GÉNESIS
1
1 En el principio creó
Dios los cielos y la tierra. 2 Y
la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios
se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y
dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz era buena; y
separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las
tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un
día.
6 Luego
dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y
separe las aguas de las aguas. 7 E
hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban
debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre
la expansión. Y fue así. 8 Y
llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la
mañana el día segundo.
9 Dijo
también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los
cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
10 Y llamó Dios a lo
seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y
vio Dios que era bueno. 11 Después
dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que
dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género,
que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12 Produjo, pues, la
tierra hierba verde, hierba que da semilla según su
naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en
él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13 Y fue la tarde y la
mañana el día tercero.
14 Dijo
luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos
para separar el día de la noche; y sirvan de señales
para las estaciones, para días y años,
15 y sean por lumbreras en la
expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y
fue así. 16 E hizo Dios
las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que
señorease en el día, y la lumbrera menor para que
señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17 Y las puso Dios en
la expansión de los cielos para alumbrar sobre la
tierra, 18 y para
señorear en el día y en la noche, y para separar la luz
de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19 Y fue la tarde y la
mañana el día cuarto. 20 Dijo
Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que
vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los
cielos. 21 Y creó Dios
los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que
se mueve, que las aguas produjeron según su género, y
toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era
bueno. 22 Y Dios los
bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad
las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la
tierra. 23 Y fue la
tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego
dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su
género, bestias y serpientes y animales de la tierra
según su especie. Y fue así. 25 E
hizo Dios animales de la tierra según su género, y
ganado según su género, y todo animal que se arrastra
sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era
bueno.
26 Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme
a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en
las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la
tierra. 27 Y creó Dios
al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creó. 28 Y
los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread
en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en
todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y
dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da
semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en
que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30 Y a toda bestia de
la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo
que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda
planta verde les será para comer. Y fue así.
31 Y vio Dios todo lo
que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.
Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
2
1 Fueron, pues, acabados
los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2 Y acabó Dios en el
día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de
toda la obra que hizo. 3 Y
bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en
él reposó de toda la obra que había hecho en la
creación.
4 Estos son los orígenes
de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el
día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
5 y toda planta del
campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del
campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había
hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que
labrase la tierra, 6 sino
que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la
faz de la tierra. 7 Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y
sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un
ser viviente.
8 Y
Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso
allí al hombre que había formado. 9 Y
Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso
a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida
en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y
del mal. 10 Y salía de
Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía
en cuatro brazos. 11 El
nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la
tierra de Havila, donde hay oro; 12 y
el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también
bedelio y ónice. 13 El
nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea
toda la tierra de Cus. 14 Y
el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va
al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó,
pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de
Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la
ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que
de él comieres, ciertamente morirás.
18 Y
dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo;
le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová
Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y
toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que
viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó
a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y puso Adán nombre a
toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del
campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces Jehová Dios
hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste
dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en
su lugar. 22 Y de la
costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una
mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo
entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne
de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón
fue tomada. 24 Por
tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su mujer, y serán una sola carne.
25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su
mujer, y no se avergonzaban.
3
1 Pero la serpiente era
astuta, más que todos los animales del campo que Jehová
Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios
os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió
a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto
podemos comer; 3 pero
del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo
Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no
muráis. 4 Entonces la
serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino que sabe Dios que el día que
comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis
como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol era
bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y
árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de
su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual
comió así como ella. 7 Entonces
fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que
estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y
se hicieron delantales.
8 Y
oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el
huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se
escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los
árboles del huerto. 9 Mas
Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
10 Y él respondió: Oí
tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba
desnudo; y me escondí. 11 Y
Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has
comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
12 Y el hombre
respondió: La mujer que me diste por compañera me dio
del árbol, y yo comí. 13 Entonces
Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y
dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
14 Y Jehová Dios dijo a
la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás
entre todas las bestias y entre todos los animales del
campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los
días de tu vida. 15 Y
pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu
simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la
cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en
gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás
a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se
enseñoreará de ti. 17 Y
al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu
mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No
comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con
dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Espinos y cardos te
producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás
el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella
fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
20 Y llamó Adán el
nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de
todos los vivientes. 21 Y
Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de
pieles, y los vistió.
22 Y
dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de
nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no
alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y
coma, y viva para siempre. 23 Y
lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la
tierra de que fue tomado. 24 Echó,
pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de
Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía
por todos lados, para guardar el camino del árbol de la
vida.
4
1 Conoció Adán a su
mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo:
Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
2 Después dio a luz a
su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue
labrador de la tierra. 3 Y
aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de
la tierra una ofrenda a Jehová. 4 Y
Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de
lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y
a su ofrenda; 5 pero no
miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó
Caín en gran manera, y decayó su semblante.
6 Entonces Jehová dijo
a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído
tu semblante? 7 Si bien
hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien,
el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su
deseo, y tú te enseñorearás de él.
8 Y
dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y
aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó
contra su hermano Abel, y lo mató. 9 Y
Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él
respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
10 Y él le dijo: ¿Qué
has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí
desde la tierra. 11 Ahora,
pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca
para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Cuando labres la
tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y
extranjero serás en la tierra. 13 Y
dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser
soportado. 14 He aquí
me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me
esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y
sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
15 Y le respondió
Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete
veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en
Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
16 Salió,
pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de
Nod, al oriente de Edén. 17 Y
conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a
Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la
ciudad del nombre de su hijo, Enoc.
18 Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró
a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael
engendró a Lamec. 19 Y
Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue
Ada, y el nombre de la otra, Zila.
20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue
padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.
21 Y el nombre de su
hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que
tocan arpa y flauta. 22 Y
Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda
obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín
fue Naama.
23 Y
dijo Lamec a sus mujeres:
-
Ada y Zila, oíd mi voz;
-
Mujeres de Lamec, escuchad mi
dicho:
-
Que un varón mataré por mi
herida,
-
Y un joven por mi golpe.
-
24 Si
siete veces será vengado Caín,
-
Lamec en verdad setenta veces
siete lo será.
25 Y
conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un
hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me
ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató
Caín. 26 Y a Set
también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós.
Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de
Jehová.
5
1 Este es el libro de
las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al
hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
2 Varón y hembra los creó; y los
bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que
fueron creados.
3 Y
vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su
semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
4 Y fueron los días de
Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y
engendró hijos e hijas. 5 Y
fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta
años; y murió. 6 Vivió
Set ciento cinco años, y engendró a Enós.
7 Y vivió Set, después que engendró a
Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas.
8 Y fueron todos los
días de Set novecientos doce años; y murió.
9 Vivió
Enós noventa años, y engendró a Cainán.
10 Y vivió Enós, después que engendró
a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e
hijas. 11 Y fueron
todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.
12 Vivió
Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.
13 Y vivió Cainán,
después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta
años, y engendró hijos e hijas. 14 Y
fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y
murió.
15 Vivió
Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.
16 Y vivió Mahalaleel,
después que engendró a Jared, ochocientos treinta años,
y engendró hijos e hijas. 17 Y
fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa
y cinco años; y murió.
18 Vivió
Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.
19 Y vivió Jared,
después que engendró a Enoc, ochocientos años, y
engendró hijos e hijas. 20 Y
fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos
años; y murió.
21 Vivió
Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.
22 Y caminó Enoc con
Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos
años, y engendró hijos e hijas. 23 Y
fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y
cinco años. 24 Caminó,
pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó
Dios. 25 Vivió
Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a
Lamec. 26 Y vivió
Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos
ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.
27 Fueron, pues, todos
los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años;
y murió.
28 Vivió
Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;
29 y llamó su nombre
Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del
trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que
Jehová maldijo. 30 Y
vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos
noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas.
31 Y fueron todos los
días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.
32 Y
siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a
Jafet.
6
1 Aconteció que cuando
comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de
la tierra, y les nacieron hijas, 2 que
viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres
eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre
todas. 3 Y dijo Jehová:
No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre,
porque ciertamente él es carne; mas serán sus días
ciento veinte años. 4 Había
gigantes en la tierra en aquellos días, y también
después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de
los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los
valientes que desde la antigüedad fueron varones de
renombre.
5 Y
vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra, y que todo designio de los pensamientos del
corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
6 Y se arrepintió
Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en
su corazón. 7 Y dijo
Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres
que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta
el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de
haberlos hecho. 8 Pero
Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
9 Estas son las
generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en
sus generaciones; con Dios caminó Noé.
10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a
Cam y a Jafet. 11 Y se
corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra
llena de violencia. 12 Y
miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida;
porque toda carne había corrompido su camino sobre la
tierra. 13 Dijo, pues,
Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la
tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he
aquí que yo los destruiré con la tierra.
14 Hazte un arca de madera de gofer;
harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea
por dentro y por fuera. 15 Y
de esta manera la harás: de trescientos codos la
longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de
treinta codos su altura. 16 Una
ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de
elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta
del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y
tercero. 17 Y he aquí
que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para
destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo
del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.
18 Mas estableceré mi
pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu
mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo lo que
vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el
arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra
serán. 20 De las aves
según su especie, y de las bestias según su especie, de
todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada
especie entrarán contigo, para que tengan vida.
21 Y toma contigo de
todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de
sustento para ti y para ellos. 22 Y
lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le
mandó.
7
1 Dijo luego Jehová a
Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he
visto justo delante de mí en esta generación.
2 De todo animal limpio
tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los
animales que no son limpios, una pareja, el macho y su
hembra. 3 También de
las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra,
para conservar viva la especie sobre la faz de la
tierra. 4 Porque
pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra
cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz
de la tierra a todo ser viviente que hice.
5 E hizo Noé conforme a
todo lo que le mandó Jehová.
6 Era
Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas
vino sobre la tierra. 7 Y
por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y
con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
8 De los animales
limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las
aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
9 de dos en dos
entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó
Dios a Noé. 10 Y
sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio
vinieron sobre la tierra.
11 El
año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a
los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas
todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de
los cielos fueron abiertas, 12 y
hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta
noches. 13 En este
mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé,
la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él
en el arca; 14 ellos, y
todos los animales silvestres según sus especies, y
todos los animales domesticados según sus especies, y
todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su
especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de
toda especie. 15 Vinieron,
pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en
que había espíritu de vida. 16 Y
los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron,
como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
17 Y
fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las
aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la
tierra. 18 Y subieron
las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y
flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
19 Y las aguas subieron
mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que
había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.
20 Quince codos más
alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos
los montes. 21 Y murió
toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves
como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se
arrastra sobre la tierra, y todo hombre.
22 Todo lo que tenía aliento de
espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la
tierra, murió. 23 Así
fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la
tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y
las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y
quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el
arca. 24 Y
prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta
días.
8
1 Y se acordó Dios de
Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que
estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento
sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
2 Y se cerraron las
fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la
lluvia de los cielos fue detenida. 3 Y
las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y
se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.
4 Y reposó el arca en
el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los
montes de Ararat. 5 Y
las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el
décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de
los montes.
6 Sucedió
que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del
arca que había hecho, 7 y
envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y
volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la
tierra. 8 Envió también
de sí una paloma, para ver si las aguas se habían
retirado de sobre la faz de la tierra.
9 Y no halló la paloma donde sentar la
planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las
aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra.
Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo
entrar consigo en el arca. 10 Esperó
aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera
del arca. 11 Y la
paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que
traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que
las aguas se habían retirado de sobre la tierra.
12 Y esperó aún otros
siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más
a él.
13 Y
sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes
primero, el día primero del mes, las aguas se secaron
sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y
miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.
14 Y en el mes segundo,
a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.
15 Entonces
habló Dios a Noé, diciendo: 16 Sal
del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de
tus hijos contigo. 17 Todos
los animales que están contigo de toda carne, de aves y
de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la
tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y
fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.
18 Entonces salió Noé,
y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con
él. 19 Todos los
animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve
sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.
20 Y
edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal
limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el
altar. 21 Y percibió
Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No
volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre;
porque el intento del corazón del hombre es malo desde
su juventud; ni volveré más a destruir todo ser
viviente, como he hecho. 22 Mientras
la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la
siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el
día y la noche.
9
1 Bendijo Dios a Noé y a
sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y
llenad la tierra. 2 El
temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal
de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo
que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del
mar; en vuestra mano son entregados.
3 Todo lo que se mueve y vive, os será
para mantenimiento: así como las legumbres y plantas
verdes, os lo he dado todo. 4 Pero
carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
5 Porque ciertamente
demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo
animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del
varón su hermano demandaré la vida del hombre.
6 El que derramare
sangre de hombre, por el hombre su sangre será
derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
7 Mas vosotros
fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en
la tierra, y multiplicaos en ella.
8 Y
habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
9 He aquí que yo
establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros
descendientes después de vosotros;
10 y con todo ser viviente que está con
vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que
está con vosotros, desde todos los que salieron del arca
hasta todo animal de la tierra. 11 Estableceré
mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda
carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para
destruir la tierra. 12 Y
dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco
entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con
vosotros, por siglos perpetuos: 13 Mi
arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del
pacto entre mí y la tierra. 14 Y
sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se
dejará ver entonces mi arco en las nubes.
15 Y me acordaré del pacto mío, que
hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda
carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir
toda carne. 16 Estará
el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto
perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne
que hay sobre la tierra. 17 Dijo,
pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he
establecido entre mí y toda carne que está sobre la
tierra.
18 Y los hijos de Noé
que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es
el padre de Canaán. 19 Estos
tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la
tierra. 20 Después
comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;
21 y bebió del vino, y
se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.
