautivos de Egipto, y los llevaré a
la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí
serán un reino despreciable. 15 En
comparación con los otros reinos será humilde; nunca más
se alzará sobre las naciones; porque yo los disminuiré,
para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones.
16 Y no será ya más
para la casa de Israel apoyo de confianza, que les haga
recordar el pecado de mirar en pos de ellos; y sabrán
que yo soy Jehová el Señor.
17 Aconteció
en el año veintisiete en el mes primero, el día primero
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18 Hijo de hombre,
Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército
prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha
quedado calva, y toda espalda desollada; y ni para él ni
para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que
prestó contra ella. 19 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor; He aquí que yo doy
a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto;
y él tomará sus riquezas, y recogerá sus despojos, y
arrebatará botín, y habrá paga para su ejército.
20 Por su trabajo con
que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto;
porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.
21 En
aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel.
Y abriré tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy
Jehová.
30
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el
Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día! 3 Porque
cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de
nublado, día de castigo de las naciones será.
4 Y vendrá espada a
Egipto, y habrá miedo en Etiopía, cuando caigan heridos
en Egipto; y tomarán sus riquezas, y serán destruidos
sus fundamentos. 5 Etiopía,
Fut, Lud, toda Arabia, Libia, y los hijos de las tierras
aliadas, caerán con ellos a filo de espada.
6 Así ha dicho Jehová:
También caerán los que sostienen a Egipto, y la altivez
de su poderío caerá; desde Migdol hasta Sevene caerán en
él a filo de espada, dice Jehová el Señor.
7 Y serán asolados
entre las tierras asoladas, y sus ciudades serán entre
las ciudades desiertas. 8 Y
sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga fuego a Egipto, y
sean quebrantados todos sus ayudadores.
9 En
aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de mí en
naves, para espantar a Etiopía la confiada, y tendrán
espanto como en el día de Egipto; porque he aquí viene.
10 Así
ha dicho Jehová el Señor: Destruiré las riquezas de
Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia.
11 El, y con él su
pueblo, los más fuertes de las naciones, serán traídos
para destruir la tierra; y desenvainarán sus espadas
sobre Egipto, y llenarán de muertos la tierra.
12 Y secaré los ríos, y
entregaré la tierra en manos de malos, y por mano de
extranjeros destruiré la tierra y cuanto en ella hay. Yo
Jehová he hablado.
13 Así
ha dicho Jehová el Señor: Destruiré también las
imágenes, y destruiré los ídolos de Menfis; y no habrá
más príncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de
Egipto pondré temor. 14 Asolaré
a Patros, y pondré fuego a Zoán, y haré juicios en
Tebas. 15 Y derramaré
mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminaré a
la multitud de Tebas. 16 Y
pondré fuego a Egipto; Sin tendrá gran dolor, y Tebas
será destrozada, y Menfis tendrá continuas angustias.
17 Los jóvenes de Avén
y de Pibeset caerán a filo de espada, y las mujeres irán
en cautiverio. 18 Y en
Tafnes se oscurecerá el día, cuando quebrante yo allí el
poder de Egipto, y cesará en ella la soberbia de su
poderío; tiniebla la cubrirá, y los moradores de sus
aldeas irán en cautiverio. 19 Haré,
pues, juicios en Egipto, y sabrán que yo soy Jehová.
20 Aconteció
en el año undécimo, en el mes primero, a los siete días
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21 Hijo de hombre, he
quebrado el brazo de Faraón rey de Egipto; y he aquí que
no ha sido vendado poniéndole medicinas, ni poniéndole
faja para ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda
sostener la espada. 22 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Heme aquí contra
Faraón rey de Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte y
el fracturado, y haré que la espada se le caiga de la
mano. 23 Y esparciré a
los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por
las tierras. 24 Y
fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi
espada en su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y
delante de aquél gemirá con gemidos de herido de muerte.
25 Fortaleceré, pues,
los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón
caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo ponga mi
espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda
contra la tierra de Egipto. 26 Y
esparciré a los egipcios entre las naciones, y los
dispersaré por las tierras; y sabrán que yo soy Jehová.
31
1 Aconteció en el año
undécimo, en el mes tercero, el día primero del mes, que
vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, di a Faraón rey de
Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu
grandeza? 3 He aquí era
el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de
frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba
entre densas ramas. 4 Las
aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus
ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles
del campo enviaba sus corrientes. 5 Por
tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del
campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las
muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.
6 En sus ramas hacían
nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje
parían todas las bestias del campo, y a su sombra
habitaban muchas naciones. 7 Se
hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de
sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.
8 Los cedros no lo
cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron
semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron
semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de
Dios fue semejante a él en su hermosura.
9 Lo hice hermoso con la multitud de
sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en
el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.
10 Por
tanto, así dijo Jehová el Señor: Ya que por ser
encumbrado en altura, y haber levantado su cumbre entre
densas ramas, su corazón se elevó con su altura,
11 yo lo entregaré en
manos del poderoso de las naciones, que de cierto le
tratará según su maldad. Yo lo he desechado.
12 Y lo destruirán
extranjeros, los poderosos de las naciones, y lo
derribarán; sus ramas caerán sobre los montes y por
todos los valles, y por todos los arroyos de la tierra
será quebrado su ramaje; y se irán de su sombra todos
los pueblos de la tierra, y lo dejarán.
13 Sobre su ruina habitarán todas las
aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las
bestias del campo, 14 para
que no se exalten en su altura todos los árboles que
crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la
espesura, ni confíen en su altura todos los que beben
aguas; porque todos están destinados a muerte, a lo
profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres,
con los que descienden a la fosa.
15 Así
ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al Seol,
hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve
sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas; al Líbano
cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo
se desmayaron. 16 Del
estruendo de su caída hice temblar a las naciones,
cuando las hice descender al Seol con todos los que
descienden a la sepultura; y todos los árboles escogidos
del Edén, y los mejores del Líbano, todos los que beben
aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra.
17 También ellos
descendieron con él al Seol, con los muertos a espada,
los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra
en medio de las naciones.18 ¿A
quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre
los árboles del Edén? Pues derribado serás con los
árboles del Edén en lo profundo de la tierra; entre los
incircuncisos yacerás, con los muertos a espada.
Este es Faraón y todo su pueblo, dice
Jehová el Señor.
32
1 Aconteció en el año
duodécimo, en el mes duodécimo, el día primero del mes,
que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre,
levanta endechas sobre Faraón rey de Egipto, y dile: A
leoncillo de naciones eres semejante, y eres como el
dragón en los mares; pues secabas tus ríos, y
enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus
riberas. 3 Así ha dicho
Jehová el Señor: Yo extenderé sobre ti mi red con
reunión de muchos pueblos, y te harán subir con mi red.
4 Y te dejaré en
tierra, te echaré sobre la faz del campo, y haré posar
sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las
fieras de toda la tierra. 5 Pondré
tus carnes sobre los montes, y llenaré los valles de tus
cadáveres. 6 Y regaré
de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y
los arroyos se llenarán de ti. 7 Y
cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré
entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado,
y la luna no hará resplandecer su luz.
8 Haré entenebrecer todos los astros
brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu
tierra, dice Jehová el Señor.
9 Y
entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando lleve
al cautiverio a los tuyos entre las naciones, por las
tierras que no conociste. 10 Y
dejaré atónitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes
tendrán horror grande a causa de ti, cuando haga
resplandecer mi espada delante de sus rostros; y todos
se sobresaltarán en sus ánimos a cada momento en el día
de tu caída. 11 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: La espada del rey de
Babilonia vendrá sobre ti. 12 Con
espadas de fuertes haré caer tu pueblo; todos ellos
serán los poderosos de las naciones; y destruirán la
soberbia de Egipto, y toda su multitud será deshecha.
