JOB
1
1 Hubo en tierra de Uz
un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y
recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
2 Y le nacieron siete
hijos y tres hijas. 3 Su
hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos,
quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y
muchísimos criados; y era aquel varón más grande que
todos los orientales. 4 E
iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno
en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para
que comiesen y bebiesen con ellos. 5 Y
acontecía que habiendo pasado en turno los días del
convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba
de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de
todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis
hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones.
De esta manera hacía todos los días.
6 Un
día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos
de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
7 Y dijo Jehová a
Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a
Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
8 Y Jehová dijo a
Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay
otro como él en la tierra, varón perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal?
9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo:
¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 ¿No
le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo
que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición;
por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
11 Pero extiende ahora
tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema
contra ti en tu misma presencia. 12 Dijo
Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu
mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió
Satanás de delante de Jehová.
13 Y
un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían
vino en casa de su hermano el primogénito,
14 y vino un mensajero
a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas
paciendo cerca de ellos, 15 y
acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los
criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte
la noticia. 16 Aún
estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego
de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los
pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte
la noticia. 17 Todavía
estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos
hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los
camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a
filo de espada; y solamente escapé yo para darte la
noticia. 18 Entre tanto
que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus
hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su
hermano el primogénito; 19 y
un gran viento vino del lado del desierto y azotó las
cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los
jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la
noticia. 20 Entonces
Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y
se postró en tierra y adoró, 21 y
dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo
volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre
de Jehová bendito. 22 En
todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito
alguno.
2
1 Aconteció que otro día
vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de
Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose
delante de Jehová. 2 Y
dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió
Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de
andar por ella. 3 Y
Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo
Job, que no hay otro como él en la tierra, varón
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y
que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me
incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?
4 Respondiendo Satanás,
dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre
tiene dará por su vida. 5 Pero
extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y
verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
6 Y Jehová dijo a
Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su
vida.
7 Entonces
salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job
con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la
coronilla de la cabeza. 8 Y
tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba
sentado en medio de ceniza.
9 Entonces
le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a
Dios, y muérete. 10 Y
él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres
fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien,
y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con
sus labios.
11 Y
tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y
Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le
había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque
habían convenido en venir juntos para condolerse de él y
para consolarle. 12 Los
cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron,
y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto,
y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el
cielo. 13 Así se
sentaron con él en tierra por siete días y siete noches,
y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor
era muy grande.
3
1 Después de esto abrió
Job su boca, y maldijo su día. 2 Y
exclamó Job, y dijo:
-
3 Perezca
el día en que yo nací,
-
Y la noche en que se dijo: Varón
es concebido.
-
4 Sea
aquel día sombrío,
-
Y no cuide de él Dios desde
arriba,
-
Ni claridad sobre él
resplandezca.
-
5 Aféenlo
tinieblas y sombra de muerte;
-
Repose sobre él nublado
-
Que lo haga horrible como día
caliginoso.
-
6 Ocupe
aquella noche la oscuridad;
-
No sea contada entre los días del
año,
-
Ni venga en el número de los
meses.
-
7 ¡Oh,
que fuera aquella noche solitaria,
-
Que no viniera canción alguna en
ella!
-
8 Maldíganla
los que maldicen el día,
-
Los que se aprestan para
despertar a Leviatán.
-
9 Oscurézcanse
las estrellas de su alba;
-
Espere la luz, y no venga,
-
Ni vea los párpados de la mañana;
-
10 Por
cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo
estaba,
-
Ni escondió de mis ojos la
miseria.
-
-
11 ¿Por
qué no morí yo en la matriz,
-
O expiré al salir del vientre?
-
12 ¿Por
qué me recibieron las rodillas?
-
¿Y a qué los pechos para que
mamase?
-
13 Pues
ahora estaría yo muerto, y reposaría;
-
Dormiría, y entonces tendría
descanso,
-
14 Con
los reyes y con los consejeros de la tierra,
-
Que reedifican para sí ruinas;
-
15 O
con los príncipes que poseían el oro,
-
Que llenaban de plata sus casas.
-
16 ¿Por
qué no fui escondido como abortivo,
-
Como los pequeñitos que nunca
vieron la luz?
-
17 Allí
los impíos dejan de perturbar,
-
Y allí descansan los de agotadas
fuerzas.
-
18 Allí
también reposan los cautivos;
-
No oyen la voz del capataz.
-
19 Allí
están el chico y el grande,
-
Y el siervo libre de su señor.
-
-
20 ¿Por
qué se da luz al trabajado,
-
Y vida a los de ánimo amargado,
-
21 Que
esperan la muerte, y ella no llega,
-
Aunque la buscan más que tesoros;
-
22 Que
se alegran sobremanera,
-
Y se gozan cuando hallan el
sepulcro?
-
23 ¿Por
qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de
ir,
-
Y a quien Dios ha encerrado?
-
24 Pues
antes que mi pan viene mi suspiro,
-
Y mis gemidos corren como aguas.
-
25 Porque
el temor que me espantaba me ha venido,
-
Y me ha acontecido lo que yo
temía.
-
26 No
he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
-
No obstante, me vino turbación.
4
1 Entonces respondió
Elifaz temanita, y dijo:
-
2 Si
probáremos a hablarte, te será molesto;
-
Pero ¿quién podrá detener las
palabras?
-
3 He
aquí, tú enseñabas a muchos,
-
Y fortalecías las manos débiles;
-
4 Al
que tropezaba enderezaban tus palabras,
-
Y esforzabas las rodillas que
decaían.
-
5 Mas
ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas;
-
Y cuando ha llegado hasta ti, te
turbas.
-
6 ¿No
es tu temor a Dios tu confianza?
-
¿No es tu esperanza la integridad
de tus caminos?
-
-
7 Recapacita
ahora; ¿qué inocente se ha perdido?
-
Y ¿en dónde han sido destruidos
los rectos?
-
8 Como
yo he visto, los que aran iniquidad
-
Y siembran injuria, la siegan.
-
9 Perecen
por el aliento de Dios,
-
Y por el soplo de su ira son
consumidos.
-
10 Los
rugidos del león, y los bramidos del rugiente,
-
Y los dientes de los leoncillos
son quebrantados.
-
11 El
león viejo perece por falta de presa,
-
Y los hijos de la leona se
dispersan.
-
-
12 El
asunto también me era a mí oculto;
-
Mas mi oído ha percibido algo de
ello.
-
13 En
imaginaciones de visiones nocturnas,
-
Cuando el sueño cae sobre los
hombres,
-
14 Me
sobrevino un espanto y un temblor,
-
Que estremeció todos mis huesos;
-
15 Y
al pasar un espíritu por delante de mí,
-
Hizo que se erizara el pelo de mi
cuerpo.
-
16 Paróse
delante de mis ojos un fantasma,
-
Cuyo rostro yo no conocí,
-
Y quedo, oí que decía:
-
17 ¿Será
el hombre más justo que Dios?
-
¿Será el varón más limpio que el
que lo hizo?
-
18 He
aquí, en sus siervos no confía,
-
Y notó necedad en sus ángeles;
-
19 ¡Cuánto
más en los que habitan en casas de barro,
-
Cuyos cimientos están en el
polvo,
-
Y que serán quebrantados por la
polilla!
-
20 De
la mañana a la tarde son destruidos,
-
Y se pierden para siempre, sin
haber quien repare en ello.
-
21 Su
hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos?
-
Y mueren sin haber adquirido
sabiduría.
-
5
-
1 Ahora,
pues, da voces; ¿habrá quien te responda?
-
¿Y a cuál de los santos te
volverás?
-
2 Es
cierto que al necio lo mata la ira,
-
Y al codicioso lo consume la
envidia.
-
3 Yo
he visto al necio que echaba raíces,
-
Y en la misma hora maldije su
habitación.
-
4 Sus
hijos estarán lejos de la seguridad;
-
En la puerta serán quebrantados,
-
Y no habrá quien los libre.
-
5 Su
mies comerán los hambrientos,
-
Y la sacarán de entre los
espinos,
-
Y los sedientos beberán su
hacienda.
-
6 Porque
la aflicción no sale del polvo,
-
Ni la molestia brota de la
tierra.
-
7 Pero
como las chispas se levantan para volar por el aire,
-
Así el hombre nace para la
aflicción.
-
8 Ciertamente
yo buscaría a Dios,
-
Y encomendaría a él mi causa;
-
9 El
cual hace cosas grandes e inescrutables,
-
Y maravillas sin número;
-
10 Que
da la lluvia sobre la faz de la tierra,
-
Y envía las aguas sobre los
campos;
-
11 Que
pone a los humildes en altura,
-
Y a los enlutados levanta a
seguridad;
-
12 Que
frustra los pensamientos de los astutos,
-
Para que sus manos no hagan nada;
-
13 Que
prende a los sabios en la astucia de ellos,
-
Y frustra los designios de los
perversos.
-
14 De
día tropiezan con tinieblas,
-
Y a mediodía andan a tientas como
de noche.
-
15 Así
libra de la espada al pobre, de la boca de los
impíos,
-
Y de la mano violenta;
-
16 Pues
es esperanza al menesteroso,
-
Y la iniquidad cerrará su boca.
-
-
17 He
aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios
castiga;
-
Por tanto, no menosprecies la
corrección del Todopoderoso.
-
18 Porque
él es quien hace la llaga, y él la vendará;
-
El hiere, y sus manos curan.
-
19 En
seis tribulaciones te librará,
-
Y en la séptima no te tocará el
mal.
-
20 En
el hambre te salvará de la muerte,
-
Y del poder de la espada en la
guerra.
-
21 Del
azote de la lengua serás encubierto;
-
No temerás la destrucción cuando
viniere.
-
22 De
la destrucción y del hambre te reirás,
-
Y no temerás de las fieras del
campo;
-
23 Pues
aun con las piedras del campo tendrás tu pacto,
-
Y las fieras del campo estarán en
paz contigo.
-
24 Sabrás
que hay paz en tu tienda;
-
Visitarás tu morada, y nada te
faltará.
-
25 Asimismo
echarás de ver que tu descendencia es mucha,
-
Y tu prole como la hierba de la
tierra.
-
26 Vendrás
en la vejez a la sepultura,
-
Como la gavilla de trigo que se
recoge a su tiempo.
-
27 He
aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así;
-
Oyelo, y conócelo tú para tu
provecho.
6
1 Respondió entonces
Job, y dijo:
-
2 ¡Oh,
que pesasen justamente mi queja y mi tormento,
-
Y se alzasen igualmente en
balanza!
-
3 Porque
pesarían ahora más que la arena del mar;
-
Por eso mis palabras han sido
precipitadas.
-
4 Porque
las saetas del Todopoderoso están en mí,
-
Cuyo veneno bebe mi espíritu;
-
Y terrores de Dios me combaten.
-
5 ¿Acaso
gime el asno montés junto a la hierba?
-
¿Muge el buey junto a su pasto?
-
6 ¿Se
comerá lo desabrido sin sal?
-
¿Habrá gusto en la clara del
huevo?
-
7 Las
cosas que mi alma no quería tocar,
-
Son ahora mi alimento.
-
-
8 ¡Quién
me diera que viniese mi petición,
-
Y que me otorgase Dios lo que
anhelo,
-
9 Y
que agradara a Dios quebrantarme;
-
Que soltara su mano, y acabara
conmigo!
-
10 Sería
aún mi consuelo,
-
Si me asaltase con dolor sin dar
más tregua,
-
Que yo no he escondido las
palabras del Santo.
-
11 ¿Cuál
es mi fuerza para esperar aún?
-
¿Y cuál mi fin para que tenga aún
paciencia?
-
12 ¿Es
mi fuerza la de las piedras,
-
O es mi carne de bronce?
-
13 ¿No
es así que ni aun a mí mismo me puedo valer,
-
Y que todo auxilio me ha faltado?
-
14 El
atribulado es consolado por su compañero;
-
Aun aquel que abandona el temor
del Omnipotente.
-
15 Pero
mis hermanos me traicionaron como un torrente;
-
Pasan como corrientes impetuosas
-
16 Que
están escondidas por la helada,
-
Y encubiertas por la nieve;
-
17 Que
al tiempo del calor son deshechas,
-
Y al calentarse, desaparecen de
su lugar;
-
18 Se
apartan de la senda de su rumbo,
-
Van menguando, y se pierden.
-
19 Miraron
los caminantes de Temán,
-
Los caminantes de Sabá esperaron
en ellas;
-
20 Pero
fueron avergonzados por su esperanza;
-
Porque vinieron hasta ellas, y se
hallaron confusos.
-
21 Ahora
ciertamente como ellas sois vosotros;
-
Pues habéis visto el tormento, y
teméis.
-
22 ¿Os
he dicho yo: Traedme,
-
Y pagad por mí de vuestra
hacienda;
-
23 Libradme
de la mano del opresor,
-
Y redimidme del poder de los
violentos?
-
-
24 Enseñadme,
y yo callaré;
-
Hacedme entender en qué he
errado.
-
25 ¡Cuán
eficaces son las palabras rectas!
-
Pero ¿qué reprende la censura
vuestra?
-
26 ¿Pensáis
censurar palabras,
-
Y los discursos de un
desesperado, que son como el viento?
-
27 También
os arrojáis sobre el huérfano,
-
Y caváis un hoyo para vuestro
amigo.
-
-
28 Ahora,
pues, si queréis, miradme,
-
Y ved si digo mentira delante de
vosotros.
-
29 Volved
ahora, y no haya iniquidad;
-
Volved aún a considerar mi
justicia en esto.
-
30 ¿Hay
iniquidad en mi lengua?
-
¿Acaso no puede mi paladar
discernir las cosas inicuas?
7
-
1 ¿No
es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra,
-
Y sus días como los días del
jornalero?
-
2 Como
el siervo suspira por la sombra,
-
Y como el jornalero espera el
reposo de su trabajo,
-
3 Así
he recibido meses de calamidad,
-
Y noches de trabajo me dieron por
cuenta.
-
4 Cuando
estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré?
-
Mas la noche es larga, y estoy
lleno de inquietudes hasta el alba.
-
5 Mi
carne está vestida de gusanos, y de costras de
polvo;
-
Mi piel hendida y abominable.