22 Y Cam, padre de
Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos
hermanos que estaban afuera. 23 Entonces
Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus
propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la
desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y
así no vieron la desnudez de su padre.
24 Y despertó Noé de su embriaguez, y
supo lo que le había hecho su hijo más joven,
25 y dijo:
-
Maldito sea Canaán;
-
Siervo de siervos será a sus
hermanos. 26 Dijo
más:
-
Bendito por Jehová mi Dios sea
Sem,
-
Y sea Canaán su siervo.
-
27 Engrandezca
Dios a Jafet,
-
Y habite en las tiendas de Sem,
-
Y sea Canaán su siervo.
28 Y
vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta
años. 29 Y fueron todos
los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
10
1 Estas son las
generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a
quienes nacieron hijos después del diluvio.
2 Los hijos de Jafet:
Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.
3 Los hijos de Gomer:
Askenaz, Rifat y Togarma. 4 Los
hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.
5 De éstos se poblaron
las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus
familias en sus naciones.
6 Los
hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila,
Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y
Dedán. 8 Y Cus engendró
a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la
tierra. 9 Este fue
vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice:
Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.
10 Y fue el comienzo de
su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de
Sinar. 11 De esta
tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot,
Cala, 12 y Resén entre
Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.
13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim,
a Lehabim, a Naftuhim, 14 a
Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y
a Caftorim.
15 Y
Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,
16 al jebuseo, al
amorreo, al gergeseo, 17 al
heveo, al araceo, al sineo, 18 al
arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se
dispersaron las familias de los cananeos.
19 Y fue el territorio de los cananeos
desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en
dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
20 Estos son los hijos
de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus
tierras, en sus naciones.
21 También
le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de
Heber, y hermano mayor de Jafet. 22 Los
hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
23 Y los hijos de Aram:
Uz, Hul, Geter y Mas. 24 Arfaxad
engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.
25 Y a Heber nacieron dos hijos: el
nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue
repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.
26 Y Joctán engendró a
Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera,
27 Adoram, Uzal, Dicla,
28 Obal, Abimael, Seba,
29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos
fueron hijos de Joctán. 30 Y
la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección
de Sefar, hasta la región montañosa del oriente.
31 Estos fueron los
hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus
tierras, en sus naciones. 32 Estas
son las familias de los hijos de Noé por sus
descendencias, en sus naciones; y de éstos se
esparcieron las naciones en la tierra después del
diluvio.
11
1 Tenía entonces toda la
tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
2 Y aconteció que
cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la
tierra de Sinar, y se estabecieron allí.
3 Y se dijeron unos a otros: Vamos,
hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el
ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de
mezcla. 4 Y dijeron:
Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya
cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si
fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
5 Y descendió Jehová
para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos
de los hombres. 6 Y
dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos
tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada
les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
7 Ahora, pues,
descendamos, y confundamos allí su lengua, para que
ninguno entienda el habla de su compañero.
8 Así los esparció
Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y
dejaron de edificar la ciudad. 9 Por
esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí
confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde
allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
10 Estas son las
generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró
a Arfaxad, dos años después del diluvio.
11 Y vivió Sem, después que engendró a
Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arfaxad vivió
treinta y cinco años, y engendró a Sala.
13 Y vivió Arfaxad, después que
engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró
hijos e hijas. 14 Sala
vivió treinta años, y engendró a Heber.
15 Y vivió Sala, después que engendró
a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e
hijas. 16 Heber vivió
treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.
17 Y vivió Heber,
después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta
años, y engendró hijos e hijas. 18 Peleg
vivió treinta años, y engendró a Reu.
19 Y vivió Peleg, después que engendró
a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.
20 Reu vivió treinta y
dos años, y engendró a Serug. 21 Y
vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos
siete años, y engendró hijos e hijas.
22 Serug vivió treinta años, y
engendró a Nacor. 23 Y
vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos
años, y engendró hijos e hijas. 24 Nacor
vivió veintinueve años, y engendró a Taré.
25 Y vivió Nacor,
después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y
engendró hijos e hijas. 26 Taré
vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a
Harán.
27 Estas son las
generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a
Harán; y Harán engendró a Lot. 28 Y
murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su
nacimiento, en Ur de los caldeos. 29 Y
tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la
mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de
Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.
30 Mas Sarai era
estéril, y no tenía hijo. 31 Y
tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo
de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo,
y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la
tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron
allí. 32 Y fueron los
días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en
Harán.
12
1 Pero Jehová había
dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de
la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una
nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre,
y serás bendición. 3 Bendeciré
a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren
maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de
la tierra. 4 Y se fue
Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era
Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de
Harán. 5 Tomó, pues,
Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y
todos sus bienes que habían ganado y las personas que
habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra
de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.
6 Y
pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem,
hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en
la tierra. 7 Y apareció
Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta
tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había
aparecido. 8 Luego se
pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó
su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al
oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el
nombre de Jehová. 9 Y
Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev.
10 Hubo entonces hambre
en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar
allá; porque era grande el hambre en la tierra.
11 Y aconteció que
cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su
mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso
aspecto; 12 y cuando te
vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a
mí, y a ti te reservarán la vida. 13 Ahora,
pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por
causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.
14 Y
aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios
vieron que la mujer era hermosa en gran manera.
15 También la vieron
los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y
fue llevada la mujer a casa de Faraón.
16 E hizo bien a Abram por causa de
ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas,
asnas y camellos. 17 Mas
Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas,
por causa de Sarai mujer de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le
dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me
declaraste que era tu mujer? 19 ¿Por
qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de
tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu
mujer; tómala, y vete. 20 Entonces
Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le
acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía.
13
1 Subió, pues, Abram de
Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que
tenía, y con él Lot. 2 Y
Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.
3 Y volvió por sus
jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar
donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai,
4 al lugar del altar
que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el
nombre de Jehová.
5 También
Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y
tiendas. 6 Y la tierra
no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus
posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo
lugar. 7 Y hubo
contienda entre los pastores del ganado de Abram y los
pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo
habitaban entonces en la tierra. 8 Entonces
Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros
dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos
hermanos. 9 ¿No está
toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes
de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la
derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.
10 Y alzó Lot sus ojos,
y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de
riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de
Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese
Jehová a Sodoma y a Gomorra. 11 Entonces
Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue
Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.
12 Abram acampó en la
tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las
ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta
Sodoma. 13 Mas los
hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová
en gran manera.
14 Y
Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él:
Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás
hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
15 Porque toda la
tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para
siempre. 16 Y haré tu
descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno
puede contar el polvo de la tierra, también tu
descendencia será contada. 17 Levántate,
ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque
a ti la daré. 18 Abram,
pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de
Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a
Jehová.
14
1 Aconteció en los días
de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar,
Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim,
2 que éstos hicieron
guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de
Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de
Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.
3 Todos éstos se
juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado.
4 Doce años habían
servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se
rebelaron. 5 Y en el
año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que
estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en
Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en
Save-quiriataim, 6 y a
los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de
Parán, que está junto al desierto. 7 Y
volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y
devastaron todo el país de los amalecitas, y también al
amorreo que habitaba en Hazezontamar.
8 Y salieron el rey de Sodoma, el rey
de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de
Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en
el valle de Sidim; 9 esto
es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim,
Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro
reyes contra cinco. 10 Y
el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y
cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos
cayeron allí; y los demás huyeron al monte.
11 Y tomaron toda la
riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones,
y se fueron. 12 Tomaron
también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en
Sodoma, y sus bienes, y se fueron.
13 Y
vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el
hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo,
hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran
aliados de Abram. 14 Oyó
Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus
criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho,
y los siguió hasta Dan. 15 Y
cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les
atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de
Damasco. 16 Y recobró
todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus
bienes, y a las mujeres y demás gente.
17 Cuando volvía de la
derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él
estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de
Save, que es el Valle del Rey. 18 Entonces
Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,
sacó pan y vino; 19 y
le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios
Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20 y bendito sea el
Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le
dio Abram los diezmos de todo. 21 Entonces
el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma
para ti los bienes. 22 Y
respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a
Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la
tierra, 23 que desde un
hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo
que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;
24 excepto solamente lo
que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que
fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán
su parte.
15
1 Después de estas cosas
vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo:
No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será
sobremanera grande. 2 Y
respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así
que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese
damasceno Eliezer? 3 Dijo
también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí
que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.
4 Luego vino a él
palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino
un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira
ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes
contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y
le fue contado por justicia. 7 Y
le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los
caldeos, para darte a heredar esta tierra.
8 Y él respondió: Señor
Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?
9 Y le dijo: Tráeme una
becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un
carnero de tres años, una tórtola también, y un
palomino. 10 Y tomó él
todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad
una enfrente de la otra; mas no partió las aves.
11 Y descendían aves de
rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las
ahuyentaba. 12 Mas a la
caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que
el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.
13 Entonces Jehová dijo
a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en
tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida
cuatrocientos años. 14 Mas
también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y
después de esto saldrán con gran riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y
serás sepultado en buena vejez. 16 Y
en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha
llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
17 Y sucedió que puesto
el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y
una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales
divididos. 18 En aquel
día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu
descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto
hasta el río grande, el río Eufrates;
19 la tierra de los ceneos, los
cenezeos, los admoneos, 20 los
heteos, los ferezeos, los refaítas,
21 los amorreos, los cananeos, los
gergeseos y los jebuseos.
16
1 Sarai mujer de Abram
no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que
se llamaba Agar. 2 Dijo
entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho
estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva;
quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de
Sarai. 3 Y Sarai mujer
de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez
años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y
la dio por mujer a Abram su marido.
4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y
cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a
su señora. 5 Entonces
Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi
sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con
desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.
6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí,
tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te
parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su
presencia.
7 Y
la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua
en el desierto, junto a la fuente que está en el camino
de Shur. 8 Y le dijo:
Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde
vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi
señora. 9 Y le dijo el
ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa
bajo su mano. 10 Le
dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu
descendencia, que no podrá ser contada a causa de la
multitud. 11 Además le
dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y
darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque
Jehová ha oído tu aflicción. 12 Y
él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la
mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos
habitará. 13 Entonces
llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres
Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al
que me ve? 14 Por lo
cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí
está entre Cades y Bered.
15 Y
Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre
del hijo que le dio Agar, Ismael. 16 Era
Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a
luz a Ismael.
17
1 Era Abram de edad de
noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le
dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y
sé perfecto. 2 Y pondré
mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran
manera. 3 Entonces
Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él,
diciendo: 4 He aquí mi
pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de
gentes. 5 Y no se
llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre
Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de
gentes. 6 Y te
multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y
reyes saldrán de ti. 7 Y
estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia
después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo,
para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a
tu descendencia después de ti, la tierra en que moras,
toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el
Dios de ellos.
9 Dijo
de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi
pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus
generaciones. 10 Este
es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu
descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón
de entre vosotros. 11 Circuncidaréis,
pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del
pacto entre mí y vosotros. 12 Y
de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre
vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y
el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no
fuere de tu linaje. 13 Debe
ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por
tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto
perpetuo. 14 Y el varón
incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de
su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo;
ha violado mi pacto.
15 Dijo
también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás
Sarai, mas Sara será su nombre. 16 Y
la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la
bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de
pueblos vendrán de ella. 17 Entonces
Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en
su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y
Sara, ya de noventa años, ha de concebir?
18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael
viva delante de ti. 19 Respondió
Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y
llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él
como pacto perpetuo para sus descendientes después de
él. 20 Y en cuanto a
Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y
le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera;
doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.
21 Mas yo estableceré
mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este
tiempo el año que viene. 22 Y
acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con
Abraham.
23 Entonces
tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos
nacidos en su casa, y a todos los comprados por su
dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de
Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en
aquel mismo día, como Dios le había dicho.
24 Era Abraham de edad
de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su
prepucio. 25 E Ismael
su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la
carne de su prepucio. 26 En
el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su
hijo. 27 Y todos los
varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el
comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados
con él.
18
1 Después le apareció
Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la
puerta de su tienda en el calor del día.
2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí
tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio,
salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos,
y se postró en tierra, 3 y
dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te
ruego que no pases de tu siervo. 4 Que
se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies;
y recostaos debajo de un árbol, 5 y
traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y
después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de
vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.
6 Entonces Abraham fue
de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres
medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos
debajo del rescoldo. 7 Y
corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y
bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a
prepararlo. 8 Tomó
también mantequilla y leche, y el becerro que había
preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo
con ellos debajo del árbol, y comieron.
9 Y
le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió:
Aquí en la tienda. 10 Entonces
dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la
vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara
escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de
él. 11 Y Abraham y Sara
eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado
ya la costumbre de las mujeres. 12 Se
rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he
envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya
viejo? 13 Entonces
Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara
dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya
vieja? 14 ¿Hay para
Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a
ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.
15 Entonces Sara negó,
diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es
así, sino que te has reído.
16 Y los varones se
levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham
iba con ellos acompañándolos. 17 Y
Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,
18 habiendo de ser
Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser
benditas en él todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo sé que
mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que
guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio,
para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha
hablado acerca de él. 20 Entonces
Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y
Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha
agravado en extremo, 21 descenderé
ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor
que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de
allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham
estaba aún delante de Jehová.
23 Y
se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo
con el impío? 24 Quizá
haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás
también y no perdonarás al lugar por amor a los
cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas
morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado
como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la
tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
26 Entonces respondió Jehová: Si
hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad,
perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
27 Y Abraham replicó y
dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi
Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá
faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por
aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré,
si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y
volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí
cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los
cuarenta. 30 Y dijo: No
se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán
allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí
treinta. 31 Y dijo: He
aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá
se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por
amor a los veinte. 32 Y
volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare
solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la
destruiré, respondió, por amor a los diez.