13 Todas sus bestias
destruiré de sobre las muchas aguas; ni más las
enturbiará pie de hombre, ni pezuña de bestia las
enturbiará. 14 Entonces
haré asentarse sus aguas, y haré correr sus ríos como
aceite, dice Jehová el Señor. 15 Cuando
asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede despojada
de todo cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que
en ella moran, sabrán que yo soy Jehová.
16 Esta es la endecha, y la cantarán;
las hijas de las naciones la cantarán; endecharán sobre
Egipto y sobre toda su multitud, dice Jehová el Señor.
17 Aconteció
en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 18 Hijo
de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y
despéñalo a él, y a las hijas de las naciones poderosas,
a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la
sepultura. 19 Porque
eres tan hermoso, desciende, y yace con los
incircuncisos. 20 Entre
los muertos a espada caerá; a la espada es entregado;
traedlo a él y a todos sus pueblos.
21 De en medio del Seol hablarán a él los
fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que
descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a
espada.
22 Allí
está Asiria con toda su multitud; en derredor de él
están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a
espada. 23 Sus
sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su
gente está por los alrededores de su sepulcro; todos
ellos cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el
terror en la tierra de los vivientes.
24 Allí
Elam, y toda su multitud por los alrededores de su
sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los
cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de
la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de
los vivientes, mas llevaron su confusión con los que
descienden al sepulcro. 25 En
medio de los muertos le pusieron lecho con toda su
multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos
ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto
su espanto en la tierra de los vivientes, mas llevaron
su confusión con los que descienden al sepulcro; él fue
puesto en medio de los muertos.
26 Allí
Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus
alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a
espada, porque habían sembrado su terror en la tierra de
los vivientes. 27 Y no
yacerán con los fuertes de los incircuncisos que
cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas
de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas;
mas sus pecados estarán sobre sus huesos, por cuanto
fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes.
28 Tú, pues, serás
quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con los
muertos a espada.
29 Allí
Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su
poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos
yacerán con los incircuncisos, y con los que descienden
al sepulcro.
30 Allí
los príncipes del norte, todos ellos, y todos los
sidonios, que con su terror descendieron con los
muertos, avergonzados de su poderío, yacen también
incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su
confusión con los que descienden al sepulcro.
31 A
éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda su
multitud; Faraón muerto a espada, y todo su ejército,
dice Jehová el Señor. 32 Porque
puse mi terror en la tierra de los vivientes, también
Faraón y toda su multitud yacerán entre los
incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el
Señor.
33
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles:
Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de
la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere
por atalaya, 3 y él
viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta
y avisare al pueblo, 4 cualquiera
que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere,
y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su
cabeza. 5 El sonido de
la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre
él; mas el que se apercibiere librará su vida.
6 Pero si el atalaya
viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el
pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere
de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado,
pero demandaré su sangre de mano del atalaya.
7 A
ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la
casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los
amonestarás de mi parte. 8 Cuando
yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no
hablares para que se guarde el impío de su camino, el
impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la
demandaré de tu mano. 9 Y
si tú avisares al impío de su camino para que se aparte
de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por
su pecado, pero tú libraste tu vida.
10 Tú, pues, hijo de
hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado
así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados
están sobre nosotros, y a causa de ellos somos
consumidos; ¿cómo, pues, viviremos?
11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor,
que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el
impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de
vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de
Israel? 12 Y tú, hijo
de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del
justo no lo librará el día que se rebelare; y la
impiedad del impío no le será estorbo el día que se
volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por
su justicia el día que pecare. 13 Cuando
yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en
su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no
serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que
hizo. 14 Y cuando yo
dijere al impío: De cierto morirás; si él se convirtiere
de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia,
15 si el impío
restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado,
y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo
iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.
16 No se le recordará
ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el
derecho y la justicia; vivirá ciertamente.
17 Luego
dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del
Señor; el camino de ellos es el que no es recto.
18 Cuando el justo se
apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por
ello. 19 Y cuando el
impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el
derecho y la justicia, vivirá por ello.
20 Y dijisteis: No es recto el camino
del Señor. Yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno
conforme a sus caminos.
21 Aconteció en el año
duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los
cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de
Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.
22 Y la mano de Jehová
había sido sobre mí la tarde antes de llegar el
fugitivo, y había abierto mi boca, hasta que vino a mí
por la mañana; y abrió mi boca, y ya no más estuve
callado.
23 Y
vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24 Hijo de hombre, los que habitan
aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan
diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues
nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra
en posesión. 25 Por
tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Comeréis
con sangre, y a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos,
y derramaréis sangre, y poseeréis vosotros la tierra?
26 Estuvisteis sobre
vuestras espadas, hicisteis abominación, y
contaminasteis cada cual a la mujer de su prójimo; ¿y
habréis de poseer la tierra? 27 Les
dirás así: Así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que
los que están en aquellos lugares asolados caerán a
espada, y al que está sobre la faz del campo entregaré a
las fieras para que lo devoren; y los que están en las
fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirán.
28 Y convertiré la
tierra en desierto y en soledad, y cesará la soberbia de
su poderío; y los montes de Israel serán asolados hasta
que no haya quien pase. 29 Y
sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en
soledad y desierto, por todas las abominaciones que han
hecho.
30 Y
tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de
ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y
habla el uno con el otro, cada uno con su hermano,
diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de
Jehová. 31 Y vendrán a
ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como
pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por
obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de
ellos anda en pos de su avaricia. 32 Y
he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores,
hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras,
pero no las pondrán por obra. 33 Pero
cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo
profeta entre ellos.
34
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, profetiza contra los pastores de Israel;
profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el
Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan
a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
3 Coméis la grosura, y
os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no
apacentáis a las ovejas. 4 No
fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no
vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la
descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os
habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
5 Y andan errantes por
falta de pastor, y son presa de todas las fieras del
campo, y se han dispersado. 6 Anduvieron
perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo
collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron
esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni
quien preguntase por ellas.
7 Por
tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor,
que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis
ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del
campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas,
sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no
apacentaron mis ovejas; 9 por
tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
10 Así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y
demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de
apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más
a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y
no les serán más por comida.
11 Porque
así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a
buscar mis ovejas, y las reconoceré.
12 Como reconoce su rebaño el pastor
el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así
reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los
lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de
la oscuridad. 13 Y yo
las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras;
las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los
montes de Israel, por las riberas, y en todos los
lugares habitados del país. 14 En
buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de
Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y
en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes
de Israel. 15 Yo
apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice
Jehová el Señor. 16 Yo
buscaré la perdida, y haré volver al redil la
descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la
débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las
apacentaré con justicia.
17 Mas
en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre
carneros y machos cabríos. 18 ¿Os
es poco que comáis los buenos pastos, sino que también
holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos
queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis
además con vuestros pies las que quedan?
19 Y mis ovejas comen lo hollado de
vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis
enturbiado.
20 Por
tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo
juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca,
21 por cuanto
empujasteis con el costado y con el hombro, y
acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles,
hasta que las echasteis y las dispersasteis.
22 Yo salvaré a mis
ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre
oveja y oveja. 23 Y
levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará;
a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por
pastor. 24 Yo Jehová
les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio
de ellos. Yo Jehová he hablado.
25 Y
estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la
tierra las fieras; y habitarán en el desierto con
seguridad, y dormirán en los bosques.
26 Y daré bendición a ellas y a los
alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en
su tiempo; lluvias de bendición serán.
