ÉXODO
1
1 Estos son los nombres
de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob;
cada uno entró con su familia: 2 Rubén,
Simeón, Leví, Judá, 3 Isacar,
Zabulón, Benjamín, 4 Dan,
Neftalí, Gad y Aser. 5 Todas
las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y
José estaba en Egipto. 6 Y
murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella
generación. 7 Y los
hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y
fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó
de ellos la tierra.
8 Entretanto,
se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a
José; y dijo a su pueblo: 9 He
aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más
fuerte que nosotros. 10 Ahora,
pues, seamos sabios para con él, para que no se
multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también
se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se
vaya de la tierra. 11 Entonces
pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los
molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las
ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.
12 Pero cuanto más los oprimían, tanto
más se multiplicaban y crecían, de manera que los
egipcios temían a los hijos de Israel.
13 Y los egipcios hicieron servir a
los hijos de Israel con dureza, 14 y
amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y
ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su
servicio, al cual los obligaban con rigor.
15 Y
habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas,
una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les
dijo: 16 Cuando
asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo,
si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.
17 Pero las parteras
temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de
Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.
18 Y el rey de Egipto
hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis
hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños?
19 Y las parteras
respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son
como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes
que la partera venga a ellas. 20 Y
Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó
y se fortaleció en gran manera. 21 Y
por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus
familias. 22 Entonces
Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a
todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.
2
1 Un varón de la familia
de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví,
2 la que concibió, y
dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo
escondido tres meses. 3 Pero
no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de
juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en
ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del
río. 4 Y una hermana
suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.
5 Y la hija de Faraón
descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas
por la ribera del río, vio ella la arquilla en el
carrizal, y envió una criada suya a que la tomase.
6 Y cuando la abrió,
vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo
compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es
éste. 7 Entonces su
hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una
nodriza de las hebreas, para que te críe este niño?
8 Y la hija de Faraón
respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la
madre del niño, 9 a la
cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y
críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y
lo crió. 10 Y cuando el
niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual
lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo:
Porque de las aguas lo saqué.
11 En aquellos días
sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y
los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que
golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.
12 Entonces miró a
todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al
egipcio y lo escondió en la arena.
13 Al día siguiente salió y vio a dos
hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al
otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?
14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto
a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas
matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo
miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.
15 Oyendo Faraón acerca
de este hecho, procuró matar a Moisés; p8ero Moisés
huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de
Madián. 16 Y estando
sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el
sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar
las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.
17 Mas los pastores
vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se
levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.
18 Y volviendo ellas a
Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy
tan pronto? 19 Ellas
respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de
los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber
a las ovejas. 20 Y dijo
a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese
hombre? Llamadle para que coma. 21 Y
Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su
hija Séfora por mujer a Moisés. 22 Y
ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre
Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.
23 Aconteció
que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los
hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y
clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo
de su servidumbre. 24 Y
oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con
Abraham, Isaac y Jacob. 25 Y
miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.
3
1 Apacentando Moisés las
ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó
las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb,
monte de Dios. 2 Y se
le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en
medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía
en fuego, y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y
veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se
quema. 4 Viendo Jehová
que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza,
y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te
acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar
en que tú estás, tierra santa es. 6 Y
dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios
de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su
rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
7 Dijo
luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo
que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus
exactores; pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para
librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella
tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye
leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del
amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
9 El clamor, pues, de
los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también
he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
10 Ven, por tanto,
ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto
a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces
Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a
Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
12 Y él respondió: Ve,
porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de
que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al
pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.
13 Dijo
Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de
Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha
enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su
nombre?, ¿qué les responderé? 14 Y
respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así
dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
15 Además dijo Dios a
Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios
de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y
Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi
nombre para siempre; con él se me recordará por todos
los siglos. 16 Ve, y
reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios
de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de
Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y
he visto lo que se os hace en Egipto;
17 y he dicho: Yo os sacaré de la
aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo,
del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una
tierra que fluye leche y miel. 18 Y
oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al
rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los
hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos
ahora camino de tres días por el desierto, para que
ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.
19 Mas yo sé que el rey
de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.
20 Pero yo extenderé mi
mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que
haré en él, y entonces os dejará ir.
21 Y yo daré a este pueblo gracia en
los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no
vayáis con las manos vacías; 22 sino
que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda
alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales
pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y
despojaréis a Egipto.
4
1 Entonces Moisés
respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni
oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
2 Y Jehová dijo: ¿Qué
es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
3 El le dijo: Echala en
tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y
Moisés huía de ella. 4 Entonces
dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la
cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara
en su mano. 5 Por esto
creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus
padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de
Jacob.
6 Le
dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él
metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que
su mano estaba leprosa como la nieve.
7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu
seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al
sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto
como la otra carne. 8 Si
aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz
de la primera señal, creerán a la voz de la postrera.
9 Y si aún no creyeren
a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las
aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán
aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en
la tierra.
10 Entonces
dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre
de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu
siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
11 Y Jehová le
respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo
al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo
Jehová? 12 Ahora pues,
ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas
de hablar. 13 Y él
dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que
debes enviar. 14 Entonces
Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a
tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí
que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su
corazón. 15 Tú hablarás
a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con
tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de
hacer. 16 Y él hablará
por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú
serás para él en lugar de Dios. 17 Y
tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las
señales.
18 Así se fue Moisés, y
volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y
volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si
aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz.
19 Dijo también Jehová
a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han
muerto todos los que procuraban tu muerte.
20 Entonces Moisés tomó
su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió
a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios
en su mano. 21 Y dijo
Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que
hagas delante de Faraón todas las maravillas que he
puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de
modo que no dejará ir al pueblo. 22 Y
dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo,
mi primogénito. 23 Ya
te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva,
mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a
tu hijo, tu primogénito.
24 Y
aconteció en el camino, que en una posada Jehová le
salió al encuentro, y quiso matarlo.
25 Entonces Séfora tomó un pedernal
afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus
pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de
sangre. 26 Así le dejó
luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la
circuncisión.
27 Y
Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto.
Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó.
28 Entonces contó
Moisés a Aarón todas las palabras de Jehová que le
enviaba, y todas las señales que le había dado.
29 Y fueron Moisés y
Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de
Israel. 30 Y habló
Aarón acerca de todas las cosas que Jehová había dicho a
Moisés, e hizo las señales delante de los ojos del
pueblo. 31 Y el pueblo
creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de
Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y
adoraron.
5
1 Después Moisés y Aarón
entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová
el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a
celebrarme fiesta en el desierto. 2 Y
Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su
voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni
tampoco dejaré ir a Israel. 3 Y
ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado;
iremos, pues, ahora, camino de tres días por el
desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro
Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con
espada. 4 Entonces el
rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis
cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.
5 Dijo también Faraón:
He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y
vosotros les hacéis cesar de sus tareas.
6 Y mandó Faraón aquel mismo día a los
cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a
sus capataces, diciendo: 7 De
aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer
ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí
mismos la paja. 8 Y les
impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes,
y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por
eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos
sacrificios a nuestro Dios. 9 Agrávese
la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella,
y no atiendan a palabras mentirosas.
10 Y
saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces,
hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no
os doy paja. 11 Id
vosotros y recoged la paja donde la halléis; pero nada
se disminuirá de vuestra tarea. 12 Entonces
el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para
recoger rastrojo en lugar de paja.
13 Y los cuadrilleros los apremiaban,
diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea de cada día en
su día, como cuando se os daba paja.
14 Y azotaban a los capataces de los
hijos de Israel que los cuadrilleros de Faraón habían
puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis
cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como
antes?
15 Y
los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y
se quejaron a él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con
tus siervos? 16 No se
da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el
ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el
pueblo tuyo es el culpable. 17 Y
él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso
decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová.
18 Id pues, ahora, y
trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la
misma tarea de ladrillo. 19 Entonces
los capataces de los hijos de Israel se vieron en
aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de
vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
20 Y encontrando a
Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando
salían de la presencia de Faraón, 21 les
dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos
habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus
siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos
maten.
22 Entonces Moisés se
volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este
pueblo? ¿Para qué me enviaste? 23 Porque
desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre,
ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu
pueblo.
6
1 Jehová respondió a
Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con
mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará
de su tierra. 2 Habló
todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.
3 Y aparecí a Abraham,
a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi
nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
4 También establecí mi pacto con
ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que
fueron forasteros, y en la cual habitaron.
5 Asimismo yo he oído
el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir
los egipcios, y me he acordado de mi pacto.
6 Por tanto, dirás a
los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de
debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de
su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con
juicios grandes; 7 y os
tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros
sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de
debajo de las tareas pesadas de Egipto.
8 Y os meteré en la tierra por la cual
alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a
Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ.
9 De
esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero
ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de
espíritu, y de la dura servidumbre.
10 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
11 Entra y habla a
Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los
hijos de Israel. 12 Y
respondió Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos
de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará
Faraón, siendo yo torpe de labios?
13 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón
y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para
Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de
Israel de la tierra de Egipto.
14 Estos
son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos
de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón
y Carmi; estas son las familias de Rubén.
15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín,
Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una cananea. Estas
son las familias de Simeón. 16 Estos
son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes:
Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví
fueron ciento treinta y siete años.
17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por
sus familias. 18 Y los
hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años
de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos de
Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas de Leví por
sus linajes. 20 Y Amram
tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a
Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron
ciento treinta y siete años. 21 Los
hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.
22 Y los hijos de Uziel: Misael,
Elzafán y Sitri. 23 Y
tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab,
hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú,
Eleazar e Itamar. 24 Los
hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las
familias de los coreítas. 25 Y
Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de
Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los
jefes de los padres de los levitas por sus familias.
26 Este
es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo:
Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por
sus ejércitos. 27 Estos
son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar
de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron
éstos.
28 Cuando
Jehová habló a Moisés en la tierra de Egipto,
29 entonces Jehová
habló a Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey
de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti.
30 Y Moisés respondió
delante de Jehová: He aquí, yo soy torpe de labios;
¿cómo, pues, me ha de oír Faraón?
7
1 Jehová dijo a Moisés:
Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu
hermano Aarón será tu profeta. 2 Tú
dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu
hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra
a los hijos de Israel. 3 Y
yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la
tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.
4 Y Faraón no os oirá;
mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis
ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra
de Egipto, con grandes juicios. 5 Y
sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda
mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de
en medio de ellos. 6 E
hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo
hicieron. 7 Era Moisés
de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y
tres, cuando hablaron a Faraón.
8 Habló Jehová a Moisés
y a Aarón, diciendo: 9 Si
Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a
Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para
que se haga culebra. 10 Vinieron,
pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo
había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y
de sus siervos, y se hizo culebra.
11 Entonces llamó también Faraón sabios y
hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros
de Egipto con sus encantamientos; 12 pues
echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras;
mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos.
13 Y el corazón de
Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo
había dicho.
14 Entonces Jehová dijo
a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no
quiere dejar ir al pueblo. 15 Ve
por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú
ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la
vara que se volvió culebra, 16 y
dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti,
diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el
desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír.
17 Así ha dicho Jehová:
En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo
golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que
está en el río, y se convertirá en sangre.
18 Y los peces que hay
en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios
tendrán asco de beber el agua del río.
19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón:
Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de
Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus
estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para
que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la
región de Egipto, así en los vasos de madera como en los
de piedra.
20 Y
Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando
la vara golpeó las aguas que había en el río, en
presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas
que había en el río se convirtieron en sangre.
21 Asimismo los peces
que había en el río murieron; y el río se corrompió,
tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo
sangre por toda la tierra de Egipto.
22 Y los hechiceros de Egipto hicieron
lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón
se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había
dicho. 23 Y Faraón se
volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a
esto. 24 Y en todo
Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber,
porque no podían beber de las aguas del río.
25 Y se cumplieron
siete días después que Jehová hirió el río.
8
1 Entonces Jehová dijo a
Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha
dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
2 Y si no lo quisieres
dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus
territorios. 3 Y el río
criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa,
en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las
casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en
tus artesas. 4 Y las
ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos
tus siervos. 5 Y Jehová
dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara
sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir
ranas sobre la tierra de Egipto. 6 Entonces
Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y
subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
7 Y los hechiceros
hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron
venir ranas sobre la tierra de Egipto.