33 Y Jehová se fue,
luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a
su lugar.
19
1 Llegaron, pues, los
dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot
estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot,
se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,
2 y dijo: Ahora, mis
señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y
os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana
os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos
respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta
noche. 3 Mas él porfió
con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa;
y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y
comieron. 4 Pero antes
que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la
ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto,
desde el más joven hasta el más viejo.
5 Y llamaron a Lot, y le dijeron:
¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche?
Sácalos, para que los conozcamos. 6 Entonces
Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras
sí, 7 y dijo: Os ruego,
hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que
no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de
ellas como bien os pareciere; solamente que a estos
varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de
mi tejado. 9 Y ellos
respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño
para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en
juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían
gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para
romper la puerta. 10 Entonces
los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa
con ellos, y cerraron la puerta. 11 Y
a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron
con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que
se fatigaban buscando la puerta.
12 Y
dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más?
Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en
la ciudad, sácalo de este lugar; 13 porque
vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra
ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto,
Jehová nos ha enviado para destruirlo.
14 Entonces salió Lot y habló a sus
yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo:
Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a
destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que
se burlaba.
15 Y
al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot,
diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que
se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la
ciudad. 16 Y
deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la
mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según
la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo
pusieron fuera de la ciudad.
17 Y
cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por
tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta
llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.
18 Pero Lot les dijo:
No, yo os ruego, señores míos. 19 He
aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros
ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que
habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré
escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.
20 He aquí ahora esta
ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña;
dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y
salvaré mi vida. 21 Y
le respondió: He aquí he recibido también tu súplica
sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.
22 Date prisa, escápate
allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado
allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.
23 El sol salía sobre
la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.
24 Entonces
Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y
fuego de parte de Jehová desde los cielos;
25 y destruyó las
ciudades, y toda aquella llanura, con todos los
moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
26 Entonces la mujer de
Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de
sal. 27 Y subió Abraham
por la mañana al lugar donde había estado delante de
Jehová. 28 Y miró hacia
Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella
llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra
como el humo de un horno.
29 Así,
cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se
acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la
destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.
30 Pero
Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas
con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó
en una cueva él y sus dos hijas. 31 Entonces
la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no
queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a
la costumbre de toda la tierra. 32 Ven,
demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y
conservaremos de nuestro padre descendencia.
33 Y dieron a beber
vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y
durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó
ella, ni cuándo se levantó. 34 El
día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo
dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino
también esta noche, y entra y duerme con él, para que
conservemos de nuestro padre descendencia.
35 Y dieron a beber
vino a su padre también aquella noche, y se levantó la
menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se
acostó ella, ni cuándo se levantó.
36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su
padre. 37 Y dio a luz
la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es
padre de los moabitas hasta hoy. 38 La
menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-
ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.
20
1 De allí partió Abraham
a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y
habitó como forastero en Gerar. 2 Y
dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec
rey de Gerar envió y tomó a Sara. 3 Pero
Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He
aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado,
la cual es casada con marido. 4 Mas
Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor,
¿matarás también al inocente? 5 ¿No
me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi
hermano? con sencillez de mi corazón y con limpieza de
mis manos he hecho esto. 6 Y
le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad
de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de
pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.
7 Ahora, pues, devuelve
la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti,
y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto
morirás tú, y todos los tuyos.
8 Entonces
Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus
siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de
ellos; y temieron los hombres en gran manera.
9 Después llamó
Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En
qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre
mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has
hecho conmigo. 10 Dijo
también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que
hicieses esto? 11 Y
Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no
hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa
de mi mujer. 12 Y a la
verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no
hija de mi madre, y la tomé por mujer.
13 Y cuando Dios me hizo salir errante
de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced
que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde
lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.
14 Entonces Abimelec tomó ovejas y
vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le
devolvió a Sara su mujer. 15 Y
dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti;
habita donde bien te parezca. 16 Y
a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu
hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de
todos los que están contigo, y para con todos; así fue
vindicada.
17 Entonces
Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer,
y a sus siervas, y tuvieron hijos.
18 Porque Jehová había cerrado
completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a
causa de Sara mujer de Abraham.
21
1 Visitó Jehová a Sara,
como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había
hablado. 2 Y Sara
concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el
tiempo que Dios le había dicho. 3 Y
llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le
dio a luz Sara, Isaac. 4 Y
circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como
Dios le había mandado. 5 Y
era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.
6 Entonces
dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo
oyere, se reirá conmigo. 7 Y
añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar
de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.
8 Y creció el niño, y
fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que
fue destetado Isaac. 9 Y
vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le
había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.
10 Por tanto, dijo a
Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo
de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.
11 Este dicho pareció
grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.
12 Entonces dijo Dios a
Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de
tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz,
porque en Isaac te será llamada descendencia.
13 Y también del hijo
de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.
14 Entonces Abraham se
levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y
lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó
el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo
errante por el desierto de Beerseba.
15 Y
le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de
un arbusto, 16 y se fue
y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco;
porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando
ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.
17 Y oyó Dios la voz
del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el
cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque
Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
18 Levántate, alza al
muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él
una gran nación. 19 Entonces
Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue
y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
20 Y Dios estaba con el
muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue
tirador de arco. 21 Y
habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer
de la tierra de Egipto.
22 Aconteció en aquel
mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su
ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo
cuanto haces. 23 Ahora,
pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a
mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que
yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en
donde has morado. 24 Y
respondió Abraham: Yo juraré. 25 Y
Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua,
que los siervos de Abimelec le habían quitado.
26 Y respondió
Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me
lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.
27 Y tomó Abraham
ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos
pacto. 28 Entonces puso
Abraham siete corderas del rebaño aparte.
29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué
significan esas siete corderas que has puesto aparte?
30 Y él respondió: Que
estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me
sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.
31 Por esto llamó a
aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.
32 Así hicieron pacto
en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de
su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.
33 Y
plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó
allí el nombre de Jehová Dios eterno.
34 Y moró Abraham en tierra de los
filisteos muchos días.
22
1 Aconteció después de
estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:
Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único,
Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y
ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que
yo te diré. 3 Y Abraham
se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó
consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó
leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar
que Dios le dijo. 4 Al
tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de
lejos. 5 Entonces dijo
Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y
el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos
a vosotros. 6 Y tomó
Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su
hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y
fueron ambos juntos. 7 Entonces
habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él
respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el
fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el
holocausto? 8 Y
respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el
holocausto, hijo mío. E iban juntos.
9 Y
cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho,
edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató
a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
10 Y extendió Abraham
su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11 Entonces el ángel de
Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham,
Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el
muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes
a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
13 Entonces alzó
Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un
carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue
Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en
lugar de su hijo. 14 Y
llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá.
Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será
provisto.
15 Y
llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde
el cielo, 16 y dijo:
Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has
hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
17 de cierto te
bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las
estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla
del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus
enemigos. 18 En tu
simiente serán benditas todas las naciones de la tierra,
por cuanto obedeciste a mi voz. 19 Y
volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se
fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
20 Aconteció
después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham,
diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos
a Nacor tu hermano: 21 Uz
su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,
22 Quesed, Hazo,
Pildas, Jidlaf y Betuel. 23 Y
Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos
que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.
24 Y su concubina, que
se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a
Tahas y a Maaca.
23
1 Fue la vida de Sara
ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la
vida de Sara. 2 Y murió
Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de
Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a
llorarla. 3 Y se
levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los
hijos de Het, diciendo: 4 Extranjero
y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para
sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de
delante de mí. 5 Y
respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:
6 Oyenos, señor
nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo
mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno
de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que
entierres tu muerta. 7 Y
Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella
tierra, a los hijos de Het, 8 y
habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo
sepulte mi muerta de delante de mí, oídme, e interceded
por mí con Efrón hijo de Zohar, 9 para
que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de
su heredad; que por su justo precio me la dé, para
posesión de sepultura en medio de vosotros.
10 Este Efrón estaba
entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a
Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los
que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
11 No, señor mío,
óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que
está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te
la doy; sepulta tu muerta. 12 Entonces
Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra,
13 y respondió a Efrón
en presencia del pueblo de la tierra, deciendo: Antes,
si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de
la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerta.
14 Respondió Efrón a
Abraham, diciéndole: 15 Señor
mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de
plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, tu
muerta. 16 Entonces
Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el
dinero que dijo, en presencia de los hijos de Het,
cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre
mercaderes.
17 Y
quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al
oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en
ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en
todos sus contornos, 18 como
propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y
de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
19 Después de esto
sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la
heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón,
en la tierra de Canaán. 20 Y
quedó la heredad y la cueva que en ella había, de
Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de
los hijos de Het.
24
1 Era Abraham ya viejo,
y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a
Abraham en todo. 2 Y
dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa,
que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora
tu mano debajo de mi muslo, 3 y
te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de
la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las
hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;
4 sino que irás a mi
tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo
Isaac. 5 El criado le
respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a
esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de
donde saliste? 6 Y
Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.
7 Jehová, Dios de los
cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la
tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo:
A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel
delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.
8 Y si la mujer no
quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi
juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.
9 Entonces el criado
puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le
juró sobre este negocio.
10 Y
el criado tomó diez camellos de los camellos de su
señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos
de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a
la ciudad de Nacor. 11 E
hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a
un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que
salen las doncellas por agua. 12 Y
dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te
ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia
con mi señor Abraham. 13 He
aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de
los varones de esta ciudad salen por agua.
14 Sea, pues, que la
doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego,
para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también
daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has
destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que
habrás hecho misericordia con mi señor.
15 Y
aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí
Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer
de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su
cántaro sobre su hombro. 16 Y
la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que
varón no había conocido; la cual descendió a la fuente,
y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces
el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des
a beber un poco de agua de tu cántaro.
18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y
se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio
a beber. 19 Y cuando
acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos
sacaré agua, hasta que acaben de beber.
20 Y se dio prisa, y vació su cántaro
en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y
sacó para todos sus camellos. 21 Y
el hombre estaba maravillado de ella, callando, para
saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.
22 Y cuando los
camellos acabaron de beber, le dio el hombre un
pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos
brazaletes que pesaban diez, 23 y
dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay
en casa de tu padre lugar donde posemos?
24 Y ella respondió: Soy hija de
Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.
25 Y añadió: También
hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para
posar. 26 El hombre
entonces se inclinó, y adoró a Jehová,
27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de
mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia
y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los
hermanos de mi amo. 28 Y
la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre
estas cosas.
29 Y
Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual
corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.
30 Y cuando vio el
pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana,
que decía: Así me habló aquel hombre, vino a él; y he
aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.
31 Y le dijo: Ven,
bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la
casa, y el lugar para los camellos.
32 Entonces
el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y
les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de
él, y los pies de los hombres que con él venían.
33 Y le pusieron
delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya
dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.
34 Entonces dijo: Yo soy criado de
Abraham. 35 Y Jehová ha
bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le
ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas,
camellos y asnos. 36 Y
Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a
mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.
37 Y mi amo me hizo
jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las
hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;
38 sino que irás a la
casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para
mi hijo. 39 Y yo dije:
Quizás la mujer no querrá seguirme.
40 Entonces él me respondió: Jehová, en
cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y
prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi
familia y de la casa de mi padre. 41 Entonces
serás libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi
familia; y si no te la dieren, serás libre de mi
juramento. 42 Llegué,
pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor
Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual
ando, 43 he aquí yo
estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la
doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de
beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,
44 y ella me
respondiere: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré
agua; sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo
de mi señor. 45 Antes
que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que
salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la
fuente, y sacó agua; y le dije: te ruego que me des de
beber. 46 Y bajó
prontamente su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y
también a tus camellos daré de beber. Y bebí, y dio
también de beber a mis camellos. 47 Entonces
le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella
respondió: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a
luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y
brazaletes en sus brazos; 48 y
me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de
mi señor Abraham, que me había guiado por camino de
verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para
su hijo. 49 Ahora,
pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi
señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y me iré a
la diestra o a la siniestra. 50 Entonces
Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha
salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.
51 He ahí Rebeca
delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu
señor, como lo ha dicho Jehová. 52 Cuando
el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en
tierra ante Jehová. 53 Y
sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y
vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a
su hermano y a su madre. 54 Y
comieron y bebieron él y los varones que venían con él,
y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a
mi señor. 55 Entonces
respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella
con nosotros a lo menos diez días, y después irá.
56 Y él les dijo: No me
detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino;
despachadme para que me vaya a mi señor.
57 Ellos respondieron entonces:
Llamemos a la doncella y preguntémosle.
58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron:
¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.
59 Entonces dejaron ir
a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de
Abraham y a sus hombres. 60 Y
bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé
madre de millares de millares, y posean tus
descendientes la puerta de sus enemigos.
61 Entonces se levantó Rebeca y sus
doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al
hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue.
62 Y
venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él
habitaba en el Neguev. 63 Y
había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la
tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos
que venían. 64 Rebeca
también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del
camello; 65 porque
había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que
viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había
respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el
velo, y se cubrió. 66 Entonces
el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.
67 Y la trajo Isaac a
la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y
la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su
madre.
25
1 Abraham tomó otra
mujer, cuyo nombre era Cetura, 2 la
cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac
y Súa. 3 Y Jocsán
engendró a Seba y a Dedán; e hijos de Dedán fueron
Asurim, Letusim y Leumim. 4 E
hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos
estos fueron hijos de Cetura. 5 Y
Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.