27 Y el árbol del campo dará su fruto,
y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con
seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las
coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que se
sirven de ellos. 28 No
serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de
la tierra las devorarán; sino que habitarán con
seguridad, y no habrá quien las espante.
29 Y levantaré para ellos una planta
de renombre, y no serán ya más consumidos de hambre en
la tierra, ni ya más serán avergonzados por las
naciones. 30 Y sabrán
que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi
pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
31 Y vosotras, ovejas
mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro
Dios, dice Jehová el Señor.
35
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y
profetiza contra él, 3 y
dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy
contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra
ti, y te convertiré en desierto y en soledad.
4 A tus ciudades
asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que yo soy Jehová.
5 Por cuanto tuviste
enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de Israel
al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en
el tiempo extremadamente malo, 6 por
tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a sangre te
destinaré, y sangre te perseguirá; y porque la sangre no
aborreciste, sangre te perseguirá. 7 Y
convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y
cortaré de él al que vaya y al que venga.
8 Y llenaré sus montes de sus muertos;
en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos,
caerán muertos a espada. 9 Yo
te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca
más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.
10 Por
cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán
mías, y tomaré posesión de ellas; estando allí Jehová;
11 por tanto, vivo yo,
dice Jehová el Señor, yo haré conforme a tu ira, y
conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus
enemistades con ellos; y seré conocido en ellos, cuando
te juzgue. 12 Y sabrás
que yo Jehová he oído todas tus injurias que proferiste
contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son,
nos han sido dados para que los devoremos.
13 Y os engrandecisteis
contra mí con vuestra boca, y multiplicasteis contra mí
vuestras palabras. Yo lo oí. 14 Así
ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la tierra se
regocije, yo te haré una desolación.
15 Como te alegraste sobre la heredad
de la casa de Israel, porque fue asolada, así te haré a
ti; asolado será el monte de Seir, y todo Edom, todo él;
y sabrán que yo soy Jehová.
36
1 Tú, hijo de hombre,
profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de
Israel, oíd palabra de Jehová. 2 Así
ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de
vosotros: ¡Ea! también las alturas eternas nos han sido
dadas por heredad; 3 profetiza,
por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes, para
que fueseis heredad de las otras naciones, y se os ha
hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los
pueblos, 4 por tanto,
montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha
dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a
los arroyos y a los valles, a las ruinas y asolamientos
y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por
botín y escarnio de las otras naciones alrededor;
5 por eso, así ha dicho
Jehová el Señor: He hablado por cierto en el fuego de mi
celo contra las demás naciones, y contra todo Edom, que
se disputaron mi tierra por heredad con alegría, de todo
corazón y con enconamiento de ánimo, para que sus
expulsados fuesen presa suya. 6 Por
tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y dí a los
montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles:
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, en mi celo y en
mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el
oprobio de las naciones. 7 Por
lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he alzado mi
mano, he jurado que las naciones que están a vuestro
alrededor han de llevar su afrenta.
8 Mas
vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y
llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque
cerca están para venir. 9 Porque
he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré,
y seréis labrados y sembrados. 10 Y
haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa
de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y
edificadas las ruinas. 11 Multiplicaré
sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y
crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y
os haré mayor bien que en vuestros principios; y sabréis
que yo soy Jehová. 12 Y
haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y
tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca
más les matarás los hijos. 13 Así
ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de vosotros:
Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu
nación has sido; 14 por
tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a
los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor.
15 Y nunca más te haré
oír injuria de naciones, ni más llevarás denuestos de
pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación,
dice Jehová el Señor.
16 Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 17 Hijo
de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su
tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras;
como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de
mí. 18 Y derramé mi ira
sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la
tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.
19 Les esparcí por las
naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme
a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué.
20 Y cuando llegaron a
las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre,
diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la
tierra de él han salido. 21 Pero
he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la
casa de Israel entre las naciones adonde fueron.
22 Por
tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el
Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino
por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis
vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.
23 Y santificaré mi
grande nombre, profanado entre las naciones, el cual
profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las
naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando
sea santificado en vosotros delante de sus ojos.
24 Y yo os tomaré de
las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os
traeré a vuestro país. 25 Esparciré
sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os
limpiaré. 26 Os daré
corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de
piedra, y os daré un corazón de carne.
27 Y pondré dentro de vosotros mi
Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis
mis preceptos, y los pongáis por obra.
28 Habitaréis en la tierra que di a
vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo
seré a vosotros por Dios. 29 Y
os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al
trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.
30 Multiplicaré
asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los
campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre
entre las naciones. 31 Y
os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras
obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de
vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras
abominaciones. 32 No lo
hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien;
avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras
iniquidades, casa de Israel.
33 Así
ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas
vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas
las ciudades, y las ruinas serán reedificadas.
34 Y la tierra asolada
será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a
ojos de todos los que pasaron. 35 Y
dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como
huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y
asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas.
36 Y las naciones que
queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué
lo que estaba derribado, y planté lo que estaba
desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré.
37 Así
ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la
casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los
hombres como se multiplican los rebaños.
38 Como las ovejas consagradas, como
las ovejas de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las
ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y
sabrán que yo soy Jehová.
37
1 La mano de Jehová vino
sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso
en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
2 Y me hizo pasar cerca
de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran
muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en
gran manera. 3 Y me
dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije:
Señor Jehová, tú lo sabes. 4 Me
dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles:
Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos
huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y
viviréis. 6 Y pondré
tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros
carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros
espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
7 Profeticé,
pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo
profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se
juntaron cada hueso con su hueso. 8 Y
miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió,
y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en
ellos espíritu. 9 Y me
dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre,
y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor:
Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos
muertos, y vivirán. 10 Y
profeticé como me había mandado, y entró espíritu en
ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un
ejército grande en extremo.
11 Me
dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la
casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se
secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo
destruidos. 12 Por
tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os
haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la
tierra de Israel. 13 Y
sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros
sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo
mío. 14 Y pondré mi
Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar
sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y
lo hice, dice Jehová.
15 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 16 Hijo
de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para
Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma
después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de
Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.
17 Júntalos luego el
uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno
solo en tu mano. 18 Y
cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo:
¿No nos enseñarás qué te propones con eso?,
19 diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que
está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus
compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré
un solo palo, y serán uno en mi mano.
20 Y los palos sobre que escribas
estarán en tu mano delante de sus ojos,
21 y les dirás: Así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre
las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de
todas partes, y los traeré a su tierra;
22 y los haré una nación en la tierra,
en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por
rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán
divididos en dos reinos. 23 Ni
se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus
abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré
de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los
limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.
24 Mi
siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán
un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis
estatutos guardarán, y los pondrán por obra.
25 Habitarán en la
tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron
vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y
los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David
será príncipe de ellos para siempre.
26 Y haré con ellos pacto de paz,
pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los
multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para
siempre. 27 Estará en
medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios,
y ellos me serán por pueblo. 28 Y
sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel,
estando mi santuario en medio de ellos para siempre.
38
1 Vino a mí palabra de
Jehová, diciendo: 2 Hijo
de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog,
príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra
él, 3 y di: Así ha
dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh
Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.
4 Y te quebrantaré, y pondré garfios
en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército,
caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran
multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos
espadas; 5 Persia, Cus
y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo;
6 Gomer, y todas sus
tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y
todas sus tropas; muchos pueblos contigo.
7 Prepárate
y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a
ti, y sé tú su guarda. 8 De
aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años
vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de
muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre
fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y
todos ellos morarán confiadamente. 9 Subrirás
tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir
la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos
contigo.