8 Entonces
Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a
Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y
dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a
Jehová. 9 Y dijo Moisés
a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por
tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean
quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en
el río. 10 Y él dijo:
Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu
palabra, para que conozcas que no hay como Jehová
nuestro Dios. 11 Y las
ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de
tu pueblo, y solamente quedarán en el río.
12 Entonces salieron
Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés
a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón.
13 E hizo Jehová
conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de
las casas, de los cortijos y de los campos.
14 Y las juntaron en
montones, y apestaba la tierra. 15 Pero
viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su
corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
16 Entonces Jehová dijo
a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo
de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país
de Egipto. 17 Y ellos
lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y
golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos,
así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de
la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.
18 Y los hechiceros
hicieron así también, para sacar piojos con sus
encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en
los hombres como en las bestias. 19 Entonces
los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste.
Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó,
como Jehová lo había dicho.
20 Jehová dijo a Moisés:
Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí
él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a
mi pueblo, para que me sirva. 21 Porque
si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti,
sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas
toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se
llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra
donde ellos estén. 22 Y
aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual
habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya
en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio
de la tierra. 23 Y yo
pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será
esta señal. 24 Y Jehová
lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas
sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos,
y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue
corrompida a causa de ellas.
25 Entonces
Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad,
ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra.
26 Y Moisés respondió:
No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a
Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He
aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios
delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
27 Camino de tres días iremos por el
desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro
Dios, como él nos dirá. 28 Dijo
Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a
Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no
vayáis más lejos; orad por mí. 29 Y
respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia,
rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se
vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo
mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir
al pueblo a dar sacrificio a Jehová.
30 Entonces Moisés salió de la
presencia de Faraón, y oró a Jehová.
31 Y Jehová hizo conforme a la palabra
de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de
sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una.
32 Mas Faraón endureció
aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
9
1 Entonces Jehová dijo a
Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová,
el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo,
para que me sirva. 2 Porque
si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,
3 he aquí la mano de
Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo,
caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga
gravísima. 4 Y Jehová
hará separación entre los ganados de Israel y los de
Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos
de Israel. 5 Y Jehová
fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la
tierra. 6 Al día
siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de
Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió
uno. 7 Entonces Faraón
envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel
no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se
endureció, y no dejó ir al pueblo.
8 Y Jehová dijo a Moisés
y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la
esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;
9 y vendrá a ser polvo
sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido
con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el
país de Egipto. 10 Y
tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de
Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo
sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como
en las bestias. 11 Y
los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa
del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros
y en todos los egipcios. 12 Pero
Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó,
como Jehová lo había dicho a Moisés.
13 Entonces Jehová dijo
a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de
Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice
así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
14 Porque yo enviaré
esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus
siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay
otro como yo en toda la tierra. 15 Porque
ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu
pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.
16 Y a la verdad yo te
he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi
nombre sea anunciado en toda la tierra.
17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi
pueblo, para no dejarlos ir? 18 He
aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy
pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se
fundó hasta ahora. 19 Envía,
pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el
campo; porque todo hombre o animal que se halle en el
campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre
él, y morirá. 20 De los
siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de
Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;
21 mas el que no puso
en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y
sus ganados en el campo.
22 Y
Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo,
para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre
los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba
del campo en el país de Egipto. 23 Y
Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo
tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la
tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de
Egipto. 24 Hubo, pues,
granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande,
cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que
fue habitada. 25 Y
aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo
que estaba en el campo, así hombres como bestias;
asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y
desgajó todos los árboles del país.
26 Solamente en la tierra de Gosén, donde
estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Entonces
Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He
pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo
impíos. 28 Orad a
Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo,
y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.
29 Y le respondió
Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis
manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más
granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.
30 Pero yo sé que ni tú
ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová
Dios. 31 El lino, pues,
y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba
ya espigada, y el lino en caña. 32 Mas
el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran
tardíos. 33 Y salido
Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad,
extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el
granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
34 Y viendo Faraón que
la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se
obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus
siervos. 35 Y el
corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos
de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de
Moisés.
10
1 Jehová dijo a Moisés:
Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido
su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar
entre ellos estas mis señales, 2 y
para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas
que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre
ellos; para que sepáis que yo soy Jehová.
3 Entonces vinieron Moisés y Aarón a
Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha
dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante
de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
4 Y si aún rehúsas
dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu
territorio la langosta, 5 la
cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda
verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os
quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os
fructifica en el campo. 6 Y
llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y
las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus
padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la
tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de
Faraón. 7 Entonces los
siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este
hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres,
para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes
todavía que Egipto está ya destruido?
8 Y Moisés y Aarón volvieron a ser
llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a
Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?
9 Moisés respondió:
Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos,
con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras
ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es
nuestra fiesta solemne para Jehová.
10 Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con
vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a
vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de
vuestro rostro! 11 No
será así; id ahora vosotros los varones, y servid a
Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los
echaron de la presencia de Faraón.
12 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra
de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba
sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el
granizo dejó. 13 Y
extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y
Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel
día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento
oriental trajo la langosta. 14 Y
subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se
asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad
como no la hubo antes ni la habrá después;
15 y cubrió la faz de
todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la
hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que
había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles
ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.
16 Entonces
Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo:
He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
17 Mas os ruego ahora
que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis
a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta
plaga mortal. 18 Y
salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová.
19 Entonces Jehová
trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la
langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta
quedó en todo el país de Egipto. 20 Pero
Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir
a los hijos de Israel.
21 Jehová dijo a Moisés:
Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas
sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las
palpe. 22 Y extendió
Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas
sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
23 Ninguno vio a su
prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días;
mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus
habitaciones. 24 Entonces
Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a
Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras
vacas; vayan también vuestros niños con vosotros.
25 Y Moisés respondió:
Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que
sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.
26 Nuestros ganados irán también con
nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos
hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no
sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que
lleguemos allá. 27 Pero
Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso
dejarlos ir. 28 Y le
dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi
rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro,
morirás. 29 Y Moisés
respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
11
1 Jehová dijo a Moisés:
Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto,
después de la cual él os dejará ir de aquí; y
seguramente os echará de aquí del todo.
2 Habla ahora al pueblo, y que cada
uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de
plata y de oro. 3 Y
Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios.
También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de
Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los
ojos del pueblo. 4 Dijo,
pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo
saldré por en medio de Egipto, 5 y
morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el
primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta
el primogénito de la sierva que está tras el molino, y
todo primogénito de las bestias. 6 Y
habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual
nunca hubo, ni jamás habrá. 7 Pero
contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta
la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis
que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los
israelitas. 8 Y
descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados
delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está
debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy
enojado de la presencia de Faraón. 9 Y
Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis
maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
10 Y
Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de
Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de
Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su
país.
12
1 Habló Jehová a Moisés
y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2 Este mes os será
principio de los meses; para vosotros será éste el
primero en los meses del año. 3 Hablad
a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez
de este mes tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por familia.
4 Mas si la familia
fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero,
entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno
según el número de las personas; conforme al comer de
cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.
5 El animal será sin
defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de
las cabras. 6 Y lo
guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo
inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre
las dos tardes. 7 Y
tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y
en el dintel de las casas en que lo han de comer.
8 Y aquella noche
comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura;
con hierbas amargas lo comerán. 9 Ninguna
cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada
al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
10 Ninguna cosa
dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta
la mañana, lo quemaréis en el fuego.
11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros
lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro
bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente;
es la Pascua de Jehová. 12 Pues
yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y
heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de
los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios
en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.
13 Y la sangre os será por señal en
las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y
pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de
mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
14 Y
este día os será en memoria, y lo celebraréis como
fiesta solemne para Jehová durante vuestras
generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
15 Siete días comeréis
panes sin levadura; y así el primer día haréis que no
haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que
comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo,
será cortado de Israel. 16 El
primer día habrá santa convocación, y asimismo en el
séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra
se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que
cada cual haya de comer. 17 Y
guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque
en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de
Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en
vuestras generaciones por costumbre perpetua.
18 En el mes primero
comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce
del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la
tarde. 19 Por siete
días no se hallará levadura en vuestras casas; porque
cualquiera que comiere leudado, así extranjero como
natural del país, será cortado de la congregación de
Israel. 20 Ninguna cosa
leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones
comeréis panes sin levadura.
21 Y
Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les
dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y
sacrificad la pascua. 22 Y
tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que
estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos
postes con la sangre que estará en el lebrillo; y
ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa
hasta la mañana. 23 Porque
Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la
sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová
aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en
vuestras casas para herir. 24 Guardaréis
esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos
para siempre. 25 Y
cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como
prometió, guardaréis este rito. 26 Y
cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito
vuestro?, 27 vosotros
responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el
cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel
en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras
casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
28 Y los hijos de
Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová
había mandado a Moisés y a Aarón.
29 Y aconteció que a la
medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra
de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba
sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que
estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.
30 Y se levantó aquella
noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los
egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no
había casa donde no hubiese un muerto.
31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de
noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo
vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová,
como habéis dicho. 32 Tomad
también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis
dicho, e idos; y bendecidme también a mí.
33 Y
los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a
echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos
muertos. 34 Y llevó el
pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas
en sus sábanas sobre sus hombros. 35 E
hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de
Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de
oro, y vestidos. 36 Y
Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y
les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.
37 Partieron los hijos
de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil
hombres de a pie, sin contar los niños.
38 También subió con ellos grande
multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo
ganado. 39 Y cocieron
tortas sin levadura de la masa que habían sacado de
Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera
los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse
comida.
40 El
tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue
cuatrocientos treinta años. 41 Y
pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día
todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de
Egipto. 42 Es noche de
guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la
tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová
todos los hijos de Israel en sus generaciones.
43 Y
Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de
la pascua; ningún extraño comerá de ella.
44 Mas todo siervo humano comprado por
dinero comerá de ella, después que lo hubieres
circuncidado. 45 El
extranjero y el jornalero no comerán de ella.
46 Se comerá en una
casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni
quebraréis hueso suyo. 47 Toda
la congregación de Israel lo hará.
48 Mas si algún extranjero morare contigo,
y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale
circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será
como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso
comerá de ella. 49 La
misma ley será para el natural, y para el extranjero que
habitare entre vosotros.
50 Así
lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová
a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a
los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus
ejércitos.
13
1 Jehová habló a Moisés,
diciendo: 2 Conságrame
todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los
hijos de Israel, así de los hombres como de los
animales, mío es.
3 Y
Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el
cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre,
pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por
tanto, no comeréis leudado. 4 Vosotros
salís hoy en el mes de Abib. 5 Y
cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del
cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del
jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra
que destila leche y miel, harás esta celebración en este
mes. 6 Siete días
comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta
para Jehová. 7 Por los
siete días se comerán los panes sin levadura, y no se
verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu
territorio. 8 Y lo
contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto
con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó
de Egipto. 9 Y te será
como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante
de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca;
por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.
10 Por tanto, tú
guardarás este rito en su tiempo de año en año.
11 Y
cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo,
como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la
hubiere dado, 12 dedicarás
a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo
primer nacido de tus animales; los machos serán de
Jehová. 13 Mas todo
primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo
redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al
primogénito de tus hijos. 14 Y
cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es
esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de
Egipto, de casa de servidumbre; 15 y
endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo
morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde
el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia;
y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo
primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.
16 Te será, pues, como
una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de
tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano
fuerte.
17 Y luego que Faraón
dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la
tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo
Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la
guerra, y se vuelva a Egipto. 18 Mas
hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del
desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de
Egipto armados. 19 Tomó
también consigo Moisés los huesos de José, el cual había
juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios
ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de
aquí con vosotros. 20 Y
partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del
desierto. 21 Y Jehová
iba delante de ellos de día en una columna de nube para
guiarlos por el camino, y de noche en una columna de
fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y
de noche. 22 Nunca se
apartó de delante del pueblo la columna de nube de día,
ni de noche la columna de fuego.
14
1 Habló Jehová a Moisés,
diciendo: 2 Di a los
hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de
Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón;
delante de él acamparéis junto al mar.