-
6 Y
mis días fueron más veloces que la lanzadera del
tejedor,
-
Y fenecieron sin esperanza.
-
-
7 Acuérdate
que mi vida es un soplo,
-
Y que mis ojos no volverán a ver
el bien.
-
8 Los
ojos de los que me ven, no me verán más;
-
Fijarás en mí tus ojos, y dejaré
de ser.
-
9 Como
la nube se desvanece y se va,
-
Así el que desciende al Seol no
subirá;
-
10 No
volverá más a su casa,
-
Ni su lugar le conocerá más.
-
-
11 Por
tanto, no refrenaré mi boca;
-
Hablaré en la angustia de mi
espíritu,
-
Y me quejaré con la amargura de
mi alma.
-
12 ¿Soy
yo el mar, o un monstruo marino,
-
Para que me pongas guarda?
-
13 Cuando
digo: Me consolará mi lecho,
-
Mi cama atenuará mis quejas;
-
14 Entonces
me asustas con sueños,
-
Y me aterras con visiones.
-
15 Y
así mi alma tuvo por mejor la estrangulación,
-
Y quiso la muerte más que mis
huesos.
-
16 Abomino
de mi vida; no he de vivir para siempre;
-
Déjame, pues, porque mis días son
vanidad.
-
17 ¿Qué
es el hombre, para que lo engrandezcas,
-
Y para que pongas sobre él tu
corazón,
-
18 Y
lo visites todas las mañanas,
-
Y todos los momentos lo pruebes?
-
19 ¿Hasta
cuándo no apartarás de mí tu mirada,
-
Y no me soltarás siquiera hasta
que trague mi saliva?
-
20 Si
he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los
hombres?
-
¿Por qué me pones por blanco
tuyo,
-
Hasta convertirme en una carga
para mí mismo?
-
21 ¿Y
por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi
iniquidad?
-
Porque ahora dormiré en el polvo,
-
Y si me buscares de mañana, ya no
existiré.
8
1 Respondió Bildad
suhita, y dijo:
-
2 ¿Hasta
cuándo hablarás tales cosas,
-
Y las palabras de tu boca serán
como viento impetuoso?
-
3 ¿Acaso
torcerá Dios el derecho,
-
O pervertirá el Todopoderoso la
justicia?
-
4 Si
tus hijos pecaron contra él,
-
El los echó en el lugar de su
pecado.
-
5 Si
tú de mañana buscares a Dios,
-
Y rogares al Todopoderoso;
-
6 Si
fueres limpio y recto,
-
Ciertamente luego se despertará
por ti,
-
Y hará próspera la morada de tu
justicia.
-
7 Y
aunque tu principio haya sido pequeño,
-
Tu postrer estado será muy
grande.
-
-
8 Porque
pregunta ahora a las generaciones pasadas,
-
Y disponte para inquirir a los
padres de ellas;
-
9 Pues
nosotros somos de ayer, y nada sabemos,
-
Siendo nuestros días sobre la
tierra como sombra.
-
10 ¿No
te enseñarán ellos, te hablarán,
-
Y de su corazón sacarán palabras?
-
11 ¿Crece
el junco sin lodo?
-
¿Crece el prado sin agua?
-
12 Aun
en su verdor, y sin haber sido cortado,
-
Con todo, se seca primero que
toda hierba.
-
13 Tales
son los caminos de todos los que olvidan a Dios;
-
Y la esperanza del impío
perecerá;
-
14 Porque
su esperanza será cortada,
-
Y su confianza es tela de araña.
-
15 Se
apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en
pie;
-
Se asirá de ella, mas no
resistirá.
-
16 A
manera de un árbol está verde delante del sol,
-
Y sus renuevos salen sobre su
huerto;
-
17 Se
van entretejiendo sus raíces junto a una fuente,
-
Y enlazándose hasta un lugar
pedregoso.
-
18 Si
le arrancaren de su lugar,
-
Este le negará entonces,
diciendo: Nunca te vi.
-
19 Ciertamente
este será el gozo de su camino;
-
Y del polvo mismo nacerán otros.
-
-
20 He
aquí, Dios no aborrece al perfecto,
-
Ni apoya la mano de los malignos.
-
21 Aún
llenará tu boca de risa,
-
Y tus labios de júbilo.
-
22 Los
que te aborrecen serán vestidos de confusión;
-
Y la habitación de los impíos
perecerá.
9
1 Respondió Job, y dijo:
-
2 Ciertamente
yo sé que es así;
-
¿Y cómo se justificará el hombre
con Dios?
-
3 Si
quisiere contender con él,
-
No le podrá responder a una cosa
entre mil.
-
4 El
es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas;
-
¿Quién se endureció contra él, y
le fue bien?
-
5 El
arranca los montes con su furor,
-
Y no saben quién los trastornó;
-
6 El
remueve la tierra de su lugar,
-
Y hace temblar sus columnas;
-
7 El
manda al sol, y no sale;
-
Y sella las estrellas;
-
8 El
solo extendió los cielos,
-
Y anda sobre las olas del mar;
-
9 El
hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,
-
Y los lugares secretos del sur;
-
10 El
hace cosas grandes e incomprensibles,
-
Y maravillosas, sin número.
-
11 He
aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré;
-
Pasará, y no lo entenderé.
-
12 He
aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir?
-
¿Quién le dirá: ¿Qué haces?
-
-
13 Dios
no volverá atrás su ira,
-
Y debajo de él se abaten los que
ayudan a los soberbios.
-
14 ¿Cuánto
menos le responderé yo,
-
Y hablaré con él palabras
escogidas?
-
15 Aunque
fuese yo justo, no respondería;
-
Antes habría de rogar a mi juez.
-
16 Si
yo le invocara, y él me respondiese,
-
Aún no creeré que haya escuchado
mi voz.
-
17 Porque
me ha quebrantado con tempestad,
-
Y ha aumentado mis heridas sin
causa.
-
18 No
me ha concedido que tome aliento,
-
Sino que me ha llenado de
amarguras.
-
19 Si
habláremos de su potencia, por cierto es fuerte;
-
Si de juicio, ¿quién me
emplazará?
-
20 Si
yo me justificare, me condenaría mi boca;
-
Si me dijere perfecto, esto me
haría inicuo.
-
21 Si
fuese íntegro, no haría caso de mí mismo;
-
Despreciaría mi vida.
-
22 Una
cosa resta que yo diga:
-
Al perfecto y al impío él los
consume.
-
23 Si
azote mata de repente,
-
Se ríe del sufrimiento de los
inocentes.
-
24 La
tierra es entregada en manos de los impíos,
-
Y él cubre el rostro de sus
jueces.
-
Si no es él, ¿quién es? ¿Dónde
está?
-
25 Mis
días han sido más ligeros que un correo;
-
Huyeron, y no vieron el bien.
-
26 Pasaron
cual naves veloces;
-
Como el águila que se arroja
sobre la presa.
-
27 Si
yo dijere: Olvidaré mi queja,
-
Dejaré mi triste semblante, y me
esforzaré,
-
28 Me
turban todos mis dolores;
-
Sé que no me tendrás por
inocente.
-
29 Yo
soy impío;
-
¿Para qué trabajaré en vano?
-
30 Aunque
me lave con aguas de nieve,
-
Y limpie mis manos con la
limpieza misma,
-
31 Aún
me hundirás en el hoyo,
-
Y mis propios vestidos me
abominarán.
-
32 Porque
no es hombre como yo, para que yo le responda,
-
Y vengamos juntamente a juicio.
-
33 No
hay entre nosotros árbitro
-
Que ponga su mano sobre nosotros
dos.
-
34 Quite
de sobre mí su vara,
-
Y su terror no me espante.
-
35 Entonces
hablaré, y no le temeré;
-
Porque en este estado no estoy en
mí.
10
-
1 Está
mi alma hastiada de mi vida;
-
Daré libre curso a mi queja,
-
Hablaré con amargura de mi alma.
-
2 Diré
a Dios: No me condenes;
-
Hazme entender por qué contiendes
conmigo.
-
3 ¿Te
parece bien que oprimas,
-
Que deseches la obra de tus
manos,
-
Y que favorezcas los designios de
los impíos?
-
4 ¿Tienes
tú acaso ojos de carne?
-
¿Ves tú como ve el hombre?
-
5 ¿Son
tus días como los días del hombre,
-
O tus años como los tiempos
humanos,
-
6 Para
que inquieras mi iniquidad,
-
Y busques mi pecado,
-
7 Aunque
tú sabes que no soy impío,
-
Y que no hay quien de tu mano me
libre?
-
8 Tus
manos me hicieron y me formaron;
-
¿Y luego te vuelves y me
deshaces?
-
9 Acuérdate
que como a barro me diste forma;
-
¿Y en polvo me has de volver?
-
10 ¿No
me vaciaste como leche,
-
Y como queso me cuajaste?
-
11 Me
vestiste de piel y carne,
-
Y me tejiste con huesos y
nervios.
-
12 Vida
y misericordia me concediste,
-
Y tu cuidado guardó mi espíritu.
-
13 Estas
cosas tienes guardadas en tu corazón;
-
Yo sé que están cerca de ti.
-
14 Si
pequé, tú me has observado,
-
Y no me tendrás por limpio de mi
iniquidad.
-
15 Si
fuere malo, ¡ay de mí!
-
Y si fuere justo, no levantaré mi
cabeza,
-
Estando hastiado de deshonra, y
de verme afligido.
-
16 Si
mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;
-
Y vuelves a hacer en mí
maravillas.
-
17 Renuevas
contra mí tus pruebas,
-
Y aumentas conmigo tu furor como
tropas de relevo.
-
-
18 ¿Por
qué me sacaste de la matriz?
-
Hubiera yo expirado, y ningún ojo
me habría visto.
-
19 Fuera
como si nunca hubiera existido,
-
Llevado del vientre a la
sepultura.
-
20 ¿No
son pocos mis días?
-
Cesa, pues, y déjame, para que me
consuele un poco,
-
21 Antes
que vaya para no volver,
-
A la tierra de tinieblas y de
sombra de muerte;
-
22 Tierra
de oscuridad, lóbrega,
-
Como sombra de muerte y sin
orden,
-
Y cuya luz es como densas
tinieblas.
11
1 Respondió Zofar
naamatita, y dijo:
-
2 ¿Las
muchas palabras no han de tener respuesta?
-
¿Y el hombre que habla mucho será
justificado?
-
3 ¿Harán
tus falacias callar a los hombres?
-
¿Harás escarnio y no habrá quien
te avergüence?
-
4 Tú
dices: Mi doctrina es pura,
-
Y yo soy limpio delante de tus
ojos.
-
5 Mas
¡oh, quién diera que Dios hablara,
-
Y abriera sus labios contigo,
-
6 Y
te declarara los secretos de la sabiduría,
-
Que son de doble valor que las
riquezas!
-
Conocerías entonces que Dios te
ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
-
-
7 ¿Descubrirás
tú los secretos de Dios?
-
¿Llegarás tú a la perfección del
Todopoderoso?
-
8 Es
más alta que los cielos; ¿qué harás?
-
Es más profunda que el Seol;
¿cómo la conocerás?
-
9 Su
dimensión es más extensa que la tierra,
-
Y más ancha que el mar.
-
10 Si
él pasa, y aprisiona, y llama a juicio,
-
¿Quién podrá contrarrestarle?
-
11 Porque
él conoce a los hombres vanos;
-
Ve asimismo la iniquidad, ¿y no
hará caso?
-
12 El
hombre vano se hará entendido,
-
Cuando un pollino de asno montés
nazca hombre.
-
-
13 Si
tú dispusieres tu corazón,
-
Y extendieres a él tus manos;
-
14 Si
alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de
ti,
-
Y no consintieres que more en tu
casa la injusticia,
-
15 Entonces
levantarás tu rostro limpio de mancha,
-
Y serás fuerte, y nada temerás;
-
16 Y
olvidarás tu miseria,
-
O te acordarás de ella como de
aguas que pasaron.
-
17 La
vida te será más clara que el mediodía;
-
Aunque oscureciere, será como la
mañana.
-
18 Tendrás
confianza, porque hay esperanza;
-
Mirarás alrededor, y dormirás
seguro.
-
19 Te
acostarás, y no habrá quien te espante;
-
Y muchos suplicarán tu favor.
-
20 Pero
los ojos de los malos se consumirán,
-
Y no tendrán refugio;
-
Y su esperanza será dar su último
suspiro.
12
1 Respondió entonces
Job, diciendo:
-
2 Ciertamente
vosotros sois el pueblo,
-
Y con vosotros morirá la
sabiduría.
-
3 También
tengo yo entendimiento como vosotros;
-
No soy yo menos que vosotros;
-
¿Y quién habrá que no pueda decir
otro tanto?
-
4 Yo
soy uno de quien su amigo se mofa,
-
Que invoca a Dios, y él le
responde;
-
Con todo, el justo y perfecto es
escarnecido.
-
5 Aquel
cuyos pies van a resbalar
-
Es como una lámpara despreciada
de aquel que está a sus anchas.
-
6 Prosperan
las tiendas de los ladrones,
-
Y los que provocan a Dios viven
seguros,
-
En cuyas manos él ha puesto
cuanto tienen.
-
-
7 Y
en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te
enseñarán;
-
A las aves de los cielos, y ellas
te lo mostrarán;
-
8 O
habla a la tierra, y ella te enseñará;
-
Los peces del mar te lo
declararán también.
-
9 ¿Qué
cosa de todas estas no entiende
-
Que la mano de Jehová la hizo?
-
10 En
su mano está el alma de todo viviente,
-
Y el hálito de todo el género
humano.
-
11 Ciertamente
el oído distingue las palabras,
-
Y el paladar gusta las viandas.
-
12 En
los ancianos está la ciencia,
-
Y en la larga edad la
inteligencia.
-
-
13 Con
Dios está la sabiduría y el poder;
-
Suyo es el consejo y la
inteligencia.
-
14 Si
él derriba, no hay quien edifique;
-
Encerrará al hombre, y no habrá
quien le abra.
-
15 Si
él detiene las aguas, todo se seca;
-
Si las envía, destruyen la
tierra.