10 Así
ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras
en tu corazón, y concebirás mal pensamiento,
11 y dirás: Subiré
contra una tierra indefensa, iré contra gentes
tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas
habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas;
12 para arrebatar
despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre
las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo
recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y
posesiones, que mora en la parte central de la tierra.
13 Sabá y Dedán, y los
mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán:
¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu
multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para
tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?
14 Por
tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha
dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo
Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú?
15 Vendrás de tu lugar,
de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo,
todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso
ejército, 16 y subirás
contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la
tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi
tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea
santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos.
17 Así
ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien
hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas
de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos
que yo te había de traer sobre ellos?
18 En aquel tiempo, cuando venga Gog
contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá
mi ira y mi enojo. 19 Porque
he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en
aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de
Israel; 20 que los
peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo
y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y
todos los hombres que están sobre la faz de la tierra,
temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los
montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a
tierra. 21 Y en todos
mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el
Señor; la espada de cada cual será contra su hermano.
22 Y yo litigaré contra
él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él,
sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están
con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y
azufre. 23 Y seré
engrandecido y santificado, y seré conocido ante los
ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.
39
1 Tú pues, hijo de
hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe
soberano de Mesec y Tubal. 2 Y
te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las
partes del norte, y te traeré sobre los montes de
Israel; 3 y sacaré tu
arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu
mano derecha. 4 Sobre
los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los
pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda
especie, y a las fieras del campo, te he dado por
comida. 5 Sobre la faz
del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el
Señor. 6 Y enviaré
fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad
en las costas; y sabrán que yo soy Jehová.
7 Y
haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo
Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y
sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en
Israel. 8 He aquí
viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el
día del cual he hablado.
9 Y
los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y
encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y
saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el
fuego por siete años. 10 No
traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino
quemarán las armas en el fuego; y despojarán a sus
despojadores, y robarán a los que les robaron, dice
Jehová el Señor.
11 En
aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en
Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y
obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí
enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el
Valle de Hamón-gog. 12 Y
la casa de Israel los estará enterrando por siete meses,
para limpiar la tierra. 13 Los
enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos
célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el
Señor. 14 Y tomarán
hombres a jornal que vayan por el país con los que
viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de
la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses
harán el reconocimiento. 15 Y
pasarán los que irán por el país, y el que vea los
huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal,
hasta que los entierren los sepultureros en el valle de
Hamón-gog. 16 Y también
el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la
tierra.
17 Y
tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a
las aves de toda especie, y a toda fiera del campo:
Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima
que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre
los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis
sangre. 18 Comeréis
carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la
tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de
bueyes y de toros, engordados todos en Basán.
19 Comeréis grosura
hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de sangre
de las víctimas que para vosotros sacrifiqué.
20 Y os saciaréis sobre
mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los
hombres de guerra, dice Jehová el Señor.
21 Y
pondré mi gloria entre las naciones, y todas las
naciones verán mi juicio que habré hecho, y mi mano que
sobre ellos puse. 22 Y
de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo
soy Jehová su Dios. 23 Y
sabrán las naciones que la casa de Israel fue llevada
cautiva por su pecado, por cuanto se rebelaron contra
mí, y yo escondí de ellos mi rostro, y los entregué en
manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada.
24 Conforme a su
inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos, y
de ellos escondí mi rostro.
25 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la
cautividad de Jacob, y tendré misericordia de toda la
casa de Israel, y me mostraré celoso por mi santo
nombre. 26 Y ellos
sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que
prevaricaron contra mí, cuando habiten en su tierra con
seguridad, y no haya quien los espante;
27 cuando los saque de entre los
pueblos, y los reúna de la tierra de sus enemigos, y sea
santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
28 Y sabrán que yo soy
Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al
cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su
tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos.
29 Ni esconderé más de
ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu
sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
40
1 En el año veinticinco
de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez
días del mes, a los catorce años después que la ciudad
fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la
mano de Jehová, y me llevó allá. 2 En
visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me
puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un
edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur.
3 Me llevó allí, y he
aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce;
y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de
medir; y él estaba a la puerta. 4 Y
me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con
tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas
las cosas que te muestro; porque para que yo te las
mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a
la casa de Israel.
5 Y
he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que
aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo
y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña,
y la altura, de otra caña. 6 Después
vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por
sus gradas, y midió un poste de la puerta, de una caña
de ancho, y el otro poste, de otra caña de ancho.
7 Y cada cámara tenía
una caña de largo, y una caña de ancho; y entre las
cámaras había cinco codos de ancho; y cada poste de la
puerta junto a la entrada de la puerta por dentro, una
caña. 8 Midió asimismo
la entrada de la puerta por dentro, una caña.
9 Midió luego la
entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos
codos; y la puerta del portal estaba por el lado de
adentro. 10 Y la puerta
oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de una
medida; también de una medida los portales a cada lado.
11 Midió el ancho de la
entrada de la puerta, de diez codos, y la longitud del
portal, de trece codos. 12 El
espacio delante de las cámaras era de un codo a un lado,
y de otro codo al otro lado; y cada cámara tenía seis
codos por un lado, y seis codos por el otro.
13 Midió la puerta
desde el techo de una cámara hasta el techo de la otra,
veinticinco codos de ancho, puerta contra puerta.
14 Y midió los postes,
de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal todo
en derredor. 15 Y desde
el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de
la entrada de la puerta interior, cincuenta codos.
16 Y había ventanas
estrechas en las cámaras, y en sus portales por dentro
de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y
las ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada
poste había palmeras.
17 Me
llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras,
y estaba enlosado todo en derredor; treinta cámaras
había alrededor en aquel atrio. 18 El
enlosado a los lados de las puertas, en proporción a la
longitud de los portales, era el enlosado más bajo.
19 Y midió la anchura
desde el frente de la puerta de abajo hasta el frente
del atrio interior por fuera, de cien codos hacia el
oriente y el norte.
20 Y
de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio
exterior, midió su longitud y su anchura.
21 Sus cámaras eran tres de un lado, y
tres del otro; y sus postes y sus arcos eran como la
medida de la puerta primera: cincuenta codos de
longitud, y veinticinco de ancho. 22 Y
sus ventanas y sus arcos y sus palmeras eran conforme a
la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y se
subía a ella por siete gradas, y delante de ellas
estaban sus arcos. 23 La
puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta
hacia el norte, y así al oriente; y midió de puerta a
puerta, cien codos.
24 Me
llevó después hacia el sur, y he aquí una puerta hacia
el sur; y midió sus portales y sus arcos conforme a
estas medidas. 25 Y
tenía sus ventanas y sus arcos alrededor, como las otras
ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y el ancho
de veinticinco codos. 26 Sus
gradas eran de siete peldaños, con sus arcos delante de
ellas; y tenía palmeras, una de un lado, y otra del otro
lado, en sus postes. 27 Había
también puerta hacia el sur del atrio interior; y midió
de puerta a puerta hacia el sur cien codos.
28 Me
llevó después en el atrio de adentro a la puerta del
sur, y midió la puerta del sur conforme a estas medidas.
29 Sus cámaras y sus
postes y sus arcos eran conforme a estas medidas, y
tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud
era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.
30 Los arcos alrededor
eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de
ancho. 31 Y sus arcos
caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus
gradas eran de ocho peldaños.
32 Y
me llevó al atrio interior hacia el oriente, y midió la
puerta conforme a estas medidas. 33 Eran
sus cámaras y sus postes y sus arcos conforme a estas
medidas, y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la
longitud era de cincuenta codos, y la anchura de
veinticinco codos. 34 Y
sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus
postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho
peldaños.