3 Porque Faraón dirá de los hijos de
Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los
ha encerrado. 4 Y yo
endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y
seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y
sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo
hicieron así.
5 Y
fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y
el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra
el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber
dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su carro, y
tomó consigo su pueblo; 7 y
tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de
Egipto, y los capitanes sobre ellos.
8 Y endureció Jehová el corazón de
Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel;
pero los hijos de Israel habían salido con mano
poderosa. 9 Siguiéndolos,
pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de
Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los
alcanzaron acampados junto al mar, al lado de
Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.
10 Y
cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel
alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras
ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran
manera, y clamaron a Jehová. 11 Y
dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos
has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has
hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12 ¿No es esto lo que
te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los
egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios,
que morir nosotros en el desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis;
estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con
vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto,
nunca más para siempre los veréis.
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros
estaréis tranquilos. 15 Entonces
Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los
hijos de Israel que marchen. 16 Y
tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y
divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del
mar, en seco. 17 Y he
aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que
los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su
ejército, en sus carros y en su caballería;
18 y sabrán los
egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en
Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.
19 Y
el ángel de Dios que iba delante del campamento de
Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la
columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se
puso a sus espaldas, 20 e
iba entre el campamento de los egipcios y el campamento
de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y
alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche
nunca se acercaron los unos a los otros.
21 Y
extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que
el mar se retirase por recio viento oriental toda
aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas
quedaron divididas. 22 Entonces
los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en
seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su
izquierda. 23 Y
siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la
mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros
y su gente de a caballo. 24 Aconteció
a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento
de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y
trastornó el campamento de los egipcios,
25 y quitó las ruedas de sus carros, y
los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron:
Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por
ellos contra los egipcios. 26 Y
Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar,
para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus
carros, y sobre su caballería. 27 Entonces
Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía,
el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al
huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los
egipcios en medio del mar. 28 Y
volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la
caballería, y todo el ejército de Faraón que había
entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.
29 Y los hijos de
Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo
las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.
30 Así
salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios;
e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.
31 Y vio Israel aquel
grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y
el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés
su siervo.
15
1 Entonces cantó Moisés
y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron:
-
Cantaré yo a Jehová, porque se ha
magnificado grandemente;
-
Ha echado en el mar al caballo y
al jinete.
-
2 Jehová
es mi fortaleza y mi cántico,
-
Y ha sido mi salvación.
-
Este es mi Dios, y lo alabaré;
-
Dios de mi padre, y lo
enalteceré.
-
3 Jehová
es varón de guerra;
-
Jehová es su nombre.
-
4 Echó
en el mar los carros de Faraón y su ejército;
-
Y sus capitanes escogidos fueron
hundidos en el Mar Rojo.
-
5 Los
abismos los cubrieron;
-
Descendieron a las profundidades
como piedra.
-
6 Tu
diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
-
Tu diestra, oh Jehová, ha
quebrantado al enemigo.
-
7 Y
con la grandeza de tu poder has derribado a los que
se levantaron contra ti.
-
Enviaste tu ira; los consumió
como a hojarasca.
-
8 Al
soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;
-
Se juntaron las corrientes como
en un montón;
-
Los abismos se cuajaron en medio
del mar.
-
9 El
enemigo dijo:
-
Perseguiré, apresaré, repartiré
despojos;
-
Mi alma se saciará de ellos;
-
Sacaré mi espada, los destruirá
mi mano.
-
10 Soplaste
con tu viento; los cubrió el mar;
-
Se hundieron como plomo en las
impetuosas aguas.
-
11 ¿Quién
como tú, oh Jehová, entre los dioses?
-
¿Quién como tú, magnífico en
santidad,
-
Terrible en maravillosas hazañas,
hacedor de prodigios?
-
12 Extendiste
tu diestra;
-
La tierra los tragó.
-
13 Condujiste
en tu misericordia a este pueblo que redimiste;
-
Lo llevaste con tu poder a tu
santa morada.
-
14 Lo
oirán los pueblos, y temblarán;
-
Se apoderará dolor de la tierra
de los filisteos.
-
15 Entonces
los caudillos de Edom se turbarán;
-
A los valientes de Moab les
sobrecogerá temblor;
-
Se acobardarán todos los
moradores de Canaán.
-
16 Caiga
sobre ellos temblor y espanto;
-
A la grandeza de tu brazo
enmudezcan como una piedra;
-
Hasta que haya pasado tu pueblo,
oh Jehová,
-
Hasta que haya pasado este pueblo
que tú rescataste.
-
17 Tú
los introducirás y los plantarás en el monte de tu
heredad,
-
En el lugar de tu morada, que tú
has preparado, oh Jehová,
-
En el santuario que tus manos,
-
2 oh Jehová, han afirmado.
-
18 Jehová
reinará eternamente y para siempre.
19 Porque
Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a
caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del
mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco
por en medio del mar. 20 Y
María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en
su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con
panderos y danzas. 21 Y
María les respondía:
-
Cantad a Jehová, porque en
extremo se ha engrandecido;
-
Ha echado en el mar al caballo y
al jinete.
22 E hizo Moisés que
partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de
Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar
agua. 23 Y llegaron a
Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran
amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
24 Entonces el pueblo
murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
25 Y Moisés clamó a
Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las
aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos
y ordenanzas, y allí los probó; 26 y
dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e
hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a
sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos,
ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te
enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
27 Y llegaron a Elim,
donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y
acamparon allí junto a las aguas.
16
1 Partió luego de Elim
toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al
desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los
quince días del segundo mes después que salieron de la
tierra de Egipto. 2 Y
toda la congregación de los hijos de Israel murmuró
contra Moisés y Aarón en el desierto;
3 y les decían los hijos de Israel:
Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra
de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne,
cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis
sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta
multitud.
4 Y
Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del
cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la
porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi
ley, o no. 5 Mas en el
sexto día prepararán para guardar el doble de lo que
suelen recoger cada día. 6 Entonces
dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En
la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de
Egipto, 7 y a la mañana
veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras
murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué
somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?
8 Dijo también Moisés:
Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la
mañana pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído
vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra
él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones
no son contra nosotros, sino contra Jehová.
9 Y
dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los
hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová,
porque él ha oído vuestras murmuraciones.
10 Y hablando Aarón a toda la
congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el
desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la
nube. 11 Y Jehová habló
a Moisés, diciendo: 12 Yo
he oído las murmuraciones de los hijos de Israel;
háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y
por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy
Jehová vuestro Dios.
13 Y
venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el
campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor
del campamento. 14 Y
cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz
del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una
escarcha sobre la tierra. 15 Y
viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés
les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16 Esto es lo que
Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que
pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número
de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que
están en su tienda. 17 Y
los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos
más, otros menos; 18 y
lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido
mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno
recogió conforme a lo que había de comer.
19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje
nada de ello para mañana. 20 Mas
ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron
de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se
enojó contra ellos Moisés. 21 Y
lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de
comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
22 En
el sexto día recogieron doble porción de comida, dos
gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la
congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.
23 Y él les dijo: Esto
es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de
reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de
cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar,
cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para
mañana. 24 Y ellos lo
guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había
mandado, y no se agusanó, ni hedió.
25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy
es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el
campo. 26 Seis días lo
recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él
no se hallará. 27 Y
aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo
día a recoger, y no hallaron. 28 Y
Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar
mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad
que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el
sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada
uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.
30 Así el pueblo reposó
el séptimo día.
31 Y
la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de
culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
32 Y dijo Moisés: Esto
es lo que Jehová ha mandado: Llenad un gomer de él, y
guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean
el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os
saqué de la tierra de Egipto. 33 Y
dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un
gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea
guardado para vuestros descendientes.
34 Y Aarón lo puso delante del
Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a
Moisés. 35 Así comieron
los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que
llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que
llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
36 Y un gomer es la
décima parte de un efa.
17
1 Toda la congregación
de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por
sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y
acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo
bebiese. 2 Y altercó el
pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que
bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo?
¿Por qué tentáis a Jehová? 3 Así
que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y
dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos
de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros
ganados? 4 Entonces
clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este
pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante
del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y
toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el
río, y ve. 6 He aquí
que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb;
y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá
el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los
ancianos de Israel. 7 Y
llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la
rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a
Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o
no?
8 Entonces vino Amalec y
peleó contra Israel en Refidim. 9 Y
dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear
contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del
collado, y la vara de Dios en mi mano.
10 E hizo Josué como le dijo Moisés,
peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron
a la cumbre del collado. 11 Y
sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel
prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía
Amalec. 12 Y las manos
de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y
la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón
y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro
de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso
el sol. 13 Y Josué
deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y
Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un
libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de
Amalec de debajo del cielo. 15 Y
Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová- nisi;
16 y dijo: Por cuanto
la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová,
Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en
generación.
18
1 Oyó Jetro sacerdote de
Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había
hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová
había sacado a Israel de Egipto. 2 Y
tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la mujer de Moisés,
después que él la envió, 3 y
a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo:
Forastero he sido en tierra ajena; 4 y
el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi
padre me ayudó, y me libró de la espada de Faraón.
5 Y Jetro el suegro de
Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés
en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de
Dios; 6 y dijo a
Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y
sus dos hijos con ella. 7 Y
Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo
besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y
vinieron a la tienda. 8 Y
Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová
había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de
Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el
camino, y cómo los había librado Jehová.
9 Y se alegró Jetro de todo el bien
que Jehová había hecho a Israel, al haberlo librado de
mano de los egipcios.
10 Y
Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de
los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al
pueblo de la mano de los egipcios.
11 Ahora conozco que Jehová es más grande
que todos los dioses; porque en lo que se
ensoberbecieron prevaleció contra ellos.
12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés,
holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón y
todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de
Moisés delante de Dios.
13 Aconteció que al día
siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el
pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la
tarde. 14 Viendo el
suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo,
dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué
te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti
desde la mañana hasta la tarde? 15 Y
Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a
mí para consultar a Dios. 16 Cuando
tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y
el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17 Entonces el suegro
de Moisés le dijo: No está bien lo que haces.
18 Desfallecerás del
todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque
el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás
hacerlo tú solo. 19 Oye
ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo.
Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los
asuntos a Dios. 20 Y
enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales
el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.
21 Además escoge tú de
entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de
Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y
ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de
centenas, de cincuenta y de diez. 22 Ellos
juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave
lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño.
Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos
contigo. 23 Si esto
hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y
también todo este pueblo irá en paz a su lugar.
24 Y
oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.
25 Escogió Moisés
varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por
jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre
cincuenta, y sobre diez. 26 Y
juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo
traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.
27 Y despidió Moisés a
su suegro, y éste se fue a su tierra.
19
1 En el mes tercero de
la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto,
en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí.
2 Habían salido de
Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en
el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
3 Y Moisés subió a
Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así
dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de
Israel: 4 Vosotros
visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre
alas de águilas, y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si diereis oído a mi
voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la
tierra. 6 Y vosotros me
seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son
las palabras que dirás a los hijos de Israel.
7 Entonces
vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso
en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le
había mandado. 8 Y todo
el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová
ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las
palabras del pueblo. 9 Entonces
Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube
espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo
contigo, y también para que te crean para siempre.
Y Moisés refirió las palabras del
pueblo a Jehová. 10 Y
Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y
mañana; y laven sus vestidos, 11 y
estén preparados para el día tercero, porque al tercer
día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el
monte de Sinaí. 12 Y
señalarás término al pueblo en derredor, diciendo:
Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites;
cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá.
13 No lo tocará mano,
porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea
hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina,
subirán al monte. 14 Y
descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al
pueblo; y lavaron sus vestidos. 15 Y
dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no
toquéis mujer.
16 Aconteció
que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron
truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y
sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el
pueblo que estaba en el campamento.
17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo
para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.
18 Todo el monte Sinaí
humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en
fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo
el monte se estremecía en gran manera.
19 El sonido de la bocina iba
aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le
respondía con voz tronante. 20 Y
descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre
del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del
monte, y Moisés subió. 21 Y
Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no
traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá
multitud de ellos. 22 Y
también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan
a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.
23 Moisés dijo a
Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque
tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y
santifícalo. 24 Y
Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón
contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el
límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos
estrago. 25 Entonces
Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
20
1 Y habló Dios todas
estas palabras, diciendo: 2 Yo
soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto,
de casa de servidumbre.