-
16 Con
él está el poder y la sabiduría;
-
Suyo es el que yerra, y el que
hace errar.
-
17 El
hace andar despojados de consejo a los consejeros,
-
Y entontece a los jueces.
-
18 El
rompe las cadenas de los tiranos,
-
Y les ata una soga a sus lomos.
-
19 El
lleva despojados a los príncipes,
-
Y trastorna a los poderosos.
-
20 Priva
del habla a los que dicen verdad,
-
Y quita a los ancianos el
consejo.
-
21 El
derrama menosprecio sobre los príncipes,
-
Y desata el cinto de los fuertes.
-
22 El
descubre las profundidades de las tinieblas,
-
Y saca a luz la sombra de muerte.
-
23 El
multiplica las naciones, y él las destruye;
-
Esparce a las naciones, y las
vuelve a reunir.
-
24 El
quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la
tierra,
-
Y los hace vagar como por un
yermo sin camino.
-
25 Van
a tientas, como en tinieblas y sin luz,
-
Y los hace errar como borrachos.
13
-
1 He
aquí que todas estas cosas han visto mis ojos,
-
Y oído y entendido mis oídos.
-
2 Como
vosotros lo sabéis, lo sé yo;
-
No soy menos que vosotros.
-
3 Mas
yo hablaría con el Todopoderoso,
-
Y querría razonar con Dios.
-
4 Porque
ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira;
-
Sois todos vosotros médicos
nulos.
-
5 Ojalá
callarais por completo,
-
Porque esto os fuera sabiduría.
-
6 Oíd
ahora mi razonamiento,
-
Y estad atentos a los argumentos
de mis labios.
-
7 ¿Hablaréis
iniquidad por Dios?
-
¿Hablaréis por él engaño?
-
8 ¿Haréis
acepción de personas a su favor?
-
¿Contenderéis vosotros por Dios?
-
9 ¿Sería
bueno que él os escudriñase?
-
¿Os burlaréis de él como quien se
burla de algún hombre?
-
10 El
os reprochará de seguro,
-
Si solapadamente hacéis acepción
de personas.
-
11 De
cierto su alteza os habría de espantar,
-
Y su pavor habría de caer sobre
vosotros.
-
12 Vuestras
máximas son refranes de ceniza,
-
Y vuestros baluartes son
baluartes de lodo.
-
-
13 Escuchadme,
y hablaré yo,
-
Y que me venga después lo que
viniere.
-
14 ¿Por
qué quitaré yo mi carne con mis dientes,
-
Y tomaré mi vida en mi mano?
-
15 He
aquí, aunque él me matare, en él esperaré;
-
No obstante, defenderé delante de
él mis caminos,
-
16 Y
él mismo será mi salvación,
-
Porque no entrará en su presencia
el impío.
-
17 Oíd
con atención mi razonamiento,
-
Y mi declaración entre en
vuestros oídos.
-
18 He
aquí ahora, si yo expusiere mi causa,
-
Sé que seré justificado.
-
19 ¿Quién
es el que contenderá conmigo?
-
Porque si ahora yo callara,
moriría.
-
20 A
lo menos dos cosas no hagas conmigo;
-
Entonces no me esconderé de tu
rostro:
-
21 Aparta
de mí tu mano,
-
Y no me asombre tu terror.
-
22 Llama
luego, y yo responderé;
-
O yo hablaré, y respóndeme tú.
-
23 ¿Cuántas
iniquidades y pecados tengo yo?
-
Hazme entender mi transgresión y
mi pecado.
-
24 ¿Por
qué escondes tu rostro,
-
Y me cuentas por tu enemigo?
-
25 ¿A
la hoja arrebatada has de quebrantar,
-
Y a una paja seca has de
perseguir?
-
26 ¿Por
qué escribes contra mí amarguras,
-
Y me haces cargo de los pecados
de mi juventud?
-
27 Pones
además mis pies en el cepo, y observas todos mis
caminos,
-
Trazando un límite para las
plantas de mis pies.
-
28 Y
mi cuerpo se va gastando como de carcoma,
-
Como vestido que roe la polilla.
14
-
1 El
hombre nacido de mujer,
-
Corto de días, y hastiado de
sinsabores,
-
2 Sale
como una flor y es cortado,
-
Y huye como la sombra y no
permanece.
-
3 ¿Sobre
éste abres tus ojos,
-
Y me traes a juicio contigo?
-
4 ¿Quién
hará limpio a lo inmundo?
-
Nadie.
-
5 Ciertamente
sus días están determinados,
-
Y el número de sus meses está
cerca de ti;
-
Le pusiste límites, de los cuales
no pasará.
-
6 Si
tú lo abandonares, él dejará de ser;
-
Entre tanto deseará, como el
jornalero, su día.
-
-
7 Porque
si el árbol fuere cortado, aún queda de él
esperanza;
-
Retoñará aún, y sus renuevos no
faltarán.
-
8 Si
se envejeciere en la tierra su raíz,
-
Y su tronco fuere muerto en el
polvo,
-
9 Al
percibir el agua reverdecerá,
-
Y hará copa como planta nueva.
-
10 Mas
el hombre morirá, y será cortado;
-
Perecerá el hombre, ¿y dónde
estará él?
-
11 Como
las aguas se van del mar,
-
Y el río se agota y se seca,
-
12 Así
el hombre yace y no vuelve a levantarse;
-
Hasta que no haya cielo, no
despertarán,
-
Ni se levantarán de su sueño.
-
13 ¡Oh,
quién me diera que me escondieses en el Seol,
-
Que me encubrieses hasta
apaciguarse tu ira,
-
Que me pusieses plazo, y de mí te
acordaras!
-
14 Si
el hombre muriere, ¿volverá a vivir?
-
Todos los días de mi edad
esperaré,
-
Hasta que venga mi liberación.
-
15 Entonces
llamarás, y yo te responderé;
-
Tendrás afecto a la hechura de
tus manos.
-
16 Pero
ahora me cuentas los pasos,
-
Y no das tregua a mi pecado;
-
17 Tienes
sellada en saco mi prevaricación,
-
Y tienes cosida mi iniquidad.
-
-
18 Ciertamente
el monte que cae se deshace,
-
Y las peñas son removidas de su
lugar;
-
19 Las
piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se
lleva el polvo de la tierra;
-
De igual manera haces tú perecer
la esperanza del hombre.
-
20 Para
siempre serás más fuerte que él, y él se va;
-
Demudarás su rostro, y le
despedirás.
-
21 Sus
hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;
-
O serán humillados, y no
entenderá de ello.
-
22 Mas
su carne sobre él se dolerá,
-
Y se entristecerá en él su alma.
15
1 Respondió Elifaz
temanita, y dijo:
-
2 ¿Proferirá
el sabio vana sabiduría,
-
Y llenará su vientre de viento
solano?
-
3 ¿Disputará
con palabras inútiles,
-
Y con razones sin provecho?
-
4 Tú
también disipas el temor,
-
Y menoscabas la oración delante
de Dios.
-
5 Porque
tu boca declaró tu iniquidad,
-
Pues has escogido el hablar de
los astutos.
-
6 Tu
boca te condenará, y no yo;
-
Y tus labios testificarán contra
ti.
-
-
7 ¿Naciste
tú primero que Adán?
-
¿O fuiste formado antes que los
collados?
-
8 ¿Oíste
tú el secreto de Dios,
-
Y está limitada a ti la
sabiduría?
-
9 ¿Qué
sabes tú que no sepamos?
-
¿Qué entiendes tú que no se halle
en nosotros?
-
10 Cabezas
canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros,
-
Mucho más avanzados en días que
tu padre.
-
11 ¿En
tan poco tienes las consolaciones de Dios,
-
Y las palabras que con dulzura se
te dicen?
-
12 ¿Por
qué tu corazón te aleja,
-
Y por qué guiñan tus ojos,
-
13 Para
que contra Dios vuelvas tu espíritu,
-
Y saques tales palabras de tu
boca?
-
14 ¿Qué
cosa es el hombre para que sea limpio,
-
Y para que se justifique el
nacido de mujer?
-
15 He
aquí, en sus santos no confía,
-
Y ni aun los cielos son limpios
delante de sus ojos;
-
16 ¿Cuánto
menos el hombre abominable y vil,
-
Que bebe la iniquidad como agua?
-
-
17 Escúchame;
yo te mostraré,
-
Y te contaré lo que he visto;
-
18 Lo
que los sabios nos contaron
-
De sus padres, y no lo
encubrieron;
-
19 A
quienes únicamente fue dada la tierra,
-
Y no pasó extraño por en medio de
ellos.
-
20 Todos
sus días, el impío es atormentado de dolor,
-
Y el número de sus años está
escondido para el violento.
-
21 Estruendos
espantosos hay en sus oídos;
-
En la prosperidad el asolador
vendrá sobre él.
-
22 El
no cree que volverá de las tinieblas,
-
Y descubierto está para la
espada.
-
23 Vaga
alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está?
-
Sabe que le está preparado día de
tinieblas.
-
24 Tribulación
y angustia le turbarán,
-
Y se esforzarán contra él como un
rey dispuesto para la batalla,
-
25 Por
cuanto él extendió su mano contra Dios,
-
Y se portó con soberbia contra el
Todopoderoso.
-
26 Corrió
contra él con cuello erguido,
-
Con la espesa barrera de sus
escudos.
-
27 Porque
la gordura cubrió su rostro,
-
E hizo pliegues sobre sus ijares;
-
28 Y
habitó las ciudades asoladas,
-
Las casas inhabitadas,
-
Que estaban en ruinas.
-
29 No
prosperará, ni durarán sus riquezas,
-
Ni extenderá por la tierra su
hermosura.
-
30 No
escapará de las tinieblas;
-
La llama secará sus ramas,
-
Y con el aliento de su boca
perecerá.
-
31 No
confíe el iluso en la vanidad,
-
Porque ella será su recompensa.
-
32 El
será cortado antes de su tiempo,
-
Y sus renuevos no reverdecerán.
-
33 Perderá
su agraz como la vid,
-
Y derramará su flor como el
olivo.
-
34 Porque
la congregación de los impíos será asolada,
-
Y fuego consumirá las tiendas de
soborno.
-
35 Concibieron
dolor, dieron a luz iniquidad,
-
Y en sus entrañas traman engaño.
16
1 Respondió Job, y dijo:
-
2 Muchas
veces he oído cosas como estas;
-
Consoladores molestos sois todos
vosotros.
-
3 ¿Tendrán
fin las palabras vacías?
-
¿O qué te anima a responder?
-
4 También
yo podría hablar como vosotros,
-
Si vuestra alma estuviera en
lugar de la mía;
-
Yo podría hilvanar contra
vosotros palabras,
-
Y sobre vosotros mover mi cabeza.
-
5 Pero
yo os alentaría con mis palabras,
-
Y la consolación de mis labios
apaciguaría vuestro dolor.
-
-
6 Si
hablo, mi dolor no cesa;
-
Y si dejo de hablar, no se aparta
de mí.
-
7 Pero
ahora tú me has fatigado;
-
Has asolado toda mi compañía.
-
8 Tú
me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura,
-
Que se levanta contra mí para
testificar en mi rostro.
-
9 Su
furor me despedazó, y me ha sido contrario;
-
Crujió sus dientes contra mí;
-
Contra mí aguzó sus ojos mi
enemigo.
-
10 Abrieron
contra mí su boca;
-
Hirieron mis mejillas con
afrenta;
-
Contra mí se juntaron todos.
-
11 Me
ha entregado Dios al mentiroso,
-
Y en las manos de los impíos me
hizo caer.
-
12 Próspero
estaba, y me desmenuzó;
-
Me arrebató por la cerviz y me
despedazó,
-
Y me puso por blanco suyo.
-
13 Me
rodearon sus flecheros,
-
Partió mis riñones, y no perdonó;
-
Mi hiel derramó por tierra.
-
14 Me
quebrantó de quebranto en quebranto;
-
Corrió contra mí como un gigante.
-
15 Cosí
cilicio sobre mi piel,
-
Y puse mi cabeza en el polvo.
-
16 Mi
rostro está inflamado con el lloro,
-
Y mis párpados entenebrecidos,
-
17 A
pesar de no haber iniquidad en mis manos,
-
Y de haber sido mi oración pura.
-
-
18 ¡Oh
tierra! no cubras mi sangre,
-
Y no haya lugar para mi clamor.
-
19 Mas
he aquí que en los cielos está mi testigo,
-
Y mi testimonio en las alturas.
-
20 Disputadores
son mis amigos;
-
Mas ante Dios derramaré mis
lágrimas.
-
21 ¡Ojalá
pudiese disputar el hombre con Dios,
-
Como con su prójimo!
-
22 Mas
los años contados vendrán,
-
Y yo iré por el camino de donde
no volveré.
17
-
1 Mi
aliento se agota, se acortan mis días,
-
Y me está preparado el sepulcro.
-
2 No
hay conmigo sino escarnecedores,
-
En cuya amargura se detienen mis
ojos.
-
-
3 Dame
fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti.
-
Porque ¿quién querría responder
por mí?
-
4 Porque
a éstos has escondido de su corazón la inteligencia;
-
Por tanto, no los exaltarás.
-
5 Al
que denuncia a sus amigos como presa,
-
Los ojos de sus hijos
desfallecerán.
-
-
6 El
me ha puesto por refrán de pueblos,
-
Y delante de ellos he sido como
tamboril.
-
7 Mis
ojos se oscurecieron por el dolor,
-
Y mis pensamientos todos son como
sombra.
-
8 Los
rectos se maravillarán de esto,
-
Y el inocente se levantará contra
el impío.
-
9 No
obstante, proseguirá el justo su camino,
-
Y el limpio de manos aumentará la
fuerza.
-
10 Pero
volved todos vosotros, y venid ahora,
-
Y no hallaré entre vosotros
sabio.
-
11 Pasaron
mis días, fueron arrancados mis pensamientos,
-
Los designios de mi corazón.
-
12 Pusieron
la noche por día,
-
Y la luz se acorta delante de las
tinieblas.
-
13 Si
yo espero, el Seol es mi casa;
-
Haré mi cama en las tinieblas.