35 Me
llevó luego a la puerta del norte, y midió conforme a
estas medidas; 36 sus
cámaras, sus postes, sus arcos y sus ventanas alrededor;
la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco
codos el ancho. 37 Sus
postes caían afuera al atrio, con palmeras a cada uno de
sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de
ocho peldaños.
38 Y
había allí una cámara, y su puerta con postes de
portales; allí lavarán el holocausto.
39 Y en la entrada de la puerta había
dos mesas a un lado, y otras dos al otro, para degollar
sobre ellas el holocausto y la expiación y el sacrificio
por el pecado. 40 A un
lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta
del norte, había dos mesas; y al otro lado que estaba a
la entrada de la puerta, dos mesas.
41 Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas
al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las
cuales degollarán las víctimas. 42 Las
cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada,
de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho,
y de un codo de altura; sobre éstas pondrán los
utensilios con que degollarán el holocausto y el
sacrificio. 43 Y
adentro, ganchos, de un palmo menor, dispuestos en
derredor; y sobre las mesas la carne de las víctimas.
44 Y
fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que
estaba al lado de la puerta del norte, estaban las
cámaras de los cantores, las cuales miraban hacia el
sur; una estaba al lado de la puerta del oriente que
miraba hacia el norte. 45 Y
me dijo: Esta cámara que mira hacia el sur es de los
sacerdotes que hacen la guardia del templo.
46 Y la cámara que mira
hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la guardia
del altar; estos son los hijos de Sadoc, los cuales son
llamados de los hijos de Leví para ministrar a Jehová.
47 Y midió el atrio,
cien codos de longitud, y cien codos de anchura; era
cuadrado; y el altar estaba delante de la casa.
48 Y
me llevó al pórtico del templo, y midió cada poste del
pórtico, cinco codos de un lado, y cinco codos de otro;
y la anchura de la puerta tres codos de un lado, y tres
codos de otro. 49 La
longitud del pórtico, veinte codos, y el ancho once
codos, al cual subían por gradas; y había columnas junto
a los postes, una de un lado, y otra de otro.
41
1 Me introdujo luego en
el templo, y midió los postes, siendo el ancho seis
codos de un lado, y seis codos de otro, que era el ancho
del tabernáculo. 2 El
ancho de la puerta era de diez codos, y los lados de la
puerta, de cinco codos de un lado, y cinco del otro. Y
midió su longitud, de cuarenta codos, y la anchura de
veinte codos. 3 Y pasó
al interior, y midió cada poste de la puerta, de dos
codos; y la puerta, de seis codos; y la anchura de la
entrada, de siete codos. 4 Midió
también su longitud, de veinte codos, y la anchura de
veinte codos, delante del templo; y me dijo: Este es el
lugar santísimo.
5 Después
midió el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro
codos la anchura de las cámaras, en torno de la casa
alrededor. 6 Las
cámaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras,
treinta en cada uno de los tres pisos; y entraban
modillones en la pared de la casa alrededor, sobre los
que estribasen las cámaras, para que no estribasen en la
pared de la casa. 7 Y
había mayor anchura en las cámaras de más arriba; la
escalera de caracol de la casa subía muy alto alrededor
por dentro de la casa; por tanto, la casa tenía más
anchura arriba. Del piso inferior se podía subir al de
en medio, y de éste al superior. 8 Y
miré la altura de la casa alrededor; los cimientos de
las cámaras eran de una caña entera de seis codos
largos. 9 El ancho de
la pared de afuera de las cámaras era de cinco codos,
igual al espacio que quedaba de las cámaras de la casa
por dentro. 10 Y entre
las cámaras había anchura de veinte codos por todos
lados alrededor de la casa. 11 La
puerta de cada cámara salía al espacio que quedaba, una
puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el sur; y el
ancho del espacio que quedaba era de cinco codos por
todo alrededor.
12 Y
el edificio que estaba delante del espacio abierto al
lado del occidente era de setenta codos; y la pared del
edificio, de cinco codos de grueso alrededor, y noventa
codos de largo.
13 Luego
midió la casa, cien codos de largo; y el espacio abierto
y el edificio y sus paredes, de cien codos de longitud.
14 Y el ancho del
frente de la casa y del espacio abierto al oriente era
de cien codos.
15 Y
midió la longitud del edificio que estaba delante del
espacio abierto que había detrás de él, y las cámaras de
uno y otro lado, cien codos; y el templo de dentro, y
los portales del atrio. 16 Los
umbrales y las ventanas estrechas y las cámaras
alrededor de los tres pisos estaba todo cubierto de
madera desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas
también cubiertas. 17 Por
encima de la puerta, y hasta la casa de adentro, y
afuera de ella, y por toda la pared en derredor por
dentro y por fuera, tomó medidas. 18 Y
estaba labrada con querubines y palmeras, entre querubín
y querubín una palmera; y cada querubín tenía dos
rostros; 19 un rostro
de hombre hacia la palmera del un lado, y un rostro de
león hacia la palmera del otro lado, por toda la casa
alrededor. 20 Desde el
suelo hasta encima de la puerta había querubines
labrados y palmeras, por toda la pared del templo.
21 Cada
poste del templo era cuadrado, y el frente del santuario
era como el otro frente. 22 La
altura del altar de madera era de tres codos, y su
longitud de dos codos; y sus esquinas, su superficie y
sus paredes eran de madera. Y me dijo: Esta es la mesa
que está delante de Jehová. 23 El
templo y el santuario tenían dos puertas.
24 Y en cada puerta había dos hojas,
dos hojas que giraban; dos hojas en una puerta, y otras
dos en la otra. 25 En
las puertas del templo había labrados de querubines y
palmeras, así como los que había en las paredes; y en la
fachada del atrio al exterior había un portal de madera.
26 Y había ventanas
estrechas, y palmeras de uno y otro lado a los lados del
pórtico; así eran las cámaras de la casa y los umbrales.
42
1 Me trajo luego al
atrio exterior hacia el norte, y me llevó a la cámara
que estaba delante del espacio abierto que quedaba
enfrente del edificio, hacia el norte.
2 Por delante de la puerta del norte
su longitud era de cien codos, y el ancho de cincuenta
codos. 3 Frente a los
veinte codos que había en el atrio interior, y enfrente
del enlosado que había en el atrio exterior, estaban las
cámaras, las unas enfrente de las otras en tres pisos.
4 Y delante de las
cámaras había un corredor de diez codos de ancho hacia
adentro, con una vía de un codo; y sus puertas daban al
norte. 5 Y las cámaras
más altas eran más estrechas; porque las galerías
quitaban de ellas más que de las bajas y de las de en
medio del edificio. 6 Porque
estaban en tres pisos, y no tenían columnas como las
columnas de los atrios; por tanto, eran más estrechas
que las de abajo y las de en medio, desde el suelo.
7 Y el muro que estaba
afuera enfrente de las cámaras, hacia el atrio exterior
delante de las cámaras, tenía cincuenta codos de largo.
8 Porque la longitud de
las cámaras del atrio de afuera era de cincuenta codos;
y delante de la fachada del templo había cien codos.
9 Y debajo de las
cámaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar
en él desde el atrio exterior.
10 A
lo largo del muro del atrio, hacia el oriente, enfrente
del espacio abierto, y delante del edificio, había
cámaras. 11 Y el
corredor que había delante de ellas era semejante al de
las cámaras que estaban hacia el norte; tanto su
longitud como su ancho eran lo mismo, y todas sus
salidas, conforme a sus puertas y conforme a sus
entradas. 12 Así
también eran las puertas de las cámaras que estaban
hacia el sur; había una puerta al comienzo del corredor
que había enfrente del muro al lado oriental, para quien
entraba en las cámaras.