3 No
tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No
te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté
arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las
aguas debajo de la tierra. 5 No
te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de
los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de los que me aborrecen,
6 y hago misericordia a millares, a los que
me aman y guardan mis mandamientos.
7 No
tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no
dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en
vano.
8 Acuérdate
del día de reposo para santificarlo.
9 Seis días trabajarás, y harás toda
tu obra; 10 mas el
séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en
él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu
siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que
está dentro de tus puertas. 11 Porque
en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar,
y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el
séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo
y lo santificó.
12 Honra
a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen
en la tierra que Jehová tu Dios te da.
13 No
matarás.
14 No
cometerás adulterio.
15 No
hurtarás.
16 No
hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17 No
codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer
de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey,
ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
18 Todo el pueblo
observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de
la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo,
temblaron, y se pusieron de lejos.
19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con
nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con
nosotros, para que no muramos. 20 Y
Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para
probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de
vosotros, para que no pequéis.
21 Entonces
el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la
oscuridad en la cual estaba Dios. 22 Y
Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel:
Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con
vosotros. 23 No hagáis
conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
24 Altar de tierra
harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y
tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo
lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre,
vendré a ti y te bendeciré. 25 Y
si me hicieres altar de piedras, no las labres de
cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo
profanarás. 26 No
subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no
se descubra junto a él.
21
1 Estas son las leyes
que les propondrás. 2 Si
comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al
séptimo saldrá libre, de balde. 3 Si
entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su
mujer con él. 4 Si su
amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o
hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá
solo. 5 Y si el siervo
dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no
saldré libre; 6 entonces
su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto
a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja
con lesna, y será su siervo para siempre.
7 Y cuando alguno vendiere su hija por
sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos.
8 Si no agradare a su
señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le
permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo
extraño cuando la desechare. 9 Mas
si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según
la costumbre de las hijas. 10 Si
tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni
su vestido, ni el deber conyugal. 11 Y
si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de
gracia, sin dinero.
12 El
que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá.
13 Mas el que no
pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos,
entonces yo te señalaré lugar al cual ha de huir.
14 Pero si alguno se
ensoberbeciere contra su prójimo y lo matare con
alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera.
15 El
que hiriere a su padre o a su madre, morirá.
16 Asimismo
el que robare una persona y la vendiere, o si fuere
hallada en sus manos, morirá. 17 Igualmente
el que maldijere a su padre o a su madre, morirá.
18 Además,
si algunos riñeren, y uno hiriere a su prójimo con
piedra o con el puño, y éste no muriere, pero cayere en
cama; 19 si se
levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces
será absuelto el que lo hirió; solamente le satisfará
por lo que estuvo sin trabajar, y hará que le curen.
20 Y
si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y
muriere bajo su mano, será castigado;
21 mas si sobreviviere por un día o
dos, no será castigado, porque es de su propiedad.
22 Si
algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta
abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme
a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren
los jueces. 23 Mas si
hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida,
24 ojo por ojo, diente
por diente, mano por mano, pie por pie,
25 quemadura por quemadura, herida por
herida, golpe por golpe.
26 Si alguno hiriere el
ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le
dará libertad por razón de su ojo.
27 Y si hiciere saltar un diente de su
siervo, o un diente de su sierva, por su diente le
dejará ir libre.
28 Si
un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello
muriere, el buey será apedreado, y no será comida su
carne; mas el dueño del buey será absuelto.
29 Pero si el buey
fuere acorneador desde tiempo atrás, y a su dueño se le
hubiere notificado, y no lo hubiere guardado, y matare a
hombre o mujer, el buey será apedreado, y también morirá
su dueño. 30 Si le
fuere impuesto precio de rescate, entonces dará por el
rescate de su persona cuanto le fuere impuesto.
31 Haya acorneado a
hijo, o haya acorneado a hija, conforme a este juicio se
hará con él. 32 Si el
buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su
dueño treinta siclos de plata, y el buey será apedreado.
33 Y
si alguno abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la
cubriere, y cayere allí buey o asno,
34 el dueño de la cisterna pagará el
daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue muerto será
suyo.
35 Y
si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo de
modo que muriere, entonces venderán el buey vivo y
partirán el dinero de él, y también partirán el buey
muerto. 36 Mas si era
notorio que el buey era acorneador desde tiempo atrás, y
su dueño no lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y
el buey muerto será suyo.
22
1 Cuando alguno hurtare
buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey
pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
2 Si
el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere
herido y muriere, el que lo hirió no será culpado de su
muerte. 3 Pero si fuere
de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El
ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué,
será vendido por su hurto. 4 Si
fuere hallado con el hurto en la mano, vivo, sea buey o
asno u oveja, pagará el doble.
5 Si
alguno hiciere pastar en campo o viña, y metiere su
bestia en campo de otro, de lo mejor de su campo y de lo
mejor de su viña pagará.
6 Cuando
se prendiere fuego, y al quemar espinos quemare mieses
amontonadas o en pie, o campo, el que encendió el fuego
pagará lo quemado.
7 Cuando
alguno diere a su prójimo plata o alhajas a guardar, y
fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón
fuere hallado, pagará el doble. 8 Si
el ladrón no fuere hallado, entonces el dueño de la casa
será presentado a los jueces, para que se vea si ha
metido su mano en los bienes de su prójimo.
9 En
toda clase de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre
oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando
alguno dijere: Esto es mío, la causa de ambos vendrá
delante de los jueces; y el que los jueces condenaren,
pagará el doble a su prójimo.
10 Si
alguno hubiere dado a su prójimo asno, o buey, u oveja,
o cualquier otro animal a guardar, y éste muriere o
fuere estropeado, o fuere llevado sin verlo nadie;
11 juramento de Jehová
habrá entre ambos, de que no metió su mano a los bienes
de su prójimo; y su dueño lo aceptará, y el otro no
pagará. 12 Mas si le
hubiere sido hurtado, resarcirá a su dueño.
13 Y si le hubiere sido
arrebatado por fiera, le traerá testimonio, y no pagará
lo arrebatado.
14 Pero
si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo,
y fuere estropeada o muerta, estando ausente su dueño,
deberá pagarla. 15 Si
el dueño estaba presente no la pagará. Si era alquilada,
reciba el dueño el alquiler.
16 Si alguno engañare a
una doncella que no fuere desposada, y durmiere con
ella, deberá dotarla y tomarla por mujer.
17 Si su padre no quisiere dársela, él
le pesará plata conforme a la dote de las vírgenes.
18 A
la hechicera no dejarás que viva.
19 Cualquiera
que cohabitare con bestia, morirá.
20 El
que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a
Jehová, será muerto.
21 Y
al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque
extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
22 A ninguna viuda ni
huérfano afligiréis. 23 Porque
si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí,
ciertamente oiré yo su clamor; 24 y
mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras
mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.
25 Cuando
prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está
contigo, no te portarás con él como logrero, ni le
impondrás usura. 26 Si
tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta
del sol se lo devolverás. 27 Porque
sólo eso es su cubierta, es su vestido para cubrir su
cuerpo. ¿En qué dormirá? Y cuando él clamare a mí, yo le
oiré, porque soy misericordioso.
28 No
injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu
pueblo.
29 No
demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.
Me darás el primogénito de tus hijos.
30 Lo mismo harás con
el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su
madre, y al octavo día me lo darás.
31 Y
me seréis varones santos. No comeréis carne destrozada
por las fieras en el campo; a los perros la echaréis.
23
1 No admitirás falso
rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo
falso. 2 No seguirás a
los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio
inclinándote a los más para hacer agravios;
3 ni al pobre
distinguirás en su causa.
4 Si
encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado,
vuelve a llevárselo. 5 Si
vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su
carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a
levantarlo.
6 No
pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.
7 De palabra de mentira
te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo
no justificaré al impío. 8 No
recibirás presente; porque el presente ciega a los que
ven, y pervierte las palabras de los justos.
9 Y
no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis
cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros
fuisteis en la tierra de Egipto.
10 Seis
años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha;
11 mas el séptimo año
la dejarás libre, para que coman los pobres de tu
pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del
campo; así harás con tu viña y con tu olivar.
12 Seis
días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que
descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de
tu sierva, y el extranjero. 13 Y
todo lo que os he dicho, guardadlo. Y nombre de otros
dioses no mentaréis, ni se oirá de vuestra boca.
14 Tres veces en el año
me celebraréis fiesta. 15 La
fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días
comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el
tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto;
y ninguno se presentará delante de mí con las manos
vacías. 16 También la
fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores,
que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la
cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los
frutos de tus labores del campo. 17 Tres
veces en el año se presentará todo varón delante de
Jehová el Señor.
18 No
ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni
la grosura de mi víctima quedará de la noche hasta la
mañana.
19 Las
primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a
la casa de Jehová tu Dios. No guisarás el cabrito en la
leche de su madre.
20 He aquí yo envío mi
Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y
te introduzca en el lugar que yo he preparado.
21 Guárdate delante de
él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no
perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.
22 Pero
si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te
dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los
que te afligieren.
23 Porque
mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del
amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo
y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.
24 No te inclinarás a
sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen;
antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente
sus estatuas. 25 Mas a
Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y
tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de
ti. 26 No habrá mujer
que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el
número de tus días. 27 Yo
enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo
pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus
enemigos. 28 Enviaré
delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al
cananeo y al heteo, de delante de ti.
29 No los echaré de delante de ti en
un año, para que no quede la tierra desierta, y se
aumenten contra ti las fieras del campo.
30 Poco a poco los echaré de delante
de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la
tierra. 31 Y fijaré tus
límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos,
y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en
tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás
de delante de ti. 32 No
harás alianza con ellos, ni con sus dioses.
33 En tu tierra no
habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo
a sus dioses, porque te será tropiezo.
24
1 Dijo Jehová a Moisés:
Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta
de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
2 Pero Moisés solo se
acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba el
pueblo con él.
3 Y
Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de
Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a
una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová
ha dicho. 4 Y Moisés
escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de
mañana edificó un altar al pie del monte, y doce
columnas, según las doce tribus de Israel.
5 Y envió jóvenes de
los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y
becerros como sacrificios de paz a Jehová.
6 Y Moisés tomó la
mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la
otra mitad de la sangre sobre el altar.
7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó
a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las
cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
8 Entonces Moisés tomó
la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la
sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre
todas estas cosas.
9 Y
subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los
ancianos de Israel; 10 y
vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies
como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando
está sereno. 11 Mas no
extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de
Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.
12 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá,
y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que
he escrito para enseñarles. 13 Y
se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió
al monte de Dios. 14 Y
dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos
a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el
que tuviere asuntos, acuda a ellos.
15 Entonces
Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
16 Y la gloria de
Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió
por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en
medio de la nube. 17 Y
la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego
abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los
hijos de Israel. 18 Y
entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y
estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta
noches.
25
1 Jehová habló a Moisés,
diciendo: 2 Di a los
hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón
que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi
ofrenda. 3 Esta es la
ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre,
4 azul, púrpura,
carmesí, lino fino, pelo de cabras,
5 pieles de carneros teñidas de rojo,
pieles de tejones, madera de acacia,
6 aceite para el alumbrado, especias
para el aceite de la unción y para el incienso
aromático, 7 piedras de
ónice, y piedras de engaste para el efod y para el
pectoral. 8 Y harán un
santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.
9 Conforme a todo lo
que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el
diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.
10 Harán también un arca
de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y
medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y
medio. 11 Y la cubrirás
de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella
una cornisa de oro alrededor. 12 Fundirás
para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus
cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos
anillos al otro lado. 13 Harás
unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de
oro. 14 Y meterás las
varas por los anillos a los lados del arca, para llevar
el arca con ellas. 15 Las
varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán
de ella. 16 Y pondrás
en el arca el testimonio que yo te daré.
17 Y harás un propiciatorio de oro
fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su
anchura de codo y medio. 18 Harás
también dos querubines de oro; labrados a martillo los
harás en los dos extremos del propiciatorio.
19 Harás, pues, un
querubín en un extremo, y un querubín en el otro
extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los
querubines en sus dos extremos. 20 Y
los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo
con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno
enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros
de los querubines. 21 Y
pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca
pondrás el testimonio que yo te daré.