6 Pero a los hijos de sus concubinas
dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo,
mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra
oriental.
7 Y estos fueron los
días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.
8 Y exhaló el espíritu,
y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años,
y fue unido a su pueblo. 9 Y
lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de
Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que
está enfrente de Mamre, 10 heredad
que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue
sepultado Abraham, y Sara su mujer.
11 Y sucedió, después de muerto Abraham,
que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto
al pozo del Viviente-que-me- ve.
12 Estos son los
descendientes de Ismael hijo de Abraham, a quien le dio
a luz Agar egipcia, sierva de Sara;
13 estos, pues, son los nombres de los
hijos de Ismael, nombrados en el orden de su nacimiento:
El primogénito de Ismael, Nebaiot; luego Cedar, Adbeel,
Mibsam, 14 Misma, Duma,
Massa, 15 Hadar, Tema,
Jetur, Nafis y Cedema. 16 Estos
son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus
villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus
familias. 17 Y estos
fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y
siete años; y exhaló el espíritu Ismael, y murió, y fue
unido a su pueblo. 18 Y
habitaron desde Havila hasta Shur, que está enfrente de
Egipto viniendo a Asiria; y murió en presencia de todos
sus hermanos.
19 Estos son los
descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró
a Isaac, 20 y era Isaac
de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de
Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.
21 Y oró Isaac a Jehová
por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y
concibió Rebeca su mujer. 22 Y
los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así,
¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová;
23 y le respondió
Jehová:
-
Dos naciones hay en tu seno,
-
Y dos pueblos serán divididos
desde tus entrañas;
-
El un pueblo será más fuerte que
el otro pueblo,
-
Y el mayor servirá al menor.
24 Cuando se cumplieron
sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su
vientre. 25 Y salió el
primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y
llamaron su nombre Esaú. 26 Después
salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y
fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de
sesenta años cuando ella los dio a luz.
27 Y crecieron los
niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo;
pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.
28 Y amó Isaac a Esaú,
porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.
29 Y
guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo,
cansado, 30 dijo a
Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo,
pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre
Edom. 31 Y Jacob
respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.
32 Entonces dijo Esaú:
He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá
la primogenitura? 33 Y
dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió
a Jacob su primogenitura. 34 Entonces
Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él
comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció
Esaú la primogenitura.
26
1 Después hubo hambre en
la tierra, además de la primera hambre que hubo en los
días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los
filisteos, en Gerar. 2 Y
se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a
Egipto; habita en la tierra que yo te diré.
3 Habita como forastero
en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque
a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y
confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.
4 Multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu
descendencia todas estas tierras; y todas las naciones
de la tierra serán benditas en tu simiente,
5 por cuanto oyó
Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos,
mis estatutos y mis leyes.
6 Habitó,
pues, Isaac en Gerar. 7 Y
los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su
mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo
de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres
del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era
de hermoso aspecto. 8 Sucedió
que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec,
rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a
Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer.
9 Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He
aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste:
Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá
moriré por causa de ella. 10 Y
Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco
hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y
hubieras traído sobre nosotros el pecado.
11 Entonces Abimelec mandó a todo el
pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su
mujer, de cierto morirá.
12 Y
sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año
ciento por uno; y le bendijo Jehová.
13 El varón se enriqueció, y fue
prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.
14 Y tuvo hato de
ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los
filisteos le tuvieron envidia. 15 Y
todos los pozos que habían abierto los criados de
Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían
cegado y llenado de tierra. 16 Entonces
dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque
mucho más poderoso que nosotros te has hecho.
17 E
Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y
habitó allí. 18 Y
volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían
abierto en los días de Abraham su padre, y que los
filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham;
y los llamó por los nombres que su padre los había
llamado. 19 Pero cuando
los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron
allí un pozo de aguas vivas, 20 los
pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac,
diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre
del pozo Esek, porque habían altercado con él.
21 Y abrieron otro
pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre
Sitna. 22 Y se apartó
de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y
llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos
ha prosperado, y fructificaremos en la tierra.
23 Y
de allí subió a Beerseba. 24 Y
se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy
el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy
contigo, y yo bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
por amor de Abraham mi siervo. 25 Y
edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y
plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de
Isaac un pozo.
26 Y
Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y
Ficol, capitán de su ejército. 27 Y
les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis
aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?
28 Y ellos
respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y
dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y
nosotros, y haremos pacto cutigo, 29 que
no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y
como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en
paz; tú eres ahora bendito de Jehová.
30 Entonces él les hizo banquete, y
comieron y bebieron. 31 Y
se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e
Isaac los despidió, y ellos se despidieron de él en paz.
32 En aquel día sucedió
que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas
acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Hemos
hallado agua. 33 Y lo
llamó Seba; por esta causa el nombre de aquella ciudad
es Beerseba hasta este día.
34 Y
cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit
hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo;
35 y fueron amargura de
espíritu para Isaac y para Rebeca.
27
1 Aconteció que cuando
Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin
vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío.
Y él respondió: Heme aquí. 2 Y
él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi
muerte. 3 Toma, pues,
ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y
tráeme caza; 4 y hazme
un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré,
para que yo te bendiga antes que muera.
5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando
hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo
para buscar la caza que había de traer.
6 Entonces
Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he
oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano,
diciendo: 7 Tráeme caza
y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en
presencia de Jehová antes que yo muera.
8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi
voz en lo que te mando. 9 Ve
ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de
las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como
a él le gusta; 10 y tú
las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te
bendiga antes de su muerte. 11 Y
Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano
es hombre velloso, y yo lampiño. 12 Quizá
me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré
sobre mí maldición y no bendición.
13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea
sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y
tráemelos. 14 Entonces
él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre
hizo guisados, como a su padre le gustaba.
15 Y tomó Rebeca los
vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella
tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;
16 y cubrió sus manos y
la parte de su cuello donde no tenía vello, con las
pieles de los cabritos; 17 y
entregó los guisados y el pan que había preparado, en
manos de Jacob su hijo.
18 Entonces
éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac
respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío?
19 Y Jacob dijo a su
padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me
dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza,
para que me bendigas. 20 Entonces
Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan
pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios
hizo que la encontrase delante de mí.
21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate
ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú
o no. 22 Y se acercó
Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz
es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.
23 Y no le conoció,
porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y
le bendijo. 24 Y dijo:
¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.
25 Dijo también:
Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo
te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le
trajo también vino, y bebió. 26 Y
le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo
mío. 27 Y Jacob se
acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos,
y le bendijo, diciendo:
-
Mira, el olor de mi hijo,
-
Como el olor del campo que Jehová
ha bendecido;
-
28 Dios,
pues, te dé del rocío del cielo,
-
Y de las grosuras de la tierra,
-
Y abundancia de trigo y de mosto.
-
29 Sírvante
pueblos,
-
Y naciones se inclinen a ti;
-
Sé señor de tus hermanos,
-
Y se inclinen ante ti los hijos
de tu madre.
-
Malditos los que te maldijeren,
-
Y benditos los que te bendijeren.
30 Y aconteció, luego
que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había
salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su
hermano volvió de cazar. 31 E
hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo:
Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para
que me bendiga. 32 Entonces
Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo
soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.
33 Y se estremeció Isaac grandemente, y
dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me
dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le
bendije, y será bendito. 34 Cuando
Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy
grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme
también a mí, padre mío. 35 Y
él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu
bendición. 36 Y Esaú
respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha
suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y
he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has
guardado bendición para mí? 37 Isaac
respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por
señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus
hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues,
te haré a ti ahora, hijo mío? 38 Y
Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola
bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío.
Y alzó Esaú su voz, y lloró.
39 Entonces
Isaac su padre habló y le dijo:
-
He aquí, será tu habitación en
grosuras de la tierra,
-
Y del rocío de los cielos de
arriba;
-
40 Y
por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás;
-
Y sucederá cuando te fortalezcas,
-
Que descargarás su yugo de tu
cerviz.
41 Y aborreció Esaú a
Jacob por la bendición con que su padre le había
bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del
luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.
42 Y fueron dichas a
Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió
y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú
tu hermano se consula acerca de ti con la idea de
matarte. 43 Ahora pues,
hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de
Labán mi hermano en Harán, 44 y
mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu
hermano se mitigue; 45 hasta
que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide
lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de
allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?
46 Y dijo Rebeca a
Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas
de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como
éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la
vida?
28
1 Entonces Isaac llamó a
Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer
de las hijas de Canaán. 2 Levántate,
ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y
toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu
madre. 3 Y el Dios
omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te
multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;
4 y te dé la bendición
de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que
heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham.
5 Así envió Isaac a
Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel
arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de Esaú.
6 Y
vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había
enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí;
y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No
tomarás mujer de las hijas de Canaán;
7 y que Jacob había obedecido a su
padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.
8 Vio asimismo Esaú que
las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre;
9 y se fue Esaú a
Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de
Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de
sus otras mujeres.
10 Salió, pues, Jacob de
Beerseba, y fue a Harán. 11 Y
llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol
se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y
puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
12 Y soñó: y he aquí
una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo
tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían
y descendían por ella. 13 Y
he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo:
Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de
Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y
a tu descendencia. 14 Será
tu descendencia como el polvo de la tierra, y te
extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur;
y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y
en tu simiente. 15 He
aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera
que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no
te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
16 Y despertó Jacob de
su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar,
y yo no lo sabía. 17 Y
tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es
otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
18 Y
se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había
puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó
aceite encima de ella. 19 Y
llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el
nombre de la ciudad primero. 20 E
hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me
guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para
comer y vestido para vestir, 21 y
si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi
Dios. 22 Y esta piedra
que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo
que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
29
1 Siguió luego Jacob su
camino, y fue a la tierra de los orientales.
2 Y miró, y vio un pozo
en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían
cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados;
y había una gran piedra sobre la boca del pozo.
3 Y juntaban allí todos
los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo,
y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la
boca del pozo a su lugar. 4 Y
les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos
respondieron: De Harán somos. 5 El
les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos
dijeron: Sí, le conocemos. 6 Y
él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he
aquí Raquel su hija viene con las ovejas.
7 Y él dijo: He aquí es aún muy de
día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad
las ovejas, e id a apacentarlas. 8 Y
ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten
todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del
pozo, para que abrevemos las ovejas.
9 Mientras
él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de
su padre, porque ella era la pastora.
10 Y sucedió que cuando Jacob vio a
Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas
de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y
removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el
rebaño de Labán hermano de su madre.
11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su
voz y lloró. 12 Y Jacob
dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era
hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su
padre. 13 Así que oyó
Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a
recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y
él contó a Labán todas estas cosas.
14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y
carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.
15 Entonces
dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás
de balde? Dime cuál será tu salario.
16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre
de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
17 Y los ojos de Lea
eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de
hermoso parecer. 18 Y
Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por
Raquel tu hija menor. 19 Y
Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la
dé a otro hombre; quédate conmigo.
20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años;
y le parecieron como pocos días, porque la amaba.
21 Entonces
dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se
ha cumplido, para unirme a ella. 22 Entonces
Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo
banquete. 23 Y sucedió
que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él
se llegó a ella. 24 Y
dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.
25 Venida la mañana, he
aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que
me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué,
pues, me has engañado? 26 Y
Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se
dé la menor antes de la mayor. 27 Cumple
la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el
servicio que hagas conmigo otros siete años.
28 E hizo Jacob así, y
cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su
hija por mujer. 29 Y
dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.
30 Y se llegó también a
Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán
aún otros siete años.
31 Y vio Jehová que Lea
era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era
estéril. 32 Y concibió
Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén,
porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por
tanto, me amará mi marido. 33 Concibió
otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó
Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también
éste. Y llamó su nombre Simeón. 34 Y
concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora
esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a
luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.
35 Concibió otra vez, y
dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová;
por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.
30
1 Viendo Raquel que no
daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía
a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.
2 Y Jacob se enojó contra Raquel, y
dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu
vientre? 3 Y ella dijo:
He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz
sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.
4 Así le dio a Bilha su
sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.
5 Y concibió Bilha, y
dio a luz un hijo a Jacob. 6 Dijo
entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y
me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.x6* con mi
hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.
9 Viendo, pues, Lea,
que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva, y
la dio a Jacob por mujer. 10 Y
Zilpa sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob.
11 Y dijo Lea: Vino la
ventura; y llamó su nombre Gad. 12 Luego
Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob.
13 Y dijo Lea: Para
dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó
su nombre Aser.
14 Fue
Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló
mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre; y
dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las
mandrágoras de tu hijo. 15 Y
ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido,
sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi
hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por
las mandrágoras de tu hijo. 16 Cuando,
pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él,
y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he
alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con
ella aquella noche. 17 Y
oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a
Jacob. 18 Y dijo Lea:
Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a
mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.
19 Después concibió Lea
otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lea: Dios me
ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido,
porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre
Zabulón. 21 Después dio
a luz una hija, y llamó su nombre Dina.
22 Y se acordó Dios de Raquel, y la
oyó Dios, y le concedió hijos. 23 Y
concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado
mi afrenta; 24 y llamó
su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.
25 Aconteció cuando
Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán:
Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.
26 Dame mis mujeres y mis hijos, por
las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú
sabes los servicios que te he hecho.
27 Y Labán le respondió: Halle yo
ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado
que Jehová me ha bendecido por tu causa.
28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo
lo daré. 29 Y él
respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado
tu ganado conmigo. 30 Porque
poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran
número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y
ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa?
31 Y él dijo: ¿Qué te
daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por
mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.