-
14 A
la corrupción he dicho: Mi padre eres tú;
-
A los gusanos: Mi madre y mi
hermana.
-
15 ¿Dónde,
pues, estará ahora mi esperanza?
-
Y mi esperanza, ¿quién la verá?
-
16 A
la profundidad del Seol descenderán,
-
Y juntamente descansarán en el
polvo.
18
1 Respondió Bildad
suhita, y dijo:
-
2 ¿Cuándo
pondréis fin a las palabras?
-
Entended, y después hablemos.
-
3 ¿Por
qué somos tenidos por bestias,
-
Y a vuestros ojos somos viles?
-
4 Oh
tú, que te despedazas en tu furor,
-
¿Será abandonada la tierra por tu
causa,
-
Y serán removidas de su lugar las
peñas?
-
-
5 Ciertamente
la luz de los impíos será apagada,
-
Y no resplandecerá la centella de
su fuego.
-
6 La
luz se oscurecerá en su tienda,
-
Y se apagará sobre él su lámpara.
-
7 Sus
pasos vigorosos serán acortados,
-
Y su mismo consejo lo
precipitará.
-
8 Porque
red será echada a sus pies,
-
Y sobre mallas andará.
-
9 Lazo
prenderá su calcañar;
-
Se afirmará la trampa contra él.
-
10 Su
cuerda está escondida en la tierra,
-
Y una trampa le aguarda en la
senda.
-
11 De
todas partes lo asombrarán temores,
-
Y le harán huir desconcertado.
-
12 Serán
gastadas de hambre sus fuerzas,
-
Y a su lado estará preparado
quebrantamiento.
-
13 La
enfermedad roerá su piel,
-
Y a sus miembros devorará el
primogénito de la muerte.
-
14 Su
confianza será arrancada de su tienda,
-
Y al rey de los espantos será
conducido.
-
15 En
su tienda morará como si no fuese suya;
-
Piedra de azufre será esparcida
sobre su morada.
-
16 Abajo
se secarán sus raíces,
-
Y arriba serán cortadas sus
ramas.
-
17 Su
memoria perecerá de la tierra,
-
Y no tendrá nombre por las
calles.
-
18 De
la luz será lanzado a las tinieblas,
-
Y echado fuera del mundo.
-
19 No
tendrá hijo ni nieto en su pueblo,
-
Ni quien le suceda en sus
moradas.
-
20 Sobre
su día se espantarán los de occidente,
-
Y pavor caerá sobre los de
oriente.
-
21 Ciertamente
tales son las moradas del impío,
-
Y este será el lugar del que no
conoció a Dios.
19
1 Respondió entonces
Job, y dijo:
-
2 ¿Hasta
cuándo angustiaréis mi alma,
-
Y me moleréis con palabras?
-
3 Ya
me habéis vituperado diez veces;
-
¿No os avergonzáis de injuriarme?
-
4 Aun
siendo verdad que yo haya errado,
-
Sobre mí recaería mi error.
-
5 Pero
si vosotros os engrandecéis contra mí,
-
Y contra mí alegáis mi oprobio,
-
6 Sabed
ahora que Dios me ha derribado,
-
Y me ha envuelto en su red.
-
7 He
aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído;
-
Daré voces, y no habrá juicio.
-
8 Cercó
de vallado mi camino, y no pasaré;
-
Y sobre mis veredas puso
tinieblas.
-
9 Me
ha despojado de mi gloria,
-
Y quitado la corona de mi cabeza.
-
10 Me
arruinó por todos lados, y perezco;
-
Y ha hecho pasar mi esperanza
como árbol arrancado.
-
11 Hizo
arder contra mí su furor,
-
Y me contó para sí entre sus
enemigos.
-
12 Vinieron
sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí,
-
Y acamparon en derredor de mi
tienda.
-
-
13 Hizo
alejar de mí a mis hermanos,
-
Y mis conocidos como extraños se
apartaron de mí.
-
14 Mis
parientes se detuvieron,
-
Y mis conocidos se olvidaron de
mí.
-
15 Los
moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por
extraño;
-
Forastero fui yo a sus ojos.
-
16 Llamé
a mi siervo, y no respondió;
-
De mi propia boca le suplicaba.
-
17 Mi
aliento vino a ser extraño a mi mujer,
-
Aunque por los hijos de mis
entrañas le rogaba.
-
18 Aun
los muchachos me menospreciaron;
-
Al levantarme, hablaban contra
mí.
-
19 Todos
mis íntimos amigos me aborrecieron,
-
Y los que yo amaba se volvieron
contra mí.
-
20 Mi
piel y mi carne se pegaron a mis huesos,
-
Y he escapado con sólo la piel de
mis dientes.
-
21 ¡Oh,
vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened
compasión de mí!
-
Porque la mano de Dios me ha
tocado.
-
22 ¿Por
qué me perseguís como Dios,
-
Y ni aun de mi carne os saciáis?
-
-
23 ¡Quién
diese ahora que mis palabras fuesen escritas!
-
¡Quién diese que se escribiesen
en un libro;
-
24 Que
con cincel de hierro y con plomo
-
Fuesen esculpidas en piedra para
siempre!
-
25 Yo
sé que mi Redentor vive,
-
Y al fin se levantará sobre el
polvo;
-
26 Y
después de deshecha esta mi piel,
-
En mi carne he de ver a Dios;
-
27 Al
cual veré por mí mismo,
-
Y mis ojos lo verán, y no otro,
-
Aunque mi corazón desfallece
dentro de mí.
-
28 Mas
debierais decir: ¿Por qué le perseguimos?
-
Ya que la raíz del asunto se
halla en mí.
-
29 Temed
vosotros delante de la espada;
-
Porque sobreviene el furor de la
espada a causa de las injusticias,
-
Para que sepáis que hay un
juicio.
20
1 Respondió Zofar
naamatita, y dijo:
-
2 Por
cierto mis pensamientos me hacen responder,
-
Y por tanto me apresuro.
-
3 La
reprensión de mi censura he oído,
-
Y me hace responder el espíritu
de mi inteligencia.
-
4 ¿No
sabes esto, que así fue siempre,
-
Desde el tiempo que fue puesto el
hombre sobre la tierra,
-
5 Que
la alegría de los malos es breve,
-
Y el gozo del impío por un
momento?
-
6 Aunque
subiere su altivez hasta el cielo,
-
Y su cabeza tocare en las nubes,
-
7 Como
su estiércol, perecerá para siempre;
-
Los que le hubieren visto dirán:
¿Qué hay de él?
-
8 Como
sueño volará, y no será hallado,
-
Y se disipará como visión
nocturna.
-
9 El
ojo que le veía, nunca más le verá,
-
Ni su lugar le conocerá más.
-
10 Sus
hijos solicitarán el favor de los pobres,
-
Y sus manos devolverán lo que él
robó.
-
11 Sus
huesos están llenos de su juventud,
-
Mas con él en el polvo yacerán.
-
12 Si
el mal se endulzó en su boca,
-
Si lo ocultaba debajo de su
lengua,
-
13 Si
le parecía bien, y no lo dejaba,
-
Sino que lo detenía en su
paladar;
-
14 Su
comida se mudará en sus entrañas;
-
Hiel de áspides será dentro de
él.
-
15 Devoró
riquezas, pero las vomitará;
-
De su vientre las sacará Dios.
-
16 Veneno
de áspides chupará;
-
Lo matará lengua de víbora.
-
17 No
verá los arroyos, los ríos,
-
Los torrentes de miel y de leche.
-
-
18 Restituirá
el trabajo conforme a los bienes que tomó,
-
Y no los tragará ni gozará.
-
19 Por
cuanto quebrantó y desamparó a los pobres,
-
Robó casas, y no las edificó;
-
20 Por
tanto, no tendrá sosiego en su vientre,
-
Ni salvará nada de lo que
codiciaba.
-
21 No
quedó nada que no comiese;
-
Por tanto, su bienestar no será
duradero.
-
22 En
el colmo de su abundancia padecerá estrechez;
-
La mano de todos los malvados
vendrá sobre él.
-
23 Cuando
se pusiere a llenar su vientre,
-
Dios enviará sobre él el ardor de
su ira,
-
Y la hará llover sobre él y sobre
su comida.
-
24 Huirá
de las armas de hierro,
-
Y el arco de bronce le
atravesará.
-
25 La
saeta le traspasará y saldrá de su cuerpo,
-
Y la punta relumbrante saldrá por
su hiel;
-
Sobre él vendrán terrores.
-
26 Todas
las tinieblas están reservadas para sus tesoros;
-
Fuego no atizado los consumirá;
-
Devorará lo que quede en su
tienda.
-
27 Los
cielos descubrirán su iniquidad,
-
Y la tierra se levantará contra
él.
-
28 Los
renuevos de su casa serán transportados;
-
Serán esparcidos en el día de su
furor.
-
29 Esta
es la porción que Dios prepara al hombre impío,
-
Y la heredad que Dios le señala
por su palabra.
21
1 Entonces respondió
Job, y dijo:
-
2 Oíd
atentamente mi palabra,
-
Y sea esto el consuelo que me
deis.
-
3 Toleradme,
y yo hablaré;
-
Y después que haya hablado,
escarneced.
-
4 ¿Acaso
me quejo yo de algún hombre?
-
¿Y por qué no se ha de angustiar
mi espíritu?
-
5 Miradme,
y espantaos,
-
Y poned la mano sobre la boca.
-
6 Aun
yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro,
-
Y el temblor estremece mi carne.
-
7 ¿Por
qué viven los impíos,
-
Y se envejecen, y aun crecen en
riquezas?
-
8 Su
descendencia se robustece a su vista,
-
Y sus renuevos están delante de
sus ojos.
-
9 Sus
casas están a salvo de temor,
-
Ni viene azote de Dios sobre
ellos.
-
10 Sus
toros engendran, y no fallan;
-
Paren sus vacas, y no malogran su
cría.
-
11 Salen
sus pequeñuelos como manada,
-
Y sus hijos andan saltando.
-
12 Al
son de tamboril y de cítara saltan,
-
Y se regocijan al son de la
flauta.
-
13 Pasan
sus días en prosperidad,
-
Y en paz descienden al Seol.
-
14 Dicen,
pues, a Dios: Apártate de nosotros,
-
Porque no queremos el
conocimiento de tus caminos.
-
15 ¿Quién
es el Todopoderoso, para que le sirvamos?
-
¿Y de qué nos aprovechará que
oremos a él?
-
16 He
aquí que su bien no está en mano de ellos;
-
El consejo de los impíos lejos
esté de mí.
-
-
17 ¡Oh,
cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada,
-
Y viene sobre ellos su quebranto,
-
Y Dios en su ira les reparte
dolores!
-
18 Serán
como la paja delante del viento,
-
Y como el tamo que arrebata el
torbellino.
-
19 Dios
guardará para los hijos de ellos su violencia;
-
Le dará su pago, para que
conozca.
-
20 Verán
sus ojos su quebranto,
-
Y beberá de la ira del
Todopoderoso.
-
21 Porque
¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí,
-
Siendo cortado el número de sus
meses?
-
22 ¿Enseñará
alguien a Dios sabiduría,
-
Juzgando él a los que están
elevados?
-
23 Este
morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y
pacífico;
-
24 Sus
vasijas estarán llenas de leche,
-
Y sus huesos serán regados de
tuétano.
-
25 Y
este otro morirá en amargura de ánimo,
-
Y sin haber comido jamás con
gusto.
-
26 Igualmente
yacerán ellos en el polvo,
-
Y gusanos los cubrirán.
-
-
27 He
aquí, yo conozco vuestros pensamientos,
-
Y las imaginaciones que contra mí
forjáis.
-
28 Porque
decís: ¿Qué hay de la casa del príncipe,
-
Y qué de la tienda de las moradas
de los impíos?
-
29 ¿No
habéis preguntado a los que pasan por los caminos,
-
Y no habéis conocido su
respuesta,
-
30 Que
el malo es preservado en el día de la destrucción?
-
Guardado será en el día de la
ira.
-
31 ¿Quién
le denunciará en su cara su camino?
-
Y de lo que él hizo, ¿quién le
dará el pago?
-
32 Porque
llevado será a los sepulcros,
-
Y sobre su túmulo estarán
velando.
-
33 Los
terrones del valle le serán dulces;
-
Tras de él será llevado todo
hombre,
-
Y antes de él han ido
innumerables.
-
34 ¿Cómo,
pues, me consoláis en vano,
-
Viniendo a parar vuestras
respuestas en falacia?
22
1 Respondió Elifaz
temanita, y dijo:
-
2 ¿Traerá
el hombre provecho a Dios?
-
Al contrario, para sí mismo es
provechoso el hombre sabio.
-
3 ¿Tiene
contentamiento el Omnipotente en que tú seas
justificado,
-
O provecho de que tú hagas
perfectos tus caminos?
-
4 ¿Acaso
te castiga,
-
O viene a juicio contigo, a causa
de tu piedad?
-
5 Por
cierto tu malicia es grande,
-
Y tus maldades no tienen fin.
-
6 Porque
sacaste prenda a tus hermanos sin causa,
-
Y despojaste de sus ropas a los
desnudos.
-
7 No
diste de beber agua al cansado,
-
Y detuviste el pan al hambriento.
-
8 Pero
el hombre pudiente tuvo la tierra,
-
Y habitó en ella el distinguido.
-
9 A
las viudas enviaste vacías,
-
Y los brazos de los huérfanos
fueron quebrados.
-
10 Por
tanto, hay lazos alrededor de ti,
-
Y te turba espanto repentino;
-
11 O
tinieblas, para que no veas,
-
Y abundancia de agua te cubre.
-
-
12 ¿No
está Dios en la altura de los cielos?
-
Mira lo encumbrado de las
estrellas, cuán elevadas están.
-
13 ¿Y
dirás tú: ¿Qué sabe Dios?
-
¿Cómo juzgará a través de la
oscuridad?
-
14 Las
nubes le rodearon, y no ve;
-
Y por el circuito del cielo se
pasea.
-
15 ¿Quieres
tú seguir la senda antigua
-
Que pisaron los hombres
perversos,
-
16 Los
cuales fueron cortados antes de tiempo,
-
Cuyo fundamento fue como un río
derramado?