22 Y de allí me declararé a ti, y
hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los
dos querubines que están sobre el arca del testimonio,
todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.
23 Harás asimismo una
mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos,
y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio.
24 Y la cubrirás de oro
puro, y le harás una cornisa de oro alrededor.
25 Le harás también una
moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás
a la moldura una cornisa de oro alrededor.
26 Y le harás cuatro
anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro
esquinas que corresponden a sus cuatro patas.
27 Los anillos estarán
debajo de la moldura, para lugares de las varas para
llevar la mesa. 28 Harás
las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y
con ellas será llevada la mesa. 29 Harás
también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus
tazones, con que se libará; de oro fino los harás.
30 Y pondrás sobre la
mesa el pan de la proposición delante de mí
continuamente.
31 Harás además un
candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el
candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y
sus flores, serán de lo mismo. 32 Y
saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del
candelero a un lado, y tres brazos al otro lado.
33 Tres copas en forma
de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor;
y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo,
una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen
del candelero; 34 y en
la caña central del candelero cuatro copas en forma de
flor de almendro, sus manzanas y sus flores.
35 Habrá una manzana
debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de
otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los
otros dos brazos del mismo, así para los seis brazos que
salen del candelero. 36 Sus
manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una
pieza labrada a martillo, de oro puro.
37 Y le harás siete lamparillas, las
cuales encenderás para que alumbren hacia adelante.
38 También sus
despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
39 De un talento de oro
fino lo harás, con todos estos utensilios.
40 Mira y hazlos
conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.
26
1 Harás el tabernáculo
de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y
carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa.
2 La longitud de una
cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma
cortina de cuatro codos; todas las cortinas tendrán una
misma medida. 3 Cinco
cortinas estarán unidas una con la otra, y las otras
cinco cortinas unidas una con la otra.
4 Y harás lazadas de azul en la orilla
de la última cortina de la primera unión; lo mismo harás
en la orilla de la cortina de la segunda unión.
5 Cincuenta lazadas
harás en la primera cortina, y cincuenta lazadas harás
en la orilla de la cortina que está en la segunda unión;
las lazadas estarán contrapuestas la una a la otra.
6 Harás también
cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazarás las
cortinas la una con la otra, y se formará un
tabernáculo. 7 Harás
asimismo cortinas de pelo de cabra para una cubierta
sobre el tabernáculo; once cortinas harás.
8 La longitud de cada
cortina será de treinta codos, y la anchura de cada
cortina de cuatro codos; una misma medida tendrán las
once cortinas. 9 Y
unirás cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas
aparte; y doblarás la sexta cortina en el frente del
tabernáculo. 10 Y harás
cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde
en la unión, y cincuenta lazadas en la orilla de la
cortina de la segunda unión.
11 Harás
asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales
meterás por las lazadas; y enlazarás las uniones para
que se haga una sola cubierta. 12 Y
la parte que sobra en las cortinas de la tienda, la
mitad de la cortina que sobra, colgará a espaldas del
tabernáculo. 13 Y un
codo de un lado, y otro codo del otro lado, que sobra a
lo largo de las cortinas de la tienda, colgará sobre los
lados del tabernáculo a un lado y al otro, para
cubrirlo. 14 Harás
también a la tienda una cubierta de pieles de carneros
teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones
encima.
15 Y
harás para el tabernáculo tablas de madera de acacia,
que estén derechas. 16 La
longitud de cada tabla será de diez codos, y de codo y
medio la anchura. 17 Dos
espigas tendrá cada tabla, para unirlas una con otra;
así harás todas las tablas del tabernáculo.
18 Harás, pues, las
tablas del tabernáculo; veinte tablas al lado del
mediodía, al sur. 19 Y
harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte
tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos
espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos
espigas. 20 Y al otro
lado del tabernáculo, al lado del norte, veinte tablas;
21 y sus cuarenta basas
de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas
debajo de otra tabla. 22 Y
para el lado posterior del tabernáculo, al occidente,
harás seis tablas. 23 Harás
además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en
los dos ángulos posteriores; 24 las
cuales se unirán desde abajo, y asimismo se juntarán por
su alto con un gozne; así será con las otras dos; serán
para las dos esquinas. 25 De
suerte que serán ocho tablas, con sus basas de plata,
dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos
basas debajo de otra tabla. 26 Harás
también cinco barras de madera de acacia, para las
tablas de un lado del tabernáculo,
27 y cinco barras para las tablas del otro
lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del
lado posterior del tabernáculo, al occidente.
28 Y la barra de en
medio pasará por en medio de las tablas, de un extremo
al otro. 29 Y cubrirás
de oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter
por ellos las barras; también cubrirás de oro las
barras. 30 Y alzarás el
tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el
monte.
31 También
harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido;
será hecho de obra primorosa, con querubines;
32 y lo pondrás sobre
cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro;
sus capiteles de oro, sobre basas de plata.
33 Y pondrás el velo
debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo
adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará
separación entre el lugar santo y el santísimo.
34 Pondrás el
propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar
santísimo. 35 Y pondrás
la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la
mesa al lado sur del tabernáculo; y pondrás la mesa al
lado del norte.
36 Harás
para la puerta del tabernáculo una cortina de azul,
púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador.
37 Y harás para la
cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales
cubrirás de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás
cinco basas de bronce para ellas.
27
1 Harás también un altar
de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de
cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su
altura de tres codos. 2 Y
le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos
serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce.
3 Harás también sus
calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus
tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus
utensilios de bronce. 4 Y
le harás un enrejado de bronce de obra de rejilla, y
sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce a sus
cuatro esquinas. 5 Y la
pondrás dentro del cerco del altar abajo; y llegará la
rejilla hasta la mitad del altar. 6 Harás
también varas para el altar, varas de madera de acacia,
las cuales cubrirás de bronce. 7 Y
las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas
varas a ambos lados del altar cuando sea llevado.
8 Lo harás hueco, de
tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte,
así lo harás.
9 Asimismo harás el
atrio del tabernáculo. Al lado meridional, al sur,
tendrá el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos
de longitud para un lado. 10 Sus
veinte columnas y sus veinte basas serán de bronce; los
capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
11 De la misma manera
al lado del norte habrá a lo largo cortinas de cien
codos de longitud, y sus veinte columnas con sus veinte
basas de bronce; los capiteles de sus columnas y sus
molduras, de plata. 12 El
ancho del atrio, del lado occidental, tendrá cortinas de
cincuenta codos; sus columnas diez, con sus diez basas.
13 Y en el ancho del
atrio por el lado del oriente, al este, habrá cincuenta
codos. 14 Las cortinas
a un lado de la entrada serán de quince codos; sus
columnas tres, con sus tres basas.
15 Y al otro lado, quince codos de
cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas.
16 Y para la puerta del
atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul,
púrpura y carmesí, y lino torcido, de obra de recamador;
sus columnas cuatro, con sus cuatro basas.
17 Todas las columnas
alrededor del atrio estarán ceñidas de plata; sus
capiteles de plata, y sus basas de bronce.
18 La longitud del
atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un
lado y cincuenta por el otro, y la altura de cinco
codos; sus cortinas de lino torcido, y sus basas de
bronce. 19 Todos los
utensilios del tabernáculo en todo su servicio, y todas
sus estacas, y todas las estacas del atrio, serán de
bronce.
20 Y mandarás a los
hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas
machacadas, para el alumbrado, para hacer arder
continuamente las lámparas. 21 En
el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está
delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus
hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde
hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de
Israel por sus generaciones.
28
1 Harás llegar delante
de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de
entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes;
a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de
Aarón. 2 Y harás
vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y
hermosura. 3 Y tú
hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he
llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las
vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi
sacerdote. 4 Las
vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el
manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan,
pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y
para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
5 Tomarán
oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido,
6 y harán el efod de
oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra
primorosa. 7 Tendrá dos
hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se
juntará. 8 Y su cinto
de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma
obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y
lino torcido. 9 Y
tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los
nombres de los hijos de Israel; 10 seis
de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres
en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de
ellos. 11 De obra de
grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás
grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de
Israel; les harás alrededor engastes de oro.
12 Y pondrás las dos
piedras sobre las hombreras del efod, para piedras
memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los
nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros
por memorial. 13 Harás,
pues, los engastes de oro, 14 y
dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de
trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los
engastes.
15 Harás
asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo
harás conforme a la obra del efod, de oro, azul,
púrpura, carmesí y lino torcido. 16 Será
cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de
ancho; 17 y lo llenarás
de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de
una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo;
18 la segunda hilera,
una esmeralda, un zafiro y un diamante;
19 la tercera hilera, un jacinto, una
ágata y una amatista; 20 la
cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas
estarán montadas en engastes de oro.
21 Y las piedras serán según los
nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres;
como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán
según las doce tribus. 22 Harás
también en el pectoral cordones de hechura de trenzas de
oro fino. 23 Y harás en
el pectoral dos anillos de oro, los cuales pondrás a los
dos extremos del pectoral. 24 Y
fijarás los dos cordones de oro en los dos anillos a los
dos extremos del pectoral; 25 y
pondrás los dos extremos de los dos cordones sobre los
dos engastes, y los fijarás a las hombreras del efod en
su parte delantera. 26 Harás
también dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos
extremos del pectoral, en su orilla que está al lado del
efod hacia adentro. 27 Harás
asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijarás en
la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia
abajo, delante de su juntura sobre el cinto del efod.
28 Y juntarán el
pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con
un cordón de azul, para que esté sobre el cinto del
efod, y no se separe el pectoral del efod.
29 Y llevará Aarón los
nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio
sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por
memorial delante de Jehová continuamente.
30 Y pondrás en el pectoral del juicio
Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón
cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón
el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón
delante de Jehová.
31 Harás
el manto del efod todo de azul; 32 y
en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual
tendrá un borde alrededor de obra tejida, como el cuello
de un coselete, para que no se rompa.
33 Y en sus orlas harás granadas de
azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas
campanillas de oro alrededor. 34 Una
campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro
y otra granada, en toda la orla del manto alrededor.
35 Y estará sobre Aarón
cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en
el santuario delante de Jehová y cuando salga, para que
no muera.
36 Harás
además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como
grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ.
37 Y la pondrás con un cordón de azul,
y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la
mitra estará. 38 Y
estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las
faltas cometidas en todas las cosas santas, que los
hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas
ofrendas; y sobre su frente estará continuamente, para
que obtengan gracia delante de Jehová.
39 Y
bordarás una túnica de lino, y harás una mitra de lino;
harás también un cinto de obra de recamador.
40 Y
para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás
cintos, y les harás tiaras para honra y hermosura.
41 Y con ellos vestirás
a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás,
y los consagrarás y santificarás, para que sean mis
sacerdotes. 42 Y les
harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez;
serán desde los lomos hasta los muslos.
43 Y estarán sobre Aarón y sobre sus
hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o
cuando se acerquen al altar para servir en el santuario,
para que no lleven pecado y mueran. Es estatuto perpetuo
para él, y para su descendencia después de él.
29
1 Esto es lo que les
harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes:
Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin
defecto; 2 y panes sin
levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y
hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de
flor de harina de trigo. 3 Y
las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las
ofrecerás, con el becerro y los dos carneros.
4 Y llevarás a Aarón y
a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y
los lavarás con agua. 5 Y
tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el
manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con
el cinto del efod; 6 y
pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra
pondrás la diadema santa. 7 Luego
tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su
cabeza, y le ungirás. 8 Y
harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las
túnicas. 9 Les ceñirás
el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras,
y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así
consagrarás a Aarón y a sus hijos.
10 Después
llevarás el becerro delante del tabernáculo de reunión,
y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza
del becerro. 11 Y
matarás el becerro delante de Jehová, a la puerta del
tabernáculo de reunión. 12 Y
de la sangre del becerro tomarás y pondrás sobre los
cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la
demás sangre al pie del altar. 13 Tomarás
también toda la grosura que cubre los intestinos, la
grosura de sobre el hígado, los dos riñones, y la
grosura que está sobre ellos, y lo quemarás sobre el
altar. 14 Pero la carne
del becerro, y su piel y su estiércol, los quemarás a
fuego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado.