32 Yo pasaré hoy por todo tu rebaño,
poniendo aparte todas las ovejas manchadas y salpicadas
de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las
manchadas y salpicadas de color entre las cabras; y esto
será mi salario. 33 Así
responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a
reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni
manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis
ovejas, se me ha de tener como de hurto.
34 Dijo entonces Labán: Mira, sea como
tú dices. 35 Y Labán
apartó aquel día los machos cabríos manchados y rayados,
y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y
toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las
de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de
sus hijos. 36 Y puso
tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba
las otras ovejas de Labán.
37 Tomó
luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de
castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas,
descubriendo así lo blanco de las varas.
38 Y puso las varas que había mondado
delante del ganado, en los canales de los abrevaderos
del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales
procreaban cuando venían a beber. 39 Así
concebían las ovejas delante de las varas; y parían
borregos listados, pintados y salpicados de diversos
colores. 40 Y apartaba
Jacob los corderos, y ponía con su propio rebaño los
listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán. Y
ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de
Labán. 41 Y sucedía que
cuantas veces se hallaban en celo las ovejas más
fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en
los abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las
varas. 42 Pero cuando
venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran
las más débiles para Labán, y las más fuertes para
Jacob. 43 Y se
enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y
siervas y siervos, y camellos y asnos.
31
1 Y oía Jacob las
palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha
tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era
de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.
2 Miraba también Jacob
el semblante de Labán, y veía que no era para con él
como había sido antes. 3 También
Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres,
y a tu parentela, y yo estaré contigo.
4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel
y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,
5 y les dijo: Veo que
el semblante de vuestro padre no es para conmigo como
era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras sabéis que
con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;
7 y vuestro padre me ha
engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero
Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
8 Si él decía así: Los
pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas
parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu
salario; entonces todas las ovejas parían listados.
9 Así quitó Dios el
ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.
10 Y sucedió que al
tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos
y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las
hembras eran listados, pintados y abigarrados.
11 Y me dijo el ángel
de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.
12 Y él dijo: Alza
ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren
a las hembras son listados, pintados y abigarrados;
porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy el Dios de
Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste
un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y
vuélvete a la tierra de tu nacimiento.
14 Respondieron Raquel y Lea, y le
dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de
nuestro padre? 15 ¿No
nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y
aun se ha comido del todo nuestro precio?
16 Porque toda la riqueza que Dios ha
quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos;
ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
17 Entonces se levantó
Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los
camellos, 18 y puso en
camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el
ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram,
para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.
19 Pero Labán había ido
a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su
padre. 20 Y Jacob
engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.
21 Huyó, pues, con todo
lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se
dirigió al monte de Galaad. 22 Y
al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.
23 Entonces Labán tomó
a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de
siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.
24 Y vino Dios a Labán
arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que
no hables a Jacob descomedidamente.
25 Alcanzó,
pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el
monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de
Galaad. 26 Y dijo Labán
a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído
a mis hijas como prisioneras de guerra?
27 ¿Por qué te escondiste para huir, y
me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te
despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y
arpa? 28 Pues ni aun me
dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente
has hecho. 29 Poder hay
en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me
habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob
descomedidamente. 30 Y
ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu
padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
31 Respondió Jacob y dijo a Labán:
Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por
fuerza tus hijas. 32 Aquel
en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de
nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y
llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.
33 Entró Labán en la
tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de
las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de
Lea, y entró en la tienda de Raquel.
34 Pero tomó Raquel los ídolos y los
puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre
ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.
35 Y ella dijo a su
padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar
delante de ti; pues estoy con la costumbre de las
mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
36 Entonces
Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y
dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi
pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi
persecución? 37 Pues
que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de
todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis
hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.
38 Estos veinte años he
estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron,
ni yo comí carnero de tus ovejas. 39 Nunca
te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el
daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo
cobrabas. 40 De día me
consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía
de mis ojos. 41 Así he
estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por
tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado
mi salario diez veces. 42 Si
el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac,
no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con
las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el
trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.
43 Respondió
Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los
hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y
todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a
estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?
44 Ven, pues, ahora, y
hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre
nosotros dos. 45 Entonces
Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.
46 Y dijo Jacob a sus
hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron
un majano, y comieron allí sobre aquel majano.
47 Y lo llamó Labán,
Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.
48 Porque Labán dijo: Este majano es
testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su
nombre Galaad; 49 y
Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo,
cuando nos apartemos el uno del otro.
50 Si afligieres a mis hijas, o si
tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está
con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.
51 Dijo más Labán a
Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he
erigido entre tú y yo. 52 Testigo
sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo
pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este
majano ni de esta señal contra mí, para mal.
53 El Dios de Abraham y
el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus
padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su
padre. 54 Entonces
Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus
hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron
aquella noche en el monte. 55 Y
se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus
hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.
32
1 Jacob siguió su
camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
2 Y dijo Jacob cuando
los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre
de aquel lugar Mahanaim. 3 Y
envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano,
a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi
señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he
morado, y me he detenido hasta ahora;
5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y
siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para
hallar gracia en tus ojos.
6 Y
los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu
hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y
cuatrocientos hombres con él. 7 Entonces
Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el
pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los
camellos, en dos campamentos. 8 Y
dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el
otro campamento escapará.
9 Y
dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre
Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a
tu parentela, y yo te haré bien; 10 menor
soy que todas las misericordias y que toda la verdad que
has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé
este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
11 Líbrame ahora de la
mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo;
no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.
12 Y tú has dicho: Yo
te haré bien, y tu descendencia será como la arena del
mar, que no se puede contar por la multitud.
13 Y durmió allí
aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un
presente para su hermano Esaú: 14 doscientas
cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y
veinte carneros, 15 treinta
camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez
novillos, veinte asnas y diez borricos.
16 Y lo entregó a sus siervos, cada
manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de
mí, y poned espacio entre manada y manada.
17 Y mandó al primero,
diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te
preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y
para quién es esto que llevas delante de ti?
18 entonces dirás: Es
un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor
Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.
19 Mandó también al
segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras
aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a
Esaú, cuando le hallareis. 20 Y
diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras
nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente
que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le
seré acepto. 21 Pasó,
pues, el presente delante de él; y él durmió aquella
noche en el campamento.
22 Y se levantó aquella
noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus
once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
23 Los tomó, pues, e hizo pasar el
arroyo a ellos y a todo lo que tenía.
24 Así se quedó Jacob solo; y luchó
con él un varón hasta que rayaba el alba.
25 Y cuando el varón vio que no podía
con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se
descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
26 Y dijo: Déjame,
porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré,
si no me bendices. 27 Y
el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió:
Jacob. 28 Y el varón le
dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;
porque has luchado con Dios y con los hombres, y has
vencido. 29 Entonces
Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y
el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre?
Y lo bendijo allí. 30 Y
llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque
dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
31 Y cuando había
pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.
32 Por esto no comen
los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se
contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque
tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se
contrajo.
33
1 Alzando Jacob sus
ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos
hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea
y Raquel y las dos siervas. 2 Y
puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus
niños, y a Raquel y a José los últimos.
3 Y él pasó delante de ellos y se
inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su
hermano. 4 Pero Esaú
corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su
cuello, y le besó; y lloraron. 5 Y
alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo:
¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que
Dios ha dado a tu siervo. 6 Luego
vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se
inclinaron. 7 Y vino
Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó José
y Raquel, y también se inclinaron. 8 Y
Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que
he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en
los ojos de mi señor. 9 Y
dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti
lo que es tuyo. 10 Y
dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia
en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu
rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues
que con tanto favor me has recibido.
11 Acepta, te ruego, mi presente que
te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo
que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó.
12 Y Esaú dijo: Anda,
vamos; y yo iré delante de ti. 13 Y
Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos,
y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en
un día morirán todas las ovejas. 14 Pase
ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a
poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso
de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.
15 Y Esaú dijo: Dejaré
ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob
dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi
señor. 16 Así volvió
Esaú aquel día por su camino a Seir.
17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí
casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto,
llamó el nombre de aquel lugar Sucot.
18 Después
Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está
en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y
acampó delante de la ciudad. 19 Y
compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de
mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien
monedas. 20 Y erigió
allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.
34
1 Salió Dina la hija de
Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las
hijas del país. 2 Y la
vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella
tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.
3 Pero su alma se apegó
a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló
al corazón de ella. 4 Y
habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por
mujer a esta joven. 5 Pero
oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y
estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob
hasta que ellos viniesen.
6 Y
se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar
con él. 7 Y los hijos
de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se
entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque
hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob,
lo que no se debía haber hecho. 8 Y
Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo
Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la
deis por mujer. 9 Y
emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad
vosotros las nuestras. 10 Y
habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de
vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella
posesión. 11 Siquem
también dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella:
Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me
dijereis. 12 Aumentad a
cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto me
dijereis; y dadme la joven por mujer.
13 Pero
respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su
padre con palabras engañosas, por cuanto había
amancillado a Dina su hermana. 14 Y
les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra
hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es
abominación. 15 Mas con
esta condición os complaceremos: si habéis de ser como
nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.
16 Entonces os daremos
nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y
habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.
17 Mas si no nos
prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra
hija y nos iremos. 18 Y
parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de
Hamor. 19 Y no tardó el
joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había
agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de
su padre.
20 Entonces
Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su
ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:
21 Estos varones son
pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y
traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante
ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por
mujeres, y les daremos las nuestras.
22 Mas con esta condición consentirán
estos hombres en habitar con nosotros, para que seamos
un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros,
así como ellos son circuncidados. 23 Su
ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros;
solamente convengamos con ellos, y habitarán con
nosotros. 24 Y
obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que
salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a
todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.
25 Pero
sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor
dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví,
hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron
contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a
todo varón. 26 Y a
Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y
tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron.
27 Y los hijos de Jacob
vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por
cuanto habían amancillado a su hermana.
28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus
asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,
29 y todos sus bienes;
llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y
robaron todo lo que había en casa.
30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví:
Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores
de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo
pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y
seré destruido yo y mi casa. 31 Pero
ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra
hermana como a una ramera?
35
1 Dijo Dios a Jacob:
Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un
altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano
Esaú. 2 Entonces Jacob
dijo a su familia y a todos los que con él estaban:
Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y
limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el;
y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de
mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he
andado. 4 Así dieron a
Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de
ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y
Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto
a Siquem.
5 Y
salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades
que había en sus alrededores, y no persiguieron a los
hijos de Jacob. 6 Y
llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es
Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.
7 Y edificó allí un
altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había
aparecido Dios, cuando huía de su hermano.
8 Entonces murió
Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el,
debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.
9 Apareció
otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de
Padan-aram, y le bendijo. 10 Y
le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu
nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su
nombre Israel. 11 También
le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y
multiplícate; una nación y conjunto de naciones
procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.
12 La tierra que he
dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu
descendencia después de ti daré la tierra.
13 Y se fue de él Dios,
del lugar en donde había hablado con él.
14 Y Jacob erigió una señal en el
lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y
derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.
15 Y llamó Jacob el
nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él,
Bet-el.
16 Después partieron de
Bet-el; y había aún como media legua de tierra para
llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo
en su parto. 17 Y
aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo
la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
18 Y aconteció que al
salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;
mas su padre lo llamó Benjamín. 19 Así
murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la
cual es Belén. 20 Y
levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la
señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.
21 Y salió Israel, y
plantó su tienda más allá de Migdal- edar.
22 Aconteció que cuando
moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con
Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber
Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:
23 los hijos de Lea:
Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá,
Isacar y Zabulón. 24 Los
hijos de Raquel: José y Benjamín. 25 Los
hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Y los hijos de
Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos
de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
27 Después vino Jacob a
Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es
Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.
28 Y fueron los días de Isaac ciento
ochenta años. 29 Y
exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su
pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y
Jacob sus hijos.
36
1 Estas son las
generaciones de Esaú, el cual es Edom:
2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas
de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, a Aholibama, hija
de Aná, hijo de Zibeón heveo, 3 y
a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot.
4 Ada dio a luz a Esaú
a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel.
5 Y Aholibama dio a luz a Jeús, a
Jaalam y a Coré; estos son los hijos de Esaú, que le
nacieron en la tierra de Canaán. 6 Y
Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas
las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus
bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de
Canaán, y se fue a otra tierra, separándose de Jacob su
hermano. 7 Porque los
bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos,
ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa
de sus ganados. 8 Y
Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.
9 Estos
son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de
Seir. 10 Estos son los
nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada mujer
de Esaú; Reuel, hijo de Basemat mujer de Esaú.
11 Y los hijos de
Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.
12 Y Timna fue
concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio a luz a
Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.
13 Los hijos de Reuel
fueron Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los hijos de
Basemat mujer de Esaú. 14 Estos
fueron los hijos de Aholibama mujer de Esaú, hija de
Aná, que fue hijo de Zibeón: ella dio a luz a Jeús,
Jaalam y Coré, hijos de Esaú.
15 Estos
son los jefes de entre los hijos de Esaú: hijos de
Elifaz, primogénito de Esaú: los jefes Temán, Omar,
Zefo, Cenaz, 16 Coré,
Gatam y Amalec; estos son los jefes de Elifaz en la
tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.
17 Y estos son los
hijos de Reuel, hijo de Esaú: los jefes Nahat, Zera,
Sama y Miza; estos son los jefes de la línea de Reuel en
la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat mujer
de Esaú. 18 Y estos son
los hijos de Aholibama mujer de Esaú: los jefes Jeús,
Jaalam y Coré; estos fueron los jefes que salieron de
Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná.