-
17 Decían
a Dios: Apártate de nosotros.
-
¿Y qué les había hecho el
Omnipotente?
-
18 Les
había colmado de bienes sus casas.
-
Pero sea el consejo de ellos
lejos de mí.
-
19 Verán
los justos y se gozarán;
-
Y el inocente los escarnecerá,
diciendo:
-
20 Fueron
destruidos nuestros adversarios,
-
Y el fuego consumió lo que de
ellos quedó.
-
-
21 Vuelve
ahora en amistad con él, y tendrás paz;
-
Y por ello te vendrá bien.
-
22 Toma
ahora la ley de su boca,
-
Y pon sus palabras en tu corazón.
-
23 Si
te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
-
Alejarás de tu tienda la
aflicción;
-
24 Tendrás
más oro que tierra,
-
Y como piedras de arroyos oro de
Ofir;
-
25 El
Todopoderoso será tu defensa,
-
Y tendrás plata en abundancia.
-
26 Porque
entonces te deleitarás en el Omnipotente,
-
Y alzarás a Dios tu rostro.
-
27 Orarás
a él, y él te oirá;
-
Y tú pagarás tus votos.
-
28 Determinarás
asimismo una cosa, y te será firme,
-
Y sobre tus caminos resplandecerá
luz.
-
29 Cuando
fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá;
-
Y Dios salvará al humilde de
ojos.
-
30 El
libertará al inocente,
-
Y por la limpieza de tus manos
éste será librado.
23
1 Respondió Job, y dijo:
-
2 Hoy
también hablaré con amargura;
-
Porque es más grave mi llaga que
mi gemido.
-
3 ¡Quién
me diera el saber dónde hallar a Dios!
-
Yo iría hasta su silla.
-
4 Expondría
mi causa delante de él,
-
Y llenaría mi boca de argumentos.
-
5 Yo
sabría lo que él me respondiese,
-
Y entendería lo que me dijera.
-
6 ¿Contendería
conmigo con grandeza de fuerza?
-
No; antes él me atendería.
-
7 Allí
el justo razonaría con él;
-
Y yo escaparía para siempre de mi
juez.
-
8 He
aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;
-
Y al occidente, y no lo
percibiré;
-
9 Si
muestra su poder al norte, yo no lo veré;
-
Al sur se esconderá, y no lo
veré.
-
10 Mas
él conoce mi camino;
-
Me probará, y saldré como oro.
-
11 Mis
pies han seguido sus pisadas;
-
Guardé su camino, y no me aparté.
-
12 Del
mandamiento de sus labios nunca me separé;
-
Guardé las palabras de su boca
más que mi comida.
-
13 Pero
si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?
-
Su alma deseó, e hizo.
-
14 El,
pues, acabará lo que ha determinado de mí;
-
Y muchas cosas como estas hay en
él.
-
15 Por
lo cual yo me espanto en su presencia;
-
Cuando lo considero, tiemblo a
causa de él.
-
16 Dios
ha enervado mi corazón,
-
Y me ha turbado el Omnipotente.
-
17 ¿Por
qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,
-
Ni fue cubierto con oscuridad mi
rostro?
24
-
1 Puesto
que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,
-
¿Por qué los que le conocen no
ven sus días?
-
2 Traspasan
los linderos,
-
Roban los ganados, y los
apacientan.
-
3 Se
llevan el asno de los huérfanos,
-
Y toman en prenda el buey de la
viuda.
-
4 Hacen
apartar del camino a los menesterosos,
-
Y todos los pobres de la tierra
se esconden.
-
5 He
aquí, como asnos monteses en el desierto,
-
Salen a su obra madrugando para
robar;
-
El desierto es mantenimiento de
sus hijos.
-
6 En
el campo siegan su pasto,
-
Y los impíos vendimian la viña
ajena.
-
7 Al
desnudo hacen dormir sin ropa,
-
Sin tener cobertura contra el
frío.
-
8 Con
las lluvias de los montes se mojan,
-
Y abrazan las peñas por falta de
abrigo.
-
9 Quitan
el pecho a los huérfanos,
-
Y de sobre el pobre toman la
prenda.
-
10 Al
desnudo hacen andar sin vestido,
-
Y a los hambrientos quitan las
gavillas.
-
11 Dentro
de sus paredes exprimen el aceite,
-
Pisan los lagares, y mueren de
sed.
-
12 Desde
la ciudad gimen los moribundos,
-
Y claman las almas de los heridos
de muerte,
-
Pero Dios no atiende su oración.
-
-
13 Ellos
son los que, rebeldes a la luz,
-
Nunca conocieron sus caminos,
-
Ni estuvieron en sus veredas.
-
14 A
la luz se levanta el matador; mata al pobre y al
necesitado,
-
Y de noche es como ladrón.
-
15 El
ojo del adúltero está aguardando la noche,
-
Diciendo: No me verá nadie;
-
Y esconde su rostro.
-
16 En
las tinieblas minan las casas
-
Que de día para sí señalaron;
-
No conocen la luz.
-
17 Porque
la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;
-
Si son conocidos, terrores de
sombra de muerte los toman.
-
-
18 Huyen
ligeros como corriente de aguas;
-
Su porción es maldita en la
tierra;
-
No andarán por el camino de las
viñas.
-
19 La
sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;
-
Así también el Seol a los
pecadores.
-
20 Los
olvidará el seno materno; de ellos sentirán los
gusanos dulzura;
-
Nunca más habrá de ellos memoria,
-
Y como un árbol los impíos serán
quebrantados.
-
-
21 A
la mujer estéril, que no concebía, afligió,
-
Y a la viuda nunca hizo bien.
-
22 Pero
a los fuertes adelantó con su poder;
-
Una vez que se levante, ninguno
está seguro de la vida.
-
23 El
les da seguridad y confianza;
-
Sus ojos están sobre los caminos
de ellos.
-
24 Fueron
exaltados un poco, mas desaparecen,
-
Y son abatidos como todos los
demás;
-
Serán encerrados, y cortados como
cabezas de espigas.
-
25 Y
si no, ¿quién me desmentirá ahora,
-
O reducirá a nada mis palabras?
25
1 Respondió Bildad
suhita, y dijo:
-
2 El
señorío y el temor están con él;
-
El hace paz en sus alturas.
-
3 ¿Tienen
sus ejércitos número?
-
¿Sobre quién no está su luz?
-
4 ¿Cómo,
pues, se justificará el hombre para con Dios?
-
¿Y cómo será limpio el que nace
de mujer?
-
5 He
aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,
-
Ni las estrellas son limpias
delante de sus ojos;
-
6 ¿Cuánto
menos el hombre, que es un gusano,
-
Y el hijo de hombre, también
gusano?
26
1 Respondió Job, y dijo:
-
2 ¿En
qué ayudaste al que no tiene poder?
-
¿Cómo has amparado al brazo sin
fuerza?
-
3 ¿En
qué aconsejaste al que no tiene ciencia,
-
Y qué plenitud de inteligencia
has dado a conocer?
-
4 ¿A
quién has anunciado palabras,
-
Y de quién es el espíritu que de
ti procede?
-
5 Las
sombras tiemblan en lo profundo,
-
Los mares y cuanto en ellos mora.
-
6 El
Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no
tiene cobertura.
-
7 El
extiende el norte sobre vacío,
-
Cuelga la tierra sobre nada.
-
8 Ata
las aguas en sus nubes,
-
Y las nubes no se rompen debajo
de ellas.
-
9 El
encubre la faz de su trono,
-
Y sobre él extiende su nube.
-
10 Puso
límite a la superficie de las aguas,
-
Hasta el fin de la luz y las
tinieblas.
-
11 Las
columnas del cielo tiemblan,
-
Y se espantan a su reprensión.
-
12 El
agita el mar con su poder,
-
Y con su entendimiento hiere la
arrogancia suya.
-
13 Su
espíritu adornó los cielos;
-
Su mano creó la serpiente
tortuosa.
-
14 He
aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus
caminos;
-
¡Y cuán leve es el susurro que
hemos oído de él!
-
Pero el trueno de su poder,
¿quién lo puede comprender?
27
1 Reasumió Job su
discurso, y dijo:
-
2 Vive
Dios, que ha quitado mi derecho,
-
Y el Omnipotente, que amargó el
alma mía,
-
3 Que
todo el tiempo que mi alma esté en mí,
-
Y haya hálito de Dios en mis
narices,
-
4 Mis
labios no hablarán iniquidad,
-
Ni mi lengua pronunciará engaño.
-
5 Nunca
tal acontezca que yo os justifique;
-
Hasta que muera, no quitaré de mí
mi integridad.
-
6 Mi
justicia tengo asida, y no la cederé;
-
No me reprochará mi corazón en
todos mis días.
-
-
7 Sea
como el impío mi enemigo,
-
Y como el inicuo mi adversario.
-
8 Porque
¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que
hubiere robado,
-
Cuando Dios le quitare la vida?
-
9 ¿Oirá
Dios su clamor
-
Cuando la tribulación viniere
sobre él?
-
10 ¿Se
deleitará en el Omnipotente?
-
¿Invocará a Dios en todo tiempo?
-
11 Yo
os enseñaré en cuanto a la mano de Dios;
-
No esconderé lo que hay para con
el Omnipotente.
-
12 He
aquí que todos vosotros lo habéis visto;
-
¿Por qué, pues, os habéis hecho
tan enteramente vanos?
-
-
13 Esta
es para con Dios la porción del hombre impío,
-
Y la herencia que los violentos
han de recibir del Omnipotente:
-
14 Si
sus hijos fueren multiplicados, serán para la
espada;
-
Y sus pequeños no se saciarán de
pan.
-
15 Los
que de él quedaren, en muerte serán sepultados,
-
Y no los llorarán sus viudas.
-
16 Aunque
amontone plata como polvo,
-
Y prepare ropa como lodo;
-
17 La
habrá preparado él, mas el justo se vestirá,
-
Y el inocente repartirá la plata.
-
18 Edificó
su casa como la polilla,
-
Y como enramada que hizo el
guarda.
-
19 Rico
se acuesta, pero por última vez;
-
Abrirá sus ojos, y nada tendrá.
-
20 Se
apoderarán de él terrores como aguas;
-
Torbellino lo arrebatará de
noche.
-
21 Le
eleva el solano, y se va;
-
Y tempestad lo arrebatará de su
lugar.
-
22 Dios,
pues, descargará sobre él, y no perdonará;
-
Hará él por huir de su mano.
-
23 Batirán
las manos sobre él,
-
Y desde su lugar le silbarán.
28
-
1 Ciertamente
la plata tiene sus veneros,
-
Y el oro lugar donde se refina.
-
2 El
hierro se saca del polvo,
-
Y de la piedra se funde el cobre.
-
3 A
las tinieblas ponen término,
-
Y examinan todo a la perfección,
-
Las piedras que hay en oscuridad
y en sombra de muerte.
-
4 Abren
minas lejos de lo habitado,
-
En lugares olvidados, donde el
pie no pasa.
-
Son suspendidos y balanceados,
lejos de los demás hombres.
-
5 De
la tierra nace el pan,
-
Y debajo de ella está como
convertida en fuego.
-
6 Lugar
hay cuyas piedras son zafiro,
-
Y sus polvos de oro.
-
-
7 Senda
que nunca la conoció ave,
-
Ni ojo de buitre la vio;
-
8 Nunca
la pisaron animales fieros,
-
Ni león pasó por ella.
-
9 En
el pedernal puso su mano,
-
Y trastornó de raíz los montes.
-
10 De
los peñascos cortó ríos,
-
Y sus ojos vieron todo lo
preciado.
-
11 Detuvo
los ríos en su nacimiento,
-
E hizo salir a luz lo escondido.
-
-
12 Mas
¿dónde se hallará la sabiduría?
-
¿Dónde está el lugar de la
inteligencia?
-
13 No
conoce su valor el hombre,
-
Ni se halla en la tierra de los
vivientes.
-
14 El
abismo dice: No está en mí;
-
Y el mar dijo: Ni conmigo.
-
15 No
se dará por oro,
-
Ni su precio será a peso de
plata.
-
16 No
puede ser apreciada con oro de Ofir,
-
Ni con ónice precioso, ni con
zafiro.
-
17 El
oro no se le igualará, ni el diamante,
-
Ni se cambiará por alhajas de oro
fino.
-
18 No
se hará mención de coral ni de perlas;
-
La sabiduría es mejor que las
piedras preciosas.
-
19 No
se igualará con ella topacio de Etiopía;
-
No se podrá apreciar con oro
fino.
-
-
20 ¿De
dónde, pues, vendrá la sabiduría?
-
¿Y dónde está el lugar de la
inteligencia?
-
21 Porque
encubierta está a los ojos de todo viviente,
-
Y a toda ave del cielo es oculta.
-
22 El
Abadón y la muerte dijeron:
-
Su fama hemos oído con nuestros
oídos.
-
-
23 Dios
entiende el camino de ella,
-
Y conoce su lugar.
-
24 Porque
él mira hasta los fines de la tierra,
-
Y ve cuanto hay bajo los cielos.
-
25 Al
dar peso al viento,
-
Y poner las aguas por medida;
-
26 Cuando
él dio ley a la lluvia,
-
Y camino al relámpago de los
truenos,
-
27 Entonces
la veía él, y la manifestaba;
-
La preparó y la descubrió
también.
-
28 Y
dijo al hombre:
-
He aquí que el temor del Señor es
la sabiduría,
-
Y el apartarse del mal, la
inteligencia.
29
1 Volvió Job a reanudar
su discurso, y dijo:
-
2 ¡Quién
me volviese como en los meses pasados,
-
Como en los días en que Dios me
guardaba,
-
3 Cuando
hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara,
-
A cuya luz yo caminaba en la
oscuridad;
-
4 Como
fui en los días de mi juventud,
-
Cuando el favor de Dios velaba
sobre mi tienda;
-
5 Cuando
aún estaba conmigo el Omnipotente,
-
Y mis hijos alrededor de mí;
-
6 Cuando
lavaba yo mis pasos con leche,
-
Y la piedra me derramaba ríos de
aceite!