15 Asimismo
tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán
sus manos sobre la cabeza del carnero.
16 Y matarás el carnero, y con su
sangre rociarás sobre el altar alrededor.
17 Cortarás el carnero en pedazos, y
lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás
sobre sus trozos y sobre su cabeza.
18 Y quemarás todo el carnero sobre el
altar; es holocausto de olor grato para Jehová, es
ofrenda quemada a Jehová.
19 Tomarás
luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus
manos sobre la cabeza del carnero.
20 Y matarás el carnero, y tomarás de su
sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha
de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja de sus hijos,
sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y
sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y
rociarás la sangre sobre el altar alrededor.
21 Y con la sangre que
estará sobre el altar, y el aceite de la unción,
rociarás sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus
hijos, y sobre las vestiduras de éstos; y él será
santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las
vestiduras de sus hijos con él.
22 Luego
tomarás del carnero la grosura, y la cola, y la grosura
que cubre los intestinos, y la grosura del hígado, y los
dos riñones, y la grosura que está sobre ellos, y la
espaldilla derecha; porque es carnero de consagración.
23 También una torta
grande de pan, y una torta de pan de aceite, y una
hojaldre del canastillo de los panes sin levadura
presentado a Jehová, 24 y
lo pondrás todo en las manos de Aarón, y en las manos de
sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de
Jehová. 25 Después lo
tomarás de sus manos y lo harás arder en el altar, sobre
el holocausto, por olor grato delante de Jehová. Es
ofrenda encendida a Jehová.
26 Y
tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que
es de Aarón, y lo mecerás por ofrenda mecida delante de
Jehová; y será porción tuya. 27 Y
apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla
de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo que fue
elevado del carnero de las consagraciones de Aarón y de
sus hijos, 28 y será
para Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo para
los hijos de Israel, porque es ofrenda elevada; y será
una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de sus
sacrificios de paz, porción de ellos elevada en ofrenda
a Jehová.
29 Y
las vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus
hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para
ser en ellas consagrados. 30 Por
siete días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar
como sacerdote, cuando venga al tabernáculo de reunión
para servir en el santuario.
31 Y
tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su
carne en lugar santo. 32 Y
Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan
que estará en el canastillo, a la puerta del tabernáculo
de reunión. 33 Y
comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación,
para llenar sus manos para consagrarlos; mas el extraño
no las comerá, porque son santas. 34 Y
si sobrare hasta la mañana algo de la carne de las
consagraciones y del pan, quemarás al fuego lo que
hubiere sobrado; no se comerá, porque es cosa santa.
35 Así,
pues, harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todo lo
que yo te he mandado; por siete días los consagrarás.
36 Cada día ofrecerás
el becerro del sacrificio por el pecado, para las
expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas
expiación por él, y lo ungirás para santificarlo.
37 Por siete días harás
expiación por el altar, y lo santificarás, y será un
altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar,
será santificada.
38 Esto es lo que
ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada
día, continuamente. 39 Ofrecerás
uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero
ofrecerás a la caída de la tarde. 40 Además,
con cada cordero una décima parte de un efa de flor de
harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite
de olivas machacadas; y para la libación, la cuarta
parte de un hin de vino. 41 Y
ofrecerás el otro cordero a la caída de la tarde,
haciendo conforme a la ofrenda de la mañana, y conforme
a su libación, en olor grato; ofrenda encendida a
Jehová. 42 Esto será el
holocausto continuo por vuestras generaciones, a la
puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en
el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí.
43 Allí me reuniré con
los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi
gloria. 44 Y
santificaré el tabernáculo de reunión y el altar;
santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que
sean mis sacerdotes. 45 Y
habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.
46 Y conocerán que yo
soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de
Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su
Dios.
30
1 Harás asimismo un
altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo
harás. 2 Su longitud
será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado,
y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del
mismo. 3 Y lo cubrirás
de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus
cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro.
4 Le harás también dos
anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas
a ambos lados suyos, para meter las varas con que será
llevado. 5 Harás las
varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.
6 Y lo pondrás delante
del velo que está junto al arca del testimonio, delante
del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me
encontraré contigo. 7 Y
Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana
cuando aliste las lámparas lo quemará.
8 Y cuando Aarón encienda las lámparas
al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante
de Jehová por vuestras generaciones.
9 No ofreceréis sobre él incienso
extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco
derramaréis sobre él libación. 10 Y
sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año
con la sangre del sacrificio por el pecado para
expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por
vuestras generaciones; será muy santo a Jehová.
11 Habló
también Jehová a Moisés, diciendo:
12 Cuando tomes el número de los hijos de
Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a
Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes,
para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas
contado. 13 Esto dará
todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al
siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La
mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová.
14 Todo el que sea
contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a
Jehová. 15 Ni el rico
aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo,
cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación
por vuestras personas. 16 Y
tomarás de los hijos de Israel el dinero de las
expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo
de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel
delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras
personas.
17 Habló
más Jehová a Moisés, diciendo: 18 Harás
también una fuente de bronce, con su base de bronce,
para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de
reunión y el altar, y pondrás en ella agua.
19 Y de ella se lavarán
Aarón y sus hijos las manos y los pies.
20 Cuando entren en el tabernáculo de
reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y
cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar
la ofrenda encendida para Jehová, 21 se
lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo
tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por
sus generaciones.
22 Habló más Jehová a
Moisés, diciendo: 23 Tomarás
especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y
de canela aromática la mitad, esto es, doscientos
cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta,
24 de casia quinientos,
según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un
hin. 25 Y harás de ello
el aceite de la santa unción; superior ungüento, según
el arte del perfumador, será el aceite de la unción
santa. 26 Con él
ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del
testimonio, 27 la mesa
con todos sus utensilios, el candelero con todos sus
utensilios, el altar del incienso,
28 el altar del holocausto con todos sus
utensilios, y la fuente y su base.
29 Así los consagrarás, y serán cosas
santísimas; todo lo que tocare en ellos, será
santificado. 30 Ungirás
también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para
que sean mis sacerdotes. 31 Y
hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi
aceite de la santa unción por vuestras generaciones.
32 Sobre carne de
hombre no será derramado, ni haréis otro semejante,
conforme a su composición; santo es, y por santo lo
tendréis vosotros. 33 Cualquiera
que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él
sobre extraño, será cortado de entre su pueblo.
34 Dijo
además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas,
estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso
puro; de todo en igual peso, 35 y
harás de ello el incienso, un perfume según el arte del
perfumador, bien mezclado, puro y santo.
36 Y molerás parte de él en polvo
fino, y lo pondrás delante del testimonio en el
tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os
será cosa santísima. 37 Como
este incienso que harás, no os haréis otro según su
composición; te será cosa sagrada para Jehová.
38 Cualquiera que
hiciere otro como este para olerlo, será cortado de
entre su pueblo.
31
1 Habló Jehová a Moisés,
diciendo: 2 Mira, yo he
llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur,
de la tribu de Judá; 3 y
lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en
inteligencia, en ciencia y en todo arte,
4 para inventar diseños, para trabajar
en oro, en plata y en bronce, 5 y
en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio
de madera; para trabajar en toda clase de labor.
6 Y he aquí que yo he
puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de
Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de
corazón, para que hagan todo lo que te he mandado;
7 el tabernáculo de
reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que
está sobre ella, y todos los utensilios del tabernáculo,
8 la mesa y sus
utensilios, el candelero limpio y todos sus utensilios,
el altar del incienso, 9 el
altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y
su base, 10 los
vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarón
el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que
ejerzan el sacerdocio, 11 el
aceite de la unción, y el incienso aromático para el
santuario; harán conforme a todo lo que te he mandado.
12 Habló además Jehová a
Moisés, diciendo: 13 Tú
hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad
vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal
entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que
sepáis que yo soy Jehová que os santifico.
14 Así que guardaréis
el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo
profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que
hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada
de en medio de su pueblo. 15 Seis
días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo
consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de
reposo, ciertamente morirá. 16 Guardarán,
pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo
por sus generaciones por pacto perpetuo.
17 Señal es para siempre entre mí y
los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los
cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.
18 Y dio a Moisés,
cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos
tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el
dedo de Dios.
32
1 Viendo el pueblo que
Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron
entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses
que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el
varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos
qué le haya acontecido. 2 Y
Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están
en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y
de vuestras hijas, y traédmelos. 3 Entonces
todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en
sus orejas, y los trajeron a Aarón;
4 y él los tomó de las manos de ellos, y le
dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de
fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus
dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5 Y viendo esto Aarón,
edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y
dijo: Mañana será fiesta para Jehová.
6 Y al día siguiente madrugaron, y
ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y
se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a
regocijarse.
7 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo
que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.
8 Pronto se han
apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un
becerro de fundición, y lo han adorado, y le han
ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus
dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9 Dijo más Jehová a
Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es
pueblo de dura cerviz. 10 Ahora,
pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los
consuma; y de ti yo haré una nación grande.
11 Entonces
Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh
Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo,
que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y
con mano fuerte? 12 ¿Por
qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los
sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de
sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira,
y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de
Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales
has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo
multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del
cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de
que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.
14 Entonces Jehová se
arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su
pueblo.
15 Y
volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano
las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por
ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.
16 Y las tablas eran
obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios
grabada sobre las tablas. 17 Cuando
oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a
Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento.
18 Y él respondió: No
es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de
débiles; voz de cantar oigo yo. 19 Y
aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el
becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó
las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.
20 Y tomó el becerro
que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió
hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y
lo dio a beber a los hijos de Israel.
21 Y
dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que
has traído sobre él tan gran pecado?
22 Y respondió Aarón: No se enoje mi
señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal.
23 Porque me dijeron:
Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a
este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de
Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
24 Y yo les respondí:
¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché
en el fuego, y salió este becerro.
25 Y
viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque
Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus
enemigos, 26 se puso
Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está
por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos
los hijos de Leví. 27 Y
él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel:
Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved
de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a
su hermano, y a su amigo, y a su pariente.
28 Y los hijos de Leví
lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del
pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29 Entonces Moisés
dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno
se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él
dé bendición hoy sobre vosotros.
30 Y
aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo:
Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré
ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro
pecado. 31 Entonces
volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este
pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron
dioses de oro, 32 que
perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu
libro que has escrito. 33 Y
Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a
éste raeré yo de mi libro. 34 Ve,
pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he
aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del
castigo, yo castigaré en ellos su pecado.
35 Y
Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro
que formó Aarón.
33
1 Jehová dijo a Moisés:
Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la
tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham,
Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;
2 y yo enviaré delante
de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo,
al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo
3 (a la tierra que
fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti,
porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma
en el camino.
4 Y
oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y
ninguno se puso sus atavíos. 5 Porque
Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel:
Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento
subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues,
ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de
hacer. 6 Entonces los
hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el
monte Horeb.
7 Y
Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera
del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y
cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de
reunión que estaba fuera del campamento.
8 Y sucedía que cuando salía Moisés al
tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual
estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos
de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Cuando Moisés entraba
en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se
ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con
Moisés. 10 Y viendo
todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta
del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su
tienda y adoraba. 11 Y
hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla
cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento;
pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se
apartaba de en medio del tabernáculo.
12 Y
dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este
pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás
conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu
nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.
13 Ahora, pues, si he
hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres
ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en
tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.
14 Y él dijo: Mi
presencia irá contigo, y te daré descanso.
15 Y Moisés respondió:
Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí. 16 ¿Y en qué se
conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu
pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu
pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están
sobre la faz de la tierra?
17 Y
Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho,
por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he
conocido por tu nombre. 18 El
entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le respondió: Yo
haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y
proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré
misericordia del que tendré misericordia, y seré
clemente para con el que seré clemente.
20 Dijo más: No podrás ver mi rostro;
porque no me verá hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar
junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y cuando pase mi gloria, yo te
pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi
mano hasta que haya pasado. 23 Después
apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá
mi rostro.
34
1 Y Jehová dijo a
Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras,
y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban
en las tablas primeras que quebraste.
2 Prepárate, pues, para mañana, y sube
de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre
la cumbre del monte. 3 Y
no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el
monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.