19 Estos, pues, son los hijos de Esaú,
y sus jefes; él es Edom.
20 Estos
son los hijos de Seir horeo, moradores de aquella
tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
21 Disón, Ezer y Disán; estos son los jefes
de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom.
22 Los hijos de Lotán
fueron Hori y Hemam; y Timna fue hermana de Lotán.
23 Los hijos de Sobal
fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja y
Aná. Este Aná es el que descubrió manantiales en el
desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su
padre. 25 Los hijos de
Aná fueron Disón, y Aholibama hija de Aná.
26 Estos fueron los
hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.
27 Y estos fueron los
hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Estos fueron los hijos de Disán: Uz
y Arán. 29 Y estos
fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotán, Sobal,
Zibeón, Aná, 30 Disón,
Ezer y Disán; estos fueron los jefes de los horeos, por
sus mandos en la tierra de Seir.
31 Y
los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que
reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:
32 Bela hijo de Beor
reinó en Edom; y el nombre de su ciudad fue Dinaba.
33 Murió Bela, y reinó
en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra.
34 Murió Jobab, y en su lugar reinó
Husam, de tierra de Temán. 35 Murió
Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que
derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su
ciudad fue Avit. 36 Murió
Hadad, y en su lugar reinó Samla de Masreca.
37 Murió Samla, y reinó
en su lugar Saúl de Rehobot junto al Eufrates.
38 Murió Saúl, y en
lugar suyo reinó Baal-hanán hijo de Acbor.
39 Y murió Baal-hanán
hijo de Acbor, y reinó Hadar en lugar suyo; y el nombre
de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer, Mehetabel
hija de Matred, hija de Mezaab. 40 Estos,
pues, son los nombres de los jefes de Esaú por sus
linajes, por sus lugares, y sus nombres: Timna, Alva,
Jetet, 41 Aholibama,
Ela, Pinón, 42 Cenaz,
Temán, Mibzar, 43 Magdiel
e Iram. Estos fueron los jefes de Edom según sus moradas
en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú,
padre de los edomitas.
37
1 Habitó Jacob en la
tierra donde había morado su padre, en la tierra de
Canaán. 2 Esta es la
historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de
diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos;
y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos
de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su
padre la mala fama de ellos. 3 Y
amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo
había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de
diversos colores. 4 Y
viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a
todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle
pacíficamente.
5 Y
soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos
llegaron a aborrecerle más todavía.
6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que
he soñado: 7 He aquí
que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que
mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros
manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.
8 Le respondieron sus
hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás
sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus
sueños y sus palabras. 9 Soñó
aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He
aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la
luna y once estrellas se inclinaban a mí.
10 Y lo contó a su padre y a sus
hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño
es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y
tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?
11 Y sus hermanos le
tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.
12 Después
fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre
en Siquem. 13 Y dijo
Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en
Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme
aquí. 14 E Israel le
dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo
están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del
valle de Hebrón, y llegó a Siquem.
15 Y lo halló un hombre, andando él errante
por el campo, y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué
buscas? 16 José
respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me
muestres dónde están apacentando. 17 Aquel
hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí
decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus
hermanos, y los halló en Dotán. 18 Cuando
ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de
ellos, conspiraron contra él para matarle.
19 Y dijeron el uno al
otro: He aquí viene el soñador. 20 Ahora
pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y
diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué
será de sus sueños. 21 Cuando
Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo
matemos. 22 Y les dijo
Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que
está en el desierto, y no pongáis mano en él; por
librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su
padre. 23 Sucedió,
pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos
quitaron a José su túnica, la túnica de colores que
tenía sobre sí; 24 y le
tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna
estaba vacía, no había en ella agua.
25 Y
se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y
he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad,
y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a
llevarlo a Egipto. 26 Entonces
Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que
matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?
27 Venid, y vendámosle
a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque
él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus
hermanos convinieron con él. 28 Y
cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos
a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le
vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y
llevaron a José a Egipto.
29 Después
Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y
rasgó sus vestidos. 30 Y
volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo,
¿adónde iré yo? 31 Entonces
tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito
de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre;
32 y enviaron la túnica
de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto
hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu
hijo, o no. 33 Y él la
reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala
bestia lo devoró; José ha sido despedazado.
34 Entonces Jacob rasgó
sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó
luto por su hijo muchos días. 35 Y
se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para
consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo:
Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró
su padre. 36 Y los
madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de
Faraón, capitán de la guardia.
38
1 Aconteció en aquel
tiempo, que Judá se apartó de sus hermanos, y se fue a
un varón adulamita que se llamaba Hira.
2 Y vio allí Judá la hija de un hombre
cananeo, el cual se llamaba Súa; y la tomó, y se llegó a
ella. 3 Y ella
concibió, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Er.
4 Concibió otra vez, y
dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán.
5 Y volvió a concebir,
y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en
Quezib cuando lo dio a luz. 6 Después
Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se
llamaba Tamar. 7 Y Er,
el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de
Jehová, y le quitó Jehová la vida. 8 Entonces
Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y
despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.
9 Y sabiendo Onán que
la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando
se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra,
por no dar descendencia a su hermano.
10 Y desagradó en ojos de Jehová lo
que hacía, y a él también le quitó la vida.
11 Y Judá dijo a Tamar
su nuera: Quédate viuda en casa de tu padre, hasta que
crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que muera él
también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en
casa de su padre.
12 Pasaron
muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá.
Después Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de
sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita.
13 Y fue dado aviso a
Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a
trasquilar sus ovejas. 14 Entonces
se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con
un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim
junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido
Sela, y ella no era dada a él por mujer.
15 Y la vio Judá, y la tuvo por
ramera, porque ella había cubierto su rostro.
16 Y se apartó del
camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a
ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me
darás por llegarte a mí? 17 El
respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las
cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo
envíes. 18 Entonces
Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu
sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y
él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.
19 Luego se levantó y
se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las
ropas de su viudez. 20 Y
Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su
amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de
la mujer; pero no la halló. 21 Y
preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde
está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le
dijeron: No ha estado aquí ramera alguna.
22 Entonces él se volvió a Judá, y
dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar
dijeron: Aquí no ha estado ramera.
23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que
no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este
cabrito, y tú no la hallaste.
24 Sucedió
que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá,
diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente
está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo:
Sacadla, y sea quemada. 25 Pero
ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del
varón cuyas son estas cosas, estoy encinta. También
dijo: Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el
cordón y el báculo. 26 Entonces
Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo,
por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la
conoció.
27 Y
aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había
gemelos en su seno. 28 Sucedió
cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera
tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este
salió primero. 29 Pero
volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano;
y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su
nombre Fares. 30 Después
salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de
grana, y llamó su nombre Zara.
39
1 Llevado, pues, José a
Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la
guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que
lo habían llevado allá. 2 Mas
Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba
en la casa de su amo el egipcio. 3 Y
vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que
él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.
4 Así halló José gracia
en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su
casa y entregó en su poder todo lo que tenía.
5 Y aconteció que desde
cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que
tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de
José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que
tenía, así en casa como en el campo.
6 Y dejó todo lo que tenía en mano de
José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del
pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella
presencia.
7 Aconteció
después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en
José, y dijo: Duerme conmigo. 8 Y
él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi
señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha
puesto en mi mano todo lo que tiene.
9 No hay otro mayor que yo en esta
casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por
cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este
grande mal, y pecaría contra Dios?
10 Hablando ella a José cada día, y no
escuchándola él para acostarse al lado de ella, para
estar con ella, 11 aconteció
que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no
había nadie de los de casa allí. 12 Y
ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo.
Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y
salió. 13 Cuando vio
ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había
huido fuera, 14 llamó a
los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído
un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a
mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;
15 y viendo que yo
alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó
y salió. 16 Y ella puso
junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su
casa. 17 Entonces le
habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo
hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.
18 Y cuando yo alcé mi
voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera.
19 Y
sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que
su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu
siervo, se encendió su furor. 20 Y
tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde
estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.
21 Pero Jehová estaba
con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia
en los ojos del jefe de la cárcel.
22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano
de José el cuidado de todos los presos que había en
aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.
23 No necesitaba
atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que
estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con
José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.
40
1 Aconteció después de
estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el
panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.
2 Y se enojó Faraón
contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos
y contra el jefe de los panaderos, 3 y
los puso en prisión en la casa del capitán de la
guardia, en la cárcel donde José estaba preso.
4 Y el capitán de la
guardia encargó de ellos a José, y él les servía; y
estuvieron días en la prisión. 5 Y
ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que
estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño,
cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno
con su propio significado. 6 Vino
a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que
estaban tristes. 7 Y él
preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con
él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por
qué parecen hoy mal vuestros semblantes?
8 Ellos le dijeron: Hemos tenido un
sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo
José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo
ahora.
9 Entonces
el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo:
Yo soñaba que veía una vid delante de mí,
10 y en la vid tres sarmientos; y ella
como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar
sus racimos de uvas. 11 Y
que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las
uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la
copa en mano de Faraón. 12 Y
le dijo José: Esta es su interpretación: los tres
sarmientos son tres días. 13 Al
cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te
restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su
mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.
14 Acuérdate, pues, de
mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo
de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me
saques de esta casa. 15 Porque
fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he
hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.
16 Viendo
el jefe de los panaderos que había interpretado para
bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres
canastillos blancos sobre mi cabeza.
17 En el canastillo más alto había de
toda clase de manjares de pastelería para Faraón; y las
aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.
18 Entonces respondió
José, y dijo: Esta es su interpretación: Los tres
canastillos tres días son. 19 Al
cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti,
y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu
carne de sobre ti.
20 Al
tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el
rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la
cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de
los panaderos, entre sus servidores.
21 E hizo volver a su oficio al jefe
de los coperos, y dio éste la copa en mano de Faraón.
22 Mas hizo ahorcar al
jefe de los panaderos, como lo había interpretado José.
23 Y el jefe de los
coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.
41
1 Aconteció que pasados
dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba
junto al río; 2 y que
del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy
gordas, y pacían en el prado. 3 Y
que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo
aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las
vacas hermosas a la orilla del río;
4 y que las vacas de feo aspecto y enjutas
de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy
gordas. Y despertó Faraón. 5 Se
durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete
espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña,
6 y que después de
ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del
viento solano; 7 y las
siete espigas menudas devoraban a las siete espigas
gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era
sueño. 8 Sucedió que
por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo
llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus
sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había
quien los pudiese interpretar a Faraón.
9 Entonces
el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me
acuerdo hoy de mis faltas. 10 Cuando
Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la
prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al
jefe de los panaderos. 11 Y
él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño
tenía su propio significado. 12 Estaba
allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de
la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó
nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su
sueño. 13 Y aconteció
que como él nos los interpretó, así fue: yo fui
restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.
14 Entonces
Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron
apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus
vestidos, y vino a Faraón. 15 Y
dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay
quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes
sueños para interpretarlos. 16 Respondió
José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que
dé respuesta propicia a Faraón. 17 Entonces
Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a
la orilla del río; 18 y
que del río subían siete vacas de gruesas carnes y
hermosa apariencia, que pacían en el prado.
19 Y que otras siete
vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo
aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras
semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto.
20 Y las vacas flacas y
feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;
21 y éstas entraban en
sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado,
porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al
principio. Y yo desperté. 22 Vi
también soñando, que siete espigas crecían en una misma
caña, llenas y hermosas. 23 Y
que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del
viento solano, crecían después de ellas;
24 y las espigas menudas devoraban a
las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos,
mas no hay quien me lo interprete.
25 Entonces
respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno
mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
26 Las siete vacas
hermosas siete años son; y las espigas hermosas son
siete años: el sueño es uno mismo.
27 También las siete vacas flacas y feas
que subían tras ellas, son siete años; y las siete
espigas menudas y marchitas del viento solano, siete
años serán de hambre. 28 Esto
es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo
ha mostrado a Faraón. 29 He
aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la
tierra de Egipto. 30 Y
tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la
abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el
hambre consumirá la tierra. 31 Y
aquella abundancia no se echará de ver, a causa del
hambre siguiente la cual será gravísima.
32 Y el suceder el sueño a Faraón dos
veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios,
y que Dios se apresura a hacerla. 33 Por
tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y
sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34 Haga esto Faraón, y
ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de
Egipto en los siete años de la abundancia.
35 Y junten toda la
provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el
trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las
ciudades; y guárdenlo. 36 Y
esté aquella provisión en depósito para el país, para
los siete años de hambre que habrá en la tierra de
Egipto; y el país no perecerá de hambre.
37 El
asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos,
38 y dijo Faraón a sus
siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en
quien esté el espíritu de Dios? 39 Y
dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo
esto, no hay entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu
palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el
trono seré yo mayor que tú. 41 Dijo
además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda
la tierra de Egipto. 42 Entonces
Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano
de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y
puso un collar de oro en su cuello;
43 y lo hizo subir en su segundo carro, y
pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso
sobre toda la tierra de Egipto. 44 Y
dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno
alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
45 Y llamó Faraón el
nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a
Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José
por toda la tierra de Egipto.
46 Era
José de edad de treinta años cuando fue presentado
delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante
de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.
47 En aquellos siete
años de abundancia la tierra produjo a montones.
48 Y él reunió todo el
alimento de los siete años de abundancia que hubo en la
tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades,
poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus
alrededores. 49 Recogió
José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta
no poderse contar, porque no tenía número.
50 Y nacieron a José
dos hijos antes que viniese el primer año del hambre,
los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera
sacerdote de On. 51 Y
llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque
dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la
casa de mi padre. 52 Y
llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios
me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.