-
7 Cuando
yo salía a la puerta a juicio,
-
Y en la plaza hacía preparar mi
asiento,
-
8 Los
jóvenes me veían, y se escondían;
-
Y los ancianos se levantaban, y
estaban de pie.
-
9 Los
príncipes detenían sus palabras;
-
Ponían la mano sobre su boca.
-
10 La
voz de los principales se apagaba,
-
Y su lengua se pegaba a su
paladar.
-
11 Los
oídos que me oían me llamaban bienaventurado,
-
Y los ojos que me veían me daban
testimonio,
-
12 Porque
yo libraba al pobre que clamaba,
-
Y al huérfano que carecía de
ayudador.
-
13 La
bendición del que se iba a perder venía sobre mí,
-
Y al corazón de la viuda yo daba
alegría.
-
14 Me
vestía de justicia, y ella me cubría;
-
Como manto y diadema era mi
rectitud.
-
15 Yo
era ojos al ciego,
-
Y pies al cojo.
-
16 A
los menesterosos era padre,
-
Y de la causa que no entendía, me
informaba con diligencia;
-
17 Y
quebrantaba los colmillos del inicuo,
-
Y de sus dientes hacía soltar la
presa.
-
18 Decía
yo: En mi nido moriré,
-
Y como arena multiplicaré mis
días.
-
19 Mi
raíz estaba abierta junto a las aguas,
-
Y en mis ramas permanecía el
rocío.
-
20 Mi
honra se renovaba en mí,
-
Y mi arco se fortalecía en mi
mano.
-
-
21 Me
oían, y esperaban,
-
Y callaban a mi consejo.
-
22 Tras
mi palabra no replicaban,
-
Y mi razón destilaba sobre ellos.
-
23 Me
esperaban como a la lluvia,
-
Y abrían su boca como a la lluvia
tardía.
-
24 Si
me reía con ellos, no lo creían;
-
Y no abatían la luz de mi rostro.
-
25 Calificaba
yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como
el jefe;
-
Y moraba como rey en el ejército,
-
Como el que consuela a los que
lloran.
30
-
1 Pero
ahora se ríen de mí los más jóvenes que yo,
-
A cuyos padres yo desdeñara poner
con los perros de mi ganado.
-
2 ¿Y
de qué me serviría ni aun la fuerza de sus manos?
-
No tienen fuerza alguna.
-
3 Por
causa de la pobreza y del hambre andaban solos;
-
Huían a la soledad, a lugar
tenebroso, asolado y desierto.
-
4 Recogían
malvas entre los arbustos,
-
Y raíces de enebro para
calentarse.
-
5 Eran
arrojados de entre las gentes,
-
Y todos les daban grita como tras
el ladrón.
-
6 Habitaban
en las barrancas de los arroyos,
-
En las cavernas de la tierra, y
en las rocas.
-
7 Bramaban
entre las matas,
-
Y se reunían debajo de los
espinos.
-
8 Hijos
de viles, y hombres sin nombre,
-
Más bajos que la misma tierra.
-
-
9 Y
ahora yo soy objeto de su burla,
-
Y les sirvo de refrán.
-
10 Me
abominan, se alejan de mí,
-
Y aun de mi rostro no detuvieron
su saliva.
-
11 Porque
Dios desató su cuerda, y me afligió,
-
Por eso se desenfrenaron delante
de mi rostro.
-
12 A
la mano derecha se levantó el populacho;
-
Empujaron mis pies,
-
Y prepararon contra mí caminos de
perdición.
-
13 Mi
senda desbarataron,
-
Se aprovecharon de mi
quebrantamiento,
-
Y contra ellos no hubo ayudador.
-
14 Vinieron
como por portillo ancho,
-
Se revolvieron sobre mi
calamidad.
-
15 Se
han revuelto turbaciones sobre mí;
-
Combatieron como viento mi honor,
-
Y mi prosperidad pasó como nube.
-
-
16 Y
ahora mi alma está derramada en mí;
-
Días de aflicción se apoderan de
mí.
-
17 La
noche taladra mis huesos,
-
Y los dolores que me roen no
reposan.
-
18 La
violencia deforma mi vestidura; me ciñe como el
cuello de mi túnica.
-
19 El
me derribó en el lodo,
-
Y soy semejante al polvo y a la
ceniza.
-
20 Clamo
a ti, y no me oyes;
-
Me presento, y no me atiendes.
-
21 Te
has vuelto cruel para mí;
-
Con el poder de tu mano me
persigues.
-
22 Me
alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en él,
-
Y disolviste mi sustancia.
-
23 Porque
yo sé que me conduces a la muerte,
-
Y a la casa determinada a todo
viviente.
-
-
24 Mas
él no extenderá la mano contra el sepulcro;
-
¿Clamarán los sepultados cuando
él los quebrantare?
-
25 ¿No
lloré yo al afligido?
-
Y mi alma, ¿no se entristeció
sobre el menesteroso?
-
26 Cuando
esperaba yo el bien, entonces vino el mal;
-
Y cuando esperaba luz, vino la
oscuridad.
-
27 Mis
entrañas se agitan, y no reposan;
-
Días de aflicción me han
sobrecogido.
-
28 Ando
ennegrecido, y no por el sol;
-
Me he levantado en la
congregación, y clamado.
-
29 He
venido a ser hermano de chacales,
-
Y compañero de avestruces.
-
30 Mi
piel se ha ennegrecido y se me cae,
-
Y mis huesos arden de calor.
-
31 Se
ha cambiado mi arpa en luto,
-
Y mi flauta en voz de
lamentadores.
31
-
1 Hice
pacto con mis ojos;
-
¿Cómo, pues, había yo de mirar a
una virgen?
-
2 Porque
¿qué galardón me daría de arriba Dios,
-
Y qué heredad el Omnipotente
desde las alturas?
-
3 ¿No
hay quebrantamiento para el impío,
-
Y extrañamiento para los que
hacen iniquidad?
-
4 ¿No
ve él mis caminos,
-
Y cuenta todos mis pasos?
-
-
5 Si
anduve con mentira,
-
Y si mi pie se apresuró a engaño,
-
6 Péseme
Dios en balanzas de justicia,
-
Y conocerá mi integridad.
-
7 Si
mis pasos se apartaron del camino,
-
Si mi corazón se fue tras mis
ojos,
-
Y si algo se pegó a mis manos,
-
8 Siembre
yo, y otro coma,
-
Y sea arrancada mi siembra.
-
-
9 Si
fue mi corazón engañado acerca de mujer,
-
Y si estuve acechando a la puerta
de mi prójimo,
-
10 Muela
para otro mi mujer,
-
Y sobre ella otros se encorven.
-
11 Porque
es maldad e iniquidad
-
Que han de castigar los jueces.
-
12 Porque
es fuego que devoraría hasta el Abadón,
-
Y consumiría toda mi hacienda.
-
13 Si
hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de
mi sierva,
-
Cuando ellos contendían conmigo,
-
14 ¿Qué
haría yo cuando Dios se levantase?
-
Y cuando él preguntara, ¿qué le
respondería yo?
-
15 El
que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
-
¿Y no nos dispuso uno mismo en la
matriz?
-
-
16 Si
estorbé el contento de los pobres,
-
E hice desfallecer los ojos de la
viuda;
-
17 Si
comí mi bocado solo,
-
Y no comió de él el huérfano
-
18 (Porque
desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
-
Y desde el vientre de mi madre
fui guía de la viuda);
-
19 Si
he visto que pereciera alguno sin vestido,
-
Y al menesteroso sin abrigo;
-
20 Si
no me bendijeron sus lomos,
-
Y del vellón de mis ovejas se
calentaron;
-
21 Si
alcé contra el huérfano mi mano,
-
Aunque viese que me ayudaran en
la puerta;
-
22 Mi
espalda se caiga de mi hombro,
-
Y el hueso de mi brazo sea
quebrado.
-
23 Porque
temí el castigo de Dios,
-
Contra cuya majestad yo no
tendría poder.
-
-
24 Si
puse en el oro mi esperanza,
-
Y dije al oro: Mi confianza eres
tú;
-
25 Si
me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
-
Y de que mi mano hallase mucho;
-
26 Si
he mirado al sol cuando resplandecía,
-
O a la luna cuando iba hermosa,
-
27 Y
mi corazón se engañó en secreto,
-
Y mi boca besó mi mano;
-
28 Esto
también sería maldad juzgada;
-
Porque habría negado al Dios
soberano.
-
-
29 Si
me alegré en el quebrantamiento del que me
aborrecía,
-
Y me regocijé cuando le halló el
mal
-
30 (Ni
aun entregué al pecado mi lengua,
-
Pidiendo maldición para su alma);
-
31 Si
mis siervos no decían:
-
¿Quién no se ha saciado de su
carne?
-
32 (El
forastero no pasaba fuera la noche;
-
Mis puertas abría al caminante);
-
33 Si
encubrí como hombre mis transgresiones,
-
Escondiendo en mi seno mi
iniquidad,
-
34 Porque
tuve temor de la gran multitud,
-
Y el menosprecio de las familias
me atemorizó,
-
Y callé, y no salí de mi puerta;
-
35 ¡Quién
me diera quien me oyese!
-
He aquí mi confianza es que el
Omnipotente testificará por mí,
-
Aunque mi adversario me forme
proceso.
-
36 Ciertamente
yo lo llevaría sobre mi hombro,
-
Y me lo ceñiría como una corona.
-
37 Yo
le contaría el número de mis pasos,
-
Y como príncipe me presentaría
ante él.
-
-
38 Si
mi tierra clama contra mí,
-
Y lloran todos sus surcos;
-
39 Si
comí su sustancia sin dinero,
-
O afligí el alma de sus dueños,
-
40 En
lugar de trigo me nazcan abrojos,
-
Y espinos en lugar de cebada.
-
Aquí terminan las palabras de Job.
32
1 Cesaron estos tres
varones de responder a Job, por cuanto él era justo a
sus propios ojos. 2 Entonces
Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se
encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por
cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.
3 Asimismo se encendió
en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué
responder, aunque habían condenado a Job.
4 Y Eliú había esperado a Job en la
disputa, porque los otros eran más viejos que él.
5 Pero viendo Eliú que
no había respuesta en la boca de aquellos tres varones,
se encendió en ira. 6 Y
respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
-
Yo soy joven, y vosotros
ancianos;
-
Por tanto, he tenido miedo, y he
temido declararos mi opinión.
-
7 Yo
decía: Los días hablarán,
-
Y la muchedumbre de años
declarará sabiduría.
-
8 Ciertamente
espíritu hay en el hombre,
-
Y el soplo del Omnipotente le
hace que entienda.
-
9 No
son los sabios los de mucha edad,
-
Ni los ancianos entienden el
derecho.
-
10 Por
tanto, yo dije: Escuchadme;
-
Declararé yo también mi
sabiduría.
-
-
11 He
aquí yo he esperado a vuestras razones,
-
He escuchado vuestros argumentos,
-
En tanto que buscabais palabras.
-
12 Os
he prestado atención,
-
Y he aquí que no hay de vosotros
quien redarguya a Job,
-
Y responda a sus razones.
-
13 Para
que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
-
Lo vence Dios, no el hombre.
-
14 Ahora
bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
-
Ni yo le responderé con vuestras
razones.
-
-
15 Se
espantaron, no respondieron más;
-
Se les fueron los razonamientos.
-
16 Yo,
pues, he esperado, pero no hablaban;
-
Más bien callaron y no
respondieron más.
-
17 Por
eso yo también responderé mi parte;
-
También yo declararé mi juicio.
-
18 Porque
lleno estoy de palabras,
-
Y me apremia el espíritu dentro
de mí.
-
19 De
cierto mi corazón está como el vino que no tiene
respiradero,
-
Y se rompe como odres nuevos.
-
20 Hablaré,
pues, y respiraré;
-
Abriré mis labios, y responderé.
-
21 No
haré ahora acepción de personas,
-
Ni usaré con nadie de títulos
lisonjeros.
-
22 Porque
no sé hablar lisonjas;
-
De otra manera, en breve mi
Hacedor me consumiría.
33
-
1 Por
tanto, Job, oye ahora mis razones,
-
Y escucha todas mis palabras.
-
2 He
aquí yo abriré ahora mi boca,
-
Y mi lengua hablará en mi
garganta.
-
3 Mis
razones declararán la rectitud de mi corazón,
-
Y lo que saben mis labios, lo
hablarán con sinceridad.
-
4 El
espíritu de Dios me hizo,
-
Y el soplo del Omnipotente me dio
vida.
-
5 Respóndeme
si puedes;
-
Ordena tus palabras, ponte en
pie.
-
6 Heme
aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
-
De barro fui yo también formado.
-
7 He
aquí, mi terror no te espantará,
-
Ni mi mano se agravará sobre ti.
-
-
8 De
cierto tú dijiste a oídos míos,
-
Y yo oí la voz de tus palabras
que decían:
-
9 Yo
soy limpio y sin defecto;
-
Soy inocente, y no hay maldad en
mí.
-
10 He
aquí que él buscó reproches contra mí,
-
Y me tiene por su enemigo;
-
11 Puso
mis pies en el cepo,
-
Y vigiló todas mis sendas.
-
-
12 He
aquí, en esto no has hablado justamente;
-
Yo te responderé que mayor es
Dios que el hombre.
-
13 ¿Por
qué contiendes contra él?
-
Porque él no da cuenta de ninguna
de sus razones.
-
14 Sin
embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
-
Pero el hombre no entiende.
-
15 Por
sueño, en visión nocturna,
-
Cuando el sueño cae sobre los
hombres,
-
Cuando se adormecen sobre el
lecho,
-
16 Entonces
revela al oído de los hombres,
-
Y les señala su consejo,
-
17 Para
quitar al hombre de su obra,
-
Y apartar del varón la soberbia.
-
18 Detendrá
su alma del sepulcro,
-
Y su vida de que perezca a
espada.
-
-
19 También
sobre su cama es castigado
-
Con dolor fuerte en todos sus
huesos,
-
20 Que
le hace que su vida aborrezca el pan,
-
Y su alma la comida suave.
-
21 Su
carne desfallece, de manera que no se ve,
-
Y sus huesos, que antes no se
veían, aparecen.
-
22 Su
alma se acerca al sepulcro,
-
Y su vida a los que causan la
muerte.