4 Y Moisés alisó dos
tablas de piedra como las primeras; y se levantó de
mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y
llevó en su mano las dos tablas de piedra.
5 Y Jehová descendió en
la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de
Jehová. 6 Y pasando
Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová!
fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y
grande en misericordia y verdad; 7 que
guarda misericordia a millares, que perdona la
iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo
tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad
de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los
hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
8 Entonces Moisés,
apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.
9 Y dijo: Si ahora,
Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el
Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura
cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y
tómanos por tu heredad.
10 Y
él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu
pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda
la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en
medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será
cosa tremenda la que yo haré contigo.
11 Guarda lo que yo te
mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu
presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo,
al heveo y al jebuseo. 12 Guárdate
de hacer alianza con los moradores de la tierra donde
has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de
ti. 13 Derribaréis sus
altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus
imágenes de Asera. 14 Porque
no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová,
cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
15 Por tanto, no harás alianza con los
moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de
sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te
invitarán, y comerás de sus sacrificios;
16 o tomando de sus hijas para tus
hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses,
harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses
de ellas.
17 No
te harás dioses de fundición.
18 La fiesta de los
panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin
levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del
mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
19 Todo primer nacido,
mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de
oveja, que sea macho. 20 Pero
redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no
lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo
primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará
delante de mí con las manos vacías.
21 Seis
días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun
en la arada y en la siega, descansarás.
22 También celebrarás la fiesta de las
semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la
fiesta de la cosecha a la salida del año.
23 Tres veces en el año se presentará
todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios de
Israel. 24 Porque yo
arrojaré a las naciones de tu presencia, y ensancharé tu
territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas
para presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en
el año.
25 No
ofrecerás cosa leudada junto con la sangre de mi
sacrificio, ni se dejará hasta la mañana nada del
sacrificio de la fiesta de la pascua.
26 Las primicias de los primeros
frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu
Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
27 Y Jehová dijo a
Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a
estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.
28 Y él estuvo allí con
Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni
bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto,
los diez mandamientos.
29 Y
aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con
las dos tablas del testimonio en su mano, al descender
del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro
resplandecía, después que hubo hablado con Dios.
30 Y Aarón y todos los
hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de
su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de
acercarse a él. 31 Entonces
Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la
congregación volvieron a él, y Moisés les habló.
32 Después se acercaron
todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo
que Jehová le había dicho en el monte Sinaí.
33 Y cuando acabó
Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su
rostro. 34 Cuando venía
Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba
el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos
de Israel lo que le era mandado. 35 Y
al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían
que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía
Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que
entraba a hablar con Dios.
35
1 Moisés convocó a toda
la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas
son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas:
2 Seis días se
trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de
reposo para Jehová; cualquiera que en él hiciere trabajo
alguno, morirá. 3 No
encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el
día de reposo.
4 Y habló Moisés a toda
la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto
es lo que Jehová ha mandado: 5 Tomad
de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de
corazón la traerá a Jehová; oro, plata, bronce,
6 azul, púrpura,
carmesí, lino fino, pelo de cabras,
7 pieles de carneros teñidas de rojo,
pieles de tejones, madera de acacia,
8 aceite para el alumbrado, especias
para el aceite de la unción y para el incienso
aromático, 9 y piedras
de ónice y piedras de engaste para el efod y para el
pectoral.
10 Todo sabio de corazón
de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que
Jehová ha mandado: 11 el
tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus
tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
12 el arca y sus varas,
el propiciatorio, el velo de la tienda;
13 la mesa y sus varas, y todos sus
utensilios, y el pan de la proposición;
14 el candelero del alumbrado y sus
utensilios, sus lámparas, y el aceite para el alumbrado;
15 el altar del
incienso y sus varas, el aceite de la unción, el
incienso aromático, la cortina de la puerta para la
entrada del tabernáculo; 16 el
altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas,
y todos sus utensilios, y la fuente con su base;
17 las cortinas del
atrio, sus columnas y sus basas, la cortina de la puerta
del atrio; 18 las
estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus
cuerdas; 19 las
vestiduras del servicio para ministrar en el santuario,
las sagradas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las
vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio.
20 Y salió toda la
congregación de los hijos de Israel de delante de
Moisés. 21 Y vino todo
varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien
su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para
la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra,
y para las sagradas vestiduras. 22 Vinieron
así hombres como mujeres, todos los voluntarios de
corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y
brazaletes y toda clase de joyas de oro; y todos
presentaban ofrenda de oro a Jehová.
23 Todo hombre que tenía azul,
púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de
carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones, lo traía.
24 Todo el que ofrecía
ofrenda de plata o de bronce traía a Jehová la ofrenda;
y todo el que tenía madera de acacia la traía para toda
la obra del servicio. 25 Además
todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus
manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura,
carmesí o lino fino. 26 Y
todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría
hilaron pelo de cabra. 27 Los
príncipes trajeron piedras de ónice, y las piedras de
los engastes para el efod y el pectoral,
28 y las especias aromáticas, y el
aceite para el alumbrado, y para el aceite de la unción,
y para el incienso aromático. 29 De
los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los
que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la
obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que
hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.
30 Y dijo Moisés a los
hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel
hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
31 y lo ha llenado del
Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en
ciencia y en todo arte, 32 para
proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en
bronce, 33 y en la
talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para
trabajar en toda labor ingeniosa. 34 Y
ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él
como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;
35 y los ha llenado de
sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y
de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en
carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda
labor, e inventen todo diseño.
36
1 Así, pues, Bezaleel y
Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová
dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la
obra del servicio del santuario, harán todas las cosas
que ha mandado Jehová.
2 Y Moisés llamó a
Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en
cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre
a quien su corazón le movió a venir a la obra para
trabajar en ella. 3 Y
tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los
hijos de Israel habían traído para la obra del servicio
del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían
trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.
4 Tanto, que vinieron
todos los maestros que hacían toda la obra del
santuario, cada uno de la obra que hacía,
5 y hablaron a Moisés, diciendo: El
pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra
que Jehová ha mandado que se haga. 6 Entonces
Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo:
Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del
santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más;
7 pues tenían material
abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
8 Todos los sabios de
corazón de entre los que hacían la obra, hicieron el
tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul,
púrpura y carmesí; las hicieron con querubines de obra
primorosa. 9 La
longitud de una cortina era de veintiocho codos, y la
anchura de cuatro codos; todas las cortinas eran de
igual medida.
10 Cinco
de las cortinas las unió entre sí, y asimismo unió las
otras cinco cortinas entre sí. 11 E
hizo lazadas de azul en la orilla de la cortina que
estaba al extremo de la primera serie; e hizo lo mismo
en la orilla de la cortina final de la segunda serie.
12 Cincuenta lazadas
hizo en la primera cortina, y otras cincuenta en la
orilla de la cortina de la segunda serie; las lazadas de
la una correspondían a las de la otra.
13 Hizo también cincuenta corchetes de
oro, con los cuales enlazó las cortinas una con otra, y
así quedó formado un tabernáculo.
14 Hizo
asimismo cortinas de pelo de cabra para una tienda sobre
el tabernáculo; once cortinas hizo.
15 La longitud de una cortina era de
treinta codos, y la anchura de cuatro codos; las once
cortinas tenían una misma medida. 16 Y
unió cinco de las cortinas aparte, y las otras seis
cortinas aparte. 17 Hizo
además cincuenta lazadas en la orilla de la cortina que
estaba al extremo de la primera serie, y otras cincuenta
lazadas en la orilla de la cortina final de la segunda
serie. 18 Hizo también
cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de
modo que fuese una. 19 E
hizo para la tienda una cubierta de pieles de carneros
teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tejones
encima.
20 Además
hizo para el tabernáculo las tablas de madera de acacia,
derechas. 21 La
longitud de cada tabla era de diez codos, y de codo y
medio la anchura. 22 Cada
tabla tenía dos espigas, para unirlas una con otra; así
hizo todas las tablas del tabernáculo.
23 Hizo, pues, las tablas para el
tabernáculo; veinte tablas al lado del sur, al mediodía.
24 Hizo también
cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos
basas debajo de una tabla, para sus dos espigas, y dos
basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
25 Y para el otro lado
del tabernáculo, al lado norte, hizo otras veinte
tablas, 26 con sus
cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla,
y dos basas debajo de otra tabla. 27 Y
para el lado occidental del tabernáculo hizo seis
tablas. 28 Para las
esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos
tablas, 29 las cuales
se unían desde abajo, y por arriba se ajustaban con un
gozne; así hizo a la una y a la otra en las dos
esquinas. 30 Eran,
pues, ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis; dos
basas debajo de cada tabla.
31 Hizo
también las barras de madera de acacia; cinco para las
tablas de un lado del tabernáculo,
32 cinco barras para las tablas del otro
lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del
lado posterior del tabernáculo hacia el occidente.
33 E hizo que la barra
de en medio pasase por en medio de las tablas de un
extremo al otro. 34 Y
cubrió de oro las tablas, e hizo de oro los anillos de
ellas, por donde pasasen las barras; cubrió también de
oro las barras.
35 Hizo
asimismo el velo de azul, púrpura, carmesí y lino
torcido; lo hizo con querubines de obra primorosa.
36 Y para él hizo
cuatro columnas de madera de acacia, y las cubrió de
oro, y sus capiteles eran de oro; y fundió para ellas
cuatro basas de plata. 37 Hizo
también el velo para la puerta del tabernáculo, de azul,
púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador;
38 y sus cinco columnas
con sus capiteles; y cubrió de oro los capiteles y las
molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.
37
1 Hizo también Bezaleel
el arca de madera de acacia; su longitud era de dos
codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura
de codo y medio. 2 Y la
cubrió de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una
cornisa de oro en derredor. 3 Además
fundió para ella cuatro anillos de oro a sus cuatro
esquinas; en un lado dos anillos y en el otro lado dos
anillos. 4 Hizo también
varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
5 Y metió las varas por
los anillos a los lados del arca, para llevar el arca.
6 Hizo asimismo el
propiciatorio de oro puro; su longitud de dos codos y
medio, y su anchura de codo y medio.
7 Hizo también los dos querubines de
oro, labrados a martillo, en los dos extremos del
propiciatorio. 8 Un
querubín a un extremo, y otro querubín al otro extremo;
de una pieza con el propiciatorio hizo los querubines a
sus dos extremos. 9 Y
los querubines extendían sus alas por encima, cubriendo
con sus alas el propiciatorio; y sus rostros el uno
enfrente del otro miraban hacia el propiciatorio.
10 Hizo
también la mesa de madera de acacia; su longitud de dos
codos, su anchura de un codo, y de codo y medio su
altura; 11 y la cubrió
de oro puro, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
12 Le hizo también una
moldura de un palmo menor de anchura alrededor, e hizo
en derredor de la moldura una cornisa de oro.
13 Le hizo asimismo de
fundición cuatro anillos de oro, y los puso a las cuatro
esquinas que correspondían a las cuatro patas de ella.
14 Debajo de la moldura
estaban los anillos, por los cuales se metían las varas
para llevar la mesa. 15 E
hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa,
y las cubrió de oro. 16 También
hizo los utensilios que habían de estar sobre la mesa,
sus platos, sus cucharas, sus cubiertos y sus tazones
con que se había de libar, de oro fino.
17 Hizo
asimismo el candelero de oro puro, labrado a martillo;
su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores
eran de lo mismo. 18 De
sus lados salían seis brazos; tres brazos de un lado del
candelero, y otros tres brazos del otro lado del
candelero. 19 En un
brazo, tres copas en forma de flor de almendro, una
manzana y una flor, y en otro brazo tres copas en figura
de flor de almendro, una manzana y una flor; así en los
seis brazos que salían del candelero.
20 Y en la caña del candelero había
cuatro copas en figura de flor de almendro, sus manzanas
y sus flores, 21 y una
manzana debajo de dos brazos del mismo, y otra manzana
debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana
debajo de los otros dos brazos del mismo, conforme a los
seis brazos que salían de él. 22 Sus
manzanas y sus brazos eran de lo mismo; todo era una
pieza labrada a martillo, de oro puro.
23 Hizo asimismo sus siete
lamparillas, sus despabiladeras y sus platillos, de oro
puro. 24 De un talento
de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios.