53 Así
se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en
la tierra de Egipto. 54 Y
comenzaron a venir los siete años del hambre, como José
había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en
toda la tierra de Egipto había pan.
55 Cuando se sintió el hambre en toda la
tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y
dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo
que él os dijere. 56 Y
el hambre estaba por toda la extensión del país.
Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a
los egipcios; porque había crecido el hambre en la
tierra de Egipto. 57 Y
de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José,
porque por toda la tierra había crecido el hambre.
42
1 Viendo Jacob que en
Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os
estáis mirando? 2 Y
dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto;
descended allá, y comprad de allí para nosotros, para
que podamos vivir, y no muramos. 3 Y
descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo
en Egipto. 4 Mas Jacob
no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos;
porque dijo: No sea que le acontezca algún desastre.
5 Vinieron los hijos de
Israel a comprar entre los que venían; porque había
hambre en la tierra de Canaán.
6 Y
José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo
el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José,
y se inclinaron a él rostro a tierra.
7 Y José, cuando vio a sus hermanos,
los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les
habló ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido?
Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar
alimentos. 8 José,
pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le
conocieron. 9 Entonces
se acordó José de los sueños que había tenido acerca de
ellos, y les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto
del país habéis venido. 10 Ellos
le respondieron: No, señor nuestro, sino que tus siervos
han venido a comprar alimentos. 11 Todos
nosotros somos hijos de un varón; somos hombres
honrados; tus siervos nunca fueron espías.
12 Pero José les dijo:
No; para ver lo descubierto del país habéis venido.
13 Y ellos
respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de
un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está
hoy con nuestro padre, y otro no parece.
14 Y José les dijo: Eso es lo que os
he dicho, afirmando que sois espías.
15 En esto seréis probados: Vive
Faraón, que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro
hermano menor viniere aquí. 16 Enviad
a uno de vosotros y traiga a vuestro hermano, y vosotros
quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si
hay verdad en vosotros; y si no, vive Faraón, que sois
espías. 17 Entonces los
puso juntos en la cárcel por tres días.
18 Y al tercer día les dijo José:
Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios.
19 Si sois hombres honrados, quede
preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros
hermanos, y vosotros id y llevad el alimento para el
hambre de vuestra casa. 20 Pero
traeréis a vuestro hermano menor, y serán verificadas
vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron
así.
21 Y
decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado
contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su
alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha
venido sobre nosotros esta angustia.
22 Entonces Rubén les respondió,
diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el
joven, y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda
su sangre. 23 Pero
ellos no sabían que los entendía José, porque había
intérprete entre ellos. 24 Y
se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a
ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo
aprisionó a vista de ellos. 25 Después
mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y
devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo
en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se
hizo con ellos.
26 Y
ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y se fueron de
allí. 27 Pero abriendo
uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el
mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal.
28 Y dijo a sus
hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y helo aquí en mi
saco. Entonces se les sobresaltó el corazón, y
espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos
ha hecho Dios?
29 Y
venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, le
contaron todo lo que les había acontecido, diciendo:
30 Aquel varón, el
señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató
como a espías de la tierra. 31 Y
nosotros le dijimos: Somos hombres honrados, nunca
fuimos espías. 32 Somos
doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y
el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de
Canaán. 33 Entonces
aquel varón, el señor de la tierra, nos dijo: En esto
conoceré que sois hombres honrados: dejad conmigo uno de
vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras
casas, y andad, 34 y
traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que
no sois espías, sino hombres honrados; así os daré a
vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.
35 Y
aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en
el saco de cada uno estaba el atado de su dinero; y
viendo ellos y su padre los atados de su dinero,
tuvieron temor. 36 Entonces
su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos;
José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le
llevaréis; contra mí son todas estas cosas.
37 Y Rubén habló a su
padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te
lo devuelvo; entrégalo en mi mano, que yo lo devolveré a
ti. 38 Y él dijo: No
descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha
muerto, y él solo ha quedado; y si le aconteciere algún
desastre en el camino por donde vais, haréis descender
mis canas con dolor al Seol.
43
1 El hambre era grande
en la tierra; 2 y
aconteció que cuando acabaron de comer el trigo que
trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved, y comprad
para nosotros un poco de alimento. 3 Respondió
Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo
resuelto, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a
vuestro hermano con vosotros. 4 Si
enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y
te compraremos alimento. 5 Pero
si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varón
nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro
hermano con vosotros. 6 Dijo
entonces Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal,
declarando al varón que teníais otro hermano?
7 Y ellos respondieron:
Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y
por nuestra familia, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre?
¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas
palabras. ¿Acaso podíamos saber que él nos diría: Haced
venir a vuestro hermano? 8 Entonces
Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y
nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no
muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.
9 Yo te respondo por él; a mí me
pedirás cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no
lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para
siempre; 10 pues si no
nos hubiéramos detenido, ciertamente hubiéramos ya
vuelto dos veces.
11 Entonces
Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo;
tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y
llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un
poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.
12 Y tomad en vuestras
manos doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano
el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales;
quizá fue equivocación. 13 Tomad
también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel
varón. 14 Y el Dios
Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y
os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y
si he de ser privado de mis hijos, séalo.
15 Entonces tomaron aquellos varones
el presente, y tomaron en su mano doble cantidad de
dinero, y a Benjamín; y se levantaron y descendieron a
Egipto, y se presentaron delante de José.
16 Y
vio José a Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su
casa: Lleva a casa a esos hombres, y degüella una res y
prepárala, pues estos hombres comerán conmigo al
mediodía. 17 E hizo el
hombre como José dijo, y llevó a los hombres a casa de
José. 18 Entonces
aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron llevados
a casa de José, y decían: Por el dinero que fue devuelto
en nuestros costales la primera vez nos han traído aquí,
para tendernos lazo, y atacarnos, y tomarnos por siervos
a nosotros, y a nuestros asnos. 19 Y
se acercaron al mayordomo de la casa de José, y le
hablaron a la entrada de la casa. 20 Y
dijeron: Ay, señor nuestro, nosotros en realidad de
verdad descendimos al principio a comprar alimentos.
21 Y aconteció que
cuando llegamos al mesón y abrimos nuestros costales, he
aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su
costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos
vuelto a traer con nosotros. 22 Hemos
también traído en nuestras manos otro dinero para
comprar alimentos; nosotros no sabemos quién haya puesto
nuestro dinero en nuestros costales.
23 El les respondió: Paz a vosotros,
no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os
dio el tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro
dinero. Y sacó a Simeón a ellos. 24 Y
llevó aquel varón a los hombres a casa de José; y les
dio agua, y lavaron sus pies, y dio de comer a sus
asnos. 25 Y ellos
prepararon el presente entretanto que venía José a
mediodía, porque habían oído que allí habrían de comer
pan.
26 Y
vino José a casa, y ellos le trajeron el presente que
tenían en su mano dentro de la casa, y se inclinaron
ante él hasta la tierra. 27 Entonces
les preguntó José cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre,
el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿Vive todavía?
28 Y ellos
respondieron: Bien va a tu siervo nuestro padre; aún
vive. Y se inclinaron, e hicieron reverencia.
29 Y alzando José sus
ojos vio a Benjamín su hermano, hijo de su madre, y
dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me
hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo
mío. 30 Entonces José
se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa
de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su
cámara, y lloró allí. 31 Y
lavó su rostro y salió, y se contuvo, y dijo: Poned pan.
32 Y pusieron para él
aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los
egipcios que con él comían; porque los egipcios no
pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación
a los egipcios. 33 Y se
sentaron delante de él, el mayor conforme a su
primogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y
estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al
otro. 34 Y José tomó
viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de
Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de
ellos. Y bebieron, y se alegraron con él.
44
1 Mandó José al
mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimento los
costales de estos varones, cuanto puedan llevar, y pon
el dinero de cada uno en la boca de su costal.
2 Y pondrás mi copa, la
copa de plata, en la boca del costal del menor, con el
dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.
3 Venida la mañana, los
hombres fueron despedidos con sus asnos.
4 Habiendo ellos salido de la ciudad,
de la que aún no se habían alejado, dijo José a su
mayordomo: Levántate y sigue a esos hombres; y cuando
los alcances, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por
bien? ¿Por qué habéis robado mi copa de plata?
5 ¿No es ésta en la que
bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho
mal en lo que hicisteis.
6 Cuando
él los alcanzó, les dijo estas palabras.
7 Y ellos le respondieron: ¿Por qué
dice nuestro señor tales cosas? Nunca tal hagan tus
siervos. 8 He aquí, el
dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te
lo volvimos a traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo,
pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni
oro? 9 Aquel de tus
siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun
nosotros seremos siervos de mi señor.
10 Y él dijo: También ahora sea
conforme a vuestras palabras; aquel en quien se hallare
será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.
11 Ellos entonces se
dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra,
abrió cada cual el costal suyo. 12 Y
buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la
copa fue hallada en el costal de Benjamín.
13 Entonces ellos
rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno y
volvieron a la ciudad.
14 Vino
Judá con sus hermanos a casa de José, que aún estaba
allí, y se postraron delante de él en tierra.
15 Y les dijo José:
¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un
hombre como yo sabe adivinar? 16 Entonces
dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos, o
con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de
tus siervos; he aquí, nosotros somos siervos de mi
señor, nosotros, y también aquel en cuyo poder fue
hallada la copa. 17 José
respondió: Nunca yo tal haga. El varón en cuyo poder fue
hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz a
vuestro padre.
18 Entonces Judá se
acercó a él, y dijo: Ay, señor mío, te ruego que
permitas que hable tu siervo una palabra en oídos de mi
señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues
tú eres como Faraón. 19 Mi
señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o
hermano? 20 Y nosotros
respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un
hermano joven, pequeño aún, que le nació en su vejez; y
un hermano suyo murió, y él solo quedó de los hijos de
su madre; y su padre lo ama. 21 Y
tú dijiste a tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos
sobre él. 22 Y nosotros
dijimos a mi señor: El joven no puede dejar a su padre,
porque si lo dejare, su padre morirá.
23 Y dijiste a tus siervos: Si vuestro
hermano menor no desciende con vosotros, no veréis más
mi rostro. 24 Aconteció,
pues, que cuando llegamos a mi padre tu siervo, le
contamos las palabras de mi señor.
25 Y dijo nuestro padre: Volved a
comprarnos un poco de alimento. 26 Y
nosotros respondimos: No podemos ir; si nuestro hermano
va con nosotros, iremos; porque no podremos ver el
rostro del varón, si no está con nosotros nuestro
hermano el menor. 27 Entonces
tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos
hijos me dio a luz mi mujer; 28 y
el uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue
despedazado, y hasta ahora no lo he visto.
29 Y si tomáis también
a éste de delante de mí, y le acontece algún desastre,
haréis descender mis canas con dolor al Seol.
30 Ahora, pues, cuando
vuelva yo a tu siervo mi padre, si el joven no va
conmigo, como su vida está ligada a la vida de él,
31 sucederá que cuando
no vea al joven, morirá; y tus siervos harán descender
las canas de tu siervo nuestro padre con dolor al Seol.
32 Como tu siervo salió
por fiador del joven con mi padre, diciendo: Si no te lo
vuelvo a traer, entonces yo seré culpable ante mi padre
para siempre; 33 te
ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del
joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con
sus hermanos. 34 Porque
¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven? No podré, por
no ver el mal que sobrevendrá a mi padre.
45
1 No podía ya José
contenerse delante de todos los que estaban al lado
suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no
quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus
hermanos. 2 Entonces se
dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó
también la casa de Faraón. 3 Y
dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi
padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque
estaban turbados delante de él.
4 Entonces
dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos
se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el
que vendisteis para Egipto. 5 Ahora,
pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido
acá; porque para preservación de vida me envió Dios
delante de vosotros. 6 Pues
ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y
aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni
siega. 7 Y Dios me
envió delante de vosotros, para preservaros posteridad
sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran
liberación. 8 Así,
pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me
ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su
casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
9 Daos prisa, id a mi
padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha
puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te
detengas. 10 Habitarás
en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus
hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus
vacas, y todo lo que tienes. 11 Y
allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de
hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y
todo lo que tienes. 12 He
aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano
Benjamín, que mi boca os habla. 13 Haréis,
pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo
lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre
acá. 14 Y se echó sobre
el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también
Benjamín lloró sobre su cuello. 15 Y
besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y
después sus hermanos hablaron con él.
16 Y
se oyó la noticia en la casa de Faráon, diciendo: Los
hermanos de José han venido. Y esto agradó en los ojos
de Faraón y de sus siervos. 17 Y
dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto:
cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de
Canaán; 18 y tomad a
vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque
yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis
de la abundancia de la tierra. 19 Y
tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto
carros para vuestros niños y vuestras mujeres, y traed a
vuestro padre, y venid. 20 Y
no os preocupéis por vuestros enseres, porque la riqueza
de la tierra de Egipto será vuestra.
21 Y lo hicieron así los hijos de
Israel; y les dio José carros conforme a la orden de
Faraón, y les suministró víveres para el camino.
22 A cada uno de todos
ellos dio mudas de vestidos, y a Benjamín dio
trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos.
23 Y a su padre envió
esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez
asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre
en el camino. 24 Y
despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les
dijo: No riñáis por el camino. 25 Y
subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a
Jacob su padre. 26 Y le
dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es
señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob
se afligió, porque no los creía. 27 Y
ellos le contaron todas las palabras de José, que él les
había hablado; y viendo Jacob los carros que José
enviaba para llevarlo, su espíritu revivió.