-
23 Si
tuviese cerca de él
-
Algún elocuente mediador muy
escogido,
-
Que anuncie al hombre su deber;
-
24 Que
le diga que Dios tuvo de él misericordia,
-
Que lo libró de descender al
sepulcro,
-
Que halló redención;
-
25 Su
carne será más tierna que la del niño,
-
Volverá a los días de su
juventud.
-
26 Orará
a Dios, y éste le amará,
-
Y verá su faz con júbilo;
-
Y restaurará al hombre su
justicia.
-
27 El
mira sobre los hombres; y al que dijere:
-
Pequé, y pervertí lo recto,
-
Y no me ha aprovechado,
-
28 Dios
redimirá su alma para que no pase al sepulcro,
-
Y su vida se verá en luz.
-
29 He
aquí, todas estas cosas hace Dios
-
Dos y tres veces con el hombre,
-
30 Para
apartar su alma del sepulcro,
-
Y para iluminarlo con la luz de
los vivientes.
-
31 Escucha,
Job, y óyeme;
-
Calla, y yo hablaré.
-
32 Si
tienes razones, respóndeme;
-
Habla, porque yo te quiero
justificar.
-
33 Y
si no, óyeme tú a mí;
-
Calla, y te enseñaré sabiduría.
34
1 Además Eliú dijo:
-
2 Oíd,
sabios, mis palabras;
-
Y vosotros, doctos, estadme
atentos.
-
3 Porque
el oído prueba las palabras,
-
Como el paladar gusta lo que uno
come.
-
4 Escojamos
para nosotros el juicio,
-
Conozcamos entre nosotros cuál
sea lo bueno.
-
5 Porque
Job ha dicho: Yo soy justo,
-
Y Dios me ha quitado mi derecho.
-
6 ¿He
de mentir yo contra mi razón?
-
Dolorosa es mi herida sin haber
hecho yo transgresión.
-
7 ¿Qué
hombre hay como Job,
-
Que bebe el escarnio como agua,
-
8 Y
va en compañía con los que hacen iniquidad,
-
Y anda con los hombres malos?
-
9 Porque
ha dicho: De nada servirá al hombre
-
El conformar su voluntad a Dios.
-
-
10 Por
tanto, varones de inteligencia, oídme:
-
Lejos esté de Dios la impiedad,
-
Y del Omnipotente la iniquidad.
-
11 Porque
él pagará al hombre según su obra,
-
Y le retribuirá conforme a su
camino.
-
12 Sí,
por cierto, Dios no hará injusticia,
-
Y el Omnipotente no pervertirá el
derecho.
-
13 ¿Quién
visitó por él la tierra?
-
¿Y quién puso en orden todo el
mundo?
-
14 Si
él pusiese sobre el hombre su corazón,
-
Y recogiese así su espíritu y su
aliento,
-
15 Toda
carne perecería juntamente,
-
Y el hombre volvería al polvo.
-
-
16 Si,
pues, hay en ti entendimiento, oye esto;
-
Escucha la voz de mis palabras.
-
17 ¿Gobernará
el que aborrece juicio?
-
¿Y condenarás tú al que es tan
justo?
-
18 ¿Se
dirá al rey: Perverso;
-
Y a los príncipes: Impíos?
-
19 ¿Cuánto
menos a aquel que no hace acepción de personas de
príncipes.
-
Ni respeta más al rico que al
pobre,
-
Porque todos son obra de sus
manos?
-
20 En
un momento morirán,
-
Y a medianoche se alborotarán los
pueblos, y pasarán,
-
Y sin mano será quitado el
poderoso.
-
21 Porque
sus ojos están sobre los caminos del hombre,
-
Y ve todos sus pasos.
-
22 No
hay tinieblas ni sombra de muerte
-
Donde se escondan los que hacen
maldad.
-
23 No
carga, pues, él al hombre más de lo justo,
-
Para que vaya con Dios a juicio.
-
24 El
quebrantará a los fuertes sin indagación,
-
Y hará estar a otros en su lugar.
-
25 Por
tanto, él hará notorias las obras de ellos,
-
Cuando los trastorne en la noche,
y sean quebrantados.
-
26 Como
a malos los herirá
-
En lugar donde sean vistos;
-
27 Por
cuanto así se apartaron de él,
-
Y no consideraron ninguno de sus
caminos,
-
28 Haciendo
venir delante de él el clamor del pobre,
-
Y que oiga el clamor de los
necesitados.
-
29 Si
él diere reposo, ¿quién inquietará?
-
Si escondiere el rostro, ¿quién
lo mirará?
-
Esto sobre una nación, y lo mismo
sobre un hombre;
-
30 Haciendo
que no reine el hombre impío
-
Para vejaciones del pueblo.
-
-
31 De
seguro conviene que se diga a Dios:
-
He llevado ya castigo, no
ofenderé ya más;
-
32 Enséñame
tú lo que yo no veo;
-
Si hice mal, no lo haré más.
-
33 ¿Ha
de ser eso según tu parecer?
-
El te retribuirá, ora rehúses,
ora aceptes, y no yo;
-
Di, si no, lo que tú sabes.
-
34 Los
hombres inteligentes dirán conmigo,
-
Y el hombre sabio que me oiga:
-
35 Que
Job no habla con sabiduría,
-
Y que sus palabras no son con
entendimiento.
-
36 Deseo
yo que Job sea probado ampliamente,
-
A causa de sus respuestas
semejantes a las de los hombres inicuos.
-
37 Porque
a su pecado añadió rebeldía;
-
Bate palmas contra nosotros,
-
Y contra Dios multiplica sus
palabras.
-
35
1 Prosiguió Eliú en su
razonamiento, y dijo:
-
2 ¿Piensas
que es cosa recta lo que has dicho:
-
Más justo soy yo que Dios?
-
3 Porque
dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
-
¿O qué provecho tendré de no
haber pecado?
-
4 Yo
te responderé razones,
-
Y a tus compañeros contigo.
-
5 Mira
a los cielos, y ve,
-
Y considera que las nubes son más
altas que tú.
-
6 Si
pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
-
Y si tus rebeliones se
multiplicaren, ¿qué le harás tú?
-
7 Si
fueres justo, ¿qué le darás a él?
-
¿O qué recibirá de tu mano?
-
8 Al
hombre como tú dañará tu impiedad,
-
Y al hijo de hombre aprovechará
tu justicia.
-
-
9 A
causa de la multitud de las violencias claman,
-
Y se lamentan por el poderío de
los grandes.
-
10 Y
ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
-
Que da cánticos en la noche,
-
11 Que
nos enseña más que a las bestias de la tierra,
-
Y nos hace sabios más que a las
aves del cielo?
-
12 Allí
clamarán, y él no oirá,
-
Por la soberbia de los malos.
-
13 Ciertamente
Dios no oirá la vanidad,
-
Ni la mirará el Omnipotente.
-
14 ¿Cuánto
menos cuando dices que no haces caso de él?
-
La causa está delante de él; por
tanto, aguárdale.
-
15 Mas
ahora, porque en su ira no castiga,
-
Ni inquiere con rigor,
-
16 Por
eso Job abre su boca vanamente,
-
Y multiplica palabras sin
sabiduría.
36
1 Añadió Eliú y dijo:
-
2 Espérame
un poco, y te enseñaré;
-
Porque todavía tengo razones en
defensa de Dios.
-
3 Tomaré
mi saber desde lejos,
-
Y atribuiré justicia a mi
Hacedor.
-
4 Porque
de cierto no son mentira mis palabras;
-
Contigo está el que es íntegro en
sus conceptos.
-
-
5 He
aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;
-
Es poderoso en fuerza de
sabiduría.
-
6 No
otorgará vida al impío,
-
Pero a los afligidos dará su
derecho.
-
7 No
apartará de los justos sus ojos;
-
Antes bien con los reyes los
pondrá en trono para siempre,
-
Y serán exaltados.
-
8 Y
si estuvieren prendidos en grillos,
-
Y aprisionados en las cuerdas de
aflicción,
-
9 El
les dará a conocer la obra de ellos,
-
Y que prevalecieron sus
rebeliones.
-
10 Despierta
además el oído de ellos para la corrección,
-
Y les dice que se conviertan de
la iniquidad.
-
11 Si
oyeren, y le sirvieren,
-
Acabarán sus días en bienestar,
-
Y sus años en dicha.
-
12 Pero
si no oyeren, serán pasados a espada,
-
Y perecerán sin sabiduría.
-
-
13 Mas
los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
-
Y no clamarán cuando él los
atare.
-
14 Fallecerá
el alma de ellos en su juventud,
-
Y su vida entre los sodomitas.
-
15 Al
pobre librará de su pobreza,
-
Y en la aflicción despertará su
oído.
-
16 Asimismo
te apartará de la boca de la angustia
-
A lugar espacioso, libre de todo
apuro,
-
Y te preparará mesa llena de
grosura.
-
17 Mas
tú has llenado el juicio del impío,
-
En vez de sustentar el juicio y
la justicia.
-
18 Por
lo cual teme, no sea que en su ira te quite con
golpe,
-
El cual no puedas apartar de ti
con gran rescate.
-
19 ¿Hará
él estima de tus riquezas, del oro,
-
O de todas las fuerzas del poder?
-
20 No
anheles la noche,
-
En que los pueblos desaparecen de
su lugar.
-
21 Guárdate,
no te vuelvas a la iniquidad;
-
Pues ésta escogiste más bien que
la aflicción.
-
22 He
aquí que Dios es excelso en su poder;
-
¿Qué enseñador semejante a él?
-
23 ¿Quién
le ha prescrito su camino?
-
¿Y quién le dirá: Has hecho mal?
-
-
24 Acuérdate
de engrandecer su obra,
-
La cual contemplan los hombres.
-
25 Los
hombres todos la ven;
-
La mira el hombre de lejos.
-
26 He
aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
-
Ni se puede seguir la huella de
sus años.
-
27 El
atrae las gotas de las aguas,
-
Al transformarse el vapor en
lluvia,
-
28 La
cual destilan las nubes,
-
Goteando en abundancia sobre los
hombres.
-
29 ¿Quién
podrá comprender la extensión de las nubes,
-
Y el sonido estrepitoso de su
morada?
-
30 He
aquí que sobre él extiende su luz,
-
Y cobija con ella las
profundidades del mar.
-
31 Bien
que por esos medios castiga a los pueblos,
-
A la multitud él da sustento.
-
32 Con
las nubes encubre la luz,
-
Y le manda no brillar,
interponiendo aquéllas.
-
33 El
trueno declara su indignación,
-
Y la tempestad proclama su ira
contra la iniquidad.
-
37
-
1 Por
eso también se estremece mi corazón,
-
Y salta de su lugar.
-
2 Oíd
atentamente el estrépito de su voz,
-
Y el sonido que sale de su boca.
-
3 Debajo
de todos los cielos lo dirige,
-
Y su luz hasta los fines de la
tierra.
-
4 Después
de ella brama el sonido,
-
Truena él con voz majestuosa;
-
Y aunque sea oída su voz, no los
detiene.
-
5 Truena
Dios maravillosamente con su voz;
-
El hace grandes cosas, que
nosotros no entendemos.
-
6 Porque
a la nieve dice: Desciende a la tierra;
-
También a la llovizna, y a los
aguaceros torrenciales.
-
7 Así
hace retirarse a todo hombre,
-
Para que los hombres todos
reconozcan su obra.
-
8 Las
bestias entran en su escondrijo,
-
Y se están en sus moradas.
-
9 Del
sur viene el torbellino,
-
Y el frío de los vientos del
norte.
-
10 Por
el soplo de Dios se da el hielo,
-
Y las anchas aguas se congelan.
-
11 Regando
también llega a disipar la densa nube,
-
Y con su luz esparce la niebla.
-
12 Asimismo
por sus designios se revuelven las nubes en
derredor,
-
Para hacer sobre la faz del
mundo,
-
En la tierra, lo que él les
mande.
-
13 Unas
veces por azote, otras por causa de su tierra,
-
Otras por misericordia las hará
venir.
-
-
14 Escucha
esto, Job;
-
Detente, y considera las
maravillas de Dios.
-
15 ¿Sabes
tú cómo Dios las pone en concierto,
-
Y hace resplandecer la luz de su
nube?
-
16 ¿Has
conocido tú las diferencias de las nubes,
-
Las maravillas del Perfecto en
sabiduría?
-
17 ¿Por
qué están calientes tus vestidos
-
Cuando él sosiega la tierra con
el viento del sur?
-
18 ¿Extendiste
tú con él los cielos,
-
Firmes como un espejo fundido?
-
19 Muéstranos
qué le hemos de decir;
-
Porque nosotros no podemos
ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
-
20 ¿Será
preciso contarle cuando yo hablare?
-
Por más que el hombre razone,
quedará como abismado.
-
-
21 Mas
ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los
cielos,
-
Luego que pasa el viento y los
limpia,
-
22 Viniendo
de la parte del norte la dorada claridad.
-
En Dios hay una majestad
terrible.
-
23 El
es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en
poder;
-
Y en juicio y en multitud de
justicia no afligirá.
-
24 Lo
temerán por tanto los hombres;
-
El no estima a ninguno que cree
en su propio corazón ser sabio.
38
1 Entonces respondió
Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:
-
2 ¿Quién
es ése que oscurece el consejo
-
Con palabras sin sabiduría?
-
3 Ahora
ciñe como varón tus lomos;
-
Yo te preguntaré, y tú me
contestarás.
-
-
4 ¿Dónde
estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
-
Házmelo saber, si tienes
inteligencia.
-
5 ¿Quién
ordenó sus medidas, si lo sabes?
-
¿O quién extendió sobre ella
cordel?
-
6 ¿Sobre
qué están fundadas sus bases?
-
¿O quién puso su piedra angular,
-
7 Cuando
alababan todas las estrellas del alba,
-
Y se regocijaban todos los hijos
de Dios?
-
-
8 ¿Quién
encerró con puertas el mar,
-
Cuando se derramaba saliéndose de
su seno,
-
9 Cuando
puse yo nubes por vestidura suya,
-
Y por su faja oscuridad,
-
10 Y
establecí sobre él mi decreto,
-
Le puse puertas y cerrojo,
-
11 Y
dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,
-
Y ahí parará el orgullo de tus
olas?