25 Hizo
también el altar del incienso, de madera de acacia; de
un codo su longitud, y de otro codo su anchura; era
cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos de la
misma pieza. 26 Y lo
cubrió de oro puro, su cubierta y sus paredes alrededor,
y sus cuernos, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
27 Le hizo también dos
anillos de oro debajo de la cornisa en las dos esquinas
a los dos lados, para meter por ellos las varas con que
había de ser conducido. 28 E
hizo las varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
29 Hizo
asimismo el aceite santo de la unción, y el incienso
puro, aromático, según el arte del perfumador.
38
1 Igualmente hizo de
madera de acacia el altar del holocausto; su longitud de
cinco codos, y su anchura de otros cinco codos,
cuadrado, y de tres codos de altura.
2 E hizo sus cuernos a sus cuatro
esquinas, los cuales eran de la misma pieza, y lo cubrió
de bronce. 3 Hizo
asimismo todos los utensilios del altar; calderos,
tenazas, tazones, garfios y palas; todos sus utensilios
los hizo de bronce. 4 E
hizo para el altar un enrejado de bronce de obra de
rejilla, que puso por debajo de su cerco hasta la mitad
del altar. 5 También
fundió cuatro anillos a los cuatro extremos del enrejado
de bronce, para meter las varas. 6 E
hizo las varas de madera de acacia, y las cubrió de
bronce. 7 Y metió las
varas por los anillos a los lados del altar, para
llevarlo con ellas; hueco lo hizo, de tablas.
8 También
hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los
espejos de las mujeres que velaban a la puerta del
tabernáculo de reunión.
9 Hizo asimismo el
atrio; del lado sur, al mediodía, las cortinas del atrio
eran de cien codos, de lino torcido.
10 Sus columnas eran veinte, con sus
veinte basas de bronce; los capiteles de las columnas y
sus molduras, de plata. 11 Y
del lado norte cortinas de cien codos; sus columnas,
veinte, con sus veinte basas de bronce; los capiteles de
las columnas y sus molduras, de plata.
12 Del lado del occidente, cortinas de
cincuenta codos; sus columnas diez, y sus diez basas;
los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
13 Del lado oriental,
al este, cortinas de cincuenta codos;
14 a un lado cortinas de quince codos,
sus tres columnas y sus tres basas;
15 al otro lado, de uno y otro lado de la
puerta del atrio, cortinas de quince codos, con sus tres
columnas y sus tres basas. 16 Todas
las cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido.
17 Las basas de las
columnas eran de bronce; los capiteles de las columnas y
sus molduras, de plata; asimismo las cubiertas de las
cabezas de ellas, de plata; y todas las columnas del
atrio tenían molduras de plata. 18 La
cortina de la entrada del atrio era de obra de
recamador, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; era
de veinte codos de longitud, y su anchura, o sea su
altura, era de cinco codos, lo mismo que las cortinas
del atrio. 19 Sus
columnas eran cuatro, con sus cuatro basas de bronce y
sus capiteles de plata; y las cubiertas de los capiteles
de ellas, y sus molduras, de plata.
20 Todas las estacas del tabernáculo y del
atrio alrededor eran de bronce.
21 Estas son las cuentas
del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, las que
se hicieron por orden de Moisés por obra de los levitas
bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.
22 Y Bezaleel hijo de
Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todas las
cosas que Jehová mandó a Moisés. 23 Y
con él estaba Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de
Dan, artífice, diseñador y recamador en azul, púrpura,
carmesí y lino fino.
24 Todo el oro empleado
en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fue
oro de la ofrenda, fue veintinueve talentos y
setecientos treinta siclos, según el siclo del
santuario. 25 Y la
plata de los empadronados de la congregación fue cien
talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, según
el siclo del santuario; 26 medio
siclo por cabeza, según el siclo del santuario; a todos
los que pasaron por el censo, de edad de veinte años
arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos
cincuenta. 27 Hubo
además cien talentos de plata para fundir las basas del
santuario y las basas del velo; en cien basas, cien
talentos, a talento por basa. 28 Y
de los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los
capiteles de las columnas, y cubrió los capiteles de
ellas, y las ciñó. 29 El
bronce ofrendado fue setenta talentos y dos mil
cuatrocientos siclos, 30 del
cual fueron hechas las basas de la puerta del
tabernáculo de reunión, y el altar de bronce y su
enrejado de bronce, y todos los utensilios del altar,
31 las basas del atrio
alrededor, las basas de la puerta del atrio, y todas las
estacas del tabernáculo y todas las estacas del atrio
alrededor.
39
1 Del azul, púrpura y
carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para
ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las
vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había
mandado a Moisés.
2 Hizo
también el efod de oro, de azul, púrpura, carmesí y lino
torcido. 3 Y batieron
láminas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el
azul, la púrpura, el carmesí y el lino, con labor
primorosa. 4 Hicieron
las hombreras para que se juntasen, y se unían en sus
dos extremos. 5 Y el
cinto del efod que estaba sobre él era de lo mismo, de
igual labor; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino
torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés.
6 Y
labraron las piedras de ónice montadas en engastes de
oro, con grabaduras de sello con los nombres de los
hijos de Israel, 7 y
las puso sobre las hombreras del efod, por piedras
memoriales para los hijos de Israel, como Jehová lo
había mandado a Moisés.
8 Hizo
también el pectoral de obra primorosa como la obra del
efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.
9 Era cuadrado; doble
hicieron el pectoral; su longitud era de un palmo, y de
un palmo su anchura, cuando era doblado.
10 Y engastaron en él cuatro hileras
de piedras. La primera hilera era un sardio, un topacio
y un carbunclo; esta era la primera hilera.
11 La segunda hilera,
una esmeralda, un zafiro y un diamante.
12 La tercera hilera, un jacinto, una
ágata y una amatista. 13 Y
la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe, todas
montadas y encajadas en engastes de oro.
14 Y las piedras eran conforme a los
nombres de los hijos de Israel, doce según los nombres
de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su
nombre, según las doce tribus. 15 Hicieron
también sobre el pectoral los cordones de forma de
trenza, de oro puro. 16 Hicieron
asimismo dos engastes y dos anillos de oro, y pusieron
dos anillos de oro en los dos extremos del pectoral,
17 y fijaron los dos
cordones de oro en aquellos dos anillos a los extremos
del pectoral. 18 Fijaron
también los otros dos extremos de los dos cordones de
oro en los dos engastes que pusieron sobre las hombreras
del efod por delante. 19 E
hicieron otros dos anillos de oro que pusieron en los
dos extremos del pectoral, en su orilla, frente a la
parte baja del efod. 20 Hicieron
además dos anillos de oro que pusieron en la parte
delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo,
cerca de su juntura, sobre el cinto del efod.
21 Y ataron el pectoral
por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de
azul, para que estuviese sobre el cinto del mismo efod y
no se separase el pectoral del efod, como Jehová lo
había mandado a Moisés.
22 Hizo
también el manto del efod de obra de tejedor, todo de
azul, 23 con su
abertura en medio de él, como el cuello de un coselete,
con un borde alrededor de la abertura, para que no se
rompiese. 24 E hicieron
en las orillas del manto granadas de azul, púrpura,
carmesí y lino torcido. 25 Hicieron
también campanillas de oro puro, y pusieron campanillas
entre las granadas en las orillas del manto, alrededor,
entre las granadas; 26 una
campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada
alrededor, en las orillas del manto, para ministrar,
como Jehová lo mandó a Moisés.
27 Igualmente
hicieron las túnicas de lino fino de obra de tejedor,
para Aarón y para sus hijos. 28 Asimismo
la mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de
lino fino, y los calzoncillos de lino, de lino torcido.
29 También el cinto de
lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, de obra de
recamador, como Jehová lo mandó a Moisés.
30 Hicieron
asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y
escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A
JEHOVÁ. 31 Y pusieron
en ella un cordón de azul para colocarla sobre la mitra
por arriba, como Jehová lo había mandado a Moisés.
32 Así fue acabada toda
la obra del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; e
hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había
mandado a Moisés; así lo hicieron.
33 Y trajeron el tabernáculo a Moisés, el
tabernáculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus
tablas, sus barras, sus columnas, sus basas;
34 la cubierta de
pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles
de tejones, el velo del frente; 35 el
arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio;
36 la mesa, todos sus
vasos, el pan de la proposición; 37 el
candelero puro, sus lamparillas, las lamparillas que
debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el
aceite para el alumbrado; 38 el
altar de oro, el aceite de la unción, el incienso
aromático, la cortina para la entrada del tabernáculo;
39 el altar de bronce
con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus
utensilios, la fuente y su base; 40 las
cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina
para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y
todos los utensilios del servicio del tabernáculo, del
tabernáculo de reunión; 41 las
vestiduras del servicio para ministrar en el santuario,
las sagradas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las
vestiduras de sus hijos, para ministrar en el
sacerdocio. 42 En
conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a
Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra.
43 Y vio Moisés toda la
obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había
mandado; y los bendijo.
40
1 Luego Jehová habló a
Moisés, diciendo: 2 En
el primer día del mes primero harás levantar el
tabernáculo, el tabernáculo de reunión;
3 y pondrás en él el arca del
testimonio, y la cubrirás con el velo.
4 Meterás la mesa y la pondrás en
orden; meterás también el candelero y encenderás sus
lámparas, 5 y pondrás
el altar de oro para el incienso delante del arca del
testimonio, y pondrás la cortina delante a la entrada
del tabernáculo. 6 Después
pondrás el altar del holocausto delante de la entrada
del tabernáculo, del tabernáculo de reunión.
7 Luego pondrás la
fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y
pondrás agua en ella. 8 Finalmente
pondrás el atrio alrededor, y la cortina a la entrada
del atrio. 9 Y tomarás
el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo
lo que está en él; y lo santificarás con todos sus
utensilios, y será santo. 10 Ungirás
también el altar del holocausto y todos sus utensilios;
y santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo ungirás la
fuente y su base, y la santificarás.
12 Y llevarás a Aarón y a sus hijos a
la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con
agua. 13 Y harás vestir
a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo
consagrarás, para que sea mi sacerdote.
14 Después harás que se acerquen sus
hijos, y les vestirás las túnicas;
15 y los ungirás, como ungiste a su padre,
y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por
sacerdocio perpetuo, por sus generaciones.
16 Y Moisés hizo
conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo.
17 Así, en el día
primero del primer mes, en el segundo año, el
tabernáculo fue erigido. 18 Moisés
hizo levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y
colocó sus tablas, y puso sus barras, e hizo alzar sus
columnas. 19 Levantó la
tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta
encima del mismo, como Jehová había mandado a Moisés.
20 Y tomó el testimonio
y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el
arca, y encima el propiciatorio sobre el arca.
21 Luego metió el arca
en el tabernáculo, y puso el velo extendido, y ocultó el
arca del testimonio, como Jehová había mandado a Moisés.
22 Puso la mesa en el
tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina,
fuera del velo, 23 y
sobre ella puso por orden los panes delante de Jehová,
como Jehová había mandado a Moisés.
24 Puso el candelero en el tabernáculo de
reunión, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina,
25 y encendió las
lámparas delante de Jehová, como Jehová había mandado a
Moisés. 26 Puso también
el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante
del velo, 27 y quemó
sobre él incienso aromático, como Jehová había mandado a
Moisés. 28 Puso
asimismo la cortina a la entrada del tabernáculo.
29 Y colocó el altar
del holocausto a la entrada del tabernáculo, del
tabernáculo de reunión, y sacrificó sobre él holocausto
y ofrenda, como Jehová había mandado a Moisés.
30 Y puso la fuente
entre el tabernáculo de reunión y el altar, y puso en
ella agua para lavar. 31 Y
Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y
sus pies. 32 Cuando
entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se
acercaban al altar, se lavaban, como Jehová había
mandado a Moisés. 33 Finalmente
erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y
puso la cortina a la entrada del atrio. Así acabó Moisés
la obra.
34 Entonces una nube
cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová
llenó el tabernáculo. 35 Y
no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión,
porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo
llenaba. 36 Y cuando la
nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se
movían en todas sus jornadas; 37 pero
si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en
que ella se alzaba. 38 Porque
la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y
el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la
casa de Israel, en todas sus jornadas.
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