13 Y
me dijo: Las cámaras del norte y las del sur, que están
delante del espacio abierto, son cámaras santas en las
cuales los sacerdotes que se acercan a Jehová comerán
las santas ofrendas; allí pondrán las ofrendas santas,
la ofrenda y la expiación y el sacrifico por el pecado,
porque el lugar es santo. 14 Cuando
los sacerdotes entren, no saldrán del lugar santo al
atrio exterior, sino que allí dejarán sus vestiduras con
que ministran, porque son santas; y se vestirán otros
vestidos, y así se acercarán a lo que es del pueblo.
15 Y
luego que acabó las medidas de la casa de adentro, me
sacó por el camino de la puerta que miraba hacia el
oriente, y lo midió todo alrededor.
16 Midió el lado oriental con la caña de
medir, quinientas cañas de la caña de medir alrededor.
17 Midió al lado del
norte, quinientas cañas de la caña de medir alrededor.
18 Midió al lado del
sur, quinientas cañas de la caña de medir.
19 Rodeó al lado del
occidente, y midió quinientas cañas de la caña de medir.
20 A los cuatro lados
lo midió; tenía un muro todo alrededor, de quinientas
cañas de longitud y quinientas cañas de ancho, para
hacer separación entre el santuario y el lugar profano.
43
1 Me llevó luego a la
puerta, a la puerta que mira hacia el oriente;
2 y he aquí la gloria
del Dios de Israel, que venía del oriente; y su sonido
era como el sonido de muchas aguas, y la tierra
resplandecía a causa de su gloria. 3 Y
el aspecto de lo que vi era como una visión, como
aquella visión que vi cuando vine para destruir la
ciudad; y las visiones eran como la visión que vi junto
al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
4 Y la gloria de Jehová
entró en la casa por la vía de la puerta que daba al
oriente. 5 Y me alzó el
Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí que la
gloria de Jehová llenó la casa.
6 Y oí uno que me
hablaba desde la casa; y un varón estaba junto a mí,
7 y me dijo: Hijo de
hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde
posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré
entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más
profanará la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni
sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos
muertos de sus reyes en sus lugares altos.
8 Porque poniendo ellos
su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte junto a
mi contrafuerte, mediando sólo una pared entre mí y
ellos, han contaminado mi santo nombre con sus
abominaciones que hicieron; por tanto, los consumí en mi
furor. 9 Ahora
arrojarán lejos de mí sus fornicaciones, y los cuerpos
muertos de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para
siempre.
10 Tú,
hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y
avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella.
11 Y si se avergonzaren
de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de
la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y
todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus
configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante
de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus
reglas, y las pongan por obra. 12 Esta
es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el
recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He
aquí que esta es la ley de la casa.
13 Estas
son las medidas del altar por codos (el codo de a codo y
palmo menor). La base, de un codo, y de un codo el
ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo.
Este será el zócalo del altar. 14 Y
desde la base, sobre el suelo, hasta el lugar de abajo,
dos codos, y la anchura de un codo; y desde la cornisa
menor hasta la cornisa mayor, cuatro codos, y el ancho
de un codo. 15 El altar
era de cuatro codos, y encima del altar había cuatro
cuernos. 16 Y el altar
tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a
sus cuatro lados. 17 El
descanso era de catorce codos de longitud y catorce de
anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde
alrededor; y la base de un codo por todos lados; y sus
gradas estaban al oriente.
18 Y
me dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor:
Estas son las ordenanzas del altar el día en que sea
hecho, para ofrecer holocausto sobre él y para esparcir
sobre él sangre. 19 A
los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que
se acerquen a mí, dice Jehová el Señor, para ministrar
ante mí, darás un becerro de la vacada para expiación.
20 Y tomarás de su
sangre, y pondrás en los cuatro cuernos del altar, y en
las cuatro esquinas del descanso, y en el borde
alrededor; así lo limpiarás y purificarás.
21 Tomarás luego el
becerro de la expiación, y lo quemarás conforme a la ley
de la casa, fuera del santuario. 22 Al
segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto, para
expiación; y purificarán el altar como lo purificaron
con el becerro. 23 Cuando
acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin
defecto, y un carnero sin tacha de la manada;
24 y los ofrecerás
delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre
ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová.
25 Por siete días
sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación;
asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un
carnero sin tacha del rebaño. 26 Por
siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán,
y así lo consagrarán. 27 Y
acabados estos días, del octavo día en adelante, los
sacerdotes sacrificarán sobre el altar vuestros
holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y me seréis
aceptos, dice Jehová el Señor.
44
1 Me hizo volver hacia
la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el
oriente; y estaba cerrada. 2 Y
me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada; no se
abrirá, ni entrará por ella hombre, porque Jehová Dios
de Israel entró por ella; estará, por tanto, cerrada.
3 En cuanto al
príncipe, por ser el príncipe, él se sentará allí para
comer pan delante de Jehová; por el vestíbulo de la
puerta entrará, y por ese mismo camino saldrá.
4 Y
me llevó hacia la puerta del norte por delante de la
casa; y miré, y he aquí la gloria de Jehová había
llenado la casa de Jehová; y me postré sobre mi rostro.
5 Y me dijo Jehová:
Hijo de hombre, pon atención, y mira con tus ojos, y oye
con tus oídos todo lo que yo hablo contigo sobre todas
las ordenanzas de la casa de Jehová, y todas sus leyes;
y pon atención a las entradas de la casa, y a todas las
salidas del santuario. 6 Y
dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho
Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras
abominaciones, oh casa de Israel; 7 de
traer extranjeros, incircuncisos de corazón e
incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y
para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grosura y
la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras
abominaciones. 8 Pues
no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas
santas, sino que habéis puesto extranjeros como guardas
de las ordenanzas en mi santuario.
9 Así
ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero,
incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará
en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que
están entre los hijos de Israel. 10 Y
los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se
alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su
iniquidad. 11 Y
servirán en mi santuario como porteros a las puertas de
la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el
holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante
él para servirle. 12 Por
cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a
la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto,
he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que
ellos llevarán su iniquidad. 13 No
se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se
acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas
santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las
abominaciones que hicieron. 14 Les
pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de
la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo
que en ella haya de hacerse.
15 Mas
los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el
ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se
apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante
mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y
la sangre, dice Jehová el Señor. 16 Ellos
entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para
servirme, y guardarán mis ordenanzas.
17 Y cuando entren por las puertas del
atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no
llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en
las puertas del atrio interior y dentro de la casa.
18 Turbantes de lino
tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre
sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar.
19 Cuando salgan al
atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se
quitarán las vestiduras con que ministraron, y las
dejarán en las cámaras del santuario, y se vestirán de
otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus
vestiduras. 20 Y no se
raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino
que lo recortarán solamente. 21 Ninguno
de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en
el atrio interior. 22 Ni
viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará
virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que
fuere viuda de sacerdote. 23 Y
enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo
y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo
limpio y lo no limpio. 24 En
los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme
a mis juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos
guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán
mis días de reposo. 25 No
se acercarán a hombre muerto para contaminarse; pero por
padre o madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no
haya tenido marido, sí podrán contaminarse.
26 Y después de su
purificación, le contarán siete días.
27 Y el día que entre al santuario, al
atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá
su expiación, dice Jehová el Señor.
28 Y
habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no
les daréis posesión en Israel; yo soy su posesión.
29 La ofrenda y la
expiación y el sacrificio por el pecado comerán, y toda
cosa consagrada en Israel será de ellos.