-
12 ¿Has
mandado tú a la mañana en tus días?
-
¿Has mostrado al alba su lugar,
-
13 Para
que ocupe los fines de la tierra,
-
Y para que sean sacudidos de ella
los impíos?
-
14 Ella
muda luego de aspecto como barro bajo el sello,
-
Y viene a estar como con
vestidura;
-
15 Mas
la luz de los impíos es quitada de ellos,
-
Y el brazo enaltecido es
quebrantado.
-
-
16 ¿Has
entrado tú hasta las fuentes del mar,
-
Y has andado escudriñando el
abismo?
-
17 ¿Te
han sido descubiertas las puertas de la muerte,
-
Y has visto las puertas de la
sombra de muerte?
-
18 ¿Has
considerado tú hasta las anchuras de la tierra?
-
Declara si sabes todo esto.
-
-
19 ¿Por
dónde va el camino a la habitación de la luz,
-
Y dónde está el lugar de las
tinieblas,
-
20 Para
que las lleves a sus límites,
-
Y entiendas las sendas de su
casa?
-
21 ¡Tú
lo sabes! Pues entonces ya habías nacido,
-
Y es grande el número de tus
días.
-
-
22 ¿Has
entrado tú en los tesoros de la nieve,
-
O has visto los tesoros del
granizo,
-
23 Que
tengo reservados para el tiempo de angustia,
-
Para el día de la guerra y de la
batalla?
-
24 ¿Por
qué camino se reparte la luz,
-
Y se esparce el viento solano
sobre la tierra?
-
-
25 ¿Quién
repartió conducto al turbión,
-
Y camino a los relámpagos y
truenos,
-
26 Haciendo
llover sobre la tierra deshabitada,
-
Sobre el desierto, donde no hay
hombre,
-
27 Para
saciar la tierra desierta e inculta,
-
Y para hacer brotar la tierna
hierba?
-
-
28 ¿Tiene
la lluvia padre?
-
¿O quién engendró las gotas del
rocío?
-
29 ¿De
qué vientre salió el hielo?
-
Y la escarcha del cielo, ¿quién
la engendró?
-
30 Las
aguas se endurecen a manera de piedra,
-
Y se congela la faz del abismo.
-
-
31 ¿Podrás
tú atar los lazos de las Pléyades,
-
O desatarás las ligaduras de
Orión?
-
32 ¿Sacarás
tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,
-
O guiarás a la Osa Mayor con sus
hijos?
-
33 ¿Supiste
tú las ordenanzas de los cielos?
-
¿Dispondrás tú de su potestad en
la tierra?
-
-
34 ¿Alzarás
tú a las nubes tu voz,
-
Para que te cubra muchedumbre de
aguas?
-
35 ¿Enviarás
tú los relámpagos, para que ellos vayan?
-
¿Y te dirán ellos: Henos aquí?
-
36 ¿Quién
puso la sabiduría en el corazón?
-
¿O quién dio al espíritu
inteligencia?
-
37 ¿Quién
puso por cuenta los cielos con sabiduría?
-
Y los odres de los cielos, ¿quién
los hace inclinar,
-
38 Cuando
el polvo se ha convertido en dureza,
-
Y los terrones se han pegado unos
con otros?
-
-
39 ¿Cazarás
tú la presa para el león?
-
¿Saciarás el hambre de los
leoncillos,
-
40 Cuando
están echados en las cuevas,
-
O se están en sus guaridas para
acechar?
-
41 ¿Quién
prepara al cuervo su alimento,
-
Cuando sus polluelos claman a
Dios,
-
Y andan errantes por falta de
comida?
39
-
1 ¿Sabes
tú el tiempo en que paren las cabras monteses?
-
¿O miraste tú las ciervas cuando
están pariendo?
-
2 ¿Contaste
tú los meses de su preñez,
-
Y sabes el tiempo cuando han de
parir?
-
3 Se
encorvan, hacen salir sus hijos,
-
Pasan sus dolores.
-
4 Sus
hijos se fortalecen, crecen con el pasto;
-
Salen, y no vuelven a ellas.
-
-
5 ¿Quién
echó libre al asno montés,
-
Y quién soltó sus ataduras?
-
6 Al
cual yo puse casa en la soledad,
-
Y sus moradas en lugares
estériles.
-
7 Se
burla de la multitud de la ciudad;
-
No oye las voces del arriero.
-
8 Lo
oculto de los montes es su pasto,
-
Y anda buscando toda cosa verde.
-
-
9 ¿Querrá
el búfalo servirte a ti,
-
O quedar en tu pesebre?
-
10 ¿Atarás
tú al búfalo con coyunda para el surco?
-
¿Labrará los valles en pos de ti?
-
11 ¿Confiarás
tú en él, por ser grande su fuerza,
-
Y le fiarás tu labor?
-
12 ¿Fiarás
de él para que recoja tu semilla,
-
Y la junte en tu era?
-
-
13 ¿Diste
tú hermosas alas al pavo real,
-
O alas y plumas al avestruz?
-
14 El
cual desampara en la tierra sus huevos,
-
Y sobre el polvo los calienta,
-
15 Y
olvida que el pie los puede pisar,
-
Y que puede quebrarlos la bestia
del campo.
-
16 Se
endurece para con sus hijos, como si no fuesen
suyos,
-
No temiendo que su trabajo haya
sido en vano;
-
17 Porque
le privó Dios de sabiduría,
-
Y no le dio inteligencia.
-
18 Luego
que se levanta en alto,
-
Se burla del caballo y de su
jinete.
-
-
19 ¿Diste
tú al caballo la fuerza?
-
¿Vestiste tú su cuello de crines
ondulantes?
-
20 ¿Le
intimidarás tú como a langosta?
-
El resoplido de su nariz es
formidable.
-
21 Escarba
la tierra, se alegra en su fuerza,
-
Sale al encuentro de las armas;
-
22 Hace
burla del espanto, y no teme,
-
Ni vuelve el rostro delante de la
espada.
-
23 Contra
él suenan la aljaba,
-
El hierro de la lanza y de la
jabalina;
-
24 Y
él con ímpetu y furor escarba la tierra,
-
Sin importarle el sonido de la
trompeta;
-
25 Antes
como que dice entre los clarines: ¡Ea!
-
Y desde lejos huele la batalla,
-
El grito de los capitanes, y el
vocerío.
-
-
26 ¿Vuela
el gavilán por tu sabiduría,
-
Y extiende hacia el sur sus alas?
-
27 ¿Se
remonta el águila por tu mandamiento,
-
Y pone en alto su nido?
-
28 Ella
habita y mora en la peña,
-
En la cumbre del peñasco y de la
roca.
-
29 Desde
allí acecha la presa;
-
Sus ojos observan de muy lejos.
-
30 Sus
polluelos chupan la sangre;
-
Y donde hubiere cadáveres, allí
está ella.
-
40
1 Además respondió
Jehová a Job, y dijo:
-
2 ¿Es
sabiduría contender con el Omnipotente?
-
El que disputa con Dios, responda
a esto.
-
3 Entonces
respondió Job a Jehová, y dijo:
-
4 He
aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
-
Mi mano pongo sobre mi boca.
-
5 Una
vez hablé, mas no responderé;
-
Aun dos veces, mas no volveré a
hablar.
Manifestaciones del poder de Dios
6 Respondió Jehová a Job
desde el torbellino, y dijo:
-
7 Cíñete
ahora como varón tus lomos;
-
Yo te preguntaré, y tú me
responderás.
-
8 ¿Invalidarás
tú también mi juicio?
-
¿Me condenarás a mí, para
justificarte tú?
-
9 ¿Tienes
tú un brazo como el de Dios?
-
¿Y truenas con voz como la suya?
-
-
10 Adórnate
ahora de majestad y de alteza,
-
Y vístete de honra y de
hermosura.
-
11 Derrama
el ardor de tu ira;
-
Mira a todo altivo, y abátelo.
-
12 Mira
a todo soberbio, y humíllalo,
-
Y quebranta a los impíos en su
sitio.
-
13 Encúbrelos
a todos en el polvo,
-
Encierra sus rostros en la
oscuridad;
-
14 Y
yo también te confesaré
-
Que podrá salvarte tu diestra.
-
-
15 He
aquí ahora behemot, el cual hice como a ti;
-
Hierba come como buey.
-
16 He
aquí ahora que su fuerza está en sus lomos,
-
Y su vigor en los músculos de su
vientre.
-
17 Su
cola mueve como un cedro,
-
Y los nervios de sus muslos están
entretejidos.
-
18 Sus
huesos son fuertes como bronce,
-
Y sus miembros como barras de
hierro.
-
-
19 El
es el principio de los caminos de Dios;
-
El que lo hizo, puede hacer que
su espada a él se acerque.
-
20 Ciertamente
los montes producen hierba para él;
-
Y toda bestia del campo retoza
allá.
-
21 Se
echará debajo de las sombras,
-
En lo oculto de las cañas y de
los lugares húmedos.
-
22 Los
árboles sombríos lo cubren con su sombra;
-
Los sauces del arroyo lo rodean.
-
23 He
aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta;
-
Tranquilo está, aunque todo un
Jordán se estrelle contra su boca.
-
24 ¿Lo
tomará alguno cuando está vigilante,
-
Y horadará su nariz?
41
-
1 ¿Sacarás
tú al leviatán con anzuelo,
-
O con cuerda que le eches en su
lengua?
-
2 ¿Pondrás
tú soga en sus narices,
-
Y horadarás con garfio su
quijada?
-
3 ¿Multiplicará
él ruegos para contigo?
-
¿Te hablará él lisonjas?
-
4 ¿Hará
pacto contigo
-
Para que lo tomes por siervo
perpetuo?
-
5 ¿Jugarás
con él como con pájaro,
-
O lo atarás para tus niñas?
-
6 ¿Harán
de él banquete los compañeros?
-
¿Lo repartirán entre los
mercaderes?
-
7 ¿Cortarás
tú con cuchillo su piel,
-
O con arpón de pescadores su
cabeza?
-
8 Pon
tu mano sobre él;
-
Te acordarás de la batalla, y
nunca más volverás.
-
9 He
aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
-
Porque aun a su sola vista se
desmayarán.
-
10 Nadie
hay tan osado que lo despierte;
-
¿Quién, pues, podrá estar delante
de mí?
-
11 ¿Quién
me ha dado a mí primero, para que yo restituya?
-
Todo lo que hay debajo del cielo
es mío.
-
-
12 No
guardaré silencio sobre sus miembros,
-
Ni sobre sus fuerzas y la gracia
de su disposición.
-
13 ¿Quién
descubrirá la delantera de su vestidura?
-
¿Quién se acercará a él con su
freno doble?
-
14 ¿Quién
abrirá las puertas de su rostro?
-
Las hileras de sus dientes
espantan.
-
15 La
gloria de su vestido son escudos fuertes,
-
Cerrados entre sí estrechamente.
-
16 El
uno se junta con el otro,
-
Que viento no entra entre ellos.
-
17 Pegado
está el uno con el otro;
-
Están trabados entre sí, que no
se pueden apartar.
-
18 Con
sus estornudos enciende lumbre,
-
Y sus ojos son como los párpados
del alba.
-
19 De
su boca salen hachones de fuego;
-
Centellas de fuego proceden.
-
20 De
sus narices sale humo,
-
Como de una olla o caldero que
hierve.
-
21 Su
aliento enciende los carbones,
-
Y de su boca sale llama.
-
22 En
su cerviz está la fuerza,
-
Y delante de él se esparce el
desaliento.
-
23 Las
partes más flojas de su carne están endurecidas;
-
Están en él firmes, y no se
mueven.
-
24 Su
corazón es firme como una piedra,
-
Y fuerte como la muela de abajo.
-
25 De
su grandeza tienen temor los fuertes,
-
Y a causa de su desfallecimiento
hacen por purificarse.
-
26 Cuando
alguno lo alcanzare,
-
Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni
coselete durará.
-
27 Estima
como paja el hierro,
-
Y el bronce como leño podrido.
-
28 Saeta
no le hace huir;
-
Las piedras de honda le son como
paja.
-
29 Tiene
toda arma por hojarasca,
-
Y del blandir de la jabalina se
burla.
-
30 Por
debajo tiene agudas conchas;
-
Imprime su agudez en el suelo.
-
31 Hace
hervir como una olla el mar profundo,
-
Y lo vuelve como una olla de
ungüento.
-
32 En
pos de sí hace resplandecer la senda,
-
Que parece que el abismo es cano.
-
33 No
hay sobre la tierra quien se le parezca;
-
Animal hecho exento de temor.
-
34 Menosprecia
toda cosa alta;
-
Es rey sobre todos los soberbios.
42
1 Respondió Job a
Jehová, y dijo:
-
2 Yo
conozco que todo lo puedes,
-
Y que no hay pensamiento que se
esconda de ti.
-
3 ¿Quién
es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
-
Por tanto, yo hablaba lo que no
entendía;
-
Cosas demasiado maravillosas para
mí, que yo no comprendía.
-
4 Oye,
te ruego, y hablaré;
-
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
-
5 De
oídas te había oído;
-
Mas ahora mis ojos te ven.
-
6 Por
tanto me aborrezco,
-
Y me arrepiento en polvo y
ceniza.
-
7 Y
aconteció que después que habló Jehová estas palabras a
Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió
contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado
de mí lo recto, como mi siervo Job.
8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y
siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced
holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por
vosotros; porque de cierto a él atenderé para no
trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de
mí con rectitud, como mi siervo Job.
9 Fueron, pues, Elifaz temanita,
Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová
les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.
10 Y quitó Jehová la
aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y
aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
11 Y vinieron a él
todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que
antes le habían conocido, y comieron con él pan en su
casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo
aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno
de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
12 Y bendijo Jehová el
postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo
catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de
bueyes y mil asnas, 13 y
tuvo siete hijos y tres hijas. 14 Llamó
el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia,
y el de la tercera, Keren-hapuc. 15 Y
no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en
toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus
hermanos. 16 Después de
esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos,
y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
17 Y murió Job viejo y
lleno de días.
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