28 Entonces dijo
Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré
antes que yo muera.
46
1 Salió Israel con todo
lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios
al Dios de su padre Isaac. 2 Y
habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob,
Jacob. Y él respondió: Heme aquí. 3 Y
dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de
descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran
nación. 4 Yo descenderé
contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano
de José cerrará tus ojos. 5 Y
se levantó Jacob de Beerseba; y tomaron los hijos de
Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres,
en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.
6 Y tomaron sus
ganados, y sus bienes que habían adquirido en la tierra
de Canaán, y vinieron a Egipto, Jacob y toda su
descendencia consigo; 7 sus
hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y
las hijas de sus hijos, y a toda su descendencia trajo
consigo a Egipto.
8 Y
estos son los nombres de los hijos de Israel, que
entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el
primogénito de Jacob. 9 Y
los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
10 Los hijos de Simeón:
Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de la
cananea. 11 Los hijos
de Leví: Gersón, Coat y Merari. 12 Los
hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara; mas Er y
Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de
Fares fueron Hezrón y Hamul. 13 Los
hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.
14 Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y
Jahleel. 15 Estos
fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en
Padan-aram, y además su hija Dina; treinta y tres las
personas todas de sus hijos e hijas.
16 Los hijos de Gad: Zifión, Hagui,
Ezbón, Suni, Eri, Arodi y Areli. 17 Y
los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería, y Sera
hermana de ellos. Los hijos de Bería: Heber y Malquiel.
18 Estos fueron los
hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y dio a
luz éstos a Jacob; por todas dieciséis personas.
19 Los hijos de Raquel,
mujer de Jacob: José y Benjamín. 20 Y
nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Efraín,
los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote
de On. 21 Los hijos de
Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi,
Ros, Mupim, Hupim y Ard. 22 Estos
fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; por
todas catorce personas. 23 Los
hijos de Dan: Husim. 24 Los
hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25 Estos fueron los
hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel su hija, y dio
a luz éstos a Jacob; por todas siete personas.
26 Todas las personas
que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus
lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las
personas fueron sesenta y seis. 27 Y
los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos
personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que
entraron en Egipto, fueron setenta.
28 Y
envió Jacob a Judá delante de sí a José, para que le
viniese a ver en Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén.
29 Y José unció su
carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se
manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre
su cuello largamente. 30 Entonces
Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu
rostro, y sé que aún vives. 31 Y
José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre:
Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos
y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de
Canaán, han venido a mí. 32 Y
los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres
ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo
lo que tenían. 33 Y
cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro
oficio? 34 entonces
diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde
nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros
padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén,
porque para los egipcios es abominación todo pastor de
ovejas.
47
1 Vino José y lo hizo
saber a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus
ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido
de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de
Gosén. 2 Y de los
postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y los
presentó delante de Faraón. 3 Y
Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y
ellos respondieron a Faraón: Pastores de ovejas son tus
siervos, así nosotros como nuestros padres.
4 Dijeron además a
Faraón: Para morar en esta tierra hemos venido; porque
no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el
hambre es grave en la tierra de Canaán; por tanto, te
rogamos ahora que permitas que habiten tus siervos en la
tierra de Gosén. 5 Entonces
Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos
han venido a ti. 6 La
tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la
tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten
en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre
ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado
mío.
7 También
José introdujo a Jacob su padre, y lo presentó delante
de Faraón; y Jacob bendijo a Faraón.
8 Y dijo Faraón a Jacob: ¿Cuántos son
los días de los años de tu vida? 9 Y
Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi
peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han
sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a
los días de los años de la vida de mis padres en los
días de su peregrinación. 10 Y
Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de
Faraón. 11 Así José
hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio
posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la
tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón.
12 Y alimentaba José a
su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre,
con pan, según el número de los hijos.
13 No
había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave,
por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y
la tierra de Canaán. 14 Y
recogió José todo el dinero que había en la tierra de
Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que
de él compraban; y metió José el dinero en casa de
Faraón. 15 Acabado el
dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán,
vino todo Egipto a José, diciendo: Danos pan; ¿por qué
moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?
16 Y José dijo: Dad
vuestros ganados y yo os daré por vuestros ganados, si
se ha acabado el dinero. 17 Y
ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio
alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y
por el ganado de las vacas, y por asnos; y les sustentó
de pan por todos sus ganados aquel año.
18 Acabado aquel año, vinieron a él el
segundo año, y le dijeron: No encubrimos a nuestro señor
que el dinero ciertamente se ha acabado; también el
ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante
de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.
19 ¿Por qué moriremos
delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra?
Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y
seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón; y
danos semilla para que vivamos y no muramos, y no sea
asolada la tierra.
20 Entonces
compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues
los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se
agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de
Faraón. 21 Y al pueblo
lo hizo pasar a las ciudades, desde un extremo al otro
del territorio de Egipto. 22 Solamente
la tierra de los sacerdotes no compró, por cuanto los
sacerdotes tenían ración de Faraón, y ellos comían la
ración que Faraón les daba; por eso no vendieron su
tierra. 23 Y José dijo
al pueblo: He aquí os he comprado hoy, a vosotros y a
vuestra tierra, para Faraón; ved aquí semilla, y
sembraréis la tierra. 24 De
los frutos daréis el quinto a Faraón, y las cuatro
partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para
vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras
casas, y para que coman vuestros niños.
25 Y ellos respondieron: La vida nos
has dado; hallemos gracia en ojos de nuestro señor, y
seamos siervos de Faraón. 26 Entonces
José lo puso por ley hasta hoy sobre la tierra de
Egipto, señalando para Faraón el quinto, excepto sólo la
tierra de los sacerdotes, que no fue de Faraón.
27 Así
habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de
Gosén; y tomaron posesión de ella, y se aumentaron, y se
multiplicaron en gran manera. 28 Y
vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y
fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento
cuarenta y siete años. 29 Y
llegaron los días de Israel para morir, y llamó a José
su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus
ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y
harás conmigo misericordia y verdad. Te ruego que no me
entierres en Egipto. 30 Mas
cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me
sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió:
Haré como tú dices. 31 E
Israel dijo: Júramelo. Y José le juró. Entonces Israel
se inclinó sobre la cabecera de la cama.
48
1 Sucedió después de
estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está
enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y
Efraín. 2 Y se le hizo
saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a
ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la
cama, 3 y dijo a José:
El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de
Canaán, y me bendijo, 4 y
me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y
te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a
tu descendencia después de ti por heredad perpetua.
5 Y ahora tus dos hijos
Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de
Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto,
míos son; como Rubén y Simeón, serán míos.
6 Y los que después de
ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus
hermanos serán llamados en sus heredades.
7 Porque cuando yo venía de
Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán,
en el camino, como media legua de tierra viniendo a
Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es
Belén.
8 Y
vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son
éstos? 9 Y respondió
José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado
aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.
10 Y los ojos de Israel
estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver.
Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les
abrazó. 11 Y dijo
Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí
Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.
12 Entonces José los
sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.
13 Y los tomó José a
ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y
Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los
acercó a él. 14 Entonces
Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la
cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda
sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos
adrede, aunque Manasés era el primogénito.
15 Y bendijo a José,
diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis
padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde
que yo soy hasta este día, 16 el
Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos
jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el
nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense
en gran manera en medio de la tierra.
17 Pero
viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la
cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano
de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la
cabeza de Manasés. 18 Y
dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es
el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.
19 Mas su padre no
quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá
a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su
hermano menor será más grande que él, y su descendencia
formará multitud de naciones. 20 Y
los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel,
diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y
puso a Efraín antes de Manasés. 21 Y
dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará
con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros
padres. 22 Y yo te he
dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé
yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
49
1 Y llamó Jacob a sus
hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de
acontecer en los días venideros.
-
2 Juntaos
y oíd, hijos de Jacob,
-
Y escuchad a vuestro padre
Israel.
-
3 Rubén,
tú eres mi primogénito,
-
2 mi fortaleza, y el principio de
mi vigor;
-
Principal en dignidad, principal
en poder.
-
4 Impetuoso
como las aguas, no serás el principal,
-
Por cuanto subiste al lecho de tu
padre;
-
Entonces te envileciste, subiendo
a mi estrado.
-
5 Simeón
y Leví son hermanos;
-
Armas de iniquidad sus armas.
-
6 En
su consejo no entre mi alma,
-
Ni mi espíritu se junte en su
compañía.
-
Porque en su furor mataron
hombres,
-
Y en su temeridad desjarretaron
toros.
-
7 Maldito
su furor, que fue fiero;
-
Y su ira, que fue dura.
-
Yo los apartaré en Jacob,
-
Y los esparciré en Israel.
-
8 Judá,
te alabarán tus hermanos;
-
Tu mano en la cerviz de tus
enemigos;
-
Los hijos de tu padre se
inclinarán a ti.
-
9 Cachorro
de león, Judá;
-
De la presa subiste, hijo mío.
-
Se encorvó, se echó como león,
-
Así como león viejo: ¿quién lo
despertará?
-
10 No
será quitado el cetro de Judá,
-
Ni el legislador de entre sus
pies,
-
Hasta que venga Siloh;
-
Y a él se congregarán los
pueblos.
-
11 Atando
a la vid su pollino,
-
Y a la cepa el hijo de su asna,
-
Lavó en el vino su vestido,
-
Y en la sangre de uvas su manto.
-
12 Sus
ojos, rojos del vino,
-
Y sus dientes blancos de la
leche.
-
13 Zabulón
en puertos de mar habitará;
-
Será para puerto de naves,
-
Y su límite hasta Sidón.
-
14 Isacar,
asno fuerte
-
Que se recuesta entre los
apriscos;
-
15 Y
vio que el descanso era bueno,
-
2 y que la tierra era deleitosa;
-
Y bajó su hombro para llevar,
-
Y sirvió en tributo.
-
16 Dan
juzgará a su pueblo,
-
Como una de las tribus de Israel.
-
17 Será
Dan serpiente junto al camino,
-
Víbora junto a la senda,
-
Que muerde los talones del
caballo,
-
Y hace caer hacia atrás al
jinete.
-
18 Tu
salvación esperé, oh Jehová.
-
19 Gad,
ejército lo acometerá;
-
Mas él acometerá al fin.
-
20 El
pan de Aser será substancioso,
-
Y él dará deleites al rey.
-
21 Neftalí,
cierva suelta,
-
Que pronunciará dichos hermosos.
-
22 Rama
fructífera es José,
-
Rama fructífera junto a una
fuente,
-
Cuyos vástagos se extienden sobre
el muro.
-
23 Le
causaron amargura,
-
Le asaetearon,
-
Y le aborrecieron los arqueros;
-
24 Mas
su arco se mantuvo poderoso,
-
Y los brazos de sus manos se
fortalecieron
-
Por las manos del Fuerte de Jacob
-
(Por el nombre del Pastor, la
Roca de Israel),
-
25 Por
el Dios de tu padre, el cual te ayudará,
-
Por el Dios Omnipotente, el cual
te bendecirá
-
Con bendiciones de los cielos de
arriba,
-
Con bendiciones del abismo que
está abajo,
-
Con bendiciones de los pechos y
del vientre.
-
26 Las
bendiciones de tu padre
-
Fueron mayores que las
bendiciones de mis progenitores;
-
Hasta el término de los collados
eternos
-
Serán sobre la cabeza de José,
-
Y sobre la frente del que fue
apartado de entre sus hermanos.
-
27 Benjamín
es lobo arrebatador;
-
A la mañana comerá la presa,
-
Y a la tarde repartirá los
despojos.
28 Todos éstos fueron
las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre
les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición
los bendijo. 29 Les
mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi
pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está
en el campo de Efrón el heteo, 30 en
la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de
Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con
el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de
sepultura. 31 Allí
sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron
a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a
Lea. 32 La compra del
campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de
Het. 33 Y cuando acabó
Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies
en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.
50
1 Entonces se echó José
sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo
besó. 2 Y mandó José a
sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y
los médicos embalsamaron a Israel. 3 Y
le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los
días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios
setenta días.
4 Y
pasados los días de su luto, habló José a los de la casa
de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en
vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón,
diciendo: 5 Mi padre me
hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el
sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí
me sepulturás; ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte
a mi padre, y volveré. 6 Y
Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo
jurar. 7 Entonces José
subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos
los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos
los ancianos de la tierra de Egipto,
8 y toda la casa de José, y sus
hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la
tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.
9 Subieron también con
él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón
muy grande. 10 Y
llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del
Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste
lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete
días. 11 Y viendo los
moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la
era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los
egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim,
que está al otro lado del Jordán. 12 Hicieron,
pues, sus hijos con él según les había mandado;
13 pues lo llevaron sus
hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva
del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con
el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el
heteo, al oriente de Mamre. 14 Y
volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que
subieron con él a sepultar a su padre, después que lo
hubo sepultado.
15 Viendo los hermanos
de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos
aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que
le hicimos. 16 Y
enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su
muerte, diciendo: 17 Así
diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de
tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por
tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los
siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras
hablaban. 18 Vinieron
también sus hermanos y se postraron delante de él, y
dijeron: Henos aquí por siervos tuyos.
19 Y les respondió José: No temáis;
¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros
pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien,
para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a
mucho pueblo. 21 Ahora,
pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a
vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
22 Y
habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió
José ciento diez años. 23 Y
vio José los hijos de Efraín hasta la tercera
generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés
fueron criados sobre las rodillas de José.
24 Y José dijo a sus
hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os
visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que
juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.
25 E hizo jurar José a los hijos de Israel,
diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar
de aquí mis huesos. 26 Y
murió José a la edad de ciento diez años; y lo
embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.
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