30 Y las primicias de todos los
primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que
se presente de todas vuestras ofrendas, será de los
sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias
de todas vuestras masas, para que repose la bendición en
vuestras casas. 31 Ninguna
cosa mortecina ni desgarrada, así de aves como de
animales, comerán los sacerdotes.
45
1 Cuando repartáis por
suertes la tierra en heredad, apartaréis una porción
para Jehová, que le consagraréis en la tierra, de
longitud de veinticinco mil cañas y diez mil de ancho;
esto será santificado en todo su territorio alrededor.
2 De esto será para el
santuario quinientas cañas de longitud y quinientas de
ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en
derredor para sus ejidos. 3 Y
de esta medida medirás en longitud veinticinco mil
cañas, y en ancho diez mil, en lo cual estará el
santuario y el lugar santísimo. 4 Lo
consagrado de esta tierra será para los sacerdotes,
ministros del santuario, que se acercan para ministrar a
Jehová; y servirá de lugar para sus casas, y como
recinto sagrado para el santuario. 5 Asimismo
veinticinco mil cañas de longitud y diez mil de ancho,
lo cual será para los levitas ministros de la casa, como
posesión para sí, con veinte cámaras.
6 Para
propiedad de la ciudad señalaréis cinco mil de anchura y
veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apartó
para el santuario; será para toda la casa de Israel.
7 Y
la parte del príncipe estará junto a lo que se apartó
para el santuario, de uno y otro lado, y junto a la
posesión de la ciudad, delante de lo que se apartó para
el santuario, y delante de la posesión de la ciudad,
desde el extremo occidental hasta el extremo oriental, y
la longitud será desde el límite occidental hasta el
límite oriental. 8 Esta
tierra tendrá por posesión en Israel, y nunca más mis
príncipes oprimirán a mi pueblo; y darán la tierra a la
casa de Israel conforme a sus tribus.
9 Así
ha dicho Jehová el Señor: ¡Basta ya, oh príncipes de
Israel! Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y
justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi
pueblo, dice Jehová el Señor.
10 Balanzas
justas, efa justo, y bato justo tendréis.
11 El efa y el bato serán de una misma
medida: que el bato tenga la décima parte del homer, y
la décima parte del homer el efa; la medida de ellos
será según el homer. 12 Y
el siclo será de veinte geras. Veinte siclos,
veinticinco siclos, quince siclos, os serán una mina.
13 Esta
será la ofrenda que ofreceréis: la sexta parte de un efa
por cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa por
cada homer de la cebada. 14 La
ordenanza para el aceite será que ofreceréis un bato de
aceite, que es la décima parte de un coro; diez batos
harán un homer; porque diez batos son un homer.
15 Y una cordera del
rebaño de doscientas, de las engordadas de Israel, para
sacrificio, y para holocausto y para ofrendas de paz,
para expiación por ellos, dice Jehová el Señor.
16 Todo el pueblo de la
tierra estará obligado a dar esta ofrenda para el
príncipe de Israel. 17 Mas
al príncipe corresponderá el dar el holocausto y el
sacrificio y la libación en las fiestas solemnes, en las
lunas nuevas, en los días de reposo y en todas las
fiestas de la casa de Israel; él dispondrá la expiación,
la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de paz, para
hacer expiación por la casa de Israel.
18 Así
ha dicho Jehová el Señor: El mes primero, el día primero
del mes, tomarás de la vacada un becerro sin defecto, y
purificarás el santuario. 19 Y
el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y
pondrá sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro
ángulos del descanso del altar, y sobre los postes de
las puertas del atrio interior. 20 Así
harás el séptimo día del mes para los que pecaron por
error y por engaño, y harás expiación por la casa.
21 El
mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la
pascua, fiesta de siete días; se comerá pan sin
levadura. 22 Aquel día
el príncipe sacrificará por sí mismo y por todo el
pueblo de la tierra, un becerro por el pecado.
23 Y en los siete días
de la fiesta solemne ofrecerá holocausto a Jehová, siete
becerros y siete carneros sin defecto, cada día de los
siete días; y por el pecado un macho cabrío cada día.
24 Y con cada becerro
ofrecerá ofrenda de un efa, y con cada carnero un efa; y
por cada efa un hin de aceite. 25 En
el mes séptimo, a los quince días del mes, en la fiesta,
hará como en estos siete días en cuanto a la expiación,
en cuanto al holocausto, en cuanto al presente y en
cuanto al aceite.
46
1 Así ha dicho Jehová el
Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente
estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de
reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna
nueva. 2 Y el príncipe
entrará por el camino del portal de la puerta exterior,
y estará en pie junto al umbral de la puerta mientras
los sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de
paz, y adorará junto a la entrada de la puerta; después
saldrá; pero no se cerrará la puerta hasta la tarde.
3 Asimismo adorará el
pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de
la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas.
4 El holocausto que el
príncipe ofrecerá a Jehová en el día de reposo será seis
corderos sin defecto, y un carnero sin tacha;
5 y por ofrenda un efa
con cada carnero; y con cada cordero una ofrenda
conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite con el
efa. 6 Mas el día de la
luna nueva, un becerro sin tacha de la vacada, seis
corderos, y un carnero; deberán ser sin defecto.
7 Y hará ofrenda de un
efa con el becerro, y un efa con cada carnero; pero con
los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de
aceite por cada efa. 8 Y
cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del
portal de la puerta, y por el mismo camino saldrá.
9 Mas
cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová
en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte
saldrá por la puerta del sur, y el que entrare por la
puerta del sur saldrá por la puerta del norte; no
volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá
por la de enfrente de ella. 10 Y
el príncipe, cuando ellos entraren, entrará en medio de
ellos; y cuando ellos salieren, él saldrá.
11 Y
en las fiestas y en las asambleas solemnes será la
ofrenda un efa con cada becerro, y un efa con cada
carnero; y con los corderos, conforme a sus
posibilidades; y un hin de aceite con cada efa.
12 Mas cuando el
príncipe libremente hiciere holocausto u ofrendas de paz
a Jehová, le abrirán la puerta que mira al oriente, y
hará su holocausto y sus ofrendas de paz, como hace en
el día de reposo; después saldrá, y cerrarán la puerta
después que saliere.
13 Y
ofrecerás en sacrificio a Jehová cada día en holocausto
un cordero de un año sin defecto; cada mañana lo
sacrificarás. 14 Y con
él harás todas las mañanas ofrenda de la sexta parte de
un efa, y la tercera parte de un hin de aceite para
mezclar con la flor de harina; ofrenda para Jehová
continuamente, por estatuto perpetuo.
15 Ofrecerán, pues, el cordero y la
ofrenda y el aceite, todas las mañanas en holocausto
continuo.
16 Así
ha dicho Jehová el Señor: Si el príncipe diere parte de
su heredad a sus hijos, será de ellos; posesión de ellos
será por herencia. 17 Mas
si de su heredad diere parte a alguno de sus siervos,
será de él hasta el año del jubileo, y volverá al
príncipe; mas su herencia será de sus hijos.
18 Y el príncipe no
tomará nada de la herencia del pueblo, para no
defraudarlos de su posesión; de lo que él posee dará
herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo
sea echado de su posesión.
19 Me
trajo después por la entrada que estaba hacia la puerta,
a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales
miraban al norte, y vi que había allí un lugar en el
fondo del lado de occidente. 20 Y
me dijo: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán
la ofrenda por el pecado y la expiación; allí cocerán la
ofrenda, para no sacarla al atrio exterior, santificando
así al pueblo.
21 Y
luego me sacó al atrio exterior, y me llevó por los
cuatro rincones del atrio; y en cada rincón había un
patio. 22 En los cuatro
rincones del atrio había patios cercados, de cuarenta
codos de longitud y treinta de ancho; una misma medida
tenían los cuatro. 23 Y
había una pared alrededor de ellos, alrededor de los
cuatro, y abajo fogones alrededor de las paredes.
24 Y me dijo: Estas son
las cocinas, donde los servidores de la casa cocerán la
ofrenda del pueblo.
47
1 Me hizo volver luego a
la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de
debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la
fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas
descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa,
al sur del altar. 2 Y
me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo
dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la
puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que
las aguas salían del lado derecho.
3 Y
salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en
su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las
aguas hasta los tobillos. 4 Midió
otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las
rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las
aguas hasta los lomos. 5 Midió
otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque
las aguas habían crecido de manera que el río no se
podía pasar sino a nado. 6 Y
me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre?
Después me llevó, y me hizo volver
por la ribera del río. 7 Y
volviendo yo, vi que en la ribera del río había
muchísimos árboles a uno y otro lado.
8 Y me dijo: Estas aguas salen a la
región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán
en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las
aguas. 9 Y toda alma
viviente que nadare por dondequiera que entraren estos
dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber
entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá
todo lo que entrare en este río. 10 Y
junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta
En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies
serán los peces tan numerosos como los peces del Mar
Grande. 11 Sus pantanos
y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.
12 Y junto al río, en
la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de
árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su
fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del
santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para
medicina.
13 Así ha dicho Jehová
el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la
tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. José
tendrá dos partes. 14 Y
la heredaréis así los unos como los otros; por ella alcé
mi mano jurando que la había de dar a vuestros padres;
por tanto, esta será la tierra de vuestra heredad.
15 Y
este será el límite de la tierra hacia el lado del
norte; desde el Mar Grande, camino de Hetlón viniendo a
Zedad, 16 Hamat,
Berota, Sibraim, que está entre el límite de Damasco y
el límite de Hamat; Hazar-haticón, que es el límite de
Haurán. 17 Y será el
límite del norte desde el mar hasta Hazar-enán en el
límite de Damasco al norte, y al límite de Hamat al lado
del norte.
18 Del
lado del oriente, en medio de Haurán y de Damasco, y de
Galaad y de la tierra de Israel, al Jordán; esto
mediréis de límite hasta el mar oriental.
19 Del
lado meridional, hacia el sur, desde Tamar hasta las
aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta el
Mar Grande; y esto será el lado meridional, al sur.
20 Del
lado del occidente el Mar Grande será el límite hasta
enfrente de la entrada de Hamat; este será el lado
occidental.
21 Repartiréis,
pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de
Israel. 22 Y echaréis
sobre ella suertes por heredad para vosotros, y para los
extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros
han engendrado hijos; y los tendréis como naturales
entre los hijos de Israel; echarán suertes con vosotros
para tener heredad entre las tribus de Israel.
23 En la tribu en que
morare el extranjero, allí le daréis su heredad, ha
dicho Jehová el Señor.
48
1 Estos son los nombres
de las tribus: Desde el extremo norte por la vía de
Hetlón viniendo a Hamat, Hazar-enán, en los confines de
Damasco, al norte, hacia Hamat, tendrá Dan una parte,
desde el lado oriental hasta el occidental.
2 Junto a la frontera
de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado del mar,
tendrá Aser una parte. 3 Junto
al límite de Aser, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Neftalí, otra. 4 Junto
al límite de Neftalí, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Manasés, otra. 5 Junto
al límite de Manasés, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Efraín, otra. 6 Junto
al límite de Efraín, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Rubén, otra. 7 Junto
al límite de Rubén, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Judá, otra.
8 Junto
al límite de Judá, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, estará la porción que reservaréis de
veinticinco mil cañas de anchura, y de longitud como
cualquiera de las otras partes, esto es, desde el lado
del oriente hasta el lado del mar; y el santuario estará
en medio de ella. 9 La
porción que reservaréis para Jehová tendrá de longitud
veinticinco mil cañas, y diez mil de ancho.
10 La porción santa que
pertenecerá a los sacerdotes será de vienticinco mil
cañas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y
de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de
longitud al sur; y el santuario de Jehová estará en
medio de ella. 11 Los
sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me
guardaron fidelidad, que no erraron cuando erraron los
hijos de Israel, como erraron los levitas,
12 ellos tendrán como
parte santísima la porción de la tierra reservada, junto
al límite de la de los levitas. 13 Y
la de los levitas, al lado de los límites de la de los
sacerdotes, será de veinticinco mil cañas de longitud, y
de diez mil de anchura; toda la longitud de veinticinco
mil, y la anchura de diez mil. 14 No
venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni traspasarán
las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a
Jehová.
15 Y
las cinco mil cañas de anchura que quedan de las
veinticinco mil, serán profanas, para la ciudad, para
habitación y para ejido; y la ciudad estará en medio.
16 Estas serán sus
medidas: al lado del norte cuatro mil quinientas cañas,
al lado del sur cuatro mil quinientas, al lado del
oriente cuatro mil quinientas, y al lado del occidente
cuatro mil quinientas. 17 Y
el ejido de la ciudad será al norte de doscientas
cincuenta cañas, al sur de doscientas cincuenta, al
oriente de doscientas cincuenta, y de doscientas
cincuenta al occidente. 18 Y
lo que quedare de longitud delante de la porción santa,
diez mil cañas al oriente y diez mil al occidente, que
será lo que quedará de la porción santa, será para
sembrar para los que sirven a la ciudad.
19 Y los que sirvan a la ciudad serán
de todas la tribus de Israel. 20 Toda
la porción reservada de veinticinco mil cañas por
veinticinco mil en cuadro, reservaréis como porción para
el santuario, y para la posesión de la ciudad.
21 Y
del príncipe será lo que quedare a uno y otro lado de la
porción santa y de la posesión de la ciudad, esto es,
delante de las veinticinco mil cañas de la porción hasta
el límite oriental, y al occidente delante de las
veinticinco mil hasta el límite occidental, delante de
las partes dichas será del príncipe; porción santa será,
y el santuario de la casa estará en medio de ella.
22 De este modo la
parte del príncipe será la comprendida desde la porción
de los levitas y la porción de la ciudad, entre el
límite de Judá y el límite de Benjamín.
23 En
cuanto a las demás tribus, desde el lado del oriente
hasta el lado del mar, tendrá Benjamín una porción.
24 Junto al límite de
Benjamín, desde el lado del oriente hasta el lado del
mar, Simeón, otra. 25 Junto
al límite de Simeón, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Isacar, otra. 26 Junto
al límite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Zabulón, otra. 27 Junto
al límite de Zabulón, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, Gad, otra. 28 Junto
al límite de Gad, al lado meridional al sur, será el
límite desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y
desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande.
29 Esta es la tierra
que repartiréis por suertes en heredad a las tribus de
Israel, y estas son sus porciones, ha dicho Jehová el
Señor.
30 Y
estas son las salidas de la ciudad: al lado del norte,
cuatro mil quinientas cañas por medida.
31 Y las puertas de la ciudad serán
según los nombres de las tribus de Israel: tres puertas
al norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de Judá,
otra; la puerta de Leví, otra. 32 Al
lado oriental cuatro mil quinientas cañas, y tres
puertas: la puerta de José, una; la puerta de Benjamín,
otra; la puerta de Dan, otra. 33 Al
lado del sur, cuatro mil quinientas cañas por medida, y
tres puertas: la puerta de Simeón, una; la puerta de
Isacar, otra; la puerta de Zabulón, otra.
34 Y al lado occidental cuatro mil
quinientas cañas, y sus tres puertas: la puerta de Gad,
una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Neftalí,
otra. 35 En derredor
tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad
desde aquel día será Jehová-sama.
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